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ENTRE NOSOTROS - Capítulo 5

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5: CAPÍTULO 5 5: CAPÍTULO 5 En esta semana todo había vuelto a la relativa calma y la misma conexión que tenían antes de decir cosas y pasar por esto, se levantó de la cama con mala cara porque seguía pensando en cosas que no quería
En su matrimonio todo funcionaba bien hasta cierto punto y eso lo veía también el matrimonio de José, maría estaba más cercana más cariñosa, todo estaba bien en los cuatro, mentía si dijera que no tenía miedo si acaso Diana se enterara de su pasado o de lo que estaba pasando con su cuñado.

En el trabajo no era la diferencia claro estaba, José no dejaba pasar la cosa sin tener que descargar sus, cosas con él, no quería pero lo estaba pidiendo a gritos, pero se portaba bien como el jefe y su enfermero de pediatría debía ser fuerte, ser más duro, más diferente, y lo lograba pero en silencio sabía que lo hacía por conveniencia porque llegaban a casa y todo perdía control, Luis no sentía coraje menos oído pero unas veces no se odiaban los dos por qué eran igualitarias las cosas que sentían y no sabían cómo seguir con ello.

Luis quería odiarlo por las palabras que le dijo esa noche, pero ya había pedido perdón así que no tenía sentido que pasara a más, siendo sincero no podía, eran peores las palabras que le dijeron sus padres y no se murió menos los odio, ahora las palabras de José no eran nada en comparación no eran nada en comparación con las otra.

José estaba jugando con fuego, pero no estaba seguro si lo estaba haciendo con la real conciencia o estaba siendo inconsciente de todo, pero otra vez se decía que las miradas no engañan, igual que nada podía hacerse el loco para calmar las cosas que tal vez estaban solo en su mente y deseó que todo fuera un mal entendido.

Así pasó la primera semana, debía seguir contando las cosas que pasaron después, solo tenía miedo de que pasara algo que después fuera a interrumpir la calma de la casa y de las hermanas porque ya estaba harto de que fuera solo imaginación, debía decirle a su esposa lo que pensaba o debía callarse, mejor callado porque después no sabía qué hacer.

La segunda estaba por empezar y ese día pasó
Hoy era un domingo cualquiera todos en casa con calma y sin mirar a nada que los perturbara, después de una ducha y lavarse los dientes se sentaron los cuatro en la mesa a lo que María y Diana se sentaron juntas a ver unos sillones en el internet para la nueva casa, ellas estaban en su mundo y ellos estaban sentados casi juntos, casi porque si fuera por él estaría lejos de todos y más de José.

Luis se sentía raro y si su esposa veía que tenía algo raro se daría cuenta que los nervios lo comían en persona, ellos no eran muy diferentes que se diga, pero si se había dado cuenta de que el tamaño a veces sí importaba y a pesar de que ellos eran hombres, era grande la altura, él era casi bajo con cuerpo raro según su esposa debió ser mujer por cómo estaba formado su cuerpo, eran curvas de mujer, piel tan sedosa y bella, labios que todas envidian, joder una sirena encantada.

Se reía de esas formas de decir que ella tenía, pero justo ahora estaban por darle la razón a sus comentarios, estaban como decirlo, nada común, José era alto fuerte, musculoso, sin decir mucho era el hombre perfecto, a decir verdad.

Hoy no era diferente a los demás días como siempre juntos los cuatro en la mesa, pero en diferentes ideas u opiniones, y a eso era lo que Luis le temía cada vez, la cercanía y la verdadera reacción de José cuando sepa que era, diferente, solo no contó que José fuera a dar el primer paso, ese día Luis tomo tomaría la iniciativa para hacerlo perder la noción de todo.

José estaba comiendo mirando su móvil haciendo como si nada, estaba muy cuerdo de todas las cosas que pasaban a su alrededor y más de las que hacía Luis, este mismo no supo como pero le dio escalofríos por todo el cuerpo y la sangre abandonó su torrente sanguíneo y todo cuando sintió una mano en su pierna, pero no era cualquier mano, no era la de José, Luis lo miró de una totalmente asombrado por tal acto, mirarlo y sin ninguna acción no era bueno, pero si tenia nervios por eso se quedó tieso en su sitio.

Apretó fuerte su pierna sintiendo la carne en sus manos, eran grandes y eso también hacia la diferencia entre ellos dos.

La cara que tenía José era de total descaro solo ver como hacia las cosas sin que no pasara nada debajo de la mesa, estaba jugando con fuego y no le gustaba para nada, era un tema muy diferente y Luis entendía que esto ya no era sin querer, ellas estaban ahí y él con sus cosas debajo como si no fuera peligroso todo esto, ellas terminaron de comer y se levantaron a lo que Luis si estaba nervioso al verse descubierto mientras José estaba como si nada, ellas se decidieron para salir a buscar lo que sea que fueran a hacer, antes de cualquier cosa.

Luis se despidió y salió de la mesa antes de que pasara algo mas.

Ellas salieron mientras se escuchaba la puerta cerrarse y solo quedar el silencio de la situación, solo en su habitación estaba pasándola fatal porque no entendía que pasaba por la mente de José, claro que no paso a mayores el toque, pero con que haya pasado fue todo, ella iba a comprar mientras su mente sentía estallar y el corazón bombear demás.

Poco después José subió a su habitación para pensar si estaba jugando en verdad o solo quería poner a prueba las cosas que pasarían de ahora en adelante sin querer pensar mucho se despojó de su ropa se pudo su albornoz salió al balcón de su habitación y sintió las ganas romperse entre la realidad y la mentira, un cigarrillo toco sus labios dejando calar el humo por su nariz analizando lo que sentía.

Era mentira si dijera que las cosas que sentía ahora era pasar por pasar sin que no se pudiera sentir peor que antes, su esposa era muy cariñosa, pero él tenía algo que no cuadraba ya en esta relación, cada día sentía menos por su esposa y más por su concuñado, estaba loco que se rio de sus propias cosas.

No pensó más se terminó el cigarrillo entró en busca del agua fría porque lo necesitaba con tantas ansias y se metió a la habitación en busca de la ducha, sacó su albornoz cayendo al piso y este en la ducha, el agua hacia maravillas en su cuerpo, le relajaba los ismos y pensaba mejor.

–¿A qué piensas jugar, José?

– se preguntó mientras se arrimaba en la pared de mármol, estaba más fría que el agua, pero eso relajaba en total su mente y ahora lo que quería era pensar y en todo lo sentía.

Solo después de un rato de estar bajo el agua salió para descansar el cuerpo y la mente, vestido y listo busco la cama para descansar un rato, prendió la tele, pero eso era solo para distracción de la nada, su mente estaba pensando muchas cosas que no estaba seguro ya, pero las palabras de Marcos hacían eco en su mente, cerró los ojos y aunque no había olvidado lo que paso hace meses solo que ahora tenia más cosas que recordar.

Las manos de José se hicieron un puño tan fuerte que casi dejaba huellas en sus manos, que pasaba con él, ¿qué diablos?.

José sentía que no podía tener suficiente con pensar en su boca, con tener que tocarlo y cada vez moría por probar cosas que todavía no sabía cómo eran, pero solo tenía un mensajero del diablo, Marcos, joder
No tenía nada que perder así que agarro su móvil y marco el numero dándole mucho rodeo a llamar, más porque iba a decirle si llamara y este le saliera con sus babosadas.

Pero terminó por presionar las cosas así que llama a la persona que menos sentía para preguntar esto, pero ya había pasado con esto, lidio con aquello.

José se llevó la punta su lengua para humedecer los labios resecos
Primera sonada, segunda y…
–Diga señor Sánchez – este miro el móvil para ver si había llamado bien
–¿Marcos?

– replicó medio dudoso
–¿Quién más va a ser si no soy yo?

– todavía estaba enojado
–¿Dime el pobre de Rodrigo está bien?

– se río de este
–Te juro que como sigas y no me digas a que llamas te mando por un ca… – le interrumpió, pero la llamada estaba en silencio después
–Perdona si te causa pudor hablar de cosas que ya me dijiste, me traumaste y ahora te haces el cordero – reírse era mejor, estaba hablando por llamada sabiendo que su amigo estaba en
–José, dime que pasa amigo mío – preguntó, pero el sonido de la llamada estaba muy lejos de sus oídos
–¿Cómo poder decir cosas que uno siente?

Me estoy volviendo loco Marcos – su amigo sintió pena porque para José era la primera vez que sentía eso, pero este no sabía si sentía miedo o no
–¿Dime que estás pensando José?

– suspiro por el teléfono que sintió un ruido por el auricular
–Quiero decirle cosas, hablarlo con él, saber si siente lo mismo que yo – quería, pero le costaba mucho
–¿Pero si no siente lo mismo que tú?

– era buena la pregunta
–Buena pregunta amigo, no se que decir ¿que pasa si jodo todo?

Como puedo seguir si descubro que solo soy yo quien está confundido – también era buena esa pregunta sin respuesta
–A eso me refiero José, ¿Luis siente lo mismo o solo eres tú?

– cambiaba todo lo que sentía si se ponía la cosa de esa manera
–Sabes que siento lo mismo, he intentado progresar en algo, acercarme de una manera y después… – suspiró y volvió a sonar el auricular, Marcos alejo el móvil de su oreja
–No quieres saber si solo eres tu o son los dos – eso mismo
–¿Puedo vivir con esto?

– pregunta para él o para Marcos
–Eso es lo que te debes preguntar – dijo, ya cansado de escuchar todo esto –Es verte y revivir mi historia José, debes saber qué es lo que quieres – terminó
–Yo también quiero saber eso mismo, diera todo en este mundo para saber qué es lo que pasa – debía ser algo bueno
–¿Qué piensas hacer de ahora en adelante?

– pregunto
–Voy a esperar un poco más, por ahora no voy a seguir con esto a menos que vea algún cambio en Luis – era lo más sensato que le ha escuchado decir
–Después de la mala decisión de casarte con esa mujer, te aseguro que esta es la primera vez que te escucho hablar y tomar una buena decisión – le dijo, se rio y este también
–Eres mi mejor amigo, por eso te quiero mucho – se le hizo un nudo al pobre Marcos
–Yo también te quiero mucho José, eres todo cuanto quiero, así que no dudes en pedirme lo que sea – mantuvo el silencio de la línea, pero sabían que se querían como hermanos
–Te llamo después, cuando hayas regresado – hablo nomas
–Espero la llamada cariño, cuídate – Corto la llamada
Pero sabia que tenia un buen amigo que ahora más que nunca tenia y no se podía mentir en nada, estaban para todo, a pesar de sus secretos y demás cosas juntos, Marcos lo era todo, por ahí bien, pero lo de Luis era muy diferente, no trataría de hacer nada para seguir jodiendo su cabeza, era palabras de honor.

–Espero poder cumplir, dios mío ayúdame.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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