ENTRE NOSOTROS - Capítulo 6
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6: CAPÍTULO 6 6: CAPÍTULO 6 –Si amor, ahora les dejo, desayunen bien chicos – agarro sus cosas para salir de ahí –¡Ah se me olvidaba!
Más tarde vienen los muebles que compramos ese día, así no te vas a ningún lado Luis – dijo mientras salía de la casa cerrando detrás de ella quedando en silencio la mesa y la mirada fija por donde se fue
–Es bueno saber que poco a poco ya van cogiendo camino – dijo sin pensar en las palabras, a Luis le pareció como si estuviera dolido, cerrado, o hasta de mal humor con solo saberlo
–Me parece bien, llevamos meses aquí y bueno yo… – sentía muy raro tener que darle explicaciones a él también – No queremos molestar más de lo debido – termino su frase, pero había cambiado el párrafo al final
Para Luis desde esa noche y muchas más se había dado cuenta que José estaba muy raro a decir verdad, pidió perdón se disculpó por ser grosero, pero hasta qué punto estaba arrepentido había estado concentrado en ver acciones para descifrar qué mismo estaba pasando, pero eso era seguir insistiendo en joderle la vida en total, como diablos estaba pensando las cosas que no debía menos que le importaran a cada rato, él también estaba perdido en sus propios pensamientos ya que las acciones de José con él habían cesado pero algo ya no estaba y por eso le faltaba.
Para él era algo muy sencillo saber que le gustaba mucho José porque en su pasado fue su orientación fácil, pero hoy en el ahora con todo lo que conllevaba las cosas que sin saber que hacer, solo quería saber los sentimientos de José y los suyos también.
No se renegaba a él mismo porque había visto demás al pobre hombre en los ratos libres en el hospital, pero sin duda alguna nada podía seguir así, era solo mirar no pasar las babas por el camino por donde iba José, además de que extrañaba los encontrones de sus manos sin querer, las miradas raras y todas esas cosas que pasaban entre ellos y muchas veces delante de la gente que los rodeaba.
Él ya no estaba tan seguro si debía ir a buscarlo para hablar porque ahora todo era, calma, tampoco era como que lo iba a poseer como lo hizo con su esposa con solo mirar, ¿o sí?, su cama era testigo de cómo tantas noches se preguntaba qué mismo pasaba con José y sus incesantes miradas locas y descarados toques, esa misma donde le recordaba que estaba su esposa ahí mismo, la cuñada de José, pero nada se le quedaba en la mente todo era como si quedara borrado, así como así, ya no había más nada que él pudiera hacer porque hasta cierto punto, lo quería.
Ahora estaba en su mente ese momento donde habló el miércoles con él en auto, estaban de regreso y sin querer vieron a una pareja del mismo sexo besándose en la calle, Luis pensó que este les iba a decir algo hiriente o cualquier homófoba palabra, pero se sorprendió de que este solo los miro y siguió con la mirada no dijo nada por el momento, pero en la mente de José hablo de cosas pero no dijo nada, lo miro y sin querer el también hizo lo mismo, era como una comunicación rara entre que con el tiempo se estaba intensificando un poco.
Pero para José todo era más que claro ya no pensaba las mismas cosas que antes y todo gracias a Luis y su maldita manía de verse con una mujer, porque había visto demás a marcos, a otros chicos de la misma fisionomía a Luis, pero nadie lograba atraer su atención, por eso dijo que solo que sentía era por Luis y nadie más por ese lado todo estaba bien y las cosas fluían entre sí.
En todo caso seguían siendo claras las cosas, pero también eran difíciles de asimilar por el hecho de ser hombre y que te guste otro hombre y estando casados, ese tema estaba casi a punto de explotar y sin decir el monto a pagar.
Estaban locos.
–Amor, José, buenos días – en eso diana llegaba con su ropa de dormir ya que anoche había llegado tarde del trabajo, estaba cerrando el mes y debía hacer extras, no caía nada mal la plata extra y más si ya mismo tienen la casa
Pero para Josi ver como Diana le daba un beso a Luis y se sentaba en las piernas de Luis y sin contar que este la abrazó dándole un beso en el mejilla tomando su cuerpo y empezando a decir cosas que no escuchaba porque su cuerpo estaba quemando, la sangre empezó a picar dentro de las venas, su lengua golpeo la mejilla y sin querer se vio cerrando con fuerza los puños parecía que iba a golpear a alguien, si era eran los celos entonces si le podían decir al diablo que estaba celoso de los besos de Diana en la boca de Luis, de las manos de Luis en el cuerpo de su esposa, de las caricias que se daban, entonces llegando a esa conclusión se vio más mortificado porque él nunca fue celoso con nadie, menos con María.
Debía irse con cuidado si no quería terminar mal, pero a quién le dejaba la amenaza a él mismo o a Diana
Josi tiene más secretos que un padre llenando su mente de los pecados ajenos y eso lo sabe muy bien, y si eso lo hacia una persona peligrosa entonces deberías cuidarte, pero con cuidado, no quería moscas por ahí y todo a su tiempo.
–Vamos a desayunar y nos vamos a la casa – preguntó levantándose de las piernas de Luis –¿Quieres venir José?
– la miró sin entender, pero esa mirada ya la había visto antes
Andar con pie de plomo, Diana
–No, tranquilos vayan y disfruten de la casa – terminó, tomaba su café y por encima de la taza miró a Diana quien le devolvió la mirada, estaba oscura como una hoja verde en putrefacción, siempre odio esa mirada desde aquel día
–Bueno cariño, termina y me avisas para ir, voy a arreglar unas cosas del trabajo –Luis no se dio cuenta de lo que pasaba entre los cuñados, se fue con la mirada puesta en José y como si fuera posible no mirarlo demás y esa era su mala costumbre
–¿Pasa algo, cuñado?
– pregunta nomas, aunque tenga miedo
–No juegues con fuego, Diana – no la miro porque tomo su taza la dejo, agarró el móvil y se levantó
–No me gusta el fuego y lo sabes, José – ella tomó aire, más valor del que pareció tener
–Eso no es lo que parece, cuidado en la nueva casa, deberías andar viendo todo por si acaso te caiga algo – amenaza o no algo estaba pasando
–¿Me estas amenazando, José?
– se rio al ver la cara que tenía su cuñada
–No, porque debería ¿amenazar?
solo digo que deberías andar con cuidado, están en construcción y algo puede pasar – era más obvio que fue una amenaza, pero no tenía miedo
–Gracias, pero se cuidarme sola – miro desafiante
–Bueno, me quedo muy tranquilo al saberlo – salió de ahí riendo, pero solo para él
Diana tenía secretos también pero no tanto como para hacerlo público, pero sí debía estar atenta a todo, esas palabras fueran de advertencia y cuando este se sentía acorralado era un peligro andante, solo ella se metió en esos enredos y más que nada cargándose a Luis por delante
Pasado las nueve de la noche llegaron los tortolos mientras en la sala estaba José viendo una película para distraer un poco la mente, en la tarde cuando Luis salió con Diana este pudo ver la alegría en el rostro de Luis, pero no podía con lo que llevaba dentro, Diablos se sentía celoso de los dos de cada cosa, cada acto, cada caricia, cada beso y eso era más que una tortura llegaba hasta el punto de que iba a morir de celos y la rabia.
Descubrió que cada vez salía cada cosa que lo llevaba a morir de coraje sin sentido alguno, pero era por lo que no debió descubrir menos sentir
–¡Oh, disculpa si te molestamos!
– diana entraba por la puerta haciendo su teatro – No queríamos molestar – finalizó con una sonrisa irónica
–No pasa nada, estaba viéndolo con María, pero le dio sueño, vayan también a dormir – no miro a Luis, estaba muy serio para hacerlo y eso jodia en más de una vez su cabeza
–Bueno será hasta mañana – dijo queriendo salir con Luis a la cama, mas este no tenía esa idea
–Ve tu cariño, voy a acompañarlo un rato y subo – hablo y viendo que ponía seguro a la puerta, se empezaba a sacar la chaqueta para sentarse en el sillón con José
Diana no quiso darle la victoria a ese hombre que era su cuñado, pero sentía que debía dejarlo pasar por si acaso, pero más tarde vería qué mismos hacer además torear a una serpiente venenosa no era la idea que tenía
José solo la miro despedirse y con esa mirada de pocos amigos, José la mira por encima de hombro del hombro y cada vez parecía más intimidante y mucho más peligroso sin contra que esto era solo un inicio nada más que eso, que debía hacer.
Mientras Luis se sentó bostezando sin querer mirando la película que José había puesto, este se dio cuenta de su estado tan cansado que últimamente tenía
–debiste haber subido a descansar – Luis lo miro sonriendo –Mira tú cara está muy cansada para ser muy joven pareces viejo – dijo así nomás
–¿Estoy viejo?, caray, yo no pensé que me viera así –concluyó el pobre
–Ve nomas y duerme bien.
Yo me quedo otro rato más – no lo miro, estaba perdido en su mente y tal vez cometería algo imprudente si lo hacía
–Tranquilo hombre, además ya falta poco – le dijo señalando la película –Después podemos descansar hasta mañana
–Eres muy buen, amigo, Luis –sonó tan sucio decir esa palabra, amigo, que feo sabor tiene eso en su boca
–Pueda que, – dudo en que decir –Si tienes razón, amigo, pero te voy a acompañar un rato más
Creía que también sonó mal la palabra, pero él primero la dijo, con eso en mente se acomodó mejor en el sillón recostando su cuerpo en el mismo viendo la película, José no se perdió ningún trayecto de lo que hizo, sin querer Luis se quedó dormido.
José miró de lejos de rostro ya descansado y en los brazos de Morfeo, se levantó y apagó la tele dejando la luz de las lámparas prendidas para ver por donde iba, tomo el brazo de Luis para moverlo y que subiera a su cama, pero como dicen por ahí, el diablo es puerco y sin querer deja que la llama escape de sus manos para incendiar todo a su alrededor.
–¿¡Luis!?
– llamo, pero este no respondió, estaba seco del cansancio, José intentó otra vez, pero este solo cayó más acomodándose mejor en el mismo sillón, Luis sonrió sin querer y fue la mirada engañosa de José que lo vio y sin querer, o más bien queriendo
Sus manos fueron directo al rostro de Luis tocando la piel delicada y ahí volvió a preguntarse cómo un hombre se podía ver delicado, no tenía barba ni nada era como si hubiera nacido sin nada de vellos en esa área
Volvió y bajó más abajo con sus dedos tomó más la delicada piel, Luis se removió un poco pero no despertó, Luis tomó aire por sus pulmones, estaba tan cerca y tan lejos a la vez, miro sus labios y se preguntó de nuevo, como serian besarlos.
No pensó más y con esa idea bajo más y cada vez as que llego hasta estar cerca de él, el aliento de su boca en su nariz, agua fresca después del lavado, tomó valentía y sin decir más estampó su boca en la de Luis.
Como no fuera nada malo el acto tomó más adentro los labios de LUIS, eran como parecían, dulces y suaves, tan grandes en forma de corazón, tan gruesos y adictivos, pero tan buenos como pensó.
–No pude contenerme – se dijo a él y al dormido de Luis, este solo suspiro y siguió dormido como si no pasara nada –Perdóname por favor, perdón.
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