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ENTRE NOSOTROS - Capítulo 7

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7: CAPÍTULO 7 7: CAPÍTULO 7 La mañana empezó con una reluciente amanecida con el sol gritando entre las nubes que dejaban ver que ya habían dormido mucho, no, mejor dicho, él había dormido mucho porque lo único que recuerda es haber llegado con su esposa y quedarse en la sala con José quien estaba viendo la tele, solo, por eso se quedó a ayudarle a ver pero más que nada su sueño lo traicionó y cree que dejó solo a José, se equivocó porque al levantarse del sofá vio a José acostado en el piso, encima de la alfombra con gestos nada feo mientras dormía.

Era mágicamente hermoso de una manera tan existente la coexistencia de la misma serenidad entre lo bello, lo malo y retorcido que era el juego perfecto de la misma candela que incitaba este juego que nada era más que real que lo que sentía y decía su boca dentro de sus labios, sellados por sí
Volvió la misma vista afuera y si, estaba bien todo solo porque muy en el fondo sentía algo que ya no le estaba gustando, sus miedos más perturbados, sus secretos más oscuros estaban en flote, sus peores deseos los más bajos, la brillante mirada que le daba cuando José estaba distraído, todo, nadie debía saber nada de este secreto tan malo, pero sin querer se estaban haciendo más que difícil en ocultarlo todo con sus… cosas
Miró de nuevo a José sintiéndose algo molesto por la masculinidad que poseía este tipo con clase de cosas locas, estaba casado, sí, pero por obligación no por amor
Y aun así se estaba sintiendo atraído hacia el perfecto e irresistible físico que poseía este hombre, diablos, entre todos los infiernos que hay en la tierra acaso le había tocado el peor de todos, acaso ya no había pagado con creces su pasado.

Suspiro pesado cubriendo su cara entre sus manos por la lenta y mirada fija entre sus dedos viendo sin querer el cuerpo de José, estaba tan obligado a verse fijo entre las sombras que cubren esta casa mas no quería dejar pasar el momento.

Se golpeó mentalmente al recordar lo que había pasado en su vida desde que descubrió que era gay, porque si ya no había porqué ocultarlo más que sea de él mismo y no porque se avergonzara de lo que traía en su ser y más al decirlo alto y duro.

Pero su padre le había dejado bien claro las cosas que debía hacer para tener que cubrir su maldita enfermedad hasta que no le diera más vergüenza a su apellido, casarse con una bella esposa, tener hijos y ser el hombre que debe ser entre todos los hombres, avece creía que era un mal encarando más allá de la realidad, hoy en día en pleno siglo veintiuno todavía hay gente llena de homofobia y tanta basura en su cabeza.

Entre ellos su familia completa.

Volvió la vista a sus manos y viéndose recorrer su propio físico se dio cuenta de la gran diferencia que había entre ellos, ahora cree fervientemente que su físico medio hombre y más de mujer le trajo más males que algo bonito, siempre estaban presentes las palabras de su padre quejándose todos los malditos días de su vida, cuando empezó a ser más “niña” que un verdadero hombre, cada día recordaba el mismo mal
Se quejaba de su maldita cara y cuerpo, de cómo caminaba y como diablos terminó de verse así a veces llego a decir que tal vez no era hijo suyo, también lo creía porque no cree ser hijo de un patán tan cavernícola lleno de mierda homofóbica, pedía con tanta fe que algún día sacarán la verdad, pero más que nada que su madre dijera así era la vaina
Solo era un sueño un pedido al cielo que nunca llego y le tocaba aguantar todos los malos tratos por ser como era, su físico terminó siendo solo un mal hecho versiones de compasión y dolor entre ellos mismo
Desvió la mirada a la cara bella y bien parecida de José viendo cada parte de su cuerpo bajando cada vez más despacio entre su pecho desnudo, cada músculo relajado, pero bien formado algo que nunca tendría en su físico, porque por más que quiso tener esas montañas su complexión física nunca lo permitió
Miro el reloj de entrada eran los cuartos menos para las seis y suspirando volvió la vista al cuerpo perfecto de José con sus hombros anchos, fuertes pectorales y sin contar con esa barba cuadrada que dejaba ver cuán hermoso masculino se veía, hace poco cuando entro por la puerta de su casa nunca imaginó que este hombre hiciera cosas que despertará ese mal hecho para ocultarlo, pero no contó con que todo volvía a sentir por otro
Pero… porque seguir ocultando lo que era verdad y seguir callando algo que no estaba bien, por el momento no debía
Por ahora debía dejar las cosas de su mente debía meterse en el fondo que ahora todo era muy diferente porque nada era como antes, ahora él era hombre casado, y por lo mismo tan lejos de él de José para evitar malos entendidos
Sentía su mente estallar y dejarse caer en miles de cosas malas que solo una persona enferma podía pensar, pero … ¿él era enfermo por haber hecho todo lo que hizo?

A veces piensa que, si porque hasta ahora no siente remordimiento de nada, así que la vida si no da rayos, da relámpagos, pero le jode más que nunca por todas las cosas que José hace con total descaro, claro que le gusta, pero todo tiene un mal encallado
—¿Pasa algo?

— pregunta José, mientras Luis se asusta porque sus pensamientos son de total hacía él
—¡Diablos!

— dice todo asustado tomando su pecho con su mano
—Disculpa si te asuste, no fue mi intención — José dice como si nada pasara
—No fue tuya, fue mía — dijo pero sin mirarlo, estaba avergonzado y además su cuerpo desnudo no aportaba en nada
—¿Por qué te asustaste?

— pregunto después de verlo todo rojo —¿Pasa algo?

— le miro, pero Luis tenia algo diferente en sus ojos
—No, son… no es nada — se levantó y empezó a caminar a la segunda planta, mientras José estaba contento al ver la reacción de Luis ya que las cosas que había en su mirada estaban bien para él la tormenta en sus bellos ojos le decía más de lo que este hablaba así que eso era solo el inicio de algo más
Se levantó despacio mientras veía que el nuevo día estaba listo para la que venga a decir en el presente porque de ahora solo queda un paso más y tener la dicha de haber logrado su cometido
En la habitación de la casa donde vivía bajo el techo de la persona menos indicada porque su tormento estaba planeado desde hace tiempo, desde aquel día, maldiciendo todo en su ser despojo su cuerpo de la ropa que poseía nada que un buen baño no pudiera hacer para olvidar las cosas que poseía entre sus manos pasarían al olvido
—¿Qué te pasa?

— preguntó su esposa, nada que ver con la mirada de siempre
—Nada que te interese — Le dijo, esta le miro bien y estaba de malas y ya sabía a qué se debía
—Comiste tigre para estar de ese mal genio — preguntó como si no quisiera saber mas
—No es tu problema, es mío — contestó mientras miraba por el rabillo del ojo, ella estaba pensativa y sabía lo que iba a decir
—No tengo que preguntar más para saber de qué trata — lo dijo, pero no hablo más porque toda tenía sentida ahora mismo
Por eso mismo Luis entró al baño cerró con un portazo y puso seguro, abrió la puerta de la ducha y abrió el agua fría, joder que debía estar muy caliente para tomar agua fría en medio de un día frío a pesar dl sol, estaba en problemas y eso ya lo sabia desde que se vio obligado a hacer tantas cosas
Primero hacerles caso a sus padres sobre esta maldita enfermedad que según ellos acabó con la familia y empezó la vergüenza, odio tanto tener que bajar la cabeza para lograr ese maldito sentido de hacer bien las cosas y el orgullo de sus padres, era una gran desgracia y más por todo lo que ha pasado
Totalmente loco hacer que todos vivieran su vida y no él
Seguido, fue tener que aceptar las pretensiones de su esposa para que la familia perfecta fuera hecha y algo bueno entre todos saliera cada vez y más si tenían una familia entre ellos, jodidos padres que le tocó en verdad, no debía hacer cosas locas como las que está haciendo, pero a su favor esas mismas cosas las está haciendo por culpa de sus padres, ellos aportaron en gran parte a que estuviera en estas
Golpeo la pared sin saber porque, pero ya sabía que mismo era
Cerró sus ojos totalmente frustrados de las cosas que pasan y eso mismo estaba pasando entre ellos, sin decir nada, in hacer nada, pero sabía que muy en el fondo si tenia que ver y eso había hecho más eco entre las paredes para dejar un algo por ahí
Salió de la ducha entre mares de tormento miro su cuerpo en el espejo y con solo un metro sesenta y uno estaba seguro que era nada bajo ni nada alto, perfecto para su esposa que era más baja pero también perfecto para otro, cerro sus ojos en querer regresar a esos años cuando tuvo su novio y poder haber logrado salir corriendo de esa casa y en su compañía, pero nada salió como quería y ahora lo entendía, el destino te juega cada cosa más alerta mente sin descaro alguno, José era una de ellas
—¿Que diablos estas haciendo Luis?

— preguntó a su sombra, mirada fija en el espejo y viendo sus rasgos fijos, como diablos se puso ver como una mujer en vez de un hombre
Se agarró a la toalla en su cintura y salió del baño donde la bella Diana ya estaba en pie acomodada con ropa en mano para salir de la habitación en busca del desayuno y empezar el nuevo día
—¿Vas a desayunar o vas a salir, otra vez?

— estaba enojada y entendía bien por era
—No se todavía — le dijo todavía enojado de la situación
—Si ibas a tener remordimiento de conciencia no hubieras hecho el plan por tu cuenta — le dijo a lo Luis la miró enojado
—Te recuerdo que fue tu plan — se acercó a su rostro — Por lo que sea que quieras de tu hermana, te seguí, pero mírame ahora estoy en un gran lio por tu culpa — termino la oración todo enojados
—Yo no te mande a sentir lo que sientes ¿o sí?

— odiaba que tuviera razón, era una víbora total
—Míralo como una verdadera ganga — se acercó a su esposo, este la alejó, pero igual ella se acercó a él —
Una venganza por dos, dos en uno es mejor que nada ¿no lo crees?

—¿De que me debo vengar según tu?

— esta rio a mandíbula traicionera
—¿De quién?

De todo cariño, de todos — ella dijo y entro al baño riendo al ver lo que quería decir con eso de Vengarse de todos y ya la estaba odiando por meterle ideas en su cabeza
Pero de todos modos se terminó de arreglar y empezó a salir de su habitación rumbo a la salida donde que quería salir y menos quedarse en casa, por lo menos hasta ver que mismo era lo que quería y no joder nada que no haya estado bien o mal
Quería desaparecer del mundo entero
Estaba a punto de salir cuando su cuñada, María le detuvo en su huida de la casa, pero no quería mirar así que se obligó a sonreír
—El desayuno ya está listo — le dijo, sonrió por amabilidad
—No debiste molestarte yo iba a desayunar afuera de casa — contestó esté, pero ella sonrió plenamente que le dio pena lo que estaba haciendo a sus espaldas y todo por Carolina
—No pasa nada, además te servirá más adelante esa plata mal gastada — le dejo el desayuno en la mesa y sin querer la miró con pena, ¿qué estaba haciendo?

Pero no se fijó más en nada
Estaba por empezar el desayuno cuando en la acción entró el hombre de todos sus problemas, José, estaba con un traje bien puesto dejando ver su cuerpo bien formado, sin querer sin ser visto Luis se lo comió con la mirada, musculoso pecho bien formado y sus pectorales, dios, la camisa iba a explotar entre tanto músculo, se sintió caliente y rojo a la vez
Su garganta se secó y pudo ver mejor el cuerpo, el pantalón de hilo fino le quedaba bien por donde lo vieran, el negro le caía bien y mas con ese cenizo del traje, caramba qué hombre más masculino porque él así haya querido usar uno que otro traje en vez de verse como hombre se veía como una mujer que dejaba ver todo y diciendo que era más de mujer que un hombre
—¿Descansaste bien, Luis?

— este preguntó, pero Luis evito mirarlo o desearía cosas sin decir en alta voz
—Si, un poco — no fue más porque su mente estaba algo perdida con la imagen de antes, si lo miraba era peor el tormento y se daría cuenta
—Yo dormí muy bien, como nunca en la vida — le dijo, pero no pasó desapercibida esa acción de “como nunca” jodido infierno
—¡Me alegro por ti!

— pero no pudo luchar más, así que lo miro mala idea, tenia algo de brillo en los labios y no era de mujer era de hombre y como le quedaba bien al maldito
Su cabello bien peinado bien hecho con fijador hacia atrás dejando la frente al aire y hasta ahora no lo había visto, porque su cabello siempre andaba en la frente tapando no sabe qué, pero ahora le quedaba muy bien, a decir verdad
Luis también lo miró fuerte y demandante que no pudo alejar la mirada que poseía en él, esa fuerza que dejaba nada a discusión sin pensarlo en mal
—¿Pasa algo?

—pregunto al verlo todo ido, pero no dio mas pregunta cuando María llego con mas panes para el desayuno
—¿A qué hora piensas regresar?

— ella preguntó, José no respondió solo alzo los brazos y ya
—¿A dónde vas?

— pregunto, más se arrepintió de hacerlo por la mirada fría y caliente que le dejaba su cuerpo
—Tengo una conferencia dentro de tres horas, y tu vendrás conmigo — afirmó, mala idea se decía en su mente
—¿Yo…?

— pregunto y este asintió nomas
—Si, tu — le afirmo y tomó su café mirándolo por encima de la tasa, esa mirada fija en él diciendo cosas sin entender o tal vez sí pero no quería saberlas del todo, algo estaba planeando el con esta invitación a la esa conferencia
—¿Por qué lo invitas a él y no a mí?

— ella preguntó haciendo pucheros que ara José eran mala cosa de su vida
—Necesito a gente que le guste e interese mi trabajo — la miro mal de su perspectiva — No gente que quiera ir detrás de mí para controlarme y vigilarme
Dijo más de lo que debía y eso decir era poco, sin avisarle entró Diana a la ecuación y solo por eso ya estaba aceptando la invitación
—Te acompañare a la convención — dijo y se levantó de su asiento mirando la cara de preocupación de Diana al total
—¿De qué me perdí?

— Diana preguntó a los presentes
—Primero que nada, cuñada, buenos días — José le dijo en burla mientras veía a Luis subir las escaleras a corridas de vida
—¡Oh disculpa!

Buenos días para los dos — dijo, más se enfocó e la cara de malas de su hermana — ¿Pasa algo María?

—Si, pasa que mi marido se va y con tu esposo — afirmó enojada y sin querer desayunar había perdido el apetito
—¿Y eso te pone de malas, por qué?

— quería saber más de la cosa — No entiendo a donde vas con esto, María
—¿Eso mismo quiero saber yo?

Habla, cariño — pero no dijo más porque Luis bajó por las escaleras, nada de lujos, pero si formal, un pantalón negro con una camisa del mismo color con un suéter de lino con color crema, estaba listo para salir de esa casa y que sea lo que tenga que pasar
—Listo, nos vamos — dijo, si porque no iba a seguir ahí con esas cosas que ahora sentía su cuñada y esposa

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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