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ENTRE NOSOTROS - Capítulo 8

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8: CAPÍTULO 8 8: CAPÍTULO 8 Mientras ellos salían de la casa en rumbo a la dichosa convención en la misma mesa quedaban las hermanas siendo calladas y mas que nada María, ella estaba pensando cosas que no eran, pero la mente siempre juega malas pisadas y obvio ejemplo estaba la misma mujer rara
—¿Te pasa algo — esta pregunto, mirándola raro por como estaba en silencio y con la mirada perdida por lo que pasó
—Creo que me engaña — su hermana la miro feo y bien raro
—Te volviste loca— se rio de sus cosas — José te ama, ¿Quién te metió cosas en la cabeza?

— volvió a preguntar por si algo le decía, era más que obvio que ella empezaba a desconfiar
—¿Acaso no lo has visto?

— silencio mientras su hermana la miraba atenta — ¡Por favor dime que si viste algo!

—Quiero entender, en serio, pero no sé qué mismo es lo que debo ver — no creía que volviera a lo mismo, sus ataques eran de locos
—Siento la diferencia entre José y yo — ya empezó a decir tenia que contar todo — Esta raro, pensativo, alejado… — se obtuvo de decir cosas, pero debía sacar lo que tenia en medio de pecho
—María, explícate a lo que mismo quieres decir — la presionó para que dijera las cosas como eran en verdad
—José me está engañando con otra — hasta ahora estaba viendo elefantes blancos, a su parecer estaba muy loca
—Permíteme que ría, ¿en verdad crees eso?

— su hermana la miro seria, pero María estaba mas que decidida a encontrar cosas en la casa o en el trabajo, pero nadie le quitaría esa idea
—Como quieres que no lo crea — le dijo, se levanto y camino por la cocina de aquí, para allá, parecía fuera de sí
—Jamás me dijo que tenía una maldita convención — gritó y tiró todo de la cocina — Me engaña y te juro que la voy a encontrar y la arrastraré por todo el maldito el pueblo
—Primero que nada, te cercioraste de que es verdad o mentira — su hermana intentó agarrarla de los brazos, debía calmarla cuanto mejor — Y segundo, ¿Por qué crees que te engaña?

—Lo sé, lo siento en mi pecho — la miro con dolor — Anoche no durmió en la cama, lo estaba esperando con una intención y jamás regresó a la cama — estaba metida en hechos locos
—Luis tampoco volvió a la cama y eso no quiere decir nada — Su hermana se volvió enojada mientras esta la miró como si fuera algo malo que diga eso
—¿Cómo puedes estar tranquila?

— afirmó su desconfianza
—¿Por qué?, fácil hermana, cuando llegamos anoche Luis se quedo viendo la tele con José, lo acompaño porque estaba solo — María la miró como si no entendiera nada
—No sabía nada de eso, yo… — estaba empezando a relajarse
—No viste porque estabas buscando cosas para distraerlo, en la cama — se retiró un poco de su hermana, le quemaba el toque y odiaba eso — Debes ponerle más atención a tu relación y no pensar cosas locas
—¿Cómo logras hacer eso?

— preguntó con lágrimas en los ojos, tenía vergüenza por cómo se descontroló
—No entiendo porque dudas de él solo porque pasan cosas, María, ¡por favor!

Es un médico debe tener cosas que pensar y hacer, no es juego todo lo que hace — ella recapacitó a sus celos absurdos
—¿Cómo he llegado a esto Diana?

— preguntó mientras ya dejaba el drama a un lado, pero en el fondo entendía que era solo un cálmate para cosas que su pecho le decía, más quiso escuchar, por el momento
—¿Te has tomado las pastillas?

— estaba buscando más preguntas locas
—Yo… no, al menos hoy — entonces de agarro de eso
—Ahí tienes, por eso estas muy mal pensando — Diana, agarró las manos para entendiera ese cariño de hermana — Debes entender algo muy importante María, no desconfíes de tu esposo y menos hagas cosas locas porque ahí terminarás perdiendo de verdad
—No lo había visto de esa manera, sé que José a veces está muy metido en sus cosas, pero no se porque estoy haciendo un drama de todo esto — ella confesó
—¿María?

— esta la miro mal — ¿Tú sabes de alguna infidelidad de parte de José?

— esta la miró, frunció el ceño y recordó
—No — dijo contundente a lo que quería hablar
—¿Entonces, porque la desconfianza?

— está expreso lo que dijo su mente llena de cosas y entras, secretos malos
—Creo que las actitudes que tiene conmigo — afirmó
—Ósea, Luis está igual conmigo y ya por eso debo desconfiar de Luis — su hermana le dijo, María vio su acción mala ahora después de todo
—No se que decirte —estaba llena de vergüenza
—Mira, no debo poner las manos al fuego por nadie, pero Luis como José están muy cargados de trabajo, más ahora en estos tiempos que esta esta epidemia andando por ahí, ¿tú crees en verdad que tienen tiempo para sernos infiel?

— sonaba muy lógica las palabras de su hermana
—¡Soy una tonta en verdad!

— afirmó con desconsuelo
—Yo creo que debes subir tomarte las pastillas, dormir y después ver las cosas bien, pero bien — María la miró, después de un tiempo empezó a subir las escaleras rumbo a su habitación
María se quedó mirando un punto fijo sin hacer o decir nada, sacó su móvil solo para mandar un mensaje a quién debía, de ahora en adelante algo malo pasaría y eso se encargaría ella
(Todo listo, el plan está en marcha, todo tuyo)
El carro andaba a mil en lo que le parecía a Luis la manera de manejar de José era muy alocada parecía que quería jugar a la fórmula 1, pero no dijo nada y solo se quedo estático en su silla mientras de reojo miraba a José, estaba con los nudillos muy blancos de lo que estaba apretando el volante
—¿Pasa algo, José?

— por instinto pregunto ya que solo podía asimilar que tenía algo
—¿Por qué lo preguntas?

— era más que obvio, pero estaba en negación total si se lo preguntaban
—Estas manejando como si fuera tu vida a depender de los demás — dijo, pero José no estaba más que alocado, su corazón estaba más que él y por algo que se llamaba, él
—¡Son muchas cosas!

— habló después de un rato, derrapó mientras estacionaba el auto en la orilla de la carretera, pero no pareció terminar con su agonía
—¿Que pasa José, por qué haces esto?

— quería respuestas a como diera lugar — Además, ¡este no es el camino a dónde vamos!

— dijo, más su pobre presentimiento no estaba más que equivocado
Sin pensarlo más José prendió el auto y se metió en una guardarraya para llegar a una casa vacía, obviamente eso intranquilizo a Luis mientras solo podía mirar a lo sea que fuera que pasara por la mente de José
Al poco rato de haber entrado por ese lado a donde no sabía que le llevaba la desdicha que tenia José, pero presentía que nada bueno iba a salir de este sentimiento tan desgraciado que era el suyo, desde cuando estaba metidos en problemas
—¿Ahora si vas a decir que pasa?

— pregunto mientras veía algún lugar para escapar por si acaso José quisiera hacerle algo, nada más alejado de su realidad — ¡José!

—Bájate por favor — se dijo que era lo mejor, y así lo hizo, pero no estaba tan jodido como este sentimiento de corazón triste, pero Luis hizo lo que pidió para hacerle una vía de escape para él más que para todo
—¿Que pasa?

¿Por qué no me das respuestas — miro como José camino delante de él mientras este camino rápido, y furioso Luis retrocedió de a poco por el miedo
No hubo nada más que sentir que el frío retroceder de lo normal y lo oculto en su vida tan corta y llena de secretos, las manos de José en sus mejillas y después, solo los labios de José en los suyos, nada más que el mundo siguiendo algo bueno, algo que había estado ocultando por años y si daba miedo en verdad
No podía hacer algo así, pero la mente nubla cualquier manera de pensar si estas en las manos correctas y eso estaba en la mente de Luis, nada, bueno al menos que se diga
Solo existía los labios de Luis en los suyos las manos entre su espalda baja y la otra en su mejilla mientras el beso seguía su camino de secretos y cada uno sabía cuál era el precio a pagar
Era alto y caro, pero ahora en este momento no valía nada de ello solo estaban ellos dos en medio de la nada, entre los medios montazales dejando ver las cosas que ocultaban entre sus seres
—¡Alto, por favor!

— Luis estaba desorientado, ahora sí, pero feliz muy en el fondo
—¿Que pasa?

— tomó una caricia en su mejilla, con los dedos viendo como sus labios poseían los rastros de lo divino —¿No te gusto?

— terminó de preocuparse por todo
—No es eso, José — abrió los ojos, estaban llorosos por el temor de ser egoísta, estaba casado y según era feliz, pero estaba perturbado por cada beso que respondió a quien no debía
—¿Entonces qué es?

— pregunto, beso su frente con cariño mientras en su pecho estaba la fiesta de su corazón palpitando de felicidad
—¡Esto, esto no debió pasar!

—pero no se alejó, estaba atormentado, sí, pero consciente de todo
—Para mi no hay nada malo, ¿Por qué para ti si lo habría?

— volvió a tocar sus labios con los suyos, solo un roce fue lo único y él estaba desesperado por más
—¿José, que estamos haciendo?

—demasiado tarde para preguntar algo no cree
—Cometiendo un acto de pecado —afirmó, pero no se alejó –Solo quiero saber una cosa Luis — este alzó la mirada a sus ojos, algo destello en ellos, pero pareció como se alejó
—¿Qué quieres saber?

—afirmaba que estaba mal pero no quería alejarse, dios mío que estaba haciendo si sus padres se enteraban de la realidad, lo odiarían de nuevo
—¿Te gusto como tu me gusta a mí?

—depende de cómo lo tomará, pero algo estaba seguro, si, le gustaba
—Si… – no hubo nada más que un silencio que solo las ramas de los árboles y los silbidos de los pájaros y las hierba que llevaban el compás de la traición en total
—¿Entonces cuál es el problema?

— afirmó —Si estamos casados, pero algo pasó, algo que nos tiene en este momento en esta situación nada normal
—Nada tiene de normal Luis, solo quiero no debemos seguir con esto, nos llevara por algo tan despiadados que no nos dejará vivir en paz — sus lágrimas salieron por la culpa normal
—Yo no quiero dejar algo que ni siquiera empezó — le tomó en brazos más fuerte que antes — ¡Mírame Luis!, mírame y dime que no te sientes libre conmigo, niégalo, pero con verdad en tu mirada y te juro que no volveré a hablar más de esto
—No juegues sucios, Luis — claro que debía decirlo, pero cómo negarlo frente a frente
—Dilo y no habrá más nada que decir —cómo era que iba a poder, ya había algo que le quemaba la piel y le recorría las venas, era la sangre caliente hecha lava y sin ser fría ya
No pudo no porque no quisiera decirlo, sino que era mucho lo que sentía y ese era su por qué había estado ocultando todo lo que era, pero José se había empeñado en hacerle la vida de cuadros y ya no había camino hacia atrás, eso lo sabía bien muy bien, a decir verdad
Solo debía saber qué mismo iba a hacer de ahora en adelante

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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