Entrenador Hereje: El Gimnasio Es Mi Método de Cultivación - Capítulo 470
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Capítulo 470: Directo al jefe
La reunión por fin había comenzado. Garion miró a Sianor y preguntó: —Sianor, tú eres el supervisor de las Grandes Facciones. Deberías conocer la base principal de Draconia, ¿verdad?
Sianor lo miró un momento antes de asentir levemente.
—En efecto, la conozco. No conozco todo su territorio, pero sé dónde está su base principal.
Floren inclinó la cabeza ligeramente, mientras una leve sonrisa se le formaba. —Ya veo adónde quieres llegar.
Se giró hacia Garion. —¿Planeas acabar esta guerra de un solo golpe?
Garion le sostuvo la mirada y asintió. —Por supuesto. Para eso lo estamos discutiendo ahora.
Clark se movió ligeramente, con expresión pensativa. —Sí, pero eso sería demasiado arriesgado, ¿no?
Floren soltó una risita mientras cerraba su abanico. —De verdad que no te gusta darle largas al asunto, ¿eh?
Garion lo miró de reojo y se encogió de hombros. —Por supuesto que no. Todavía me toca entrenar pierna más tarde.
Se hizo el silencio.
Floren se le quedó mirando un segundo y luego negó con la cabeza con un suave suspiro. —No tienes remedio.
Lo señaló levemente. —¿Hay una guerra en marcha y en eso estás pensando? Eres un ridículo obseso del gimnasio.
Garion sonrió con aire de suficiencia. —Me lo tomaré como un cumplido.
Clark miró del uno al otro, claramente ya acostumbrado a esto.
Se volvió de nuevo hacia Garion. —De acuerdo, ¿cómo exactamente quieres que hagamos esto?
Garion no dudó. Los miró a los tres y habló como si la respuesta ya estuviera decidida. —Vamos directos para allá.
Clark parpadeó, pillado por sorpresa. Frunció el ceño ligeramente mientras estudiaba a Garion con más detenimiento. —¿Eso es todo? ¿Sin plan B?
Garion negó con la cabeza sin dudar. —No.
Se inclinó ligeramente hacia delante, apoyando el peso en una pierna, con tono calmado. —Si os preocupa la seguridad…
Señaló hacia delante con la barbilla. —Mi nave tomará la delantera.
Floren enarcó una ceja y luego exhaló suavemente. —Ya veo.
Inclinó la cabeza, mientras su pequeña sonrisa regresaba. —Si ese es el caso… no tengo ninguna objeción.
Clark no respondió de inmediato. Se quedó mirando a Garion, como si intentara confirmar que no estaba bromeando.
—Ni siquiera estás considerando otras alternativas —dijo Clark.
Garion se encogió de hombros. —No es necesario.
Clark exhaló lentamente y luego miró de reojo a Sianor.
Sianor permanecía inmóvil, con los brazos a la espalda, escuchando en silencio.
Clark volvió a mirar a Garion. —¿…Cuándo nos movemos?
Garion respondió al instante. —Ahora.
Un breve silencio se cernió sobre ellos.
El abanico de Floren se detuvo a medio movimiento. Clark entrecerró los ojos ligeramente.
—¿Ahora? —repitió Clark.
Garion asintió. —Todos habéis vuelto antes.
Paseó la mirada entre ellos. —Ya estáis preparados.
Clark exhaló lentamente y enderezó la postura. —Directo e inmediato.
Asintió con firmeza. —Entendido.
Floren rio suavemente entre dientes, abriendo de nuevo su abanico. —Sin perder el tiempo. Eso me gusta.
Sianor habló por fin. —…De acuerdo.
Dio un ligero paso al frente, con expresión firme. —Entonces, en marcha.
Garion se giró hacia el campo de batalla sin decir una palabra más.
Clark le dio una última mirada a la espalda de Garion y luego también dio un paso al frente.
Floren lo siguió con una leve sonrisa.
Sianor avanzó, con la mirada fija al frente.
La decisión ya estaba tomada.
Atacarían directamente el centro y acabarían esta guerra de una sola vez.
—
Pelion permanecía inmóvil, observando el campo de batalla a sus pies.
El suelo estaba salpicado de formaciones rotas, cuerpos caídos y terreno calcinado.
Su expresión no cambió, pero sus ojos se movieron lentamente, absorbiéndolo todo.
Tras él, se acercaron unos pasos.
Galora se detuvo a unos pasos de distancia.
Era el único que había regresado de los cuatro que envió.
Pelion no se giró de inmediato.
—…Así que —dijo con calma—, eres el único que ha vuelto.
Galora dejó escapar un breve suspiro e hizo girar el hombro una vez. —Sí.
Miró brevemente hacia atrás y luego de nuevo al frente. —Eso parece.
Pelion por fin se giró para encararlo.
—No me esperaba esto —dijo—. Que fueran tan fuertes.
Su tono se mantuvo inexpresivo, pero su mirada se agudizó ligeramente. —Solo quedas tú, Galora.
Galora se rascó la nuca y se encogió de hombros. —Tuve suerte.
Cambió de postura, cruzando los brazos con holgura. —Me enfrenté a los Drakenfel.
Ladeó la cabeza. —Son fuertes, pero solo contra dragones, no contra mí.
Pelion lo estudió un momento y luego asintió levemente.
Se dio la vuelta sin dudar y empezó a caminar. —Volvamos a la base principal de Draconia.
Galora frunció el ceño y lo siguió rápidamente, acortando la distancia con pasos pesados. —¿…Nos vamos ya?
Pelion no aminoró el paso. —Sí.
Su voz se mantuvo firme. —Por lo que he visto…
Mantuvo la mirada al frente. —Irán directos para allá.
Galora frunció el ceño. Se cruzó de brazos mientras caminaba a su lado. —¿…Cómo puedes estar tan seguro?
Pelion se detuvo brevemente y luego giró la cabeza ligeramente hacia él. Una leve sonrisa de suficiencia apareció en su rostro. —Porque ya he visto cómo piensa el líder del Gimnasio de Dios.
Galora entrecerró los ojos. —¿Lo has deducido con un solo encuentro?
Pelion reanudó la marcha. —Para mí es suficiente.
Su tono se mantuvo calmado. —Era fácil de adivinar. No pierde el tiempo. No se anda con rodeos.
Levantó una mano ligeramente y volvió a bajarla. —Si hay un objetivo principal, irá directo a por él.
Galora exhaló en voz baja. —…Directo a por nosotros.
Pelion asintió una vez. —Exacto.
El silencio los acompañó mientras seguían caminando.
Galora miró al frente, con una expresión cada vez más seria. —¿…Entonces cuándo crees que llegarán?
Pelion respondió sin dudar. —…Pronto.
Sus pasos se mantuvieron uniformes y sin prisa. —Más rápido de lo esperado.
Galora hizo girar el hombro de nuevo, apretando ligeramente el puño. —…Entonces deberíamos prepararnos.
Pelion le dirigió una breve mirada y luego miró de nuevo al frente, mientras una leve sonrisa se le formaba. —No es necesario.
Su voz se mantuvo calmada. —Esta no es nuestra batalla. Es entre Draconia… y ellos.
Galora frunció el ceño. —¿…Así que nos limitamos a mirar?
Pelion asintió una vez. —Por ahora.
Siguieron caminando, mientras el campo de batalla se desvanecía lentamente tras ellos. —Seremos espectadores.
Galora dejó escapar un suspiro silencioso, aún sin estar convencido. —¿…Y si Draconia pierde?
Los labios de Pelion se curvaron ligeramente. —Entonces sabremos lo que valen.
Hizo una pausa por un momento y luego añadió: —Y si ganan…
Su mirada permaneció fija al frente. —…entonces valdrá la pena conservarlos.
Galora guardó silencio.
Pelion siguió caminando, sin prisa. —Veamos…
Su voz bajó ligeramente de tono. —…si Darius puede con ellos.
Nadie más habló después de eso.
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