Escritos de un corazón roto - Capítulo 1
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
1: Introducción 1: Introducción Sanar un corazón puede llevar meses, incluso años.
Pero lo verdaderamente difícil es curar las cicatrices: esas que vuelven a abrirse cuando menos lo esperamos y dejan que el mar de los recuerdos nos hunda por las noches.
A veces creemos que superamos a alguien, que ya dejamos atrás ese capítulo… pero en el fondo lo sabemos: nos estamos mintiendo.
Esa persona sigue ahí, tatuada.
Y por más que intentemos cubrir ese tatuaje con otro y otro, siempre es temporal.
Una cicatriz no se borra si no aceptamos lo que atravesamos.
Si no asumimos nuestros errores.
Si no entendemos que hay cosas que simplemente no funcionan, o que hay personas rotas… que terminan rompiéndonos también a nosotros.
Para no convertirnos en eso, primero tenemos que ver nuestros propios demonios.
Mirarlos de frente.
Reconocer lo malo que llevamos dentro para transformarlo, y abrazar lo bueno para fortalecerlo.
Sin amor propio, todo es caos.
¿Por qué lo digo?
Porque cuando falta amor propio, no sabemos poner límites.
No sabemos decir “no”.
Nos volvemos vulnerables, y las personas rotas pueden consumirnos hasta arrancarnos la sonrisa.
Lo sé porque estuve ahí.
Porque no supe poner un límite y permití que alguien roto me destruyera no el corazón, sino el alma.
Dejé que usara mis miedos y mis inseguridades en mi contra, mientras yo me quedaba quieta, inmóvil, suplicando entre lágrimas que dejara de lastimarme.
Hoy estoy en un proceso de sanación.
Estoy recuperando mi esencia.
Y quiero compartirles mi historia: cómo se siente estar en una relación donde no supe ponerme primero, donde no pude controlar mis emociones, donde no supe dejar de amar a alguien que no quería —ni sabía— ser amado.
No dejemos de brillar por alguien que solo brilla a ratos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com