Escritos de un corazón roto - Capítulo 6
- Inicio
- Todas las novelas
- Escritos de un corazón roto
- Capítulo 6 - 6 Tormenta de pensamientos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Tormenta de pensamientos 6: Tormenta de pensamientos No hace frío esta noche.
Es una de esas noches que me gustan porque todo afuera está tranquilo, mudo, quieto, acomodado.
Pero adentro mío…adentro hay un caos que no sé por dónde empezar a domar.
Hoy fue un día extraño.
Llovió sin parar y, aun así, cada tanto el sol asomaba como si quisiera recordarme que todavía existe la luz.
Por unos minutos me iluminó la cara, hasta me sacó una sonrisa que parecía nueva.
Pero duró poco.
Duró lo que tardé en volver a escuchar las canciones que te dediqué.
Duró lo que tardó mi cabeza en desordenarse otra vez.
Y entonces volvió el diluvio, no afuera: adentro.
Si cierro los ojos, tengo la ilusión absurda de que estás acá, de que me abrazás como antes, de que mi tormenta no tendría que ser solo mía.
Pero sé que estás lejos, muy lejos, y que esta noche me toca aguantarme todo yo sola.
Quiero hablarte.
Quiero decirte cuánto te necesito.
Lo pienso mil veces.
Pero después te veo —o creo que te veo—más tranquilo, más liviano, más feliz incluso, y me trago ese impulso.
Me muerdo las ganas.
Por eso vuelvo a refugiarme en palabras y cigarrillos, como si escribir pudiera desinflar un poco el dolor hasta que el sueño, cansado de esperarme, me encuentre primero.
Entre todo el caos hay un pensamiento que se repite sin descanso: ¿Por qué actuás de una forma tan confusa?
Me decís una cosa, hacés otra, y me pierdo por horas tratando de encontrarle sentido a lo que ya no parece tenerlo.
Quiero decirte “volvé”.
Quiero verte.
Quiero que me abraces como si todavía fuera tu lugar favorito.
Pero al mismo tiempo me agarra un miedo que me paraliza: el miedo de saber que esos brazos ya no son míos, que tus ojos ya no brillan cuando me miran, que tu cabeza ya no piensa en mí.
Me encuentro pensándote otra vez, llorándote otra vez, cuando estaba convencida de que ya no iba a doler.
O, al menos, intentaba repetirme que no tenía que doler.
Pero fallé.
Me duele.
Y mucho.
Me duele que finjas quererme, pero actúes como si hubieras superado todo, como si yo hubiese sido apenas un capítulo que ya cerraste sin leer dos veces.
A veces me digo: no va a volver.
A veces me repito: ya no está, ya no te eligió.
Me lo digo para ver si mañana duele un poquito menos.
Para ver si algún día, sin darme cuenta, tu ausencia deja de sentirse como una herida abierta y empieza a sentirse como un recuerdo que no amenaza con romperme.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com