Escritos de un corazón roto - Capítulo 8
- Inicio
- Todas las novelas
- Escritos de un corazón roto
- Capítulo 8 - 8 Ida y vuelta del narcisismo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
8: Ida y vuelta del narcisismo 8: Ida y vuelta del narcisismo Me sorprende ver nuestro chat vacío, sin emojis, sin corazones.
A veces me quedo mirando tu número por horas.
Escribo un “te extraño” y lo borro.
Escribo un “¿podemos hablar?”… y también lo borro.
Hace unos días rompí el contacto cero.
Te respondí un mensaje y volvimos a hablar por un rato.
Horas nada más, pero suficientes para que la esperanza —esa traicionera—me volviera a levantar del suelo.
Me dejé llevar, volé, y sin pensarlo te entregué otra vez mi corazón que tanto había costado recuperar.
Al hablarte, se me vinieron tus ojos a la mente; esa mirada que conocía cada rincón de mi alma.
En un segundo se desordenaron todos mis recuerdos.
Estaba cayendo otra vez.
Estaba perdiéndome otra vez.
Te mostré unas palabras que había escrito, palabras sinceras, transparentes, y como siempre…te fuiste.
Me volviste a ignorar, a actuar como si yo no existiera.
Y ese gesto abrió la misma herida de siempre: la angustia que aprieta el pecho, el vacío que arde por dentro, la confusión que no da respiro.
Me cuestioné todo en diez minutos: “Si no hubiera dejado que lea eso, ¿seguiríamos hablando?” “Si hubiera hablado de otra cosa, ¿se quedaría un rato más?” Me culpé por cada detalle.
Pero la verdad es que esas horas, aunque lindas por los recuerdos, me dejaron rota otra vez.
Me pregunté: “¿Por qué aparecés y después te vas?” Y finalmente lo entendí.
Lo hacés porque sabés que me lastima.
Porque creés que soy un títere al que podés mover según tu humor.
Pero no.
Hoy digo basta.
Basta de idas y vueltas.
Basta de confusiones.
Basta de jugar con mis emociones.
Basta de mentiras disfrazadas de cariño.
Porque cuando alguien ama de verdad, cambia.
Se hace cargo.
Es responsable afectivamente.
No actúa desde el miedo, ni desde la evasión.
Y hoy me elijo a mí.
Porque sé cuánto valgo.
Porque merezco amor, respeto, empatía, seguridad, tiempo de calidad, confianza.
Merezco que la vida me traiga cosas buenas porque yo también fui buena, porque lo di todo, porque solo yo sé cuánto te amé…y cuánto me perdí en el camino.
No merezco que confundas mis sentimientos para después desaparecer.
No merezco tus juegos, tu presencia a medias, tu cariño intermitente.
No quiero seguir esperando que cambies, porque así no puedo avanzar, y mi alma necesita seguir.
Si algún día el destino nos cruza, será porque crecimos.
Y si no, será porque nunca fuimos para siempre.
No acepto amores a medias.
No acepto días lindos y semanas de silencio.
No mendigo atención.
Hoy decido subirme nuevamente a mi pedestal y bajarte a vos.
Tuviste ese lugar y lo desperdiciaste.
Te quise amar, te quise sanar, y vos solo me rompiste un poco más.
Podés decir lo que quieras.
Podés inventar lo que te deje dormir.
Pero vos y yo sabemos la verdad: que cuando estás solo, mirando el techo en la oscuridad, te arde el pecho por extrañarme.
Y si te arde es porque, después de todo, no fui tan mala como le contás al resto.
DECIDO Retomar el contacto cero.
Darme amor, paciencia y tiempo.
Mirarme hacia adentro y entender por qué acepté lo que acepté.
Sanarme, cuidarme, salvarme.
No repetir patrones que me destruyan.
Elegir la vida que merezco: llena de energía, tranquilidad, salud, abundancia y paz.
CONSEJO PARA QUIEN LEE ESTO: No rompas el contacto cero.
Yo lo hice, y volví a sentir el mismo dolor que estaba sanando.
Antes de mandar ese mensaje, preguntate: “¿Qué espero conseguir con esto?” “¿Qué cosa buena puedo recibir?” Una persona narcisista juega con la confusión.
Aparece, desaparece, te hace creer que vuelve, pero solo te lleva a sentir de nuevo lo que estabas intentando superar.
Hacete una promesa: no responder más, no volver a caer.
Si volvés a hablarle, te fallás a vos misma.
Y no vas a poder cerrar la herida.
Vos valés demasiado.
Merecés un amor entero, no migajas.
━━━━━━━━━━━━━━━━━━
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com