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Escuadrón 207 - Capítulo 12

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Capítulo 12: La amante de la mecánica (V)

Drake miró pasmado cómo la punta de su cuchillo volaba por el aire. Las llamas multicolor de Axel dejaban una estela que mostraba su trayecto.

Drake dio un paso atrás y miró, aún sin creerlo, al cuchillo. Pero tuvo que seguir retrocediendo y esquivando: Axel atacaba sin cesar, como una bestia hecha de llamas multicolor que daba peligrosos zarpazos.

Tanto esquivar terminó haciendo que un poco del maná de la cápsula se fuera de su cerebro, y eso trajo una consecuencia. En uno de los tantos esquives no llegó a reaccionar a tiempo y terminó tropezando con la mesa; no fue cortado, pero quedó en una posición que lo dejaba vendido a su enemigo.

Y Axel, por supuesto, no se quedó quieto y se lanzó con una maníaca diversión impresa en sus ojos.

Drake se dio cuenta de lo que ocurrió con su maná y lo distribuyó de nuevo. Su potencia física disminuyó otra vez, pero al menos ahora podía pensar.

Y ese pensamiento fue:

¿¡Cómo demonios puedo neutralizar las armas recubiertas de maná de Axel!?

Que Axel pudiera recubrir sus armas con maná fue algo que puso a Drake en una horrible desventaja. No solo por el obvio hecho de poder ser cortado mucho más fácil, sino porque deshabilitó la posibilidad de bloquear y contraatacar; esas dos acciones le ganaban unos instantes preciosos para analizar, visualizar, aprender e intentar predecir lo que Axel haría.

Pero ahora que la posibilidad de conseguir esos instantes se había ido, se sintió indefenso… y de hecho lo estaba.

Y cada vez más, la opción de probar el límite de su mente, creando una cápsula de maná mientras luchaba, se hacía más una obligación para sobrevivir que una opción.

Pero aquí surgía la duda: ¿cuánto le serviría? Si no tenía tiempo para pensar, ¿de qué le serviría tener otra cápsula?

Ahora lo que necesitaba era la posibilidad de ganar tiempo, y lo único inmediato que se le vino a la mente… fue usar el maná en las partes heridas de sus brazos.

Sabía que tenía ventaja en la velocidad a la que su maná se desplazaba y también sabía las cosas que desconocía. Había algunas clásicas del límite de Axel a la hora de cambiar de forma, o si podía hacer que las llamas multicolor quemaran… llamas que no queman era algo con lo que Drake no esperaba interactuar tan pronto.

Pero la cuestión que Drake quería saber sí o sí, aunque a la vez no quería comprobarla, era:

¿El maná de Axel solo recubre la hoja o también se encuentra dentro de ella?

Esa duda podría darle una forma de contrarrestar el arma llameante de Axel, o hacer que el cuchillo perdiera más longitud.

Pero si quería hacer eso, tendría que evitar que Axel lo cortara en pedacitos. Pensó qué hacer… y se le ocurrió algo: lo más riesgoso que podía intentar, pero que podría funcionar.

Pensó las órdenes exactas para el maná y visualizó la escena cuantas veces pudo. El maná de la cápsula desapareció de su cerebro y apareció en sus brazos.

Se impulsó con los codos y, durante unos instantes, voló hacia Axel. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, extendió la mano en la que no tenía el cuchillo. El maná abandonó su brazo y fue reemplazado por el suyo propio.

Chispas y pequeños rayos azules aparecieron en su brazo. De inmediato empezó a sentir un dolor parecido a que sus huesos se rompieran, pero no lo hicieron. Todos y cada uno de los nervios de su antebrazo reaccionaron, haciéndolo sentir múltiples sensaciones y forzándolo a intentar realizar múltiples acciones a la vez.

Axel cambió al fin su expresión maníaca por una de precaución, debido al dolor que sintió a causa de esos rayos.

Y Axel, con apuro y desespero, dio un abrupto paso hacia atrás. Pero eso fue exactamente lo que Drake buscó.

Al momento siguiente, las chispas y los rayos desaparecieron. Al mismo tiempo, un ensangrentado cuchillo de cocina recorrió la distancia hasta el rostro de su rival en un pronunciado arco que, desde que empezó, se mantuvo en el límite de la vista de Axel.

El cambiaformas se dio cuenta tarde de lo que ocurrió. Lo único que pudo hacer fue generar una leve capa de llamas multicolor.

Drake decidió no dar descanso y se abalanzó hacia el cambiaformas mientras el maná de la cápsula recorría el brazo con el que sostenía el cuchillo.

Las sensaciones fueron las mismas, pero en menor medida.

Drake dio otro corte. Axel colocó su propia arma en el camino, aún envuelta en las llamas multicolor.

Drake centró todos sus pensamientos en encontrar el momento para ejecutar su plan.

Al segundo siguiente, ambas hojas chocaron. Drake sintió la pequeña sensación de que el cuchillo chocó contra algo y después continuó su recorrido; fue en ese momento cuando envió parte del maná hacia la cuchilla de Axel.

Pequeños rayos amarillos surgieron desde el codo de Drake, recorrieron todo su antebrazo y su cuchilla, hasta llegar finalmente a la hoja del cambiaformas.

Drake sintió cómo una pequeña parte de su maná desaparecía al generar un hueco en el recubrimiento e introducirse en la cuchilla, cuyo interior no estaba impregnado de maná. Cuando una cantidad determinada se inyectó en el interior, Drake dio la orden y todo el maná se disparó hacia el recubrimiento.

Desde el exterior, ni siquiera habría pasado un segundo. En el instante en que ambas armas se encontraron, rayos amarillos salieron de Drake y se dirigieron hacia Axel; después, las llamas multicolor fueron expulsadas de la hoja, con los rayos amarillos apenas detrás de ellas.

La expresión de cautela —y un poco de miedo— de Axel cambió por una de genuino asombro.

———

Lo que antes fue su cuchillo, uno que podía cortar cosas tan duras como el metal como si fuera papel gracias al maná, ahora se había reducido a un mundano cuchillo de combate.

Axel no podía creer lo que veía: en solo unos segundos, el chico consiguió deshabilitar su recubrimiento.

El éxtasis y la fascinación que la pluma enviaba a su mente solo lo hacían sentirse más molesto de enfrentar.

Axel tuvo que utilizar sus llamas como propulsor para moverse hasta la otra punta de la habitación.

—Entonces sabes algunos trucos —dijo, con su sonrisa burlona volviendo al exterior; por dentro, sin embargo, estaba calculando los gastos y riesgos de un posible plan.

La mirada en el rostro de Drake era de clara sorpresa, probablemente por el uso de la técnica de propulsión “jet”.

Aunque no negaría lo buena que era jet, sí debía decir que, para gente como él, de bajo nivel, representaba un consumo considerable de maná. Pero no podía negar su valor defensivo y ofensivo.

Soltar grandes cantidades de llamas y después condensarlas en una esfera, llevándose y apropiándose del maná del aire en el camino, para luego utilizarlo en una explosión condensada que, como efecto secundario, tenía un retroceso extremo: esa era una de las técnicas que las personas con el elemento fuego podían utilizar.

En su caso concreto, necesitaba una preparación previa para usarla de forma controlada.

El chico, Drake, reacomodó el agarre de su cuchillo mientras sus ojos se iluminaron con el mismo tono que la electricidad mágica que utilizó antes. Un poco de sangre salió de su nariz, y Axel juró que su pierna tembló un poco.

—¿Qué está intentando ahora? —pensó con una curiosidad ajena.

En realidad quería aprovechar que parecía más débil para atacarlo, pero la influencia de la maldita pluma se lo impedía. Aunque, después de todo, no podía quejarse: lo que tenía ahora era algo que obtuvo gracias a la pluma, además del hecho de que lo dejó ir libre por donde quisiera.

Ahora lo que le importaba era que parecía que tendría que gastar mucho si quería hacer lo que planeaba… pero podría ganar mucho más.

Además, la niña parecía seguir abajo, así que no tendría que preocuparse tanto.

Pensó en lo que se venía y no pudo evitar cambiar su sonrisa por una más retorcida.

———

Drake sentía que el mundo se encontraba en tres direcciones a la vez.

En ese momento estaba ejecutando el plan de crear otra cápsula mientras luchaba. Una sensación le dio la seguridad para hacerlo, pero en su interior se arrepintió al instante.

Solo el hecho de dar las órdenes y mantenerlas había sido una gran carga puesta de forma repentina sobre su mente.

Pero no quiso seguir pensando ni sumar más peso a su cerebro. Analizó a Axel por un momento y luego se precipitó hacia el cambiaformas.

Nuevamente, una sonrisa burlona apareció en el rostro de Gesigloos; ya estaba un poco cansado de esa sonrisa. De forma repentina, envolvió su arma izquierda con llamas y apuñaló la pared.

Las llamas del cuchillo atravesaron la pared y se deformaron, cambiaron, para formar una figura: un sol rodeado por tres círculos mágicos.

Cuando Axel quitó el cuchillo de la pared, la apuñalada hizo que ahora el sol pareciera un ojo.

Axel generó muchísimas llamas que llegaron a cubrir el suelo de toda la casa. Drake se preguntó cómo no se quedó sin maná.

Aunque sentir el movimiento del maná le dio la respuesta: sumó toda una cápsula a su maná y, además, las llamas de Axel no producían calor alguno, por lo que el riesgo de quemarse se descartaba.

La pequeña marea de fuego multicolor solo se extendió por un segundo más. Axel llevó las puntas de sus armas a apuntar al suelo y las bajó, buscando apuñalarlo, mientras el fuego regresaba a su creador y empezaba a juntarse alrededor de los cuchillos.

Drake se desconcertó, pero no iba a permitir que Axel hiciera su movimiento. Hizo que más maná circulara por sus piernas y aumentó su velocidad.

Cuando estaba a la mitad de la habitación, un recuerdo le llegó y sintió cómo el frío le recorría la espalda.

Recordó cómo Axel hizo que sus llamas se comprimieran en las patas de la silla y cómo esta salió disparada.

Axel juntó una gran cantidad de llamas en sus cuchillos. Dichos cuchillos buscaban apuñalar el suelo.

Drake recordó lo poco que sabía de la casa; recordó la habitación más cercana. Envió toda la cápsula y lo poco que se creó de la otra con el objetivo de aumentar su velocidad.

En un segundo se dio la vuelta y salió disparado hacia una habitación, dejando una estela de rayos amarillos detrás.

Las llamas cubrieron ambos cuchillos, dándoles el parecido de dos arcoíris con forma de cuchillas.

Las armas del cambiaformas apuñalaron el suelo como si fuera mantequilla. El arcoíris se inyectó.

Drake llegó a la puerta de la habitación al mismo tiempo.

Lo que pasó con el arcoíris Drake no lo vio, pero sí lo sintió y lo escuchó.

¡BOOM!

Drake tacleó la puerta al mismo tiempo que una onda expansiva lo tumbó. Las paredes se agrietaron por un instante; al siguiente, se destruyeron.

¡Una gran cantidad de rayos arcoíris atravesó paredes, suelo y techo!

Drake se hizo bolita, buscando ser lo más pequeño posible.

Las paredes se transformaron en cientos de miles de pedazos. Algunas se convirtieron en polvo, otras se cayeron al perder gran parte de su base y otras, por algún milagro, se mantuvieron en pie.

Los sonidos de piedra, madera, vidrio y otros materiales rompiéndose en un segundo fueron abrumadores. Todo se sentía como si un tiroteo hubiera comenzado allí de golpe.

Drake no sabía la lógica exacta de la acción de Axel, pero sí sabía lo que provocó.

¡El cabrón de alguna forma estaba usando la metralla para destrozarlo todo!

Drake se tapó los oídos para no quedarse sordo y cerró los ojos. Sintió cómo, poco después, algunos trozos de metralla lo rozaron.

Pasó un segundo; la metralla continuó su asalto y un pequeño temblor ocurrió.

Transcurrió otro segundo: la metralla empezó a disminuir y el temblor comenzó a aumentar de potencia.

Al llegar a los cinco segundos, la metralla dejó de destruir la casa y el temblor ahora se podía distinguir mejor como un golpe constante desde abajo.

Drake hizo memoria y supo que era Thalia, o mejor dicho, su robot caballero, Caro.

Drake abrió los ojos y miró alrededor. La habitación en la que se encontraba se quedó sin una de sus paredes; otra estaba a punto de caer y las otras dos estaban llenas de agujeros.

Sus oídos zumbaban, con solo pequeños sonidos escuchándose de fondo. Uno destacó, no por ser más fuerte que el resto, sino por ser humano: una respiración cansada proveniente del lugar donde Axel había hecho la explosión.

Miró por uno de los huecos y, al otro lado, vio la figura familiar del profesor Edgar de pie en el centro de la sala. Estaba completamente destrozado, sin un brazo y con muchos cortes, raspones y agujeros. La parte izquierda de su cara solo tenía el cráneo y un poco de músculo sobreviviente, cubierto de sangre.

Claramente, ese no era el profesor, sino Axel, que había cambiado de forma por alguna razón.

Al momento siguiente, más fuego multicolor rodeó a Axel y lo cubrió.

Cuando las llamas se disiparon, Drake quiso insultar a todo pulmón. Axel volvió a usar su apariencia original.

Pero el brazo regresó, los cortes desaparecieron y su rostro no presentó daño ni herida alguna.

¡Axel se encontraba igual que antes de la explosión!

¿¡Qué carajo!?

Axel se volteó hacia atrás. Drake siguió su mirada y ambos vieron cómo la figura del ojo/sol brillaba en un tono carmesí, como si fuera lava.

Drake se preguntó qué carajos era eso y qué función cumplía.

Gesigloos, por su parte, suspiró con enojo y exasperación. Después empezó a susurrar algo que Drake no podía escuchar.

———

—Visión del buscador del caos. Una habilidad que permite crear una marca llamada “Supervisor”, dicho supervisor tiene la tarea de mirar y clasificar el caos y descontrol que ocurren en un área de catorce metros a la redonda.

El supervisor da una clasificación numérica desde el uno hasta el cien. El Supervisor considera una clasificación negativa los números del uno hasta el cuarenta. El Supervisor considera una clasificación positiva los números del cuarenta y uno hasta el cien.

La clasificación positiva fue divida en tres rangos por el Supervisor. Rango bajo, desde el número cuarenta y uno hasta el sesenta y cinco. Rango medio, desde el número sesenta y seis hasta el ochenta y cinco. Rango alto, desde el ochenta y seis hasta el cien.

Al momento de dar su clasificación, si es positiva dará una cantidad de mana al usuario dependiendo de la clasificación del caos, si es negativa se le impondrá al usuario un castigo o mas segun la clasificación.

La recompensa puede ser reclama con una orden mental del usuario o con un gesto clave que el usuario puede asignar en el primer uso de la habilidad.

La condición de la habilidad obliga al usuario a decir una descripción detallada de la habilidad para su uso o el reclamo de la recompensa. Si no se realiza la descripción de la habilidad se perderá la recompensa y se agregará un castigo o se aumentará los.que ya esten impuestos en el usuario.— Axel susurro lo mas bajo que pudo. Se aprovecho del hecho de que la condición era solo decirla, no especifica el volumen.—

Aun VBC, como abrevió el nombre, era una habilidad que le encantaba por la forma en que podía usarla como un salvavidas. Su condición era algo con lo que siempre debía tener cuidado; no quería que un enemigo escuchara prácticamente todo.

Al principio no pensó en usarla en esta ocasión, pero el progreso acelerado de Drake le hizo darse cuenta de que solo le dificultaría cumplir sus metas actuales.

Aunque ahora había puesto un cronómetro invisible sobre su cabeza para la llegada de, muy probablemente, los rangos A. Una explosión en una de las zonas más débiles y seguras de la ciudad sin duda llamaría la atención de los ascendidos, y los más rápidos en moverse eran, sin duda, los rangos A.

Ahora, sin embargo, tenía a una mocosa castaña que interrogar y a un Drake que secuestrar.

Extendió los brazos a sus costados y luego dio un fuerte aplauso. El maná de la recompensa se inyectó en su cuerpo. Le habría encantado asignar otra clave para reclamarla, pero así terminó siendo, así que no podía quejarse de más.

Mientras más maná llegaba a su cuerpo, más transparente se volvía el Supervisor, hasta el punto en que desapareció. Al mismo tiempo, la información de la evaluación apareció en su mente.

—¿¡Cómo que sesenta y dos, maldito bastardo!? ¡Destruí una maldita casa!— pensó tras comprobar que la evaluación era correcta.

Se escuchó un paso. Axel levantó la mirada y vio a Drake, con algunos cortes aquí y allá.

Tal y como pensó Axel, el cabrón consiguió salir prácticamente ileso.

—La vida sí tiene favoritos— dijo con una oscura diversión, mirando a Drake—. Tú estás prácticamente ileso y yo casi muero.

El mencionado tenía un claro shock en el rostro.

Alzando una ceja y mostrando la sonrisa más burlona y divertida que pudo, Axel dijo:

—¿Una segunda ronda?

Empezó a caminar con seguridad.

Demostrar seguridad y emociones positivas en una pelea era una técnica de engaño que aprendió durante sus años en el crimen.

Se mostró confiado, pero en realidad ya había exhibido su última carta. Sus dagas se hicieron añicos al quedarse sin maná que sostuviera su estructura tras sobrecargarlas. Su revólver, a estas alturas, vaya uno a saber dónde estaba, y las balas que llevaba en el cuerpo requerían más maná y control que simplemente apretar un gatillo. Aún le quedaban sus granadas… pero, siendo honesto, las seguía considerando directas y sin gracia.

La vida sin gracia no es vida.

Cuando llegó a mitad de camino un fuerte temblor ocurrió y los instintos de Axel se dispararon. Terminó haciendo algo que nunca creyó hacer: usar jet dos veces el mismo día.

Se terminó impulsando hacia la izquierda al mismo tiempo que un gran brazo de metal blanco destrozó y salió del suelo.

A los pocos segundos el suelo explotó por segunda vez y de entre el polvo se distinguió una gigante figura humanoide, casi tres metros pudo asegurar.

La figura se movió y el sonido de su caminar denotó su gran peso, cuando salió de entre el polvo dejó ver su apariencia similar a la de un caballero de blanca armadura con dos cuchillas que recorrían sus antebrazos y terminaban un poco más allá del codo.

Axel se dio cuenta de que tal vez debería retirarse.

———

Thalia y Caro habían llegado al combate.

Drake no pudo evitar sentirse aliviado. La aparición de la adolescente abrió muchas opciones al combate, al fin más para su favor que para el de Axel.

El robótico caballero miró a Axel unos segundos y después volteó a ver a Drake, se quedó mirándolo otro par de segundos y después salió una voz de su interior.

—¿Por qué son iguales si no tienen relación sanguínea? —preguntó la voz de Thalia desde el interior del mecánico robot.

Giró la cabeza hacia Axel y repitió.

—¿Po-po-por q-que…? —se quedó callada un segundo y volteó hacia Drake—. Tú eres Drake—

Drake se desconcertó por el cambio de hablar de Thalia. Pero decidió dejarlo para después, ya que tenían a un cambia formas enfrente.

Drake tomó más fuerte su cuchillo e hizo circular el maná por su cuerpo. Thalia por su lado se giró hacia Axel mientras los brazos del caballero de metal brillan en ligero tono azul, a posterior las cuchillas dieron un giro completo con la punta ahora mirando al suelo. Axel simplemente adoptó una postura de combate y cubrió sus puños con el fuego multicolor.

Durante un segundo los tres no hicieron ningún gesto. Al siguiente segundo dio comienzo la pelea.

———

Dentro de las calles de Anarquía toda acción quedó parada por lo que se encontraba pasando en el tercer barrio de Lanter. Las llamas y los escombros cubrían toda la calle.

Por aquí y por allá cuerpos muertos o inconscientes de los Buitres se encontraban en el suelo. Al final de la calle se encuentra pasando un gigantesco combate.

Muchos de un prestigio y poder grandes se encuentran combatiendo contra los Buitres. No se sabe el por qué comenzó la batalla, lo único que se tiene es que, hace tres horas, los buitres empezaron a atacar a una chica en una zona segura… y eso significa que las manos de la gobernante bajarán.

Y así pasó, las manos bajaron, pero los buitres no cesaron su ataque por lo que las manos de la gobernante se sumaron a la pelea de parte de la chica que fue atacada.

Bueno, en realidad no se sabría decir si la fueron a atacar o fueron a suicidarse. Esa chica de cabellos rojos consiguió destrozar a muchos buitres en segundos.

Solo pudieron mantenerse en pie estas horas porque un sujeto poseía una habilidad de curación poderosa, que levanta a los heridos cual viagra a un hombre.

La cosa llegó a tal extremo que Karmein y Sigor tuvieron que entrar en acción.

Eso llevó a donde está ahora moviéndose alrededor de un buitre, esquivando y golpeando con una facilidad digna de alguien que lleva años haciendo lo mismo.

Al fin y al cabo ella ya había estudiado a cada uno de buitres con algo de poder y rango.

Moviéndose con la gracia de una bailarina ella golpeó el suelo con su bastón y lo usó como punto de apoyo para dar una patada a uno de los buitres.

Sacó el bastón del suelo y giró un poco su cuerpo en plena caída, mientras viento mágico se arremolinó debajo de ella en un mini tornado.

Ella cayó sobre el tornado y empezó a girar con él, ella apoyándose en su bastón, que estaba en su espalda. Tras unos segundos más de girar como un trompo, ella se dejó disparar hacia una dirección donde había más buitres.

Llegó como una bala al grupo de tres. Dio un giro en el aire y golpeó al primero en todo el pecho, tirándolo al suelo. Aprovechando la sorpresa analizó a los otros dos y vio… una rodilla con brazos y piernas.

De inmediato, usando al pobre demonio como base se impulsó y, ajustando un poco su trayectoria con el viento, cayó de pie sobre la lisa cabeza de uno de los buitres.

Hizo una cara pensativa y dijo después.

—Mmm regular diría yo. Te ganaste un seis de diez en superficie mi in-peludo amigo… ¿existe esa palabra verdad? —dijo con gracia y fingida curiosidad. Ya sabía que esa palabra no existe.

Bueno, ahora tenía que preocuparse de otra cosa que era su apoyo que se dio cuenta que estaba parado sobre él. Y eso fue lo único que se dio cuenta cuando su bastón se dio una acomodada de nariz.

Cayó de pie en suelo, tomó el bastón con ambas manos como a una espada y usó su viento para impulsar el giro que dio a posterior. Su bastón impactó de lleno en la quijada del último buitre, si no contamos al que mandó al suelo que sigue consciente.

Cuando el buitre cayó, ella empezó a mirar al trío con fingida confusión y después salió una queja genuina.

—¡Maldición! —hizo un puchero— ¿por qué tienen que ser tan débiles? A mí pagan por hora en el campo de batalla, no por enemigo vencido. Si caen así de fácil no durará tanto —dijo mientras lleva su bastón contra su pecho.

El último buitre consciente la miró con desconcierto y un poco de miedo.

¡Hey! ¿¡Por qué miedo!? Está bien que salí de la nada y noqueé a todos en menos de tres segundos y el hecho de que me camuflo con las sombras. Pero no hace falta tenerme miedo, si hubiera sido un día cualquiera te habría ofrecido el mejor servicio que existe en Anarquía.

Pero bueno, qué se le va a hacer, ahora… ¿qué iba ahora?

Empezó a caminar en círculos, tratando de recordar, y el buitre de vez en cuando intentaba escapar… una bala de aire comprimido cerca de la entrepierna le hizo cambiar de opinión.

—Ah claro, la viagra andante —se volteó al buitre consciente, que por alguna razón estaba pálido y sudando a mares, y le dijo—. Oye tú. ¿Cómo es tu jefe? El que levanta a los caídos, la viagra versión curandero —dijo con cierto apuro.

El buitre pareció tardar en procesar la pregunta. Ella sonrió con calma y paciencia digna de ella. Un agujero cerca del centro de las piernas del buitre lo hizo hablar.

Aunque su tono demostró cierto miedo, ¿por qué será?

—¡Ch-Char-Charlie, su nombre es Charlie! ¡Siempre viste una toga negra y una bufanda de paja! —pensamientos totalmente sanos llegaron a su mente cuando escuchó eso— ¡Y una máscara de la peste negra con cuernos!

Ella pensó en la descripción del hombre: alguien que tapa lo muy “grande” con la toga, tiene uno de los brazos más grande que el otro de tanto hacer la bufanda y tiene una relación amorosa hermosa que lo demuestra con la máscara. Bien, ¡lo tengo!

Empezó a hacer girar el bastón con más y más aire, potenciando el giro.

—Muchas gracias amigo. Si no te expulsan o matan, pues ven a María del Cariño. Te haré descuento por dos horas —dijo mientras prepara el golpe.

Justo cuando iba a mandar a dormir al buitre… este fue impactado por un borrón y se fue con el mismo. Al segundo siguiente se escuchó cómo algo impactaba una pared.

Pestañeó un par de veces, tratando de entender qué carajo pasó.

Volteó al lado donde fue despedido el buitre y lo que vio rompió su corazón.

Totalmente golpeado y maquillado, con su toga negra hecha jirones y la máscara de doctor de la peste negra con cuernos destrozada. Ella vio cómo su fuente de dinero estaba derrotada.

¡Cómo alguien podía hacer tal atrocidad a una fuente de dinero infinito!

Se volteó a la dirección contraria hecha una fiera y vio la silueta de una persona caminando hacia allí.

¡Ahora va a ver ese maldito derrocha dinero hijo de pu— oh Dios santo.

Ella fue iluminada por la visión de una chica, una hermosura; su cabello rojo caía como una corriente de sangre por su espalda; sus llamativos ojos amarillos, de un tono parecido al de un gato, le daban una gran presencia; aunque sus ropas estaban rasgadas, su cuerpo solo tenía míseros raspones que con solo pasarle el dedo se irían; su cuerpo estaba muy bien trabajado y su… retaguardia muy privilegiada daban ganas de en serio intentar quitar los raspones.

Ella demostró su admiración por tal belleza con un silbido y una clara mirada de pies a cabeza.

—Vaya, vaya. Una chica tan hermosa como tú en este lugar, me pregunto qué tan fuerte serás… y qué tanto podrá aguantar mi cama si te meto ahí —dijo mientras coloca su bastón sobre sus hombros.

La belleza carmesí se detuvo en seco con una pequeña sorpresa y rubor en su linda cara. Después de un segundo habló con un ligero enojo en su voz.

—No sé si debería golpearte ahora mismo o darte el sentido de la duda porque eres mujer —dijo con una hermosa voz. Tal vez debería dejar de decir sus insinuaciones en chiste e ir de verdad.

Ella se rió, en una pequeña parte por su pensamiento y en gran parte por el nerviosismo de tener el mismo destino que Charlie.

—Si me das a elegir—

La belleza carmesí la interrumpió.

—No, la verdad es que no te la doy, fue desubicado lo que dijiste —dijo con un tono de enojo algo infantil.

Solo pudo soltar un contenido gemido de miedo.

Después de un segundo de eterno silencio, al fin le dijo a la belleza carmesí.

—Lo siento, cora —se detuvo de golpe al ver cómo los brazos de la chica brillaron como un metal calentado— ascendida… eh… ¿puedo saber tu nombre? —dijo con apuro para evitar la muerte.

La belleza de retaguardia privilegiada dio un suspiro y después dijo, ya sin molestia en su voz.

—Alice —sus brazos dejaron de brillar a la vez que continuaba—. Por tu forma de ser y cómo acabaste con esos buitres, ¿supongo que eres Danzante de Viento? —dijo con un tipo de curiosidad que ella conocía bien. Parece que un nuevo trabajo llega a ella.

Soltó una pequeña risa y dijo.

—Sí, sí lo soy. Pero si lo que buscas es… a mi cuerpo—

Los brazos de Alice volvieron a brillar.

—¡Para solo un encargo no relacionado con lo sexual!

Aunque no dejaron de brillar, ya no emitían tanto calor.

Quitó su bastón de sus hombros y lo apoyó en el suelo mientras se inclina levemente. Con la sonrisa marcada en su rostro y solo dejando abierto uno de sus ojos.

—Entonces, soy Mónica Allen. Para servirle siempre que el pago sea el adecuado —dijo con el tono que siempre ponía con los clientes.

Tal vez si allá conseguido no…

———

…Atravesar tres paredes dolía más de lo que uno podía creer, si no que se lo preguntaran a Axel.

Que fue enviado ahí por un puñetazo del robot caballero.

Desde que ese robot se unió al combate, hace unos minutos, todo se complicó aún más. Ahora no solo tenía que cuidarse de Drake, quien no paró de avanzar paso a paso en la creación de un núcleo mientras intercambiaba ataques con Axel, ahora también tenía que cuidarse de un robot de más de dos toneladas que podía regenerarse usando cualquier metal que el maná de la mocosa alcanzara.

Aunque por darle algo bueno, no tenía que preocuparse por ser apuñalado por Drake. En algún punto consiguió inyectar el cuchillo con maná y utilizó jet desde el interior haciendo añicos el arma de metal.

Y eso… no quitaba que se estaba quedando sin tiempo y maná. Gracias a todo el caos de destruir el interior de la casa, él consiguió el suficiente maná para recuperar todo su maná y crear dos núcleos enteros.

Ahora, sin embargo, ya gastó uno de los núcleos y el que queda, junto con su maná, no aguantaría mucho más.

Pensó en el combate y un posible curso de acción. Ese curso era uno con nombre: Drake.

A pesar de la gran adaptación y progreso del chico a lo largo de toda la pelea, también era el que sin duda estaba más cansado y herido, externa e internamente, de los tres contendientes.

Axel se levantó de los escombros donde quedó tirado al mismo tiempo que envía sus llamas a algunos escombros y utiliza jet para mandarlos como proyectiles.

Cuando los escombros salieron de la habitación, él mismo se impulsó con jet y se disparó hacia afuera de la habitación.

La casa ahora se encontraba aún más destrozada que antes. Uno de sus responsables, el gigante robot caballero, usó el metal común del hogar para crear un escudo y protegerse de los proyectiles. En algún punto de la pelea usó media cápsula para romper una de las cuchillas del robot y enviarla hacia afuera de la casa.

El robot aún tenía el escudo en alto, por lo que vio venir a Axel, quien voló por encima del escudo y acumuló maná en su puño para después usar jet e impactar un golpe directo a la cabeza del gigante caballero.

Como consecuencia salió disparado de vuelta por donde vino, pero nada más sufrió del retroceso, activó jet en su otra mano para girar aprovechando el retroceso.

Con esa acción pudo tener la vista de la habitación y encontró a Drake al instante. Estaba contra una de las paredes usando sus rayos para cauterizar la herida hecha por uno de los fragmentos del cuchillo.

No dudó en lanzarse como proyectil hacia la obsesión de la pluma.

Drake consiguió esquivar su embate a lo último.

Sus ojos volvieron a brillar de amarillo, por lo que sus sentidos debían estar aumentados al extremo y no habría visto como problema esquivar eso.

Se consiguió detener con la pared y volvió a la pelea cuerpo a cuerpo de un salto. Nada más cayó dio dos rápidos golpes que Drake esquivó y rechazó.

El chico dio un par de tambaleantes pasos a la derecha, buscando la mayor cercanía posible con el caballero.

—Qué curiosa princesa —dijo sin tener a nadie en mente.

Volvió a lanzarse, esta vez con una patada aún en pleno movimiento. Las pisadas del caballero robótico se echaron al fin.

Drake esquivó muy apenas la patada, parecía que el chico empezó a rozar su límite.

A solo un movimiento de cabeza de lo que Axel quería, pero el propio cambia formas forzó el movimiento al usar jet en uno de los pequeños escombros del suelo y ahora, con el chico donde quería, dio un giro nada más su pie se apoyó en el suelo.

Conectó un potente codazo en la quijada del chico, el mocoso no cayó. No se detuvo y continuó con un puñetazo directo en el rostro, Drake se tambaleó. Siguió con un gancho a las costillas que lo hizo inclinarse un poco. Ya queriendo terminar esto y salir de la escena, dio un golpe potenciado con jet directo al pecho, el chico salió volando hacia el otro lado de la habitación e impactó contra la pared.

Cuando cayó al suelo, aún se veía consciente. ¡Bastardo resistente, ya salte del maldito camino!

Pero Axel sintió frío cuando vio a Drake sonreír y se dio cuenta de que nunca llegó a escuchar el sonido de un segundo paso del robot.

De inmediato activó sus llamas y jet con todo el maná que tenía. Cuando vio por la periferia de su ojo, vio al robot con el puño ya muy cerca de él.

Aunque jet amortiguó parte del daño, igual se llevó unos huesos rotos por el impacto e igual salió despedido de la casa atravesando la pared.

Chocó contra el húmedo y frío pavimento mientras de fondo oía el ruido de sirenas y cosas rompiéndose. Cuando volteó vio cómo la casa se vino abajo.

No desaprovechó la chance y, tambaleando, se alejó de la casa.

¡Al fin termino la amante de la mecánica!

no duro un carajo y no contó casi nada pero para algo esta Drake post peleas para analizar cada maldito detalle y darle sentido a estupideces que puse por el auto corrector.

Vuelvo a repetir. Se nota mucho que nunca escribo peleas y perdón si no entiendes un demonio.

Bueno sin nada mas que decir que lean lotm y ss.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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