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Escuadrón 207 - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 La condición
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13: La condición 13: La condición La casa se vino abajo tras que Thalia sacara a Axel de un puñetazo.

Solo pudo sobrevivir gracias a que la adolescente usó el robot como un escudo y soporte contra el gigantesco peso de la antigua propiedad.

Ahora ya pasó un día desde la pelea.

Le cuesta pensar fluido y a la velocidad con la que normalmente lo hacía, muy parecido a lo que sintió al estar bajo la succión del domo de la brecha.

Pero su dificultad para pensar no lo salvó del regaño por parte del mismo médico que le dijo evitar el uso del maná para acelerar su recuperación.

Actualmente Drake se encuentra terminando los papeles para darse de alta; aunque seguía poseyendo las vendas recién cambiadas y algunas heridas recién empezaron a sanar gracias a las vendas mágicas.

Pero la verdad es que tenía mejores cosas que hacer, mejor dicho, investigar, ya que durante su pelea con Axel llegó a conocer de mejor manera cómo funciona su maná y los efectos que genera en su cuerpo junto con las posibles consecuencias que trae a su cuerpo.

Consecuencias…

eso le recordó un tema que evitó durante este tiempo, por los oscuros recuerdos que le traían.

Después del combate, el caballero robot, Caro, fue confiscado por la ASAUK y Thalia fue detenida; la razón de eso fue por el hecho de la creación de Caro, un ente mecánico creado para la batalla de forma ilegal, rompiendo también una de las normas del tratado de Montir, y algunos de sus sistemas y planos de armas tenían parte de las réplicas de tecnología mágica del gremio de la Milicia, y dicha tecnología ya está colocada como propiedad exclusiva de dicho gremio.

Así que ahora se preguntó quién tendría más problemas legales y deudas, él o Thalia.

Ya que…

bueno, no se salva del hecho de hacer explotar la fachada del local donde trabaja y parte de la calle, así que tal vez dentro de poco recibiría la factura de lo que tendría que pagar.

Hizo una mueca al intentar pensar la cantidad de ceros.

Terminó el papeleo y salió del hospital.

Afuera la lluvia ya había parado ya hace unas horas, aunque seguía nublado.

Por lo que preguntó, eran las seis de la tarde, así que tal vez encuentre un transporte que lo lleve hacia la ASAUK, donde están su mochila y el contenido que sobrevivió.

Si le queda dinero, claro.

Sacó su celular y se dio cuenta de que el pobre dispositivo sin duda vio días mejores; su pantalla tenía muchas grietas y faltan algunas partes del vidrio, algunas manchas negras salían de dichas grietas, pero aún podía usarlo durante algún tiempo.

Buscó entre sus aplicaciones, cuando escuchó una voz familiar.

—¡Joven Shark!— dijo una voz calmada y respetuosa.

La voz del profesor Edgar.

Drake se tensó un poco y por un segundo pensó en soltar sus rayos.

Pero después se calmó; la tapadera que la lluvia le daba se había ido, así que sería un riesgo gigante presentarse.

Se volvió hacia el profesor y lo vio acercarse con una bolsa de compras.

El profesor vestía un impermeable marrón oscuro y unos jeans azules oscuros, además de unos zapatos negros.

—¿Tan pronto salís del hospital?— preguntó con preocupación, mirándolo de pies a cabeza, y dejó su mirada más tiempo en las vendas visibles.

Y es que tras firmar los papeles del alta, este se cambió a la ropa que llevó ayer.

Dichas prendas tenían pequeñas rasgaduras aquí y allá; solo su camiseta tenía unos cortes un poco grandes, su impermeable gris prácticamente quedó inútil, con solo la parte rasgada y agujereada del tronco existiendo aún.

Así que se llevó una camisa que le prestaron en el hospital.

—Sí…

tenía cosas…

que…

hacer— dijo lentamente, gracias a otro efecto secundario de usar en exceso el maná; por el momento lo llamó así.

El profesor se dio cuenta de que algo le pasaba.

Alzó una ceja y preguntó con una mezcla de preocupación y curiosidad.

—¿Tu condición?— se acercó un poco más a él.

Drake bajó un poco la cabeza con resignación.

En serio no quería hablar de las condiciones, pero tampoco quería ser grosero con el profesor.

—Creo…

pero…

no sé…

si es…

de mi elemento…

o…

de mi…

habilidad innata— —Entiendo— asintió con la cabeza —.

Igual es algo positivo que hayas descubierto una de tus condiciones.

Si lo que Alice me contó es verdad, harás la prueba de la Milicia y tener un conocimiento tan vital te dará una gran ventaja para determinar tus límites— dijo con calma mientras acomodaba la bolsa de compras para apoyarla en su antebrazo.

—Pero no voy a seguir con lo mágico por el momento.

¿Cómo está tu condición?

Física, no mágica— Drake se miró por un segundo y después dijo: —Duele…

un…

poco— dijo mientras miró un segundo su celular, si tenía algo de dinero para ir desde ese lugar hasta la ASAUK y a su casa.

Apagó el teléfono y lo guardó.

El profesor estaba mirando su bolsa de compras de forma pensativa.

—¿Tienes algo que hacer después?— preguntó.

Drake pensó…

y la verdad es que no; aparte de buscar sus cosas, no tenía nada más que hacer en el resto del día.

—Buscar…

mis…

cosas— empezó a cansarse de tardar mucho al hablar —.

Después…

nada…

dormir…

supongo— dijo sin ninguna emoción aparente.

El profesor lo escuchó atentamente y después asintió con la cabeza; un pequeño “bien” salió de sus labios.

—Puedo acompañarte a buscar tus cosas.

Después, si quieres, puedes comer en mi casa— sugirió con calma.

Drake sintió un poco de sorpresa; era la primera vez que lo invitaban a ir a casa de alguien.

Además, aún se sentía un poco incómodo por el recuerdo de Axel con la apariencia del profesor, así que dudó en aceptar.

Pero…

la verdad quería saber, saber sobre ciertos detalles de los ascendidos.

Ahora que ya pasó un poco de tiempo, y aunque lento, pudo pensar todo en frío y se dio cuenta de que cosas con Thalia no cuadraban.

—Claro— dijo con una pequeña sonrisa.

El profesor también sonrió.

Caminaron un poco mientras hablaban de diversos temas.

Drake se llevó una grata sorpresa por este hecho; a pesar de caerle bien, no solía intercambiar palabras con el profesor en las clases y cuando lo hacía era para responder a preguntas, que normalmente intentaba dar tan completas para que no le preguntaran más.

El profesor resultó ser parecido a él, en el aspecto de saber un poco de todo y poder dar una buena charla sobre dicho tema.

Eso hizo muy ameno el camino hacia la ASAUK, tanto que ni se dio cuenta de cuándo fue que llegaron.

El gran edificio se alzaba a unos cincuenta metros del suelo; su fachada blanca con ventanas opacas se oscurecía en algunas partes por las cuatro gigantes columnas tan altas que pasaban al edificio mismo; su función Drake no la conocía, pero creía que tendría que ver con un elemento para algún hechizo.

Pasaron por la puerta de vidrio hacia el interior; dicho interior brillaba por lo pulido y claro que era, algunas plantas adornaban el interior.

A unos veinte metros de la puerta, una recepcionista acomodaba unos papeles en una caja.

Se acercaron hacia ella.

—Disculpe— dijo Drake.

La recepcionista se giró.

Drake sintió que el interior se le revolvió.

Él conocía a esa mujer.

La mujer parecía rondar los treinta y tantos años; su pelo negro azulado se encuentra atado en un moño, sus ojos azules sueltan un brillo peculiar.

La mujer no pareció reconocer a Drake, cosa que hizo que soltara un suspiro mental.

—¿Sí, puedo ayudarlo?— dijo con un tono respetuoso y serio.

Drake hizo memoria un segundo y dijo: —Vengo…

a tomar el…

RAC…

quince…

de septiembre…

mochila marrón…

cierre…

único— La recepcionista se mostró desconcertada y miró a Edgar a su lado.

—Es por su condición— dijo simplemente el profesor.

La recepcionista asintió y empezó a buscar en su computadora.

Al paso de unos minutos, la recepcionista anotó unas cosas en un papel y se lo extendió a Drake.

Tomando el papel, este ponía unos códigos extraños y la fecha que mencionó.

—Tercer piso, pasillo a la izquierda; ahí damos los RAC.

Si vas hacia el fondo verás los ascensores— dijo mientras señalaba el lugar.

Drake y Edgar agradecieron.

Edgar se quedó abajo para evitarles problemas a ambos y Drake continuó.

Llegó al ascensor y presionó el botón para llamarlo.

Pasados unos segundos, este se abrió y en su interior estaba un hombre trajeado, de barba bien cuidada y rapado: Joshua, claramente.

El hombre estaba mirando unos papeles cuando volteó a verlo.

Se hizo a un lado, dándole espacio para entrar.

Drake se dio cuenta de que tal vez no se iban a saludar, así que entró en el ascensor.

Marcó el tercer piso y el ascensor subió.

En esos momentos él y Joshua no intercambiaron palabras.

—Según los expedientes, estuviste muy relacionado con los incidentes donde el ladrón Gesigloos participó— dijo con el mismo tono que cuando se conocieron.

Aunque pareciéndole raro, lo pensó un momento y un pensamiento de su extraño acto le hizo ponerse un poco alerta.

—Tal vez…

tal vez sea…

No, no es él.

Su maná aún sigue siendo el mismo y no el de Él— pensó, con un pequeño escalofrío recorriendo su cuerpo.

Quitó ese pensamiento de la cabeza y respondió, siguiendo su juego para no tener problemas después.

—Supongo que la suerte no está de mi lado.

La primera vez fue solo casualidad, yo trabajaba y él robaba justo en el cuarto de al lado.

La segunda vez, sin embargo, no te sabría decir; yo estaba en ese lugar por un encargo y de Axel no tendría idea— dijo; de hecho iba a continuar, pero se detuvo en seco al darse cuenta de que pudo hablar sin problemas.

Miró con total sorpresa a Joshua, quien permaneció impasible.

—¿Cómo…

es…— Se detuvo al darse cuenta de que volvió.

Se desconcertó por esto.

¿Por qué de repente los efectos de su aparente condición se fueron y regresaron sin razón aparente?

Todo estaba como de costumbre hasta que entró en el ascensor con Joshua.

Miró de reojo al serio hombre.

¿Su habilidad innata?

No; si eso existiera, él no estaría en la ASAUK.

¿Un hechizo o un artefacto mágico?

Eso sí podría funcionar.

Pero aquí venía la duda: ¿por qué usarlo aquí y ahora?

Diferentes ideas vinieron a su cabeza.

Hasta que el único componente que podía unir todo lo necesario para forzar tal acción apareció: Axel.

Con ese hecho en mente, quitó su mirada de Joshua y preguntó: —¿Qué hizo ahora?— preguntó a la vez que sintió cómo sus pelos se erizaban.

Joshua se quedó callado un momento, miró cómo el símbolo del primer piso desaparecía sin ninguna parada, y dijo: —Según uno de los informantes de Anarquía, hace seis días Axel se infiltró en el hogar de un nombre importante en Anarquía: Karmein— dijo con su característico tono serio; su cara no mostró emoción alguna.

Drake escuchó y se preguntó qué tan loco debía estar Axel.

De igual forma, sabía que podría ser alguien con el mismo nombre, así que preguntó: —¿Ese Karmein?

¿El sublíder: Karmein, Martillo de Guerra?— preguntó con una mezcla de respeto y miedo.

Joshua asintió a la vez que decía: —La ascendida Hellnoir te dio información sobre Anarquía— dijo sin un tono visible.

—Sí.

Sí lo hizo, después de que te fueras del hospital, por lo que sé sobre…

la…

gran— Se detuvo y miró desconcertado a Joshua.

El hombre de anteojos oscuros tenía puesta su mirada en una parte del cuerpo de Drake.

Drake se dio cuenta de que es la misma parte donde colocó la cápsula con el maná de Alice.

—¿Pasa…

algo…?— preguntó como pudo.

Joshua volteó, llevó su puño a su boca y dio una ligera tos.

—No es nada.

Es solo que— Se detuvo un momento; su expresión parecía no saber qué decir —Olvídalo— Tras un segundo volvió a mirar al frente, con su cara de siempre, y continuó hablando.

—Bien, volviendo a antes.

Cuando Axel se infiltró en la casa de Karmein, terminó matando a la prima de Karmein y robando archivos importantes sobre Anarquía— Se detuvo un momento y después suspiró; dijo a los pocos segundos —El problema es que lo hizo usando…

tu rostro— Drake se quedó pasmado y, a la vez, el odio y la rabia hacia el cambiaformas aumentaron de forma ridícula.

Pensó por un segundo qué tan malo hubiera sido sacrificar uno de sus brazos por hacer cenizas a Gesigloos.

Descartó su pensamiento al ver cómo el símbolo del segundo piso empezó a pasar.

Parecía que su charla terminaría más tarde que temprano.

Decidió ir al grano sin dudar.

—¿Cuánto tiempo tendré que cuidarme de Karmein?— preguntó.

Joshua se tardó un segundo en responder.

—Si tienes suerte, solo un par de días, donde lo más probable es que sean sus hombres quienes quieran preguntarte por Axel.

Si no tienes suerte, Karmein vendrá en persona con la idea de que tú lo hiciste y no Axel— dijo mientras empezó a buscar algo en su bolsillo.

Drake maldijo al cambiaformas con toda su alma.

Después se calló, dudando si debía preguntar o no…

—Thalia…

¿cómo está?— preguntó con preocupación.

Sabía que lo más probable es que no le dijeran nada por la gravedad del caso de la adolescente.

Joshua lo miró un segundo, después se volvió y le respondió: —Bien.

Está recuperándose muy rápido— se detuvo, su expresión se torció en una de compasión y tristeza; después continuó —Creemos que descubrimos cuál es su condición, solo estamos a una prueba de confirmarlo…

pero nadie se atreve a hacerla, ya que puede destruir su mente— Drake se centró en la parte de la mente.

Esa fue la parte en la que más creyó poder decir algo.

Durante toda la pelea en su casa, Thalia jamás llegó a preguntar por el estado de su abuela ni si estaba bien.

Ni siquiera mostró reacción alguna al ver cómo la casa donde vivió toda su vida fue destruida.

Por esos puntos anteriores, Drake pensó que la condición de la pequeña es una contención a tener emociones fuertes o que posee una indiferencia sobrenatural hacia lo que se puede llamar costumbre.

Si fuera la segunda opción, eso explicaría el porqué el cuerpo de la señora Brown tenía signos de llevar algún tiempo muerta: directamente no le importó.

Pero si era la primera, eso significaba que su propia condición y mente contuvieron el recuerdo.

—¿Dónde se encuentra ahora?— preguntó con poca esperanza de recibir una respuesta.

—Eso, de momento, sale de lo que se permite saber.

Pero si pasa algún tiempo, tal vez puedas verla— dijo simplemente.

Las puertas del ascensor se abrieron al llegar al tercer piso y Drake salió del ascensor.

— Drake soltó un pequeño suspiro; él no lo iba a negar…

¡la comida del profesor es riquísima!

Tras terminar de buscar sus cosas, terminó viniendo a la casa del profesor, donde comieron y hablaron sobre casi todo.

Siendo honesto, no creyó cuando se dieron cuenta de que pasaron tres horas.

Al final terminaron hablando de magia y el maná de algún modo.

—Es por eso que se suele decir el dicho de que en España se chapa con la magia— dijo el profesor con una mezcla de gracia e incredulidad.

Drake solo se rió un poco.

Quién diría que las costumbres del mundo podrían ser tan diferentes.

Diferentes…

La sonrisa de Drake se hizo un poco más melancólica.

Al final, aunque lo evitara, a su mente volvieron los pensamientos sobre Thalia y su condición.

Todas las preguntas y cómo, si uno de los resultados esperados era el correcto, podría afectar la vida de la adolescente.

Al final no pudo aguantar y preguntó al profesor: —Profesor— empezó con cierta reserva; el profesor se dio cuenta —, las condiciones…

¿qué son?— El profesor parpadeó, sorprendido por la pregunta.

Al fin y al cabo, él ya había dado una respuesta muy completa de qué eran las condiciones en una actividad pasada.

Edgar pareció notar que algo iba mal y preguntó: —¿Es por esa niña?

Thalia, si no mal recuerdo— preguntó con cierto análisis en su mirada.

Drake asintió —Mmm…

bueno, las condiciones son la contraparte o el precio a pagar por el poder que da la ascensión.

Se puede llegar a tener una o dos condiciones, o más, dependiendo del elemento del maná, la habilidad innata, etc.— Se paró un momento y dio un sorbo del vaso con agua.

—Cada factor que componga o se integre al cuerpo de uno alterará en consecuencia a la condición.

Esto mismo provoca que la función y reglas de cada ascendido sean únicas, pero, en la historia, hemos conseguido identificar una especie de patrón en las condiciones y, gracias a esos patrones, las conseguimos clasificar— El teléfono del profesor sonó; Edgar solo le dedicó una mirada y continuó.

—Se les puede clasificar en tres: el de inicio, el de potencia/tiempo y el post.

El de inicio pide cumplir ciertas cosas, ya sean acciones, emociones o que tu mismo entorno deba cumplir para activar la habilidad innata o utilizar el elemento de maná— —Para el de potencia/tiempo, se piden ciertos requisitos para mantener la habilidad en uso durante más tiempo o poder usarla a la mayor potencia que el usuario puede permitirse; esto incluye al elemento, claro.

El post es una consecuencia que se debe pagar por usar la habilidad innata, el elemento o excederse en el uso de la misma— La expresión en el rostro del profesor se oscureció un poco.

—Pero dentro de estas clasificaciones también existen subclasificaciones, más relacionadas al usuario.

Por ejemplo: el no poder mover el brazo izquierdo durante un día completo si se quiere usar la habilidad; este tipo de condición se llama condición de elección.

El tener que estar en un estado de calma para usar el elemento se suele llamar condición emocional.

Y, por último…

el peor tipo de condición: la condición permanente.

Esta es un tipo de condición que cambia la vida de la persona desde el momento de la ascensión, como— no pudo terminar porque Drake lo interrumpió.

—Como no poder tener arrepentimientos si se quería utilizar la habilidad con toda potencia y no sufrir un dolor físico parecido a estar desgarrándose desde adentro— dijo con una pequeña tristeza marcada en su voz.

El profesor lo miró con compasión y le preguntó: —¿Esa era la condición de tu hermana?— Drake asintió.

Drake se consiguió enterar de cuál era la condición de su hermana gracias a un día en el que esta se emborrachó y lo terminó soltando.

Ahora que lo veía en retrospectiva, ese mismo día probablemente tuvo unas pequeñas ganas de tomar y, cuando desestimó esas ganas, su condición se activó y esta se forzó a tomar.

Cuántas acciones impulsivas en realidad habrán sido solo cosas que hizo para no sufrir.

Aunque también, en opinión de Drake, esto la hacía la persona más aterradora que conoció.

Ya que ella era una ascendida exploradora, por lo tanto debió ver diversas cosas horribles y debió cometer algún error que afectó a sus compañeros, pero ella, tal vez, consiguió una forma de hacer pasar dichas experiencias como algo sin importancia para que su condición no la afecte.

Eso era lo que Drake tomaba como aterrador de su hermana.

Iba a decir algo para cambiar de tema, pero una sensación lo interrumpió.

Una sensación de una cercanía que parecía venir de una parte muy específica.

Salió de su boca unas palabras.

—Alice…

está afuera— dijo con cierta pena.

No eran ni amigos con la pelirroja y, de un día para otro, ya estaba en su casa.

Un ruido vino de la puerta y después esta se abrió.

Al pasar la puerta, Alice apareció.

Vestía una sudadera roja que le quedaba algo grande, un pantalón deportivo negro y unas zapatillas blancas.

—Hola, papá, ya volví— dijo con cierta vergüenza, que terminó paralizada al ver a Drake —¿¡Drake!?

¿¡Qué haces aq- ¡no!

¿¡Por qué demonios parece que te atropelló un camión!?— Parece que tendría que explicar algunas cosas.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES CatLXb Ok mis pocos y queridos lectores…

termine la primera parte del primer volumen…

esto va a ser largo.

Pero bueno, oficialmente la historia podrá empezar el proximo capitulo.

E incluso tal vez llegue a planificar un poco como ira la historia.

Hasta ahora, toda la historia fue una improvisada gigante.

Bueno nos vemos en el proximo capitulo.

Lean Lotm y SS

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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