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Escuadrón 207 - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 Karmein
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17: Karmein 17: Karmein Yhork estacionó la patrulla cerca del edificio de apartamentos al cual fueron enviados; venían a buscar a un ascendido llamado Drake Shark.

Forger y Yhork se bajaron de la patrulla.

La noche ya había empezado a instalarse, por lo que las farolas empezaron a prenderse, y comenzaron a caminar hacia el interior del edificio.

Aunque ambos oficiales no conocían totalmente la razón por la que se les envió, sí suponían que era por alguna conexión del tal Drake con el criminal ascendido Karmein.

Al entrar en el edificio cruzaron a un sujeto imponente de casi un metro noventa, pelo y barba marrón con ojos azules, que ni la mirada les dedicó a ambos.

Tomaron el ascensor y llegaron al tercer piso.

Caminaron por el pasillo, llegando casi hasta el final del mismo, hasta terminar frente a la puerta del apartamento 247, donde llamaron a la puerta.

Al pasar unos segundos, la puerta se abrió y un joven apareció.

Ambos oficiales se sorprendieron un poco y se preocuparon por la cantidad de vendajes que mostró el chico: en los bordes de su camiseta negra se asomaban vendas blancas que parecían cubrir parte de su torso o todo; por algunas partes de su rostro se encontraban pequeños parches blancos; partes de su oreja faltaban; lo que más llamó la atención fueron, sin duda, los vendajes oscuros de sus antebrazos y parte de su mano: vendajes mágicos.

Drake, a pesar de tener veintiuno, parecía tener dieciocho años recién cumplidos o diecinueve; el pelo negro azabache cubría con unos pocos mechones sus ojos violetas.

Su mirada analizó a ambos oficiales con cautela y curiosidad.

El chico movió sus finos labios y habló.

—¿En qué puedo ayudarles, oficiales?

—dijo con calma y cierto respeto.

Ambos oficiales intercambiaron una pequeña mirada de reojo y hablaron.

—Por la orden y directiva del oficial ascendido Joshua Lanek se le pide que venga con nosotros, ascendido Drake, a la estación de policía —dijo el mayor Yhork con firmeza.

El ascendido Drake mostró duda por un momento; una sensación extraña y ominosa se sintió a los costados de los oficiales.

Después volvió a hablar.

—¿Puedo saber por qué?

—preguntó con cautela.

Forger respondió esta vez con un simple “Karmein”.

Drake abrió mucho los ojos—.

Pasen, me calzo y nos podemos ir.

Antes de que la dupla pudiera reaccionar, Drake ya había desaparecido de la puerta.

Ambos oficiales entraron rápido al apartamento; el ascendido Drake ya había entrado en su habitación.

El lugar era un apartamento bastante común, con mucho espacio pero común.

Por cómo dos de los sillones estaban ligeramente hundidos, parecía que había o había habido otra persona en el lugar, tal vez el gigante que cruzaron en la entrada.

A los pocos segundos, el ascendido Drake salió de su habitación.

——— La pequeña y fría brisa de la recién instalada noche lo golpeó.

Vikir admitiría que, a pesar de sus ancestros, él odia el frío.

Es por eso que le chocó un poco ver bien a la persona que lo detuvo a unos pocos metros del edificio.

Con un metro ochenta de altura; un pelo afro rojo como la sangre que lo hacía tener la atención de cualquiera y con ojos obsidiana que mostraban una atención y diversión muy peligrosas; una camiseta negra sin mangas mostraba las diversas cicatrices y tatuajes del sujeto.

Con una atadura en el pecho con una tela amarilla que se junta en un gran capullo en su espalda; en el costado derecho de su cadera se encontraba un revólver; en el costado izquierdo, más abajo que el revólver, y atado a un pantalón blanco, un cuchillo de combate.

Los últimos detalles de la apariencia del hombre, además de su extraña presencia, hicieron que Vikir se pusiera alerta.

El hombre dio una muy exagerada sonrisa de felicidad… otra vez.

—¡Amigo!

¿¡Cómo anda mi hermano de otra madre!?

—dijo con absoluta confianza, mientras alzaba ambos brazos como si buscara un abrazo… otra vez.

Ya era la quinta vez que la escena se repetía.

El detalle es que Vikir no conocía de nada a este personaje.

Eso hizo que se preguntara si se había cruzado con un borracho.

Cuando detrás se escuchó cómo se abría la puerta del edificio de Drake.

Pero escuchó cómo los que abrieron la puerta se detuvieron en seco.

Ignoró al tipo borracho y volteó hacia atrás; vio a los dos oficiales que se cruzó antes junto a Drake.

Los tres miraban en la dirección de Vikir con mucha sorpresa, y para los dos oficiales miedo, pero no a Vikir… sino a quien se encontraba detrás de él.

En ese momento un grito de alerta salió de su instinto, pidiéndole que corriera de ese lugar, y casi todos sus músculos se tensaron.

Al mismo tiempo, la voz del borracho llegó a sus oídos.

Pero con una diferencia de tono radical: más oscuro, más calmado y mucho más peligroso.

No pudo dar ni un movimiento cuando sintió un pequeño toque en la espalda.

Después el mundo le dio vueltas, literalmente.

——— Vikir voló, girando en pleno aire como si fuera una bala, pasando a un lado de él y de los oficiales.

Aunque Drake no vio, sí lo escuchó: cómo Vikir se estrelló contra la ventana de la entrada y la rompía.

A posteriori, los gritos de la gente del edificio y de alrededor se escucharon.

Drake mantuvo su mirada clavada en el extraño, quien sin duda era un ascendido por su demostración.

El oficial que parecía ser el mayor del par también mantuvo su mirada en el tipo; el otro oficial sí terminó volteando para ver a Vikir.

Aunque Drake tendría que ser honesto: él no volteó solo porque de forma instintiva envió mana hacia su cerebro y pudo pensar todo mucho más rápido.

El sujeto del afro rojo parecía que estaba tras uno de los tres; tendría que ser una gran casualidad que el ascendido empezara a actuar porque sí justo cuando ellos salieron.

Tendría que estar tras alguno de los que salieron recién del edificio.

El sujeto del afro rojo lo estudió de pies a cabeza con cierta superioridad, pero no parecía subestimarlo ni a él ni al policía experimentado.

La sonrisa del sujeto apareció de forma oscura y peligrosa, acompañando su habla.

—¿Qué hice mal?

—dijo con clara burla.

El hombre llevó su mano hacia su pelo, lo agarró y lo arrancó, dejando —aunque aún afro— una poca cantidad de pelo.

Después llevó la otra mano hacia su mentón, lo agarró con fuerza y se lo arrancó… Drake sintió frío, se tensó de miedo y repudio; no quería ver carne humana de nuevo.

El policía experimentado también se tensó; su mano fue rápida a sacar su pistola.

Pero, por suerte para la mente de Drake, el tipo no se arrancó el mentón, sino solo una piel que debajo tenía… otra piel y hasta una barba también roja como la sangre.

Ahora, sin embargo, Drake pudo maldecir a cada santo que conocía.

—De todos los putos momentos en que podía aparecer ¡tenía que ser este!

—maldijo en su mente.

Al mismo tiempo, el oficial apuntó su arma y gritó con fuerza —una que Drake se preguntó de dónde sacó ante la situación—.

—¡Detente ahora o se usará la fuerza anti-magia contra ti!

—tomó un poco de aire y continuó con más fuerza aún—.

¡Martillo de Guerra Karmein!

Drake sintió que la poca esperanza que tenía de evitar tantos problemas este día se esfumó.

Karmein se rio un poco y estiró los brazos, desafiando al oficial.

—¿Ah, que no?

—dijo con gracia mientras empezó a dar lentos pasos hacia adelante.

El oficial dio un disparo al suelo.

Drake activó su cápsula de mana y el otro oficial empezó a apuntar su arma.

Algunas personas de alrededor empezaron a correr despavoridas.

Otros, como los de su edificio, fueron a comprobar a Vikir.

Al segundo siguiente… Karmein desapareció en un borrón de velocidad.

——— Forger sintió un frío sepulcral al momento de escuchar lo dicho por Yhork.

Rápido se dio la vuelta para confrontar al criminal ascendido, aún temblando, e intentó tomar su arma y apuntarla.

Cuando casi consiguió apuntar correctamente, Karmein desapareció y Forger sintió como algo chocó con su cuerpo.

El polvo se levantó.

Forger chocó contra el suelo.

Una risa psicópata se escuchó.

Cuando Forger pudo enfocar su mirada, vio que tenía al ascendido Drake sobre su pecho; el chico estaba respirando pesadamente.

Entre risas locas, Karmein dijo: —¡Increíble, chico, buena reacción!

—dijo con diversión.

En un momento empezó a aplaudir—.

¿¡Enviar mana de la cápsula hacia el cerebro para poder reaccionar!?

¡Buena técnica, lo admito!

Forger entendió por qué estaba vivo en ese momento: fue Drake quien lo salvó, y también se dio cuenta de que terminó soltando su arma.

El señor Yhork parecía que pudo salir también, si la sombra que veía detrás del polvo era de él, claro.

Karmein dejó de aplaudir y dijo algo más serio.

—Pero… ¿la carga tan repentina de energía fue tomada tan bien por tu cerebro?

—dijo con cierta intensidad de desafío.

Forger tembló visiblemente.

Cuando volteó hacia el ascendido Drake, se horrorizó al darse cuenta de que Drake sangraba por la nariz; sus ojos, antes violetas, ahora eran amarillos, pero su mirada parecía no estar enfocada en nada… casi como una inconsciencia.

Forger empezó a mover a Drake, tratando de provocar una reacción; no hubo ninguna.

Karmein se quedó mirando en su dirección; su cara poco a poco cambió a una de decepción.

—Qué lástima.

Creí que podrías hacer algo mejor; un poco de entrenamiento nunca viene mal —dijo mientras empezó a caminar hacia ellos.

Forger se quedó en blanco por el miedo; no sabía qué hacer.

El señor Yhork disparó su arma; las balas recorrieron la distancia con una velocidad que el humano no puede captar, y antes de que impactaran con Karmein, estas dieron una extraña vuelta y cambiaron su rumbo a un lugar aleatorio.

Sin que el ascendido hubiera hecho movimiento alguno.

Más disparos.

Más balas que por alguna razón se iban al cielo o al suelo.

Karmein no hizo movimiento alguno.

Su expresión, una mezcla de decepción y burla, acompañó a su calmado paso, que en cualquier momento podría convertirse en el fin de la vida de Forger.

Un paso.

Forger movió con mucho más desespero a Drake tratando de despertarlo; aunque sea un Rango E del sexto nivel, siempre es mejor tener un ascendido de tu lado que no tenerlo.

Otro paso.

Los disparos pararon; el cargador de Yhork se había quedado sin balas.

El aire empezó a arremolinarse alrededor de Karmein; casi pareciendo que un muy pequeño y débil tornado empezara a formarse.

Un tercer paso.

Algo parecido a una flecha silbadora se escuchó; el aire alrededor de Karmein se movió y se acumuló en su brazo izquierdo.

Karmein movió el brazo tapando su rostro.

Al instante siguiente, una forma de energía parecida a una hoz se estrelló contra Karmein.

Al momento de impactar, la hoz de energía blanca se destruyó como un cristal; después se dispersó como si fuera humo.

Tanto Karmein como Forger miraron al costado de donde salió la hoz: desde el edificio, Vikir se encontraba con la mano totalmente extendida, con cuatro dedos apuntando hacia Karmein, el pulgar sirviendo como una especie de mira.

Lo peculiar, sin embargo, era la etérea aura blanquecina que rodeaba todo el antebrazo.

La chaqueta azul de Vikir se había roto en la misma parte donde el aura se encontraba, mostrando un gran brazalete azul metálico que iba desde la muñeca hasta la mitad del antebrazo; en el costado del brazalete una pequeña y fosforescente línea blanca se mostraba.

Forger reconoció el objeto: la Fuente Oculta, un arma de defensa contra los ascendidos que usa piedras o cristales de mana para sustentar energía.

Solo las personas pertenecientes a un gremio o personas que el gobierno autoriza pueden usarla.

Karmein se quedó en silencio y después le dio una mirada a cada uno de los presentes: primero Forger (por consecuencia también a Drake), después a Vikir y por último se giró para mirar a Yhork.

Los labios de Karmein se alzaron y deformaron en una peligrosa y macabra sonrisa.

—Mientras esperamos a que la bella durmiente se despierte —empezó a hacer estiramientos— hagamos un juego.

Una pelea: ustedes tres contra mí.

Ustedes pueden usar todo lo que quieran.

Yo solo puedo aumentar ligeramente mi resistencia física —dijo con total confianza.

Ninguno pudo responder, porque Karmein volvió a hablar.

—Bien, ¿entendido?

¡EMPECEMOS ENTONCES!

—dijo con un repentino éxtasis.

Y fue en ese momento que Karmein empezó una repentina carrera hacia Forger.

Una segunda hoz de energía interceptó a Karmein a mitad de camino.

Esta vez, Martillo de Guerra se agachó, esquivando el corte.

Fue en ese momento donde Yhork dio una clara señal de vida, con un grito.

—¡Muévete de una maldita vez, Forger!

—gritó mientras los disparos volvieron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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