Escuadrón 207 - Capítulo 20
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20: Los dias antes de Anarquia(I) 20: Los dias antes de Anarquia(I) Alice se mantuvo en silencio tras escuchar la historia completa de lo que pasó frente al apartamento de Drake.
Su expresión totalmente ilegible, poco a poco fue cerrando sus manos hasta formar puños.
Tras unos segundos donde solo el paso de enfermeras afuera de la habitación se escuchó entre ambos jóvenes.
De un momento Alice rompió esa máscara de ilegibilidad mostrando una gran rabia, se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la puerta.
—¿A dónde vas?
—preguntó con cierta preocupación por lo que la pelirroja pueda hacer.
Alice dio otro par de pasos y quedó frente a la puerta, donde se detuvo, se giró hacia Drake.
—¿Adónde?
Simple.
Anarquía, el barrio de la flor de viento, la antigua escuela de control mágico o, mejor conocido como, el hogar de Karmein —dijo sin mostrar sentimiento alguno, pero su voz por su lado dejó ver que en serio la enojó.
Forhax, quien Drake dejó de sostener al ver cómo se había calmado, se lanzó contra Alice, pero Drake lo contuvo en pleno vuelo.
Tras batallar un poco con el hacha, y pedirle a Alice que esperara un segundo.
—Gracias, en serio.
Pero te tengo que pedir que no lo hagas —solicitó con cierto esfuerzo, el hacha aún trataba de ir contra Alice.
La ira de su capitana pareció aumentar por un segundo, pero después dio un suspiro y miró totalmente a Drake, una duda escrita en su rostro.
Drake agradeció mentalmente a Alice por escucharlo.
—Si vas tras Karmein, sí, resolverás el problema de mi límite de tiempo.
Pero complicará el resto de cosas que tenemos que hacer.
Si Karmein cae, todo el mundo se pondrá alerta y Axel no es la excepción.
Además, si uno de los sub-líderes muere es muy probable que estalle una guerra entre los otros sub-líderes, y alguna que otra persona que intente tomar el lugar simbólico de Karmein, todo por el poder sin reclamar que dejó su muerte.
Y es posible que la otra miembro que estés buscando no pueda sobrevivir a eso —explicó mientras aún contenía a Forhax.
Alice solo negó con la cabeza.
—Estoy de acuerdo con todo, menos lo último.
Porque la persona que busco reclutar es de rango C del cuarto nivel —dijo sin más.
Drake se sorprendió tanto que dejó de hacer fuerza sobre Forhax y el arma mágica se soltó de su agarre para lanzarse con intención hostil hacia Alice.
Alice solo tomó a Forhax por la cabeza y el hacha viviente no pudo moverse ni un milímetro más.
La puerta de la habitación se abrió y se vio a Joshua, una enfermera que tuvo la mala suerte de terminar aquí y…
el traidor del profesor.
La enfermera soltó un pequeño chillido al ver a Alice agarrando el hacha por el filo.
Drake resumió la situación en muy simples palabras.
—Arma mágica, que tiene conciencia —señaló a la pelirroja—.
Ella es una ascendida…
que supera el rango D, no le afectará —explicó sin más.
Después se cuestionó qué tanto tuvo que pasar para poder decir eso como si fuera normal.
La enfermera solo asintió, aún incrédula y algo nerviosa.
Alice volteó al par de hombres; ante su mirada Edgar tembló un poco, y después miró el bolso que el profesor llevaba al hombro.
—¿Es pa’ mía?
—preguntó con curiosidad.
Edgar sonrió un poco y asintió.
Alice miró a Forhax por un segundo.
—¿Puedes sacar algo del bolso?
Al lado del botiquín —pidió con calma, a la vez que una intención peligrosa se dirigió a Forhax.
El hacha mágica, que hace un segundo estaba intentando propulsores a toda potencia contra Alice, ahora se encontraba haciendo lo mismo pero en sentido contrario en un inútil intento de alejarse de la ascendida.
Edgar dejó lo que llevaba en mano sobre la mesa al lado derecho de la cama de Drake.
Después puso el bolso en el suelo y empezó a buscar lo que Alice le pidió.
La enfermera hizo las revisiones de rutina con bastantes nervios.
Tras unos segundos le susurró a Drake.
—No son…
traficantes ¿verdad?
—preguntó con cierto miedo.
Drake miró a la enfermera y después negó con la cabeza.
—No.
No lo somos y, además, le recomiendo no hacer esas preguntas a cualquier ascendido.
Por algo terminé aquí, hablé un poco demás y bueno…
el resto te lo dejo a tu imaginación —explicó y advirtió con seriedad.
La enfermera dio un pequeño sobresalto y después asintió con rapidez.
Tras un par de minutos más, donde Drake mantuvo su mirada en las acciones de la enfermera o habló un poco con Joshua para no ver cómo Alice hacía pedacitos a Forhax y lo dejaba en una bolsa negra.
La enfermera se marchó con rapidez, dejando a los cuatro ascendidos y al arma mágica solos en la habitación.
Tras un segundo, Alice terminó de atar la bolsa y se volvió hacia Drake.
—Oye, una duda: ¿por qué no le ordenaste que me dejara de atacar?
—preguntó con curiosidad.
Drake suspiró, miró la bolsa por un momento.
—Lo intenté, muchas veces de hecho.
Pero parece que Karmein colocó una palabra de comando para esa orden y similares; claramente no conozco la palabra ni el hacha me la “contó” —explicó con calma.
Tras un segundo señaló a la bolsa.
—Por cierto, le tomará cinco minutos regenerarse y un segundo en romper la bolsa —dijo para evitar sorpresas.
Los tres ascendidos asintieron.
Joshua dejó lo que llevó en sus manos y fue a tomar un par de sillas, le extendió una al profesor y el par se sentó a los costados de la cama.
Alice solo se cruzó de brazos.
Drake miró a los presentes y después abrió la boca.
—Entonces…
¿no irás a hacer picadillo parte de Anarquía?
—preguntó con cierta curiosidad.
Edgar y Joshua se miraron, la clara pregunta de qué demonios estuvieron hablando.
Alice negó con la cabeza, miró las cosas que trajeron el profesor y Joshua.
—No.
No lo haré…
de momento —desenredó los brazos y se acercó a Drake—.
Quiero saber algo: ¿qué quisiste decir con que no lo haría Drake Shark?
—preguntó con cierta duda, a la vez que se sentó al lado de Drake en la cama.
Edgar miró la escena y solo soltó una pequeña risa, se puso a sacar el café y facturas por mientras.
Drake miró el vendaje de sus manos, pensó un poco en todo lo que pasó hasta ahora y supo que esa opción es la correcta, para él.
—Pues pensé que si terminaba uniéndome a la cacería de Axel, terminaría entrando en Anarquía —empezó a explicar con cierto nerviosismo—.
Y eso puede traerme problemas a mi vida privada…
sé que no tengo mucho que proteger, pero la experiencia de tener a alguien tan peligroso como Karmein frente a mi casa —se detuvo y buscó una palabra precisa para lo que sintió.
Tras un segundo donde estuvo en su cabeza y jugando con la sábana, terminó volviendo a hablar.
—Me hizo aterrorizarme, no de morir, sino de vivir sabiendo que no pude proteger lo poco que mi hermana dejó…
el departamento es el claro ejemplo —se expresó con cierta tristeza.
Alice, que había apoyado la espalda en su hombro, se puso recta y extendió un poco el brazo detrás de la cabeza de Drake.
Joshua solo se quedó en silencio, agachó un poco la cabeza y apretó su mano por alguna razón.
El profesor lo miró con una mezcla de análisis y empatía.
Alice puso su mano en el hombro de Drake.
Apretó con suavidad y una ínfima cantidad de mana se inyectó en Drake.
Drake la miró de reojo, una pequeña gratitud después quitó ese pensamiento y volteó hacia adelante para seguir hablando.
—Eso pasó porque mi cara, mi imagen se vio afectada gracias a Axel.
Aunque creo que solo será temporal gracias a los rumores de un posible cambiaformas.
Pero si yo entro directamente en el tablero, entonces no tendré forma segura de salir de una situación en Anarquía.
Con situación me refiero a un rencor, un pago, o lo que sea que haga a los conflictos salir del territorio de Anarquía.
Por eso pensé: ¿y si no soy yo el que entra en Anarquía?
En lo oficial al menos.
Pensé en resumen de ir a Anarquía con un nombre y apariencia falsa, y lograr todo lo que planee hacer lo haré con esa identidad falsa —terminó de explicar.
Ante su idea hubo reacciones diferentes.
Alice solo suspiró con gracia y después le dio un abrazo juguetón.
El profesor lo pensó un segundo, miró directamente a Drake a los ojos y después asintió con aprobación.
Joshua pareció irse a su mente y después suspiró, dijo con la misma seriedad de siempre.
—Sí…
opino lo mismo…
que antes: cambia de carrera —se expresó con total seriedad.
Alice y su padre soltaron una pequeña risita.
Joshua miró al profesor y le pasó el café.
Drake no supo qué pensar de la forma tan simple que parecieron aceptar su idea.
Miró a su capitana que le daba un suave abrazo y tenía la cabeza de Drake como apoyo para apoyar su propia cabeza.
Alice se rio una vez más con diversión y algo de burla juguetona.
—Entonces quieres cambiar de identidad y apariencia para Anarquía —apoyó su mejilla en el pelo de Drake—.
Sé algo de maquillaje y tintura.
Así que te dejaré hermoso…
o hermosa —dijo con diversión.
Drake puso los ojos en blanco, aceptó el café que Joshua le pasó.
—Prefiero seguir siendo hombre, por si insinúas cambiar mi sexo —levantó el vaso de café, ofreciéndole a Alice.
La pelirroja tomó el café y le dio un sorbo, se lo devolvió a Drake.
——— Alana miró por el retrovisor por precaución, no sabía si podían haberla seguido; en la calle no se veía un auto detenido y los que estaban detrás de ella en el semáforo siguieron recto.
Directo a un camino donde no había vuelta atrás para el hospital.
Se estacionó frente al hospital.
Por un momento se replanteó qué demonios estaba haciendo, pero después recordó las pocas palabras que la adolescente le dijo.
<< —¿Es-es-ese c-ch-chico Drake Shark es-est-á b-bien v-ver-verdad?
E-ese K-kar-karmein no le p-pudo h-ha-hacer d-da-daño…
t-tan-tanto —intentó hablar Thalia con un extremo nervioso y casi pánico.
Alana no supo qué hacer si fuera honesta, su suerte demostró ser la mejor.
Le encargaron contactar a un chico llamado Drake Shark, el 16, y ¡al maldito día siguiente un criminal de guerra ascendido lo ataca frente a su casa!
Ahora el mocoso se encontraba internado en el hospital.
Por lo que su reunión con la ascendida Thalia tiene que posponerse.
Alana se extrañó al ver cómo Thalia hizo un pequeño puchero por un segundo y después se tapó la boca con la mano.
Ese pequeño gesto le hizo acordar a su sobrina, intentó detenerse, pero después quitó la mano de su boca y preguntó con nerviosismo y vergüenza.
—S-será q-que p-pueda…
visitar a D-Dra…
Drake —pidió con cierta vergüenza.
Alana quiso negarse, pero al ver la mirada de la adolescente, no pudo evitar tentarse…
Al final hizo lo lógico y rechazó su oferta…
…>> …
aceptó lo que le pidió Thalia y aquí está frente al hospital donde Drake Shark estaba.
Suspiró con algo de frustración y miró a la parte trasera del auto.
—Llegamos, recuerda ponerte la capucha y diles lo que tengas que decirles…
solo hazlo rápido antes que alguien de la ASAUK se dé cuenta —le explicó a la adolescente quien salió debajo de una sábana negra.
Comparado con hace solo un par de días donde Thalia parecía una vagabunda…
o mejor dicho alguien roto.
Ahora ya estaba mejor y más presentable.
Ahora su pelo, aunque desordenado, ya no era tan largo; solo llegando a la espalda alta.
Las ojeras de la niña aún eran bastante grandes pero parecía que su color oscuro se aclaró un poco.
Thalia estuvo por abrir la puerta del auto.
Se detuvo y miró a Alana.
—G-gracias se-seño-señorita —agradeció como pudo, su nerviosismo claro por donde se viera.
——— Pasó rápido al lado de la enfermera, quien la miró raro por un segundo —¿hice algo mal?
¿Me veo rara?
—se preguntó Thalia en su mente.
Caminando rápido, evitó a cuantas personas pudo.
Hasta que vio el número que la señorita Alana le dijo, el número de la habitación de Drake.
Se quedó frente a la puerta, pensando si debía entrar.
Si se guía por las voces que escucha del otro lado, había personas dentro con Drake.
¿Se molestarían si entrara?
¿Podría haber alguien que pudiera delatarla a ella y a la señorita Alana?
¿Qué hago?
¿Entro?
¿Toco?
¿Espero a que salgan?
No, eso no, la señorita Alana fue clara al pedirle que fuera rápida.
Además de que tendría que esconderse y no hay muchos lugares.
Entre sus dudas mentales, Thalia extendía la mano hacia el pomo y después la retiraba con rapidez cuando rozaba el metal frío del pomo.
Estuvo unos minutos así.
Después pasó otro de la misma forma, el único detalle que se le hizo raro fue que la única voz femenina que había adentro empezó a hablar cada vez menos.
En un punto volvió a extender la mano; cuando casi rozó el pomo, pestañeó, al momento cuando sintió el metal del pomo y al abrir los ojos…
el pomo no estaba, la puerta tampoco.
En su lugar vio una parte de la habitación aparecer.
Y más llamando la atención, frente a ella, una mujer de chaqueta y pantalón negros con una camiseta roja.
Thalia se paralizó tras tomarse un segundo en procesar qué pasó.
Thalia empezó a temblar con nerviosismo claro, alzó la mirada y vio la cara de la mujer; parecía de veinte, con ojos amarillos y pelo rojo que le llegaban hasta la espalda.
Si antes Thalia temblaba visiblemente, ahora se convirtió en una gelatina tras un leve golpe, el porqué es simple: ella reconocía a esa mujer.
Alice Hellnoir, una estrella para el mundo profundo de los ascendidos.
Alguien que fue llamada de muchas formas: la mujer con la fuerza de un gigante o la amputadora de Goliat siendo las más conocidas.
La propia señorita Hellnoir pareció sorprenderse al verla.
¿Se dio cuenta que soy la misma persona a la que mandó a Drake a buscar?
¿Me delatará?
¿Se enojará?
¡¿Qué hago?!
—Ho-eh ¡no!
E-espere…
puedo ex-expli-explicar…
porque e-est— Antes de que pudiera terminar su intento de explicación.
Sintió la mano de la señorita Alice apoyarse en su hombro.
Thalia sintió miedo, por ella y por la señorita Alana que estaba abajo y era la que se vería más afectada si los descubren, cerró los ojos por instinto.
Escuchó un leve “¿eh?” salir de la habitación, la voz que lo pronunció es muy conocida.
De golpe sintió como la tiraron hacia adelante y la puerta se cerraba.
Aun dentro de la habitación mantuvo los ojos cerrados con fuerza, apretó un poco los labios, en serio tenía miedo de qué pasaría después.
Siempre había buscado historias que fueran clasificadas como realistas, y siempre una situación como esta…
Las cosas no terminaban bien para el personaje.
Pero antes de que entrara en una espiral de pensamientos.
Escuchó una voz que le habló, calmada, tranquila y sobre todo…
conocida.
—¿Thalia?
¿Cómo— la voz de Drake se detuvo un segundo.
Thalia empezó a abrir lentamente los ojos—.
¿Cómo te encuentras?
¿Bien?
O…
¿quieres hablar de algo— ——— Drake quedó desconcertado cuando Alice de golpe desapareció de su lado y apareció frente a la puerta abierta, que también ella abrió a una velocidad absurda.
Miró en dirección a la puerta y vio, por el pequeño espacio que Alice entre su brazo y cuerpo, un pelo marrón que estaba claramente desordenado.
Después de un segundo la persona delante de Alice empezó a temblar, permitiéndole distinguir un poco de sus rasgos y su ojo azul.
Drake reconoció esos rasgos y el color del ojo: Thalia.
Su desconcierto aumentó y se mezcló con la sorpresa.
De forma inconsciente soltó un “¿eh?”.
Después de otro segundo Alice extendió el otro brazo y atrajo a Thalia a la habitación.
Al momento que entró vio el claro hecho de su temblor, como sus ojos se cerraron aún con más fuerza y como tuvo que presionar sus labios para evitar hacer algún ruido; tratando inútilmente de ser invisible.
Su mirada se mantuvo en Thalia y después dijo lo primero que pensó.
¿Thalia?
¿Cómo estás aquí?
Pero cuando iba a decir la segunda palabra de la segunda pregunta, se detuvo y pensó.
Si lo que Joshua dijo hace unos minutos es verdad.
La adolescente supuestamente debería estar en uno de los edificios de la ASAUK, cumpliendo con las primeras tareas que la Milicia le encargó.
Por eso Joshua le dio un código para poder acceder a una reunión con Thalia cuando saliera del hospital.
Pero ver cómo estaba aquí de alguna manera, si tomó su nerviosismo como base posiblemente vino de incógnito.
Así que, mientras no haya roto alguna ley, no le importaba mucho cómo llegó hasta aquí.
Y cómo obtuvo el número de la habitación; Drake teorizó que Thalia pudo sacar esa información de la persona que debía saber dónde estaba para contactarlo o…
alguien de la ASAUK debía haber colaborado.
Así que cambió su pregunta.
—¿Cómo te encuentras?
¿Bien?
O…
¿quieres hablar de algo?
—preguntó con la mayor calma que pudo.
Unos segundos pasaron, en los cuales Thalia abrió por completo los ojos y se levantó quedando viendo en silencio.
Su mirada recorrió cada vendaje, cada parche, y cada parte con un color diferente al de su piel, también miró la parte que faltaba de su oreja.
En los momentos que la mirada de la adolescente pasó a heridas donde su cara no es visible.
Drake miró a Joshua y al profesor.
Joshua se encontraba mirando a la ventana, y por la etérea sensación que Drake sintió supo que Joshua extendió su sentido de mana hacia afuera.
La razón probablemente es que tuvo la misma conclusión que Drake respecto al número de la habitación.
Así que empezó la búsqueda de dicha persona.
El profesor por su lado…
se encogió de hombros y empezó a tomar el café y comer facturas como si acompañara la vista de una novela.
Alice cerró la puerta y se apoyó en la pared de al lado.
Miró a Thalia y después pasó a ver lo mismo que Drake en los dos mayores.
Thalia intentó decir algo en voz baja un par de veces pero no pudo, se quedó callada con la mirada recorriendo los vendajes de Drake.
Tras un segundo más.
—Drake…
yo…
Gracias, por haber ido a mi casa ese día y protegerme aunque no debías —se expresó la adolescente con algo de nerviosismo y, sobre todo, gratitud.
Drake pestañeó ante sus palabras, después solo pudo reírse.
—No sé si llegué a protegerte pero lo acepto igual —dijo con algo de risa.
Fue tras ese corto intercambio que un silencio cada vez más incómodo se fue instalando en la habitación.
Hasta que tras unos segundos.
—Creo que es momento que me vaya —dijo Joshua con calma.
Se levantó, se despidió de todos en la habitación, y se marchó.
Los cuatro que quedaron no supieron cómo reaccionar ante la repentina ida, más Thalia que supuestamente no debía estar fue y Joshua es un agente de la ASAUK.
Pero parece que la acción de Joshua inspiró a la pelirroja…
para echar a su padre de la habitación.
—Oye papá, ¿hoy no tenías una cita?
—preguntó con una extraña calma.
Edgar se giró a mirar a su hija con un claro desconcierto en su rostro.
—¿De qué—intentó decir el profesor.
Pero antes de que pudiera responder, Alice apareció de golpe frente a él y lo empezó a arrastrar hacia afuera del cuarto.
—Tu cita, con la rubia que no recuerdo el nombre —Alice trató de ampliar la mentira con calma.
Edgar empezó a moverse en un intento de salir del agarre de su hija.
—¡Oye espera, no existe una ru—antes de que pudiera responder, Alice lo sacó de la habitación.
Alice estaba por también cruzar la puerta y salir.
Pero la voz de Thalia sonó primero.
—Se-Señorita Hellnoir…
¿a-aún tengo chance de e-entrar en su g-grupo?
—preguntó con cierta vergüenza.
Alice se la quedó mirando un momento, después su mirada se suavizó y habló con calma y alegría.
—¡Claro!
—dijo como si nada con una radiante sonrisa en su rostro.
Thalia se petrificó por un segundo, después apretó los labios y asintió.
—¡G-gr-gracias!
¡Haré mi mejor esfuerzo para conseguir entrar a su grupo!
—Thalia se vio muy emocionada por el acepto.
Drake se desconcertó un poco por las últimas palabras de Thalia.
No les encontró sentido.
Alice solo cambió su sonrisa a una más comprensiva y tierna.
—Deja adivinar ¿la comisión?
—Alice cerró un poco la puerta y dejó su mano en el pomo.
Thalia asintió rápidamente.
Después de unos cuantos balbuceos acabó hablando.
—T-tengo que saldar el treinta por ciento de mi deuda si quiero unirme a un escuadrón —Thalia jugueteó un poco con su cabello, haciendo pequeños círculos.
Alice asintió en comprensión.
—Veré si puedo ayudarte cada tanto —dijo como si fuera que ya iba a pasar.
Thalia prácticamente se erizó de un segundo a otro, después empezó a balbucear incoherencias.
Alice le dio una nula atención a los torpes intentos de la chica de rechazar la oferta, por vergüenza más que nada.
Drake no pudo evitar preguntarse si la estrategia de Alice para reclutar era poner en deuda con ella a los reclutas.
Pero tras un segundo, Alice alzó la mano y se despidió.
—Bueno.
Nos vemos, ¡disfruten de su charla!
—tras sus alegres palabras, se marchó y cerró la puerta.
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