Escuadrón 207 - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 Lo extraño que se volvió mi mundo
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3: Lo extraño que se volvió mi mundo 3: Lo extraño que se volvió mi mundo Y efectivamente no terminó.
Tras la muerte del alfa, los prolhag se detuvieron un momento y empezaron a volverse locos.
Esa locura provocó que los cinco segundos que Drake debía proteger a Alice fueran eternos e infernales, pero cuando pasó el tiempo prometido, la ascendida pelirroja volvió a la pelea al poco tiempo.
Y ya desde ese momento el resto de prolhag cayeron como moscas por la letal combinación de Alice y el profesor Edgar.
Algo curioso que se enteró tiempo después —cuando leyó la noticia del incidente de la universidad— fue que Alice era la hija del profesor Edgar.
Cosa que, la verdad, no esperaba; sin ofender al profesor, pero su hija no se parecía en lo más mínimo a él.
Pero esa no fue su mayor sorpresa al leer la noticia.
Lo que más lo sorprendió fue la ausencia de Edgar en todo el incidente.
Ya que, según la noticia, el profesor solo realizó el heroico acto de entrar al domo e intentar sacarlo del mismo, salvándolo en el proceso de un moribundo prolhag y dándole el suficiente tiempo para completar su ascensión.
Después de esos actos, el profesor huyó de la escena.
Todo eso significaba que, para el público general, Drake fue el principal y único contribuyente en el combate directo.
Tras terminado el combate, Drake fue bombardeado a preguntas sobre sus habilidades y si tenía una relación con algún ascendido de forma sanguínea, por alguna razón.
Y después de eso llegaron los eternos interrogatorios sobre lo ocurrido y el comportamiento mostrado por los prolhag.
De todas las preguntas, Drake solo respondió las relacionadas directamente con él, y el resto las respondió Alice.
Pero también ese interrogatorio le hizo saber lo que era tratar con alguien que tenía cambios de humor esporádicos por casi cualquier cosa mínima que provocara una emoción: una broma sobre lo sucedido o preguntas repetidas hasta cansar un poco…
Esa persona era Alice.
La cosa fue tan grave que, en un punto, intentó golpear a un Ascendido y, en su ignorancia, Drake intentó detenerla…
el golpe ahora iba a ir dirigido hacia él.
En un intento por evitar la muerte, Drake dejó que su instinto lo dominara y terminó dando un golpe cargado con maná…
el resultado de eso fue que su brazo terminó roto en cinco puntos diferentes.
Alice, por su lado, no recibió ningún daño; solo terminó con la cabeza incrustada en una pared por la fuerza de empuje que su maná ejerció.
Después, la situación terminó en una escena que él solo pensó ver en los mangas: Alice disculpándose tan rápido que pudo jurar que de alguna manera estaba superponiendo dos disculpas mientras su boca solo reflejaba una.
Después de casi diez minutos de disculpas, el profesor al fin apareció para salvarlo y, unas simples palabras más tarde, ya se encontraban hablando como personas normales.
Y fue esa charla la que planteó la situación en la que tendría que aparecer en una media hora.
En ese momento, Drake se encontraba en el edificio gubernamental que pertenece a la Asociación de Ascendidos del Reino Unido, o la ASAUK, para abreviar.
La ASAUK es la encargada de registrar y clasificar a todos los ascendidos del reino, además de obligar a todos los ascendidos a tener un asesoramiento psicológico para evitar una tragedia.
Y la razón por la que se encontraba allí era para obtener su rango de ascendido y, de esta manera, evitar problemas por ser un no registrado, cosa que podía sumar unos meses a una posible condena.
Aunque la verdad, Drake estaba allí por mero apuro: una oportunidad de entrar a las brechas a futuro se le formó y, claramente, no la iba a desperdiciar.
Además, Drake encontró el lugar perfecto para él: Carguero, la persona encargada de llevar el equipo y suministro necesario para el asalto, además de ser quien extrae muestras de los recursos del otro lado de la brecha para su análisis posterior al asalto.
Para Drake, quien no sabía pelear y quería ser un investigador del cosmos; una persona que conoce, analiza y experimenta con todos los recursos que están del otro lado de la brecha —o mejor dicho, los de un planeta diferente a la Tierra—, el rol de Carguero era ideal para él.
Lo que no esperó fue que la hora que le asignaron para su evaluación fuera cuarenta minutos antes de su reunión con Alice.
Sabiendo cómo es la pelirroja, no quería irritarla al llegar tarde.
La verdad es que no quería eludir a la muerte por segunda vez y tener que romperse un brazo.
Y ni quería pensar en el infierno que fue el proceso de curación mediante la magia; casi se desmayó por el dolor.
Ante ese último pensamiento, Drake tembló visiblemente.
Momentos después, una sombra se cernió sobre él.
Al levantar la mirada, se encontró con la vista de un serio hombre trajeado, rapado y de una barba bien cuidada.
Unos anteojos negros no permitían ver sus ojos; una funda de pistola estaba colocada en el costado derecho de su cadera; una tira de cuero pasaba por el medio del traje sirviendo de correa para la espada corta envainada en su espalda.
Ese hombre era un Ascendido, un guardia del lugar también, y la persona que se encargó de notificarle que era el próximo para ser evaluado.
El hombre trajeado guió a Drake hacia la sala de evaluación: una habitación blanca con un escritorio y, cerca de una de las paredes, a su lado, un pequeño refrigerador; en el centro de la habitación, una gran esfera gris era sostenida por un soporte negro.
En el centro de la esfera —mirando hacia la puerta— había dos agujeros y, al lado de los agujeros, sobresalían un par de guantes blancos.
—Ponte los guantes —dijo secamente el hombre trajeado mientras cerraba la puerta.
Ante esto, Drake se desconcertó un poco.
¿Sería el hombre mismo quien le haría la evaluación?
No era que estuviera en contra, pero eso fue algo que no esperó.
Drake pensó que el hombre se quedaría en una esquina mientras otra persona le realizaba la evaluación, en caso de que pasara algo o intentara algo.
De igual forma, hizo lo que el hombre le pidió.
Al voltearse para verlo, lo vio mirando algo en un holograma que salió de la nada.
Tras unos segundos de silencio, el hombre le habló.
—Bien, mete tus brazos en los agujeros de la esfera y después expulsa cuanto maná puedas—.
El serio hombre se detuvo un momento, como si hubiera recordado algo.
—Si no sabes controlar maná para expulsarlo, no te preocupes.
Este equipo cuenta con la función para extraer maná de tu cuerpo.
Ante las palabras del hombre, lo primero que Drake pensó fue en lo polémico que debió haber sido en su tiempo para la comunidad ascendida tener una máquina que podía extraer lo equivalente al aire para los ascendidos.
Pero quitó esos pensamientos de su mente rápidamente.
—Sí tengo control de mi maná, algo torpe, pero puedo expulsarlo sin problemas —dijo tranquilamente.
El hombre serio respondió asintiendo con la cabeza.
Drake puso los brazos dentro de los agujeros, esperó un segundo por precaución y empezó a expulsar su maná con todo lo que tenía.
En los primeros diez segundos siguió como si nada, pero a la llegada de los quince segundos, signos de cansancio se manifestaron, y a los veinticinco segundos empezó a respirar pesadamente por lo pesado que se sentían sus pulmones.
Los cuarenta segundos fueron su límite.
Sacó los puños de los agujeros y se tambaleó por ese único movimiento, pero se evitó caer gracias al hombre trajeado, que lo sostuvo, lo ayudó a quitarse los guantes y lo guió a la silla frente al escritorio.
Mientras recuperaba la suficiente energía para respirar con normalidad, el hombre serio le extendió una botella que sacó de la nevera.
—Toma esto, es una bebida hecha de hierbas alienígenas que ayudan a la recuperación del maná —dijo el hombre serio mientras se sentaba del otro lado del escritorio.
Durante unos segundos hubo silencio, en los cuales Drake tomó dos sorbos de la botella que le dieron.
En ese tiempo, el hombre serio miró el holograma fijamente; después volteó a verlo.
—Bien, mientras llegan los resultados del análisis, te explicaré algunas cosas y te haré una que otra pregunta.
¿De acuerdo?
—dijo con un tono formal y tranquilo.
Drake asintió.
El hombre serio continuó.
—Empecemos con lo básico: la forma en la que clasificamos a los ascendidos.
A diferencia de lo que se cree, los ascendidos no son clasificados mediante rangos alfabéticos; esos son los exploradores.
Los ascendidos se clasifican mediante un sistema de niveles que va desde el sexto nivel como el más bajo hasta el primer nivel como el más alto, determinando la cantidad de maná que se posee.
Las palabras tranquilas y profesionales del hombre serio tomaron por sorpresa a Drake.
Como el hombre dijo, siempre se creyó que la forma de clasificación de los ascendidos era mediante rangos alfabéticos, desde la E subiendo en orden hasta la A y, por último, la S.
Saber que únicamente las personas que asaltaban las brechas poseían esa clasificación lo tomó por sorpresa.
¿Por qué esa diferencia sin aparente sentido?
Sin notar —o eso hacía creer— la confusión de Drake, el hombre serio continuó.
—Este punto de las dos clasificaciones me lleva a hacer la primera pregunta.
Se detuvo un segundo.
Drake centró su atención en el hombre.
El hombre leyó algo en el holograma y continuó.
—Señor Shark, usted, ¿a qué piensa dedicarse siendo un ascendido?
¿Seguirá siendo un civil o buscará ser un explorador?
Ante las palabras del hombre, Drake se detuvo un momento y analizó la pregunta.
Después soltó una pequeña risa y dijo sin dudar: —Quiero convertirme en explorador, señor —dijo con una voz calmada pero cargada de determinación.
El hombre serio asintió a su respuesta y empezó a hablar.
—Bien, entonces tengo que agregar algo a la forma de clasificación.
Para los exploradores, el nivel no solo determina la cantidad de maná, sino también la calidad del maná.
La calidad del maná se puede definir como qué tan comprimido está el maná en su nivel natural.
Por darte un ejemplo, un maná de segundo nivel sería como tres o cuatro veces más fuerte que uno de tercer nivel, a pesar de tener una cantidad igual de maná.
El hombre serio paró su explicación un segundo para mirar el holograma y después continuó.
—Ese es otro punto: el nivel de maná se coloca en función de qué tan equilibrada esté la cantidad de maná con su calidad.
Esta última explicación hizo que Drake tuviera algunas dudas.
Algunas las descartó al segundo por tener respuestas obvias.
Pero la duda que sí le quedó fue: ¿para qué servía la clasificación en rangos alfabéticos de los exploradores?
El hombre serio tocó y movió un poco el holograma.
A continuación, un pequeño sonido salió del escritorio.
El sonido duró casi un minuto.
En ese minuto hubo una que otra pregunta que Drake respondió sin problema.
Cuando el sonido paró, el hombre serio volvió a hablar.
—Bien, ya terminamos, pero antes quisiera preguntar: ¿está dispuesto a hacer la prueba para determinar su rango de explorador?
Solo por decir que iba a convertirse en explorador, ¿ya iban a poner a evaluación su rango?
Esta oportunidad no podía ser desaprovechada.
Pero… el miedo que desarrolló por Alice fue mayor que su necesidad.
Ni siquiera pensó en cómo entraría en un gremio.
—No, la verdad es que estoy muy ocupado hoy y no creo tener tiempo de hacer la evaluación —dijo tranquilamente.
El hombre serio asintió y abrió un cajón del escritorio; del mismo sacó dos tarjetas y se las dio a Drake.
Una de las tarjetas era su identificación de Ascendido con todos los datos básicos.
Al leer las últimas líneas, los ojos de Drake se abrieron de sobremanera.
La tarjeta ponía: <<Nombre: Drake Apellido: Shark Edad: 21 Rango: E Afiliación: Ninguna Habilidades innatas: Desconocidas Elemento de maná: Rayo Nivel: 2>> ¿¡Segundo nivel!?
¿¡Él es un ascendido de segundo nivel!?
——— Algún tiempo después, Drake llegó al lugar acordado con Alice.
Ese lugar parecía muy común, pero emanaba un aura bastante extraña que puso a Drake a desconfiar.
El sitio parecía un local común, con un cartel encima de la puerta que decía: “Der Zufall: cafetería y vendedor de productos ilegales de alguien con un nombre muy largo” Al leerlo, Drake en serio se preguntó en ese instante si simplemente debía irse a su casa.
Pero como ya estaba allí, decidió entrar.
Abrió la puerta con cuidado y, cuando el interior estuvo a su vista, vio que… era bastante común: un simple suelo de madera marrón; sillas y mesas distribuidas como se verían más comúnmente en cafeterías; al final, un mostrador que separaba a los clientes de la cocina; y uno que otro cuadro o decoración por aquí y por allá.
Ahora, con más confianza, decidió cruzar.
Fue en ese momento que se dio cuenta de que lo único normal que tenía el lugar era la fachada.
Al momento de cruzar el umbral de la puerta, sintió la misma sensación inexplicable que en la universidad: la sensación de atravesar el domo de la brecha.
Y en simultáneo, el interior cambió en una fracción de segundo.
Ahora el interior era una especie de cuadrícula.
En el centro de cada casilla había una mesa y, alrededor de la mesa, había un escenario diferente en cada casilla, como un prado con un árbol en la esquina de la casilla, o una roca en la cual estaba la mesa y las sillas, que alrededor tenía un infinito cielo azul con hermosas nubes acompañándolo; de este último, Drake juró ver salir un pájaro de ese cielo.
En el lugar donde estaba el mostrador había uno diferente, hecho de palos y con su techo hecho de grandes hojas.
También había alguien sentado frente al mostrador: un hombre… un hombre rodeado por una pila de jarras de cerveza cuya altura llegaba hasta el techo.
—Oye, Alice, cierra la —hip— puerta, que se —hip— me calienta —hip— la cerveza— El hombre habló entre hipos tranquilamente.
Mientras tanto, Drake al fin procesó toda la absurda situación y sintió el aire increíblemente caliente chocando contra él.
Volteó y vio que el barrio donde estaba el local había desaparecido y ahora estaba viendo, a la lejanía, la costa de una playa tropical.
Y mientras más bajaba la mirada, roca oscura aparecía en su visión, poco a poco acercándose más en altura a donde estaba Drake, pareciendo una montaña.
Tras unos segundos, reconoció qué era esa montaña… un maldito volcán.
Drake se resignó con el pensamiento: —Ya entré en el infierno mismo, ¿para qué seguir luchando?
Cerró la puerta, volvió la vista hacia el hombre y se dio cuenta de que, de alguna manera, se encontraba sentado al lado de él, que recién se dio cuenta de que llevaba un llamativo traje azul con camisa negra.
Su rostro no era visible por la sombra de la torre de jarras vacías.
Dicho hombre ahora lo estaba mirando desconcertado e incrédulo.
—Tú no eres Alice —hip—, ¿quién er—hip— eres tú?
¿Cómo rec—hip— recibiste una aprobación —hip—?
A pesar de lo directas de sus palabras, no fueron hostiles, sino de genuina sorpresa; tan genuina como el “¿qué carajos es este lugar?” que Drake quería decir.
Pero no sabía si eso seguiría así por mucho tiempo, así que respondió: —Estoy aquí porque Alice me dijo que este lugar sería donde nos reuniríamos —dijo directamente, aguantando el decir todas las preguntas que tenía.
El hombre de traje azul soltó un suspiro resignado y se bebió una jarra de cerveza en un solo sorbo.
Se levantó de donde estaba sentado y dejó ver su rostro: cabello negro recortado a los costados y llevado hacia atrás con gel; una barba únicamente compuesta por perilla; y un bigote hecho por la espuma de la cerveza.
Su piel era tan blanca que parecía la de un vampiro, y eso resaltaba sus ojos: dos grandes puntos negros que no emitían brillo alguno.
El hombre pálido empezó a rodear el mostrador con un paso tambaleante y, al volver a la vista de Drake, el bigote de espuma había desaparecido y no había ningún otro bigote para reemplazarlo.
Además, su paso tambaleante también desapareció y ahora caminaba con firmeza.
El hombre dio otro suspiro y miró a Drake.
—Bien, si Alice te dijo que vinieras, entonces significa que te recomendó y te aceptaron —dijo el hombre de traje azul.
Eso ya rebalsó el vaso de preguntas que Drake tenía y, al segundo siguiente, empezó a bombardear al hombre de traje azul.
——— —¡Mierda!
¡Mierda!
¡Llego tarde!
—pensó una cierta pelirroja, quien corría por las calles a velocidad sobrehumana.
Alice estaba insultando con todo lo que tenía a la ASAUK y a los malditos altos mandos.
¡Tanto papeleo solo para terminar esa maldita prueba!
Ella odiaba tanto eso, pero más odiaba estar siendo llevada por sus emociones otra vez.
Mientras continuaba corriendo, empezó a calmarse y, tras unos segundos, lo logró.
Al poco tiempo llegó a su destino, casi quince minutos tarde.
Entró en el local con un portazo.
El lugar seguía tan raro como siempre, y vio a Shark sentado en una de las sillas frente al mostrador.
El joven pelinegro se encontraba mirando con horror el horno de la cocina, mientras que el tío bartender reía a carcajadas.
Estaban tan metidos en su ambiente que no se dieron cuenta del portazo que pegó.
Cerró la puerta por el insufrible viento caliente, del que esta vez eligió no pensar que salía de un volcán.
Y caminó con nervios hacia el lado de Drake y se sentó.
Drake, al escuchar el ruido del banco moverse, volteó y la miró.
Unos segundos de silencio se instalaron entre ellos.
El tío bartender, por su parte, tomó la torre de jarras del asiento al lado de Drake y la tiró por la puerta que estaba en el techo, lo más común allí.
Unos segundos más de silencio pasaron; no sabría decir si incómodo, y Drake habló.
—Te pregunto algo —dijo con algo de duda y confusión.
—Claro, pregunta sin problema— Se quedó en silencio un momento y después habló, sin dejar que Drake hablara.
—Y lo siento por llegar tarde —se disculpó con pena por su error.
Drake la miró un momento y soltó un simple: —Ah… no pasa nada.
Igual el tiempo aquí se me pasó volando gracias a— miró de reojo al tío un momento —Nombre Muy Largo— Alice pestañeó y soltó una pequeña risa de diversión; el tío siempre mostraba su nombre a cualquiera que lo conocía, y nadie había llegado a aprenderse ni el dos por ciento de su nombre.
—Le decimos Zack —dijo con una sonrisa.
Drake asintió y le dio otra leve mirada al horno.
Se acercó un poco más a ella y habló: —En lo que respecta a mi pregunta, ¿para qué me citaste aquí, Alice?
Se paró un segundo y agregó: —¿Y cómo demonios fue que nadie en la universidad sabía que eras una exploradora de rango B?
Ah, y eso me recuerda… ¿para qué demonios sirve la clasificación alfabética?
REFLEXIONES DE LOS CREADORES CatLXb No quiero extender mucho esto( soy pésimo expresando emociones como pudieron leer) asi que seré directo.
¿que tal les pareció hasta ahora?
¿Algun cambio o agregado que quieran sugerir?
y tambien quiero decir gracias, se que voy muy poco tiempo.
Pero la verdad es que ver ese número 100 en las personas que leyeron mi historia me sorprendió mucho.
Ya que la verdad es que ni intente hacerla llamativa, solo puse algunas cosa que tengo pensado meter en la historia y ya esta.
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