Escuadrón 207 - Capítulo 4
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4: Primer llegado 4: Primer llegado Alice miró incrédula a Drake.
De todas las preguntas que esperó recibir, esas no fueron.
Quedó callada un segundo y después dio un suspiro.
—Eh…
bueno, se les da a los exploradores una clasificación por letras gracias a medir qué tan peligrosos son en términos generales —explicó aún con un poco de incredulidad.
Pensó un momento y agregó.
—Para aclarar: el nivel y el rango están relacionados, pero alguien puede tener un rango mayor a su nivel.
Por ejemplo, alguien puede ser del sexto nivel pero ser rango C, debido a que es alguien que pudo superar la diferencia de nivel con otro aspecto, como la técnica de manipulación de maná, el arte marcial que se empleó, la potencia de la técnica innata, etc.— Alice intentó recordar algún otro detalle cuando cayó en cuenta de la forma en la que estaba actuando.
—Ya están empezando a tomar el control, tengo que apurarme —pensó con una pizca de desespero.
Alice vio cómo Drake pensaba tras sus palabras…
¿qué estará pensa– ¡no, Alice, tú estás aquí por una meta y tienes que cumplirla!
Al darse cuenta de que “eso” se manifestaba más rápido de lo que creía, Alice tuvo que concentrarse para contener su avance.
——— Drake se sintió como un idiota al no darse cuenta de algo que solo requería usar el cerebro dos segundos.
Pero al final sí obtuvo la respuesta que comía su cabeza.
Aunque algo de lo que se dio cuenta en esos segundos de silencio fue cómo la mirada de Alice mostró apuro por un momento.
Y ella habló después de eso, habló muy rápido.
—Y respecto a por qué te pedí venir…
pues es por trabajo, una propuesta de trabajo si quiero especificar— dijo con aparente normalidad.
Drake arqueó una ceja con curiosidad; a pesar de ya tener un trabajo oficial, dinero era dinero y él es suficientemente responsable con sus estudios como para que un trabajo no pudiera afectar su promedio.
Pero aquí venía el problema: ¿por qué una exploradora estaría dando trabajo prácticamente a un desconocido?
¿Qué quería?
De los únicos puntos que se le ocurrían donde había demostrado algo frente a Alice fue durante el incidente de la universidad y su posterior interrogatorio.
En esas ocasiones lo único que demostró fue cómo usó rápidamente maná tras solo unos segundos de ascender y la forma de poder hacer que el resto no lo notara, ya que la única razón por la que lo llevaron al interrogatorio era porque estaba al lado de Alice cuando se acercaron, y también por sangre de prolhag en algunas partes del cuerpo.
Aunque, bueno, está el punto de que era la hija de Edgar, pero Drake no recuerda haber hecho algo destacable frente al profesor.
Entonces, ¿por qué?
Además, si se había dado cuenta, desde el comienzo, de que ella ignoró la pregunta de cómo nadie se enteró de su alto rango y de la forma en la que empezó a ponerse apurada sin ninguna razón aparente.
—¿De qué trabajo estamos hablando?— dijo sin demostrar nada de lo que pasó por su cabeza.
Alice se calló un momento, pensó un instante y después habló.
—Pregunté a papá por unas cosas sobre ti y supe que estás tomando las carreras más relacionadas al examen de admisión para el curso de investigador del cosmos— empezó con calma, pero llegada la parte donde admitió haber preguntado sobre él, su voz sonaba avergonzada.
Drake simplemente asintió en respuesta.
Alice continuó.
—Y yo tengo una meta que está muy involucrada con las brechas; entonces, sabiendo que entrar en una brecha es como entrar en lo desconocido, tener a alguien que puede analizar y diseccionar ese lugar desconocido es esencial— Se paró porque Zack, quien en algún momento dejó de tener la piel tan blanca como la de un vampiro y ahora la tenía como la de alguien que no salía en días, trajo un par de tazas de café que Drake no recuerda haber ordenado.
Tras agradecer a Zack, tomaron un sorbo de café y Alice continuó.
—Ya que…
bueno, la falta de información y cómo aprovecharla fue lo que provocó las pérdidas más grandes de la humanidad durante este siglo; en un siglo se perdió el poco control sobre los mares, los cielos se volvieron tan peligrosos que solo los ascendidos pueden surcarlos, perdimos regiones como el Tíbet y el sur de África, también perdimos ciudades como Nairobi o Moscú—.
Ella paró de golpe su tembloroso discurso, tragó un poco de saliva y tomó un sorbo de café.
Drake entendió el porqué; nadie que estuviera estrechamente relacionado con las brechas, más si asaltaban las mismas, se sentiría bien tras tener que decir todas las derrotas más importantes de la humanidad.
Y sin mencionar que fue la brecha de Moscú la cual le quitó a su única familia.
Y también la mención del tema le hizo suponer, aunque sea una hipótesis, de qué se trataba la propuesta: asaltar brechas.
La verdad es que eso le hubiera venido como anillo al dedo.
Pero había un detalle que podría determinar todo: si iba a estar bajo un gremio o no.
Drake tenía claro su objetivo: asaltar la brecha de Moscú y buscar a su hermana.
El problema es que, desde que esa brecha se abrió hace una década, se necesitaba autorización del gobierno.
Y el gobierno solo da su autorización a equipos de élite que pertenecen a los gremios de alto nivel.
La razón es porque la brecha de Moscú es una anomalía; su domo es tan grande como la ciudad misma y en esa gran cantidad de espacio aparece algo que debería ser imposible: más brechas.
Aparecen y desaparecen de forma aleatoria, pero con tanta frecuencia que es muy probable ser absorbido por una brecha y al segundo siguiente perder tu ruta de escape.
Por ese motivo era que se requería autorización y por ese motivo Drake aspiraba a los altos gremios.
—Tengo una duda— dijo Drake.
Alice asintió, dejándole preguntar.
—¿Estaremos bajo el manto de un gremio?
Si es así, ¿cuál?— preguntó directamente.
Alice abrió un poco los ojos, sorprendida, y después dio una tos falsa mientras miraba a otro lado.
Cuando vio ese gesto, Drake empezó a pensar las formas más educadas de decirle que no aceptaría su oferta.
—No esperé que fuera tan fácil deducir lo que quería— dijo con una sonrisa torcida.
Soltó una pequeña risa al poco tiempo.
—Pero respondiendo a tu pregunta: sí, estaremos bajo la prueba de un gremio, y el gremio que aceptó probarnos es el Gremio de la Milicia— dijo con firmeza.
Drake sintió cómo el aire se le iba de los pulmones.
El Gremio de la Milicia es el gremio número diecisiete de la clasificación del Reino Unido…
y también tiene una cualidad que lo hizo conveniente para Drake; el Gremio de la Milicia es uno de los gremios afiliados a la ASAUK, o mejor dicho, el Gremio de la Milicia es el segundo gremio más fuerte afiliado a la ASAUK.
Y uno de los pocos gremios en el Reino Unido que puede presumir tener a un rango S del primer nivel como Maestro de Gremio.
Pero su entusiasmo no permitió que pasara por alto la palabra “prueba” que dijo Alice.
Que haya dicho el nombre del gremio con tanta confianza significa que Alice ya pertenece al gremio o tiene un pase directo.
Pero que ella mencionara una prueba no tenía sentido.
Alice es una gran luchadora cuya capacidad la llevó a cumplir su más reciente y grande hazaña: contener y acabar con la brecha de la universidad, una brecha de rango C, prácticamente por su cuenta.
A pesar de que sí, estaban Drake y el profesor.
Pero solo por números se daba una idea: el profesor había llegado a la escena cuando el incidente ya llevaba un minuto y, desde ese punto hasta que terminó, solo había acabado con cuatro prolhag; Drake estuvo desde el comienzo y no mató a ninguno, pero Alice…
ella estuvo desde el momento en que la brecha evolucionó y desde ese punto no paró de luchar hasta que terminó, matando al alfa de la manada de prolhag y a los veinte que sobrevivieron a los ataques del profesor.
Y también parecía conocer el poder potencial que poseía la información; según ella, esa era la razón por la cual le ofreció un trabajo.
Le ofreció un trabajo…
Alice está a prueba y Alice le hizo una oferta para un trabajo que también lo pondría bajo el mando de la Milicia.
Los ojos de Drake se abrieron como platos cuando todo al fin encajó en su cabeza.
Dudó un momento y preguntó: —Alice, tú…
¿buscas ser capitana de asalto?— preguntó, con la incredulidad marcándose en su voz.
La pelirroja lo miró sorprendida un segundo y después sonrió, como una niña que fue atrapada haciendo una pequeña travesura.
Sus labios se movieron y un simple: —Me atrapaste— salió de su boca.
Drake se levantó de golpe, casi tirando su café, y miró directamente a Alice con intensidad.
—Muéstrame— dijo eufórico.
Alice lo miró con desconcierto.
Drake se dio cuenta de que no se expresó bien.
Al fin y al cabo, desde que Alice confirmó su teoría, su mente trabajó a mil por hora, formulando un plan, un nuevo plan.
—Muéstrame alguna prueba de que estés en la Milicia y que estás en prueba.
No me importa que la paga sea una porquería, lo juro, Alice; si esas dos cosas llegan a mi vista, en ese mismo instante ya estaré en tu equipo— dijo con tanta firmeza y euforia que dejó muda a Alice.
Zack, quien ya estaba totalmente olvidado por Drake, estuvo a punto de dejar caer un vaso que empezó a limpiar.
Pasó un segundo, luego otro, y Alice aún lo miraba fijamente.
Al momento siguiente, ella tomó el cierre de su chaqueta.
Aquí fue donde Drake se dio cuenta de cómo era que venía vestida Alice.
Si lo hubiera visto antes, posiblemente habría hecho preguntas.
Botas militares, con los cordones mal atados, que le llegaban hasta debajo de la rodilla; un pantalón deportivo gris, mal acomodado; una camiseta blanca, que parecía sucia con algunas manchas de sudor seco; y una chaqueta marrón que le quedaba demasiado grande a Alice, que en la manga tenía las letras de la ASAUK.
También su cabello pelirrojo caía como una muy violenta cascada hasta su espalda, donde las puntas se enredaban un poco; partes de su cara y cuello demostraban signos de suciedad y sudor seco.
Alice estaba muy desarreglada, parecía que vino apurada tras hacer una actividad física.
Pero no tuvo tiempo de preguntarse nada.
Cuando Alice bajó el cierre de su chaqueta y se la quitó con rapidez, con la sucia camiseta blanca al descubierto, Alice arremangó la manga izquierda de su camiseta y después activó su poder: un pequeño brillo rojo apareció en su brazo, resaltando un tatuaje recién visible de un casco espartano colocado sobre la empuñadura de una espada con el filo mirando hacia abajo, el símbolo del Gremio de la Milicia.
Alice desactivó su habilidad.
Buscó algo en el bolsillo derecho de su pantalón y del mismo sacó su teléfono; buscó algo en él y después se lo mostró a Drake.
El pelinegro leyó el contenido, luego otra vez y al fin procesó la información.
Drake sintió que se le iba la fuerza de las piernas.
Lo que había en el teléfono de Alice es la prueba de que, en serio, estaba en una prueba.
Al saber esto, Drake empezó a planear aún más rápido.
Si él quería aprobar la prueba que lo pondría bajo el mando de la Milicia, tendría que ir a un nivel que no pensó llegar.
Porque… bueno, el Gremio de la Milicia no es el segundo más fuerte por nada.
Ese gremio tiene el logro de tener miembros de élite en la mayoría de los ámbitos y, si no los poseían, los creaban.
Pero el problema es que la cantidad de miembros que entraban y el tiempo en que se daban las inscripciones hacía que su número fuera bajo, comparado a otros gremios.
Por eso, si Drake quería entrar, tendría que destacar en algo, y ahí venía el problema: Drake no destaca en casi nada relacionado con el físico y el combate.
Solo su inteligencia y su necesidad de saber podrían sobresalir.
Pero esas cualidades no servían para alguien que quería formar parte de un equipo de asalto.
—¿Cuándo es el examen de admisión?— El tiempo, un factor que define muchas cosas.
Pero lo que más le importa a Drake es que mientras más tiempo tenga, más información podrá obtener.
—Descarta este año, el examen se da a mediados de febrero, por lo que tienes seis meses para prepararte— respondió Alice.
Drake empezó a hacer cálculos en su cabeza… y se dio cuenta de que tal vez era poco tiempo.
Aprender algún arte marcial y técnicas con algún arma, aprender sobre el maná y la forma de utilizarlo sin destruir su cuerpo, fortalecer su cuerpo, obtener más información que nunca antes sobre el mundo de los Ascendidos y sobre la mayoría de las brechas, asistir a la universidad… no, ese punto no; posiblemente la deje.
Pero Drake también encontró un dilema: su forma de pensar.
La ascensión es un proceso de evolución biológica esporádica donde el ser vivo obtiene acceso al maná y al control del mismo.
Para hacer posible esto, el cuerpo, tanto externa como internamente, de la persona tiene que cambiar.
Este cambio trae consigo un paradigma: aceptar que se ascendió.
Que el concepto mismo de la ascensión tenga la palabra esporádico tan ligada a él trae un problema: no existe tiempo para la adaptación.
La mente no tiene tiempo de comprender al nuevo ente que habita el cuerpo y, por consecuencia, lo rechaza.
Drake es el ejemplo perfecto para este punto.
Tras el incidente de la universidad, él tuvo que pensar mucho e hilar dichos pensamientos en la dirección que quería, única y exclusivamente para recordar los sentimientos de utilizar el maná durante unos segundos; después lo olvidaba.
Fue recién ese mismo día, una semana después de ascender, cuando recibió la identificación de Ascendido, que aceptó que lo era.
Y ese era solo el primer paso; el siguiente paso es aceptar que puede llegar a capacidades más allá del límite humano.
Es por eso que Drake tendría que pensar que, tal vez, todo lo que se propuso era posible.
Pero a la vez tendría que mantener los pies en la tierra: él es solo un rango E, no solo porque no hizo la prueba de rango, sino porque también su cuerpo no es capaz de aguantar su propio poder.
Pero tenía dos recursos, dos personas que podrían enseñarle algo que le ayudaría a tener más probabilidades de aprobar el examen.
Uno de ellos requería que hiciera una llamada y utilizara toda la labia que tenía para convencerlo; la otra estaba frente a él.
Drake se sentó de nuevo, agarró la taza y se bebió todo el café de unos pocos sorbos.
Miró a Alice un momento y después dijo: —Te pido un favor— dijo con decisión.
Alice lo miró un momento y después asintió, algo dudosa por lo errático de todas sus acciones.
—¿Puedes enseñarme a pelear?— Ante su pregunta, Alice pestañeó confundida y después soltó una pequeña risa.
—Claro que puedo, Drake— Drake también se rió un poco.
Vaya manera de entrar al mundo de los Ascendidos, y todo en un solo día.
—Entonces me presento a ti, capitana— dijo, sonando más como una broma.
Alice formó una sonrisa y alzó una ceja, divertida.
—Soy Drake Shark, explorador de rango E del Segundo Nivel— Un “eh” salió de Zack; ante su reacción, Alice se rió.
Ella tomó su café y le dio un trago.
Cuando dejó la taza, dijo: —Alice Hellnoir, estoy en el Segundo Nivel también y soy de rango A— Esta vez, Drake se unió a Zack en el: ¿eh?
Alice no permitió que preguntaran nada cuando habló de nuevo.
—Gracias a lo ocurrido en el incidente de la universidad, la ASAUK me permitió evaluar mi rango.
Por eso te pedí venir aquí una semana después del incidente— dijo tranquilamente, aunque su tono delató un poco de vergüenza.
Drake empezó a hacer funcionar su cerebro y, en medio segundo, entendió su aspecto.
—¿Hoy mismo terminaste la evaluación?
¿En serio pueden durar tanto las evaluaciones?— Alice lo miró un poco sorprendida y después dijo, algo avergonzada: —Sí, la evaluación terminó diez minutos antes de la hora que acordamos— se frotó la parte posterior de la cabeza y un pequeño “perdón” salió de sus labios.
—En cuanto a la otra pregunta: depende.
Esta duró una semana porque fue para el rango A.
Pero para los rangos de la E a la C son unas horas o un día, dependiendo de la cantidad y calidad de tus técnicas; las de rango B duran tres días, y por último las de rango A y S, que son de una semana entera— Aunque Drake quería seguir preguntando sobre cómo eran las pruebas, por el momento no tenía intenciones de aumentar su rango y tampoco poseía las capacidades para hacerlo.
——— Dos días después de su reunión en el Zufall, Drake decidió utilizar la segunda tarjeta que le dio el hombre serio: una tarjeta con su número.
La razón de esto fue que Drake buscaba asesoramiento en el manejo de un arma, y qué mejor arma para alguien que no sabía pelear que un arma de fuego.
Además de que este conocimiento era más fácil de asimilar, también estaba el hecho de que existían armas especialmente creadas para el asalto de brechas, por lo que aprender a manejar una sería aprender a manejar la otra.
Y aunque pensó que sería difícil convencer al hombre para que le permitiera practicar con armas, en verdad no lo fue.
Cuando mencionó por qué quería aprender el manejo de armas, el hombre serio, quien se enteró de que se llamaba Joshua, le dijo que… era un idiota, después se llamó a sí mismo idiota y le dio una hora para ir a una armería, junto con el nombre de la misma.
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