Escuadrón 207 - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 El camino que No quise tomar
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7: El camino que (No) quise tomar 7: El camino que (No) quise tomar Drake miró el lugar donde el cambiaformas había desaparecido hacía solo unos segundos.
Su mente aún estaba inundada por la ira de las palabras del cambiaformas.
Drake quiso apretar los puños, pero sus manos quemadas generaron el suficiente dolor para frenarlo.
Intentó levantarse… pero un dolor en su costado derecho lo evitó.
Al bajar la mirada hacia dicho costado, el pelinegro vio un sangrante agujero en ese lugar; era un agujero provocado por la última bala del sujeto con su apariencia.
Drake dio un suspiro de enojo y empezó a prepararse para soportar el dolor; al fin y al cabo, la adrenalina no es infinita.
A los pocos segundos, más dolor le llegó; un segundo después, aún más.
Muchos tipos de dolores lo invadieron.
Al tercer segundo se desmayó.
— Alice se encuentra a punto de ponerse ansiosa.
Ya pasaron dos días desde la pelea en el bar Estrella Carmesí y Drake ya desperto.
Cuando le llegó la llamada donde le notificaron lo ocurrido mencionando a su padre, no se preocupó, ya que ella mejor que nadie sabía lo peligroso que es su padre cuando pelea; pero cuando mencionaron a Drake, primero estuvo unos segundos en shock, después pasó a una mezcla de sorpresa y miedo.
Cuando le preguntó a su padre por lo que ocurrió, él respondió: —Fui engañado.
No pude siquiera pelear contra él.
Desde el principio se escondió detrás del herido Ögtir y lo usó como un escudo humano para frenarme de atacar.
Yo dudé por unos momentos; no soy el que fui antes, cuando enfrentaba a la muerte todos los días y no dudaba a la hora de tomar un riesgo.
Esa duda él la aprovechó para soltar un segundo disparo a la vez que me lanzó a Ögtir; disparó otra vez, y yo frené ese tiro con un escudo de maná.
Creo que fue en ese momento que copió mi apariencia; se escondió durante unos momentos y después se hizo pasar por mi reflejo.
Cuando me di cuenta de que algo estaba mal, él ya se había ido y yo tenía una persona herida a mi lado, así que me quedé con Ögtir.
Ya después escuché el disturbio del encuentro del joven Shark y el cambiaformas, además de la pequeña perturbación en el maná del aire; por eso pude arrojar la lanza.
Ya después ocurrió el ataque del joven Shark y el resto es historia—.
Cuando escuchó eso, la verdad es que tuvo ganas de matar a ese sujeto por usar a ese hombre como escudo.
Ahora ella se encuentra yendo hacia la habitación que el hospital asignó a Drake.
Como siempre, el clásico olor de químicos y desinfectante inunda el ambiente del hospital, y como siempre llegó más tarde de lo que acordó consigo misma.
El maldito…
papeleo la atrasó de nuevo.
Caminó por unos minutos hasta llegar al cuarto del pelinegro.
Cuando estuvo frente a la puerta, escuchó a alguien hablando; su voz no era la de Drake.
—Según la central, el número de su tía fue cambiado hace algunos meses, por lo que no espere un posible contacto por el momento —dijo la desconocida voz en un tono demasiado serio.
Alice escuchó cómo Drake suspiró y dijo un “está bien”, como si hubiera previsto esa noticia.
Alice dudó un segundo entre entrar o esperar unos momentos hasta que terminaran, pero no tuvo oportunidad de decidir cuando la puerta se abrió de golpe.
El responsable fue un hombre rapado con una barba bien cuidada, y no podía saber cómo eran sus ojos por los oscuros anteojos que tenía puestos.
Vestía una ropa parecida a la que usan los hombres de negocios; lo único diferente eran las insignias de la ASAUK en la parte izquierda de su pecho y su placa con su nombre: Joshua Lanek, en el lado derecho.
El serio hombre mantuvo su mirada sobre ella por unos momentos, como si no creyera lo que veía, y después se hizo a un lado, dejándole pasar.
Alice asintió y dijo un pequeño “gracias” mientras pasaba a su lado.
En el cuarto se encuentra Drake sentado en la única cama de la habitación.
Se veía algo pálido y en ambos brazos tenía vendajes negros que iban desde la mano hasta antes del codo.
Al momento en que ella entró, Drake la miró un momento, extrañado, y después le dijo: —Hey— Y después no dijo más.
Alice quería enojarse un poco, pero la verdad es que ella no sería la mejor para hacerlo, sabiendo que hacía prácticamente lo mismo cuando llegaba a casa y su padre casi le daba un infarto al verla.
—Hey —respondió Alice, y miró las manos vendadas del pelinegro.
—¿Cuánto dolerá?
—preguntó la rango A.
Drake miró sus manos unos segundos y dijo: —Si no uso maná, en uno o dos meses.
Si lo uso, se extiende hasta los cinco —dijo algo rendido con sus últimas palabras.
Alice maldijo en sus pensamientos.
Cinco meses es todo el tiempo que queda para la prueba del gremio.
La pelirroja suspiró; esto cambió mucho sus planes.
En un principio pensó hacerle una prueba a Drake al final del mes y saber cuánto había avanzado.
Si era lo que esperaba, ellos empezarían a buscar al resto; si no, otro mes de entrenamiento, pero con el doble de intensidad, le esperaba.
Pero lo ocurrido hizo que tuviera que cambiar sus planes.
A pesar de que el principal daño en las manos de Drake es por el maná, no hacía falta ser un genio para saber que ciertas actividades físicas solo empeorarían su estado; de pelear, ni hablemos.
—Perdón por interrumpir —la voz de Joshua sonó detrás de Alice.
Ella y Drake voltearon para mirar al serio hombre.
—Bien, primero que todo, un gusto conocerla, Ascendida Hellnoir —dijo con cierto respeto en su voz.
Alice se sorprendió un poco.
—¿Sabes quién soy?
—preguntó desconcertada.
Joshua la miró por un segundo y dijo: —Eras la última persona en pasar la evaluación del rango A; claro que te conocería.
De hecho, todos en la ASAUK te conocen, aunque sea de mención —dijo con el mismo tono de antes, mientras caminaba hacia un lado del cuarto.
Alice se avergonzó y se enorgulleció a la vez.
Se avergonzó porque, la verdad, aún no asimilaba el hecho de que es rango A, y se enorgulleció por ser conocida como tal.
Joshua se apoyó en la pared y cruzó los brazos.
—Bien.
Aunque en un principio quise esperar a que el señor Ögtir se recuperara de sus heridas, su aparición, Ascendida Hellnoir, cambió la idea.
Hace un par de horas localizamos a la persona responsable de provocar el conflicto de anoche —dijo Joshua mientras buscaba algo en su bolsillo.
Alice y Drake lo miraron atentos.
La verdad es que, viendo hacia dónde iban sus palabras, era un poco esperable ese punto, por eso no se sorprendieron tanto.
—El cambiaformas, cuyo nombre es Axel Gesigloos, fue descubierto dirigiéndose al centro de la ciudad.
Pudimos hacerlo gracias a una extraña y única forma que tenía una parte del maná que emanaba.
Según el señor Ögtir, cuando descubrió a Axel hurtando en su propiedad, él estaba usando su habilidad innata para hacerse pasar por un anuncio de televisión — Joshua se detuvo porque Drake levantó un poco la mano, como si fuera un estudiante recibiendo una lección de un maestro.
A Alice le pareció un poco tierno verlo.
Por otro lado, no pudo evitar levantar un poco la ceja al escuchar el relato de Joshua.
Ögtir encontró al bastardo de Axel ¿haciéndose pasar por un anuncio?
Era algo que Alice no encontraba sentido, ya que la forma en la que su padre lo vio tomar su apariencia fue tras ser cubierto por un manto de etéreas llamas multicolor.
¿Tal vez su habilidad es calentar su piel hasta tal grado de volverla similar a un espejo y de esta forma volverse invisible?
Pero eso dejaba en duda su cambio de forma; un reflejo no puede mantenerse, y Drake mencionó que atacó a alguien con el rostro de su padre.
Pero eso mismo no parecía tener sentido.
Al fin y al cabo, Drake pudo luchar contra él sin maná; eso significa que su nivel no es alto ni siquiera medio, pero de igual forma pudo mantener sus cambios durante un tiempo, tiempo que también requiere maná.
Alice miró a Drake y se dio cuenta de que él también había notado las incongruencias.
—Perdón por interrumpir, señor Joshua, pero la habilidad innata de Axel, ¿cuál es?
—preguntó de forma directa; su tono no dejó lugar a dudas.
El hombre sacó su teléfono y tecleó unas veces; después giró el celular, mostrándoles la pantalla.
En ella aparecía el expediente de Axel.
«Nombre: Axel Rintog Apellido: Gesigloos Edad: 25 Estatus: Ascendido del quinto nivel Rango: E Elemento de maná: Fuego Habilidad innata: Voces de las llamas arcoíris • Descripción de la habilidad: Le permite al usuario convocar translúcidas llamas multicolor.
Al momento de ser convocadas, el usuario sufre un aumento en los sentidos del tacto y la escucha.
Cuando las llamas rodean el cuello o la garganta del usuario, este tendrá la capacidad de imitar la voz de cualquiera que haya escuchado lo suficiente.
Condición de la habilidad: Pérdida progresiva de la capacidad de hablar si no se descansa veinte minutos entre cada cambio de voz.» Alice abrió los ojos con gran sorpresa.
Durante un segundo trató de procesar lo que leyó, pero fracasó.
Se volteó y miró a Drake, quien hizo lo mismo.
Se quedaron así otro segundo y después preguntaron a la vez: —¿Qué carajos está pasando aquí?
—preguntaron, incrédulos.
Joshua volvió su celular hacia él y empezó a teclear más mientras hablaba.
—Bien, ya llegamos a donde todo se pone raro.
Después de descubrir a Axel, el señor Ögtir lo atacó tomándolo por sorpresa.
Durante su corta pelea, Axel tomó un pequeño objeto de la tienda: un objeto de metal oscuro que parecía una pluma con grabados antiguos en su centro.
Su tamaño es similar al de una daga.
Cuando Axel tomó la pluma e intentó inyectarle maná, algo ocurrió que hizo que Axel cambiara —dijo con algo de desconcierto al final.
Se detuvo un momento para terminar de teclear.
—Después de que ese “algo” pasara, Axel usó el arma que aparentemente olvidó que tenía.
Después llegó lo que Drake ya sabe.
Bien, con eso dicho, aquí viene el problema.
El lugar al que fue Axel fue Anarquía— Ante sus palabras, Alice y Drake reaccionaron a la vez, pero de forma diferente.
Alice soltó el más premonitorio: —Ay, carajo— Drake, en cambio, se desconcertó y soltó un: —¿Eh?
Alice, sabiendo el dolor de cabeza que se le venía, no lo dejó preguntar.
—Te explico luego —dijo con resignación.
Drake se veía confundido, pero asintió.
Alice se volvió hacia el agente de ASAUK.
—Señor Joshua, si lo que busca es ayuda en la búsqueda y captura de Axel— Se paró un momento y dijo con una peligrosa sonrisa.
—Con mucho gusto— ——— Drake escuchó las palabras de Alice y sintió un pequeño escalofrío recorrer su columna.
Joshua y Alice intercambiaron unas palabras sin tanta importancia; después de uno o dos minutos, Joshua se marchó.
En la habitación solo quedaron él y la pelirroja.
La mencionada se volteó hacia él, puso su puño contra la parte derecha de su propia cadera.
Se miraron durante un momento; al final, Alice se acercó y se sentó junto a él.
Quedaron en silencio unos segundos, hasta que Drake no aguantó la curiosidad y preguntó.
—¿Qué pasa con esa…— Se paró un momento, aún tratando de comprender la psicología de la persona que eligió un nombre así…
para lo que sea que sea; después continuó.
—Para Anarquía— Alice solo lo miró con un poco de simpatía.
Su mirada simplemente decía: “pobre alma inocente”.
—Ah, de acuerdo.
Anarquía es un lugar, una ciudad, exclusivo para Ascendidos; y aunque su nombre diga lo contrario, no es un caos absoluto.
Solo lo es durante diecisiete horas al día y diez meses al año —dijo la pelirroja como si no fuera nada.
Drake sintió que se cuestionó su fe en la humanidad por un instante.
—Anarquía se puede permitir ese lujoso tiempo de ser civilizada gracias a sus creadores y gobernante, cuya identidad siempre buscó ocultar.
Lo único que se sabe es que es una mujer y que está en el Primer Nivel— Drake escuchó la última parte, se giró hacia la pared y empezó a reconsiderar cómo había terminado así…
—Y la única razón por la cual hay horas donde lo ilegal no está permitido fue para que la ciudad no se caiga más profundo que la propia Londre.
En cuanto a esos dos meses de paz, es porque se celebra un evento: el Camino del Guerrero.
Es una celebración donde, durante el primer mes, que es octubre, se realiza una liga en la cual se combate las veinticuatro horas del día y los treinta y un días del mes.
Después se hace una pausa hasta enero, y cuando llega ese mes se realiza la clasificación de los mejores treinta y dos peleadores de la liga, y a esos treinta y dos se les manda a un torneo donde se coronan como campeones— Drake sintió que el calor se le iba del cuerpo, se giró hacia Alice y le preguntó con miedo: —Dime que no vamos a— Alice no lo dejó terminar.
—Reza que no— Drake se lamentó de no tener su celular para buscar la iglesia más cercana.
Dio un suspiro de derrota.
—¿Algo más, capitana?— —Pues…
——— —¡Que se vaya a la mierda la puta Anarquía!— Alice vio a Drake insultar a todo pulmón solo por escuchar cómo es Anarquía…
y eso que le falta estar ahí.
Pero ver cómo una pobre alma sufría el efecto Anarquía era renovador.
Aún falta un punto que abordar.
—Y por último, la forma de entrar— Al escucharla, Drake paró de insultar.
—La forma de entrar a Anarquía es mediante…
una pulsera tejida por la gobernante que tiene efectos mágicos.
Igual, por este punto no tenemos que preocuparnos ya— No pudo terminar porque Drake la tomó por los hombros con una fuerza que ponía más en peligro sus manos que a Alice.
Drake se encontraba sonriendo, muchas emociones mezcladas en una torcida sonrisa.
—¿Cómo que no tenemos que preocuparnos?— dijo con una voz nerviosa.
Alice sonrió un poco y dijo: —¿Recuerdas Zufall?— dijo con simpleza.
Drake abrió los ojos con horror…
con que aún recuerda al horno.
—Bueno…
la dueña legal de Zufall es la gobernante de Anarquía, por eso es un lugar tan…
peculiar, por decirlo menos— Alice pudo jurar que el alma de Drake salió de su cuerpo.
—Igual, ¿de qué te preocupas si, de momento, no irás a Anarquía?
—dijo Alice, al fin sintiendo algo de dolor por el agarre de Drake.
El pelinegro volvió a recuperar el color de su piel.
Drake soltó un largo suspiro y dijo con voz cansada: —Quién diría que el choque emocional cansaría tanto— dijo, su voz desvaneciéndose lentamente.
Alice lo miró desconcertada cuando dijo: —No soy experta, pero ¿no es la droga de tus vendajes la que te da sue-¡eh, Drake!— La presión en sus hombros se desvaneció y Drake casi se cayó de cabeza al suelo por cómo estaba sentado.
Alice lo atrapó antes de que cayera y lo sostuvo como una princesa, cosa que le generó una mezcla de diversión y ternura.
Al final terminó arropando a Drake en la cama y se fue a preguntar por las cosas del chico.
Se llevó la sorpresa de que su padre y Joshua habían preguntado lo mismo.
——— Pasaron un par de días desde que Drake casi se fue a otro plano existencial por el miedo.
Ahora se encuentra en su casa meditando y creando su cápsula de maná usando el método del profesor Edgar.
¿Cómo, si sus manos están en la porquería?
Simple: usa el talón y el pie, en lugar de la muñeca y la mano.
El proceso, como lo dijo el profesor, está yendo a una gran velocidad.
Drake está seguro de que ya estaba llegando al ochenta por ciento para alcanzar el sexto nivel.
Ese momento de alcanzar el sexto nivel lo estaba esperando con ansias, porque significa que puede enfrentar a los monstruos sin sufrir heridas solo por intentar un salto con un poco de fuerza.
Y también estaba evitando pensar en lo que vendría después de llegar al sexto nivel…
tendría que ir a Anarquía, probablemente.
Además, aunque intente ocultarle ese hecho a Alice, ella lo sabrá por algo que hicieron.
En resumen, ambos crearon una cápsula de maná y la incrustaron en el cuerpo del otro: Drake con ayuda de Alice, y la pelirroja lo hizo sola.
De esta manera tendrían una forma de comunicar una urgencia al otro; cuando la situación esté mal para uno de los dos, esa persona puede infectar —y por lo tanto destruir— la cápsula del otro, y este, al sentir la pérdida de conexión, sabrá que el otro está en apuro.
Pero trae el efecto secundario de que ambos sientan, levemente, la cantidad de maná que tiene el otro.
Y él de normal miraba el maná de Alice porque se encontraba aburrido.
Después de intercambiar cápsulas y números con Alice, esta se marchó hacia Anarquía; por lo tanto, sus entrenamientos con ella se detuvieron.
Algo similar pasó con la práctica de tiro con Joshua: este empezó a monitorear todas las entradas hacia Anarquía, ya que los de la ASAUK y algunos gremios tenían la entrada prohibida a la ciudad.
Pero también este tiempo libre le dio la chance de pensar en frío todo lo ocurrido y…
algo le empezó a oler mal.
Primero fue su reacción ante el insulto de Axel: su gigantesca ira no se sentía justificada.
No se sintió como un ataque a la memoria de su hermana, sino como un ataque dirigido a él.
Esto preocupó a Drake, ya que sentía una obsesión, tal vez la necesidad de herir a Axel.
Y eso no es común, al menos en su caso.
Además, está el hecho del extraño cambio de Axel tras su contacto con la misteriosa pluma y cómo fue lo único que robó de la tienda de Ögtir.
Drake se preguntó por un segundo si tal vez no tiene un objetivo o enemigo, sino dos: Axel y la metálica pluma.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES CatLXb Bien…
¡al fin puse un maldito objetivo a la historia de parte de Drake!
Aun falta Alice pero eso ya será mas facil…
espero.
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