Escuadrón 207 - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 La amantes de la mecanicaII
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9: La amantes de la mecanica(II) 9: La amantes de la mecanica(II) Alice cerró la puerta detrás de ellas; recién volvió de hacer un recado para un tipo que sabía algo de un tipo que podía usar llamas multicolor.
Al final solo fue un rumor: el tipo del que hablaban no es Axel.
Encontrar al bastardo está siendo un dolor de cabeza; no solo es un cambiaformas, sino que el maná especial que desprende la pluma es consumido por el brazo del Primer Nivel cada pocas horas por el “Amanecer” y “Anochecer” que ocurren en esta ciudad.
Por lo que buscarlo por una ciudad donde la mayoría del tiempo te podían apuñalar solo por mirar una piedra caer de un techo.
Además, está el hecho de que la mayoría de las horas que se las pasa buscándolo tiene que cuidarse de los malditos “Buitres”.
Pero eso ya es un tema para pensar más adelante; ahora tenía hambre y no sabía qué comida podía existir en esta casa; al fin y al cabo no es su casa, era la de un bastardo al que echó a patadas del lugar.
Estuvo por mirar qué tenía cuando su teléfono sonó; lo sacó del interior de su camiseta y miró quién era.
El remitente: Drake el rayito herido.
<<Thalia está mal.
No está bien de salud, está simplemente en los huesos y lo único que parece que durmió fueron minutos…
eso fue hace semanas, además de que lo único que consumió en este tiempo –que vaya uno a saber si eso fueron meses– fue café.
Trae comida: verduras, carne, huevo o cualquier maldita cosa que llene; después te devuelvo el dinero>> Alice leyó el mensaje y lo releyó, incrédula, y después sintió temor.
Apretó el botón de llamada tan fuerte que casi sintió que podría romper la pantalla; por suerte no lo hizo.
Unos segundos después Drake respondió.
—¿Leíste el mensaje?
—preguntó con apuro.
Alice suspiró y empezó a buscar algo para cubrir las entradas; no quería tener que sacar a otro idiota cuando volviera.
—Primero: hey.
Segundo: ¿¡qué carajos pasó en esa casa!?
—dijo mientras tomaba algunas de sus cosas.
Drake pareció mover algunas cosas del otro lado.
—Lo que puse en el mensaje es todo lo que sé.
Cuando llegué, Thalia me abrió la puerta de milagro y después casi se desploma a los pocos segundos.
Su casa está limpia, pero porque ella lo limpió a las apuradas cuando me invitó a pasar.
Si no, la verdad, no la hubiera diferenciado de una casa recién abandonada —se escuchó cómo Drake caminó un poco hasta que se detuvo.
Alice creyó escuchar cómo platos se movían.
Alice encontró unas tablas en la esquina de un cuarto, las agarró y se las llevó al comedor.
Cuando dejó las tablas, Drake le volvió a hablar.
—¿Sabes algo de sus padres?
¿Un familiar?
¿O algún maldito tutor?
—dijo con cierto enojo; parecía que ver a Thalia en tal estado hizo que empezara a buscar a quién hacer sangrar.
Alice suspiró.
Le encantaría decir que sí, pero no, no sabía nada de sus familiares.
No porque fuera descuidada, más bien por un cargo de conciencia; ella quería reclutar a Thalia, no saber todo de ella como un acosador.
Además, es solo una adolescente.
—No.
Decidí no investigar esa parte, por el peligro potencial que podía suponer —dijo mientras empezaba a buscar algo para martillar.
Drake respondió al instante, con una falsa calma en su voz.
—¿No sería igual de peligroso, o más incluso, investigar directamente a alguien?
Alice detuvo su andar y respondió.
—Rastros.
Utilicé rastros para llegar a Thalia, que aclaro que dichos rastros ya los hice desaparecer, y cuando obtuve su nombre solo utilicé a la ASAUK para saber lo que te mandé —dijo sin molestia.
Drake se calló un momento y después dijo: —Apúrate a comprar.
Alice respondió con afirmación; cuando iba a cortar la llamada, Drake habló.
—Ah, y por cierto— —¿Mmm?— —Hey— Alice soltó una pequeña risa y cortó la llamada.
——— Drake bajó su celular de su oreja y miró cómo Thalia devoraba la segunda comida instantánea.
El primer plato que le dio a la adolescente fue devorado en menos de tres minutos.
Y como aún parecía tener hambre, Drake se vio forzado a utilizar la horrenda comida instantánea; ya lo único que quedaba era eso o cosas podridas.
Y cuando ella terminó su tarro, dio un suspiro de satisfacción.
Movió el tarro y se apoyó contra la mesa.
Miró a Drake con un poco de vergüenza y dijo con pena un tímido: «Perdón por molestarte».
Drake suspiró y dijo: —Aún no te disculpes.
Primero quiero saber quiénes son tus padres —dijo con algo de molestia escapando por su voz.
Thalia cambió un poco su expresión a una que mostraba tristeza.
—No creo que sirva decirlo.
Drake estuvo por preguntar, pero la adolescente lo miró; la pregunta silenciosa de poder seguir hablando era clara en su mirada.
Drake suspiró y dejó que continuara.
—Mamá y papá desaparecieron cuando tenía cinco años.
Desde entonces vivo con mi abuela Yonah…
pero —se pausó un momento y apuntó hacia una parte de la casa— ella enfermó hace algunos meses y ya no puede salir de su habitación.
No conozco los efectos, pero conozco la razón: una planta de hojas violetas y blancas que parecían cristales.
Pocos días antes de que se encerrara, ella quemó la planta y me dijo que no tocara las plantas frente al porche.
—Le llevo comida cada cierto tiempo, pero dudo que la necesite; ella siempre guardaba todo en su habitación —una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Drake se quedó en silencio y miró con pena y entendimiento a la niña.
Él mismo sabía lo que es perder a alguien, al fin y al cabo…
—¿Quieres hacer algo?
—preguntó el pelinegro con calma.
La adolescente lo miró con desconcierto y, después de unos segundos, abrió mucho los ojos con sorpresa.
—¡Cierto!
¡Tenía que mostrarte a Caro!
—dijo mientras se ponía de pie y se tambaleaba un poco por el mareo.
Drake se puso frente a Thalia y la tomó de los hombros.
—Por el momento olvidemos la entrevista, hagamos algo que te guste —dijo con suavidad.
Thalia lo miró un momento y después sonrió de forma más genuina.
—Lo que más me gusta es trabajar en Caro.
Además…
hasta ahora no la presumí a nadie, y como presumir es mucho mejor, me imagino que funcionará.
Quitó las manos de Drake de sus hombros y empezó a llevarlo hacia una puerta cerca de la cocina.
Thalia abrió y dejó ver las escaleras que llevaban a un sótano.
Al bajar del todo, el sótano se reveló ante ellos: sucio como casi toda la casa; desordenado, con diferentes montañas de metal, circuitos y partes mecánicas regadas por el lugar.
Al fondo de la sala había un escritorio con tres pantallas; en las pantallas, diferentes órdenes y acciones se realizaban de forma digital.
Al lado del escritorio se encontraba un rectángulo negro con diferentes luces saliendo de algunas ranuras…
¿de dónde demonios sacó una adolescente un servidor alimentado con maná?
Pero algo detrás del escritorio hizo que Drake perdiera el habla.
Sostenido por cables y soportes metálicos infundidos con maná, un ser metálico con forma humanoide se alzaba casi hasta el techo.
El gigante de tres metros se encontraba blindado con placas blancas parecidas al cuarzo; su distribución y cantidad le daban el parecido a la armadura de un caballero de cuentos antiguos.
Algo que llamaba la atención era que en su pecho y hombros el símbolo de una mariposa estaba marcado en el metal.
No solo se veía imponente, sino que se sentía increíble; el maná del aire se movía a su alrededor, entrando y saliendo del gigante caballero blanco como si fuera un circuito perpetuo.
Thalia eligió ese momento para hablar.
—Ella es Caro, mi mayor creación y también la razón por la que pedí unirme al equipo de ataque.
Drake elevó levemente la comisura de sus labios y pensó: —Entonces es esto lo que más le gusta hacer, crear máquinas de guerra…
Por un segundo, Drake se cuestionó cómo en una semana aprendió más del mundo que en los veintiún años que llevaba vivo.
Pero antes de que empezara a profundizar en su reflexión, Thalia habló de nuevo.
—Aunque en sí está completa, su estructura, mecanismos, interfaz, etc., aún le falta algo que todavía estoy buscando para llamarla mi obra maestra.
A Drake le ganó la curiosidad.
—¿Qué cosas posee?
Al instante sintió un temblor recorrer su espalda; los ojos de Thalia parecieron brillar como dos focos.
De esta forma, Drake terminó encerrado durante tres horas en el sótano escuchando a la adolescente explicarle todo sobre su creación.
——— Se quedó mirando un momento cómo la lluvia caía; para él parecía como si infinitas flechas cayeran en un inútil intento de penetrar el suelo.
Pero no había venido a encontrar parecidos sin sentido, sino por otras cosas.
Volteó la cabeza hacia el lado opuesto y llegó a su visión una casa de ladrillos rojos y tejas negras; plantas marchitas se alzaban como tumbas frente a un porche de madera y ladrillo.
Empezó a caminar hacia el porche y, cuando llegó, cerró el paraguas que tomó “prestado” del desprevenido anciano de la tienda.
Empezó a silbar una canción que recordó de repente, colgó el paraguas en su antebrazo y tomó el pomo de la puerta.
Giró el pomo hacia la izquierda: nada; hacia la derecha, y la puerta se abrió.
Pestañeó, sorprendido, y pensó: —¿Habrá olvidado cerrarla?
Eh, bueno, mejor para mí.
Entró y vio a su alrededor: la casa estaba hecha un desastre; los pisos estaban mal lavados, platos sucios por toda la mesa como si recién hubiera terminado un banquete, una olla de metal a punto de rebosar de agua.
Se rió del desorden y empezó a caminar por la casa, abriendo cada puerta que encontró: la del baño, la de un polvoriento cuarto de adolescente y, por último, un cuarto cuyo invasivo olor a químicos y aromatizantes ya daba asco.
Aunque también fue ese cuarto en el que entró, porque fue el único donde vio a alguien: una anciana que parecía dormida.
La verdad es que ni se molestó en comprobarlo cuando llevó su mano derecha a su costado para agarrar… nada.
Olvidó que iba de civil.
Se rió de su torpeza y llevó su mano al lugar que sí correspondía: el interior de su chaqueta negra.
Con su mano izquierda tomó una almohada que había en una silla y, al mismo tiempo, sacó la daga de su chaqueta y apuñaló en el cráneo a la anciana; después sacó la daga y llevó la almohada a su rostro.
A continuación, apuñaló su cuello, corazón y pecho la cantidad de cuarenta veces seguidas.
Todo en menos de un segundo.
Terminando lo que hizo, se dio la vuelta para salir de la habitación cuando un olor peculiar, podrido y desagradable, le llegó a la nariz.
Miró por encima del hombro al cadáver; lo que vio provocó que la comisura de sus labios se elevara en una macabra sonrisa.
Si no estuviera en una casa donde alguien vivía… Axel habría estallado en carcajadas por lo que vio.
Pero bueno, eso se pospone para después de que obtenga lo que quería de esa chica… ¿cómo se llamaba?
¿Tororonto, Tela, Tarántula…?
¡Ah, cierto, era Thalia!
—¡También puede dar golpes con la misma fuerza que tiene un camión a máxima velocidad!
—dijo una emocionada voz femenina, Thalia tal vez.
Axel sonrió otra vez.
Ah, cómo ama las casualidades… aunque algunas no tanto.
El ejemplo más claro es la pequeña conexión que siente hacia alguien que está muy cerca de Thalia: ¿Drake?
Sí, su placa de identificación del uniforme de trabajo no estaba mal; se llamaba Drake.
Así que tal vez hoy cumpla dos misiones en una: tomar lo que sea que Thalia esté creando y secuestrar a Drake.
¿Se llamaban así, no?
Bueno, lo de Drake fue la orden y condición del contrato con esa extraña pluma.
Viendo que de repente lo llamó y advirtió de cierto Rango A que rondaba por Socolia buscándolo… carajo, una de las condiciones del cambio de forma ya está haciendo efecto.
Maldita sea, no llevaba tanto tiempo transformado en el anciano que era dueño del paraguas, el dueño de la misma tienda donde lo robó— tomó prestado.
Era una gran habilidad poder cambiar de forma, pero la cantidad de condiciones posteriores la hacía un dolor de cabeza… en especial la que lo mantenía atado a la apariencia de Drogo.
Las llamas multicolor lo rodearon y, cuando desaparecieron, se miró en una superficie reflectante y se vio: el pelo negro desarreglado del chico y la única diferencia que poseía con Tropen eran sus ojos vermillion.
Le molestó un hecho… los malditos rulos que se formaban al final de los mechones.
Con precisión casi quirúrgica los acomodó en un peinado que dejaba gran parte de la frente libre y acomodó el resto a los costados.
Satisfecho por no parecerse al mocoso, empezó a pensar qué hacer.
Si intentaba bajar las escaleras haría el suficiente ruido para que lo detectaran, pero si se quedaba allí era posible que alguien viniera de sorpresa.
Ah… ¿qué hacer?
¿Qué hacer?
Las opciones son muchas, ya que su condición de cambiaformas le daba un amplio abanico de posibilidades.
Ejemplo claro: guardar cosas.
Algunas partes del cuerpo humano no son tan necesarias para la supervivencia, así que se modificó e introdujo artilugios en su cuerpo, como la recarga rápida para su revólver, cada recarga metida en el interior de una respectiva nalga.
Lo que quería era primero a la niña; después vería si se llevaba a Drake completo o como una cabeza.
El cuchillo no especificó.
Tal vez debería tirar una granada y después bajar para amenazarlos con el revólver… no, muy directo y sin gracia.
¡Ah!
Cómo no se le vino antes a la cabeza: tenía un indefenso cadáver a muy poca distancia de él… algo podría inventar.
——— Drake escuchó la ola de declaraciones de Thalia durante tres horas seguidas, y parecía que podría ir para más.
Cuando un feo y putrefacto olor le llegó a la nariz, venía de arriba.
¿Alice tal vez no le avisó e intentó cocinar?
¿No habrá usado las verduras podridas, verdad?
Miró a Thalia, quien paró su explicación y miró hacia arriba con curiosidad y miedo.
Drake caminó hacia las escaleras y las subió, con Thalia detrás.
Al subir casi por completo, el olor hizo que empezara a sentir náuseas.
Cuando su vista alcanzó la cocina, vio parte de la mesa y a una persona: su pelo blanco por las canas; sus arrugadas y huesudas manos, como si hubiera estado mucho tiempo en el agua y no hubiera comido nada; su postura encorvada, que parecía cargar muchos años sobre sí.
Drake conectó los puntos al instante y, con un poco de vergüenza en su voz, dijo: —Oh, disculpe la intromisión, señora Brow— Si Drake hubiera mirado atrás en ese instante, habría visto cómo Thalia se paralizó y miró hacia arriba con pánico.
—Soy alguien del gre— No pudo terminar, porque terminó de subir la escalera y pudo ver el resto de la mesa.
Drake sintió que la sangre se le iba del cuerpo, acompañado de un gigantesco desconcierto y de cómo la bilis subía.
En la parte que no pudo ver antes de la mesa se encontraba el cuerpo de una anciana sentado, con las manos apoyadas sobre un cuchillo y un tenedor; todo su torso estaba repleto de apuñaladas; su cabeza no estaba.
De su cuello decapitado salía sangre podrida mezclada con pus.
Lo peor, sin embargo, fue el plato frente a ella: una masa gris con jugos viscosos por todo el plato… era un cerebro triturado, posiblemente el cerebro del cadáver.
La anciana que estaba en la cocina se giró.
Drake sintió que se volvía tan pálido como un fantasma.
La anciana lo miró con unos imposibles ojos vermillion y, detrás de ella, una olla con agua hirviendo tenía flotando la cabeza de una anciana con un brutal corte que dejaba ver el interior del cráneo.
Drake reconoció esos ojos de inmediato.
Porque esos ojos pertenecen a Axel.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES CatLXb Me sentí un poco raro escribiendo esto, es la primera vez que escribo algo parecido.
Por otro lado, queria darles las gracias.
Aun me sorprendo cuando veo el número 800 y algo en la cantidad de vistas.
Bueno, no se si a alguien le vaya a importar pero…
vamos a hacerlo igual: el próximo capitulo tendrá el pov de Thalia( ya me tarde, supuestamente este es su mini arco) y, si me extiendo mucho en esa parte, entonces habrá otro dedicado solo a la acción…
ya de quien pelea se vera: ¿Drake vs Axel?
¿Alice vs Axel?
¿un random que meti en medio de la pelea vs Axel?
¿todas las anteriores?
o ¿talvez ninguna?
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