Esposa por Engaño, Millonaria por Venganza - Capítulo 104
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104: Capítulo 104 Exponiendo la verdad 104: Capítulo 104 Exponiendo la verdad POV de Serafina
—He usado mi propio dinero para todo esto.
Durante los últimos años, los beneficios que he generado para el Grupo Everett han superado con creces los diez millones.
Aunque Julián me diera dinero, no cubre ni una fracción de los dividendos que me debe.
¿Nos ponemos a calcularlo todo, partida por partida, aquí mismo?
Mi voz se mantuvo tranquila y firme, aunque vi cómo cada palabra aterrizaba como un golpe físico en el pecho de Julián.
Sabía que esto era exactamente lo que más temía: que yo sacara a relucir las cifras.
Durante años, había protegido su frágil ego.
Incluso cuando mantuve la empresa a flote yo sola, siempre me aseguré de que él se llevara el mérito.
¿Pero ahora?
Si quería ponerme seria con esto, cada proyecto que había gestionado, cada cifra en esos libros…, todo estaba allí, negro sobre blanco.
—Serafina, no es eso lo que quería decir…, y Bianca tampoco…
El pánico de Julián era evidente, pero yo ya había dejado de escuchar.
Mi mirada se posó en las bolsas de la compra esparcidas por el suelo.
—Bianca, has comprado bastantes cosas.
Debe de haber costado un dineral, ¿verdad?
Y, sin embargo, Julián no me lo dijo.
Después de todo…, el dinero que gastaste es parte de nuestros…
bienes «conyugales».
Me aseguré de alargar esa palabra —conyugal—, dejando que flotara en el aire entre nosotros.
—Serafina, tú…
—La furia de Bianca se encendió al instante.
Parecía a punto de abalanzarse sobre mí allí mismo, en medio de la tienda.
Casi podía ver los pensamientos que se arremolinaban en su cabeza: «¿Bienes conyugales?
¿Quién se cree que es?».
En el retorcido y pequeño mundo de Bianca, cada dólar que yo gastaba le pertenecía a Julián, lo que significaba que le pertenecía a ella.
Pero Julián se movió más rápido que ella.
Se agachó, recogió las bolsas caídas y las puso directamente en mis manos.
—Serafina, lo has entendido todo mal.
Son regalos para clientes.
Todavía no he comprado el regalo de Bianca.
Si no lo apruebas, no lo enviaré.
A Bianca no le importará en absoluto, pero tú no deberías ser mezquina.
¿Acaso estás celosa de Bianca?
Su tono se mantuvo uniforme, casi juguetón, como si toda la escena no fuera más que un inofensivo malentendido.
Incliné la cabeza y dejé que una leve sonrisa curvara mis labios, mientras mis ojos encontraban la pulsera de diamantes amarillos que rodeaba la muñeca de Bianca.
—¿Esa pulsera también es para un cliente?
—Sí.
Solo le pedí a Bianca que me ayudara probándosela.
Antes de que Bianca pudiera siquiera abrir la boca para protestar, Julián ya le estaba quitando la pulsera de la muñeca y metiéndola de nuevo en una de las bolsas.
Ver la cara de Bianca volverse ceniza me proporcionó un momento de pura satisfacción.
No pude evitar la risa corta y aguda que se me escapó.
—Julián, si estos regalos son para clientes, ¿no es pasarse un poco de la raya…
dejar que una exempleada los elija?
Mi voz se había mantenido suave y comedida, pero pude ver cómo a Julián le entraba un sudor frío.
Si la noticia de esto llegaba a oídos de su padre, su puesto de CEO en el Grupo Everett podría estar en grave peligro.
—Bianca solo intentaba ayudar —dijo él rápidamente—.
Pero, Serafina, tienes razón.
No lo pensé bien.
¿Por qué no eliges tú misma los regalos?
Sin dudarlo un instante, empujó todas las bolsas de la compra hacia mí, como si entregar hasta el último artículo fuera a ganarse mi favor por completo.
Lo único que Bianca pudo hacer fue quedarse allí, viendo cómo Julián regalaba las mismas cosas que ella había elegido.
Su pecho subía y bajaba rápidamente, sus ojos ardían en rojo de rabia, pero solo pudo morderse el labio y fulminarme con la mirada con una furia impotente.
—Si los elijo yo, me aseguraré de que no se parezcan en nada a las horteras elecciones de Bianca, que hacen que el Grupo Everett parezca de tan mal gusto.
Lancé una mirada despectiva a las bolsas de la compra antes de arrojárselas a la dependienta que me había ayudado antes.
—Los compró mi marido.
No son gran cosa, así que son para ti.
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