Esposo del matrimonio a prueba: hay que trabajar duro - Capítulo 462
- Inicio
- Todas las novelas
- Esposo del matrimonio a prueba: hay que trabajar duro
- Capítulo 462 - Capítulo 462 Capítulo 462 - ¿Seguro que Tangning no puede quedar embarazada
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 462: Capítulo 462 – ¿Seguro que Tangning no puede quedar embarazada?
Capítulo 462: Capítulo 462 – ¿Seguro que Tangning no puede quedar embarazada?
Editor: Nyoi-Bo Studio —Mamá…, tranquilízate, no te pongas nerviosa.
¿Acaso no confías en tu hija y en tu yerno?
—la consoló Tangning—.
Solo tienes que evitar a Tang Xuan y hacer todo lo posible para no ser engañado por ella.
Xia Yuling respiró hondo y se calmó.
—Está bien —suspiró con importencia.
—No pelees con ella por nada, solo lo usará de excusa para abrir una brecha entre tú y la familia Tang.
Únicamente tienes que tratarla como si no existiera…” Xia Yuling ya había experimentado esto.
—La única razón por la que llevo a la familia sobre mis hombros es para poder protegerte, hija mía.
Pequeña Ning, no te preocupes, mamá no será tan opresiva como lo ha sido en el pasado.
—Mamá…
lo sé —rió Tangning, intentando aligerar el ambiente deliberadamente—.
Déjame contarte una buena noticia.
—¿Qué buena noticia podrías tener?
Constantemente, haces que otros se preocupen apareciendo en los titulares.
Tangning se aferró a su vientre y anunció suavemente: —Estás a punto de convertirte en abuela.
Xia Yuling se quedó inmóvil por un momento.
Pensando que debía haber escuchado mal, preguntó rápidamente: —¿Qué acabas de decir?
—Dije que estás a punto de convertirte en abuela —repitió Tangning pacientemente.
—Pero… ¿acaso no habían dicho…?
—Te lo explicaré todo más tarde.
Pero, por favor, manténlo en secreto por ahora… —pidió Tangning—.
Bien mamá, es hora de que descanse un poco.
Te lo explicaré todo en detalle la próxima vez que nos encontremos.
—Bien, cuídate mucho cuando filmes.
No canses a mi nieto —agregó Xia Yuling rápidamente antes de que Tangning colgara.
Tangning sonrió mientras terminaba la llamada y se dio al vuelta para mirar a Mo Ting.
Sostenía un vaso de leche caliente.
—Ya que Tang Xuan ha regresado a la familia Tang con un motivo y un plan, su próximo paso es definitivamente ir en contra de mi madre.
—No te preocupes, nadie caerá en su truco —repuso Mo Ting.
Le entregó el vaso de leche a Tangning, haciéndole un gesto para que lo bebiera rápidamente y se durmiera.
Tangning miró a Mo Ting con confianza.
Parecía que con este hombre a su lado, no necesitaba preocuparse por nada.
Después, la pareja se fue a la cama.
Tangning se movía sin descanso buscando una postura cómoda, incapaz de dormirse.
Su movimiento empezó a calentar y molestar a Mo Ting, pero no tenía ni idea hasta que Mo Ting finalmente le susurró al oído: —Deja de moverte.
—¿Eh?
—barbotó.
Tangning inclinó la cabeza y miró a Mo Ting.
—Sigues restregándote contra un hombre que se abstiene.
¿No has considerado mis sentimientos?
—inquirió.
Mo Ting mantuvo a Tangning quieta, haciendo un gesto para que se comportara.
Tangning entendió la insinuación de Mo Ting y rápidamente se paralizó.
—¿Por qué no dormimos separados entonces?
—No es necesario.
Solo tienes que dejar de moverte —respondió Mo Ting abrazando a Tangning, e hizo todo lo que pudo para suprimir sus deseos.
—¿Qué planeas hacer en los próximos meses?
—le preguntó Tangning a Mo Ting con preocupación.
Mo Ting no respondió, obligándose a cerrar los ojos.
Nunca había sido una persona lujuriosa: solo se sentía así con Tangning.
Tangning no dijo una palabra más mientras se enterraba pacíficamente en el abrazo de Mo Ting.
Después de un rato, finalmente se quedó dormida.
A Mo Ting le resultaba difícil dormirse.
Todo lo que podía hacer era liberar a Tangning de sus brazos y de su cabeza y dirigirse al baño para una ducha fría.
Sin embargo, después de regresar a la cama, le preocupaba que la temperatura de su cuerpo hiciera que Tangning se enfriara, así que se sentó en silencio al lado de la cama y admiró la expresión de sueño de su esposa.
…
A altas horas de la noche, Tang Xuan se despertó de su sueño y decidió llamar a Madre Zhong: —Mamá, Xia Yuling ha vuelto.
Suerte que fui rápida.
De lo contrario, podría haberme echado otra vez.
—Ella es, en efecto, tu mayor obstáculo.
Piensa en una manera de deshacerte de ella —resopló Madre Zhong desde el otro extremo del teléfono.
—Pero, la familia Tang está en manos de Xia Yuling y no es tan tolerante como antes.
Me temo que no podré enfrentarme a ella —contestó Tang Xuan con cautela.
—No podré ayudarte con esto.
Tendrás que confiar en ti misma —repuso.
Madre Zhong quería que Tang Xuan tomara el control de la familia Tang, pero no quería implicarse en el asunto.
Así que, después de que Tang Xuan regresó a la familia Tang, fingió ignorancia y dejó a Tang Xuan para que se las arreglara sola.
—Bien, pensaré en algo —respondió Tang Xuan impotente.
Por suerte, tenía un niño en el estómago.
Siempre y cuando hiciera buen uso de esta herramienta, echar a Xia Yuling de la Casa Tang no era necesariamente difícil de lograr.
—¿Está todo organizado en el hospital?” —Sí, está todo listo.
Siéntate y espera un buen espectáculo —afirmó Tang Xuan, sin dudar en absoluto de su plan.
Sin embargo, no tenía ni idea de que las cosas ya habían cambiado, ni se había dado cuenta de que Tangning no era alguien contra quien pudiera conspirar fácilmente.
Nunca lo había sido, y nunca lo sería.
Para hacer una actuación, Tangning terminó tomando medio día libre.
Primero fue a hacerse un examen de seguimiento y luego se preparó para montar un espectáculo.
Lu Che ya se había convertido en la oropéndola que acechaba detrás de la mantis religiosa; tenía control total sobre la doctora en la que Tang Xuan confiaba.
Sin embargo, Tang Xuan todavía apareció en el hospital para confirmar que Tangning tenía una cama reservada allí.
También comprobó que ya se había hecho un examen y que estaba lista para comenzar la operación.
Luego esperó pacientemente a que Tangning entrara en el quirófano antes de salir satisfecha.
Poco después, la doctora Lin se cubrió de sudor mientras hacía una llamada telefónica a Tang Xuan: —El plan fue un éxito.
¿Cuándo recibiré el resto del dinero?
—¿Estás segura de que Tangning no puede quedar embarazada?
—Por supuesto —respondió la doctora Lin, siguiendo estrictamente las instrucciones de Lu Che.
—Bien.
Mañana al mediodía, nos vemos en el mismo café que la última vez.
Llevaré dinero en efectivo.
Tang Xuan pensó que su plan no tenía fisuras.
Pensó que si no había registros de transacciones de dinero intercambiado, escaparía a toda sospecha.
No obstante, todo esto era parte del plan de Lu Che.
Después de colgar el teléfono, la médica miró a Lu Che y dijo con voz temblorosa: —Esto…
esto debería ser suficiente, ¿verdad?
Me prometiste que mientras cooperara, me dejarías ir.
Lu Che cruzó los brazos y sonrió asintiendo con la cabeza: —Soy un hombre de palabra.
En realidad, la persona que iba a perseguirla por responsabilidad nunca sería Lu Che de todos modos.
Era Mo Ting, así que iba a haber un buen espectáculo al día siguiente.
Para ser exactos, habría dos buenos espectáculos.
Pensando en esto, el humor de Lu Che mejoró.
Finalmente pudo relajarse e irse a casa para acompañar a su esposa.
Sin embargo, aún no sabía cómo decirle a su esposa que Tangning estaba embarazada.
Después de que Tangning terminó de actuar, volvió al estudio por la tarde.
Por supuesto, Tang Xuan no tenía idea de esto.
Wei An sabía que Tangning estaba en una situación difícil y también estaba embarazada.
Así que, verla permanecer tranquila en el estudio hizo que le gustara aún más.
Nunca había olvidado que era actriz y nunca había descuidado sus responsabilidades.
Wei An se encontró favoreciendo cada vez más a Tangning.
Especialmente cuando estaba ensayando con Taka y éste cometía un error, Wei An le decía que fuera serio y que no arrastrara a Tangning.
—¿Es necesario tener tanta prisa?
El contrato dice que tenemos hasta octubre —se quejó Taka.
—Director Wei, esto es injusto para Taka.
Vamos a ir un poco más despacio, me parece bien.
—Un hombre adulto ni siquiera puede seguirle el ritmo a una mujer embarazada.
Los extranjeros son muy quisquillosos —se mofó el anciano Mo mientras se sentaba a un lado y agitaba su abanico—.
Si fuera yo, no me importaría ni aunque muriera.
Solo me importaría filmar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com