Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Esposo del matrimonio a prueba: hay que trabajar duro - Capítulo 620

  1. Inicio
  2. Esposo del matrimonio a prueba: hay que trabajar duro
  3. Capítulo 620 - Capítulo 620 Capítulo 620 - No juzgues a un libro por su portada
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 620: Capítulo 620 – No juzgues a un libro por su portada Capítulo 620: Capítulo 620 – No juzgues a un libro por su portada Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Qué ha ocurrido?

¿Quién es esta persona?

—¿Se ha colado un fanático?

Todo el mundo miró cuestionadoramente a la anciana.

Incluso Mo Ting parecía haber mirado un poco más allá.

La anciana estaba emocionada y asustada mientras se agarraba del barbijo y se volvía para disculparse —Lo siento mucho…

A Huo Jingjing no le gustaba causar problemas, así que no hizo responsable a la anciana.

Simplemente, le pidió al personal del hotel que ordenara el desaguisado.

Sin embargo, a medida que el personal del hotel se acercaba, se dieron cuenta de que la pantalla estaba irreparablemente rota.

El personal del hotel no sabía cómo manejar el asunto ya que ahora implicaba una compensación, así que llamaron al gerente.

Tan pronto como el gerente se acercó, su expresión lucía muy insatisfecha: —Señora, ¿sabe cuánto cuesta la pantalla que ha dañado?

La anciana no quería causar conmoción, así que subconscientemente dio unos pasos atrás.

Sin embargo, el gerente del hotel pensó que quería escapar.

Como resultado, la agarró rápidamente del brazo y la detuvo.

—¡No intentes huir!

Al ver esto, Chen Xingyan inmediatamente se acercó y alejó al gerente.

—¿Qué estás haciendo?

¡No te atrevas a tocar a mi madre!

Tan pronto como el gerente vio la ropa que lucía Chen Xingyan, estaba seguro de que ella no era una artista, sino una fanática que se había colado.

Por lo tanto, su actitud se tornó mucho más fría: —No estoy seguro de cómo te las arreglaste para entrar a hurtadillas en el hotel.

Pero ya que la señora ha dañado la propiedad del hotel, debería compensarnos en su totalidad.

Si esta señora tiene un poco más de autocontrol, puede que esta pantalla no se hubiera roto.

—¿Qué tonterías estás diciendo?

—increpó.

Chen Xingyan estaba obviamente furiosa—.

Si tienes un problema, dímelo a mí.

No insultes a mi madre.

Al escuchar estas palabras, Tangning se acercó a la entrada con Huo Jingjing y Mo Ting.

Al ver la escena que se desarrollaba ante ella, no pudo evitar decirle al gerente:  —No juzgues un libro por su tapa.

Tus acciones no benefician a tu hotel.

Al darse cuenta de que estas palabras provenían de Tangning, el gerente bajó rápidamente la cabeza y sonrió avergonzado.

Con Mo Ting y Tangning tan cerca, la anciana se puso aún más nerviosa mientras estrujaba la ropa que tenía puesta.

Para resolver rápidamente el problema y evitar que la descubrieran, decidió decir:  —Se lo devolveré —Pero, ¿sabe usted cuánto cuesta esta pantalla?

En un principio, Huo Jingjing quiso intervenir y decir algo, pero la anciana respondió de repente:  —Esta pantalla está hecha por una marca que diseña para la familia real británica.

No hay más de 50 hoteles en el mundo que tengan derecho a comprarlas.

El gerente se quedó helado mientras miraba a la anciana sorprendida.

Luego añadió en un tono mucho más educado:  —¿Qué hay del precio…?

—Xing, déjales nuestros datos de contacto.

Vámonos —interrumpió la anciana.

En realidad, ni siquiera Chen Xingyan podía entender cómo su madre sabía de algo tan sofisticado.

De repente, no sabía cómo reaccionar.

En ese momento, An Zihao salió y le dijo al gerente:  —Yo lo pagaré.

—Muy bien, señor An —accedió.

El gerente del hotel estaba más que feliz de aceptar su oferta.

Después, An Zihao se dio la vuelta casualmente para irse con las dos mujeres.

Sin embargo, Tangning lo llamó para que regresara: —Zihao, tienes algo que no me has dado.

—Te lo entregaré más tarde.

La anciana miró rápidamente a Mo Ting antes de bajar la cabeza.

Sin embargo,ninguno de sus movimientos podía escapar a los ojos atentos de Mo Ting.

Poco después, An Zihao acompañó a las dos mujeres fuera del hotel.

Cuando subieron a su coche, An Zihao finalmente dijo:  —Tía, te llevaré a casa a ti primero.

La anciana temblaba de puro nerviosismo extremo, y por supuesto, la curiosidad de An Zihao por la verdadera identidad de la anciana había sido despertada.

—Mamá, ¿cómo supiste lo de la pantalla?

—Lo he visto antes —respondió la anciana con un poco de nostalgia.

La marca de la pantalla era propiedad de un asiático, después de todo, ¿de qué otra manera alguien conseguiría una pantalla como ésta en Inglaterra?

Sin embargo, lo que es más importante, la anciana conocía muy bien al dueño.

—Por cierto, ¿no tenías algunas preguntas para An Zihao?

¿Por qué no le preguntas nada ahora?

La anciana miró a An Zihao por el espejo retrovisor y bajó la cabeza:  —Olvídalo, se lo preguntaré en otro momento.

Tú toma tus propias decisiones por el momento.

An Zihao estaba un poco confundido.

El humor de esta anciana parecía fluctuar dramáticamente.

—Así que, ¿viniste hasta el hotel hoy solo para perder dinero?

—la increpó Chen Xingyan poniendo los ojos en blanco—.

¿Cuánto costaba la pantalla?

—No menos de dos millones de dólares—contestó An Zihao, en nombre de la anciana.

Chen Xingyan miró a An Zihao.

—Así que, como he firmado contigo, entonces…, pagas por ello…

—¿Todo por una doble de riesgo como tú?

¿Cuántas escenas crees que necesitas filmar antes de que me devuelvan mi dinero?

O quizás, ¿a cuánta gente necesitas estafar y robar antes de poder saldar esta deuda?

Al escuchar las palabras “estafar y robar”, la anciana se sintió bastante incómoda, y por lo tanto, refutó:  —Xing es una descarada, pero nunca estafó ni robó.

Ella no necesita…

La mujer se detuvo sin explicar nada más, dejando a los otros dos en la oscuridad.

Solo después de que la anciana llegó a casa, An Zihao finalmente le preguntó a Chen Xingyan:  —¿No crees que tu mamá está un poco extraña hoy?

—Es prácticamente como otra persona.

Pero…, ¿qué tiene que ver esto contigo?

—inquirió Chen Xingyan, mirando a An Zihao de arriba a abajo.

—Ya que decidiste firmar mi contrato y convertirte en mi artista, tendrás que escuchar todo lo que diga.

—An Zihao, no te pases de la raya.

¿Y si resulto ser la heredera de una famosa familia de la alta sociedad?

Algún día me vengaré de ti —se burló Chen Xingyan.

Sin embargo, ella nunca esperaría que sus palabras algún día fueran verdaderas.

An Zihao y un Chen Xingyan eran personas descuidadas, así que por supuesto no se dieron cuenta de mucho más.

Pero Mo Ting y Tangning eran gente observadora.

Después de ver a la anciana, ambos sintieron que había sucedido algo un poco extraño.

¿Por qué una mujer vestida de modo informal, que conocía el origen de aquella costosa pantalla, dejaría una impresión tan duradera?

Sin embargo, esta curiosidad no había llegado al punto en que la pareja sintiera la necesidad de investigar más a fondo.

—Ting, los acontecimientos de esta noche fueron muy interesantes.

¿Viste la expresión de Zihao?

Esa chica…

—Se está haciendo tarde.

Descansa un poco —interrumpió Mo Ting abrazando a Tangning mientras le daba un beso en la frente.

Tangning no dijo nada más, pero una leve sonrisa permaneció en su rostro.

Mientras tanto, Hua Wenfeng también acababa de acostarse cuando el Padre Mo pensó de repente en algo:  —Hace un par de días, Mo Ting se pasó por aquí e hizo algunas preguntas extrañas.

También preguntó por el incendio en el centro de investigación.

Hua Wenfeng se quedó paralizada.

—¿Por qué preguntó de repente sobre eso?

—¿Cómo voy a saberlo?

También me preguntó por qué te cambiaste el apellido.

Una expresión de ansiedad apareció en la cara de Hua Wenfeng mientras empezaba a a entrar en pánico —¿Se lo contaste todo?

—No es un secreto.

¿Por qué no puedo decírselo?

El Padre Mo dejó las gafas en sus manos y se fue a la cama.

—Son madre e hijo, ¿por qué no pueden ser sinceros el uno con el otro?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo