Esposo, me has abandonado. Bien, me concentraré en criar a mi hijo - Capítulo 185
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Capítulo 185: Orden temporal
Se alejó y volvió a su mesa.
—Ese hombre está en todas partes, pero debería estar interrogando a Diana, ¿no? —preguntó Louis.
—Todavía no se cree nuestras pruebas, lo cual es de esperar. Nunca me creyó cuando intenté decirle la verdad —le dije a Louis.
—Por cierto, lo has hecho genial ahí arriba —me elogió—. Keith está entrando en pánico porque sabe la mala pinta que tiene.
—Gracias —le dije—. Pero es Diana la que más me interesa. No creo que sepa que nosotros sabemos lo de su patrocinador. Se puso completamente pálida, y su reacción cuando los abogados sacaron el tema me dice que no estaba al tanto.
Louis siguió mi mirada y observó a Diana, que había dejado su asiento entre el público y estaba hablando con Keith. Se llevó las manos a la boca y se mordió las uñas. Se estaba desmoronando.
Sus ojos se encontraron con los míos. Le dediqué mi sonrisa más insidiosa para que supiera que la había descubierto. Frunció el ceño y apartó la mirada de mí rápidamente para volver a mirar a Keith. Solo puedo imaginar las mentiras, fruto del pánico, que le estaba contando.
Luego, los dos salieron de la sala del tribunal junto con su séquito.
—Pero si están trabajando juntos, ¿por qué no iba a saberlo? —preguntó Louis.
—No lo sé —le respondí.
Nos dieron un plazo de entre una hora y una hora y media, dependiendo de lo que tardaran en verificar las pruebas. Crucé los dedos, esperando que el juez dictara un veredicto favorable.
Salimos de la sala para buscar algo de comer, ya que era mediodía.
Pedimos que nos trajeran comida para mí, Louis, nuestros guardaespaldas y mis abogados a la zona de descanso del palacio de justicia. Una hora y media después, la sesión se reanudó.
—Se reanuda la sesión —anunció el oficial del juzgado. Una vez que todos en la sala se hubieron acomodado, el Juez Watkins habló por el micrófono.
—Reanudamos la sesión del caso número 98673 —empezó—. El Tribunal ha revisado las pruebas presentadas anteriormente, incluidos los registros financieros y las declaraciones de respaldo. Basándose en esa revisión, el Tribunal considera que la demandante tiene pruebas creíbles de control financiero y privación que han afectado directamente al bienestar del menor.
Mis ojos se abrieron de par en par con genuina sorpresa al oír esto. Escuché murmullos provenientes del lado de Keith.
—En esta fase, el tribunal no va a tomar una decisión definitiva sobre el caso. Sin embargo, las pruebas presentadas son suficientes para respaldar un acuerdo temporal, ya que la conducta de Keith Acland creó inestabilidad y puso en riesgo a la Sra. Acland y al niño. Al haber un menor involucrado, el tribunal considera que es necesaria una intervención inmediata para proteger el interés superior del niño. Por la presente, el tribunal concede a Jasmine Acland la custodia temporal exclusiva, tanto legal como física, del niño. El contacto del Sr. Acland con el niño será limitado, y esto se detallará en la orden emitida hoy.
Sentí que era una bendición tras otra mientras el juez dictaba su veredicto.
—Este acuerdo es temporal y se mantendrá hasta la vista probatoria completa fijada para el 19 de julio de 2015. En ese momento, ambas partes podrán presentar más pruebas —continuó Watkins.
«Dentro de dos semanas y media», pensé.
—Con esto concluimos esta vista.
Watkins entonces tomó el mazo de su mesa y lo golpeó contra el estrado, dando por terminada la sesión.
Todos en la sala se pusieron de pie una última vez por el juez mientras este abandonaba la sala.
Mis abogados se giraron hacia mí y me abrazaron por turnos. —Lo conseguimos —me dijeron.
—Después de esto, la segunda vista está prácticamente ganada —me aseguró el otro.
—Muchas gracias a los dos. Estoy tan feliz —les dije, sintiéndome como si estuviera en una nube.
—¡Esto no puede ser! ¡Cómo pueden ser ciertas las pruebas que has presentado! —estalló Keith. Luego, se dirigió furioso hacia mi mesa una vez más, y mis guardaespaldas se apresuraron a interponerse—. ¿Qué has hecho?
—Keith, el juez acaba de decirte que ha verificado los documentos, ¿qué más quieres? —le pregunté.
—¡Sea lo que sea que hayas hecho, lo arreglaré! —me espetó Keith—. Voy a hablar con…
—Vaya, se lo está tomando bien —dijo Louis mientras se acercaba a mí—. ¿Crees que se dará cuenta? ¿La verdad sobre Diana?
—¡Keith, espera! —oí gritar a Diana, que lo siguió y también salió de la sala.
—Tarde o temprano, tendrá que hacerlo. Ahora mismo está demasiado alterado —respondí—. Creo que nunca anticipó este resultado.
—Bueno, si entra en razón y acepta las pruebas, me encantaría ser una mosca en la pared durante la conversación que va a tener con Diana cuando por fin se dé cuenta de que le ha estado mintiendo —rio Louis.
—A mí también —asentí mientras veíamos a Diana salir a toda prisa. Me pregunté qué decidiría hacer una vez que se diera cuenta. ¿Se quedaría con ella o la dejaría? Diana estaba embarazada, así que también tendría que lidiar con eso. ¿Se enteraría también de lo de Marco?
Cuando aparté la mirada, Louis me atrajo hacia él y me abrazó. —En fin, bien hecho, lo conseguiste —me felicitó.
—Gracias, pero lo conseguimos los dos. No podría haberlo hecho sin tu ayuda —lo corregí.
Lo miré y nos dimos un rápido beso de celebración. Luego, nos abrazamos de nuevo. Me acurruqué en su pecho.
Ahora estaba un paso más cerca. Al menos, Keith no podría simplemente llevarse o utilizar a Tony como quisiera. Temía lo que planeaba hacer conmigo y con Tony si hubiera ganado la custodia compartida. Tras nuestro momento de celebración, nos preparamos para salir de la sala con nuestro séquito.
—¿Cuándo le enviamos a Keith toda la información que hemos reunido? —preguntó Louis entonces.
—Lo antes posible. Hoy mismo se va a enterar de lo de Diana, así que más vale dárselo todo de golpe para que lo asimile —dije.
Esa era toda la ayuda que quería darle a Keith.
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