Esposo, me has abandonado. Bien, me concentraré en criar a mi hijo - Capítulo 215
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Capítulo 215: Un descubrimiento
—Si le tienes miedo a Louis, no te preocupes —lo provoqué—. Dudo que esté en tu propiedad —le aseguré.
Le estaba echando en cara que no me dejaba usar mi teléfono para hablar con Louis.
—No es eso —me dijo Keith.
—Entonces, ¿esta fue la última ubicación conocida donde se vio el camión en el que escapó con sus sirvientes? —pregunté, decidiendo dejarlo pasar y volviendo a la carpeta que me había presentado.
—Sí —respondió Keith—. Mis hombres están investigando la situación y tratando de encontrar cualquier otro avistamiento del vehículo.
Diana y su patrocinador habían planeado varias cosas para que coincidieran entre sí, lo que a su vez causó caos y confusión. El incendio, el ataque a Tony y a mí, lo de Louis…
—¿Crees que pedirán un rescate si queremos recuperar a Anthony? —le pregunté.
—Es posible. No se me ocurre ninguna otra razón por la que querrían a Anthony —dijo Keith con una expresión grave en su rostro.
Sentí un nudo en el estómago al pensar que la vida de Tony corría peligro solo porque querían llegar hasta Keith. Tendríamos que esperar a que se comunicaran con nosotros para informarnos de sus condiciones. Ya había pasado una semana y no habían dicho nada.
—En cualquier caso, creo que es evidente que esa persona, el patrocinador de Diana, sabe mucho sobre ti y quizá incluso sobre la empresa Acland. ¿Recuerdas los borradores de contabilidad que había en la carpeta que Louis y yo te enviamos? —le pregunté.
—Ah, sí —respondió él.
—Como ponía en el archivo, no sé qué representan los números, pero podrían ser extractos de los informes de contabilidad de la empresa. O podrían ser otros documentos de la empresa Acland. Es decir, en la casa de Kensington, el asaltante que había dentro se apresuró a recoger documentos y esos fueron los únicos que se le cayeron, así que debían de ser algo importante que no querían que supiéramos.
Mi mirada se posaba con pereza en los documentos y de vez en cuando miraba a Keith mientras hablaba.
Pero entonces, por el rabillo del ojo, mientras miraba los archivos, me di cuenta de que Keith me observaba con mucha intensidad. Nuestras miradas se encontraron y dejé de hablar.
—¿Qué? ¿Por qué me miras así? —le pregunté, pues parecía estar estudiándome, como si estuviera atónito por algo.
—Nada —respondió rápidamente y apartó la mirada, como avergonzado por haber sido descubierto—. Solo es que… eres muy perspicaz…
Arqueé una ceja.
—…Ya veo… En fin —retomé el tema—. Cuando miraste los documentos, ¿te sonó de algo? —le pregunté.
—No… —comenzó, mientras parecía sopesar mi pregunta. De repente, Keith se quedó inmóvil un instante. Enarqué las cejas, preguntándome si se encontraba bien.
—¿Qué? —le pregunté, pues parecía estar recordando algo.
Entonces se levantó rápidamente del asiento y una expresión de determinación apareció en su rostro.
—¿Keith? —dije.
—Hay algo que tengo que hacer —me dijo—. Haré que contacten con el laboratorio y te diré lo que averigüe. Hablamos luego.
Lo vi salir de la habitación y me quedé pensativa. Debía de haberse dado cuenta de algo sobre las finanzas de la empresa relacionado con lo que yo estaba diciendo. Ojalá encontrara algo.
Se me escapó un suspiro.
Al menos Keith se mostraba cooperativo y quería que trabajáramos juntos y compartiéramos ideas. Ojalá encontráramos a Tony pronto. Sin embargo, al mismo tiempo también temía lo que implicaría que lo encontráramos juntos. Deseché esos pensamientos. Afrontaría los problemas de uno en uno. Por ahora, me centraría solo en encontrar a Tony.
Estaba segura de que Louis ya estaría haciendo preguntas. Negué con la cabeza e intenté no preocuparme. «Averigua toda la información que puedas mientras estudias la situación», me dije. Mientras esperaba que Keith regresara con noticias, seguí revisando los documentos, intentando ver si encontraba algo que destacara.
PUNTO DE VISTA DE KEITH
Salí de la sala de estar y de inmediato saqué el teléfono para llamar a mi asistente principal de la finca. —Prepara el coche en el camino de entrada —le ordené.
Fui a mi despacho, cogí de mi escritorio la carpeta que Jasmine y el Carrington me habían enviado y salí. Tenía pensado ir a la Sede después de comer, pero después de que Jasmine me hiciera caer en la cuenta, tenía que irme ya.
Me dirigí rápidamente a la entrada de la mansión, donde el coche me esperaba fuera, y puse rumbo a la Sede de Acland. Por el camino, mi mente estaba centrada tanto en lo que esperaba descubrir al llegar a la Sede como en Jasmine. Me había asombrado durante nuestra conversación. En un momento dado, mientras hablaba, me quedé desconcertado por su análisis de la situación.
No tardó en tomar las riendas de la conversación. Era muy perspicaz y asertiva en sus teorías sobre el secuestrador de Anthony. Se notaba que había desentrañado activamente muchos de los detalles del caso y de los hallazgos del documento. Jasmine… era una caja de sorpresas.
Una parte de mí había desconfiado del hecho de que el Carrington la hubiera nombrado su asistente personal. Al principio pensé que lo había hecho solo porque sentía predilección por ella. Sin embargo, estaba demostrando que no era así.
Ya lo sospechaba, y por eso le pedí que me ayudara a encontrar a Anthony. Lo que no me esperaba era… esto, al hablar con ella. Ver su competencia en persona era desconcertante.
Jasmine no tenía formación académica, pero era muy hábil y capaz; tenía conocimientos de contabilidad y negocios.
Mientras miraba por la ventana, caí en la cuenta de que solo ahora estaba empezando a conocerla. En las últimas semanas, desde que la observaba a ella y su relación —no, aventura— con el Carrington.
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