Eternum Æther - Capítulo 21
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21: Volumen 4 21: Volumen 4 Capítulo 1 — Cuando el Futuro Se Rompe El cielo dejó de ser cielo.
Las nubes ya no flotaban: calculaban.
El sol ya no brillaba: recordaba.
Y el futuro… simplemente dejó de obedecer.
En los Observatorios de Kairós, las Arenas del Tiempo empezaron a subir en lugar de caer.
Los Cronomantes entraron en pánico.
—El futuro está siendo reescrito por versiones que aún no existen —dijo la Gran Profetisa Rheya.
Y entonces apareció la primera señal del Horizonte Final: Una fecha imposible.
Una fecha que no pertenecía a ningún calendario.
Un día que no vendría jamás.
Capítulo 2 — Tres Universos Se Reúnen El Consejo Fractal volvió a reunirse.
Pero esta vez no llegaron los reyes.
Ni los archimagos.
Ni los dioses.
Llegaron tres universos enteros.
Versiones completas del multiverso marcharon hasta el Salón del Umbral: El Universo Original.
El Universo Recordado.
El Universo Deseado.
Cada uno con su historia.
Cada uno con su verdad.
Cada uno decidido a sobrevivir.
La pregunta era simple: ¿Cuál merece existir?
Y ninguna respuesta era aceptable.
Capítulo 3 — La Caída de los Dioses Las deidades de Eternum Æther empezaron a fracturarse.
Siorl se dividió en dos versiones: Siorl del Alba.
Siorl del Ocaso.
Ambos reclamaban ser el original.
Ambos se odiaban.
Ambos eran ciertos.
La Diosa Thyra perdió su voz.
En unas versiones podía cantar.
En otras había nacido muda.
Ahora su divinidad oscilaba entre ambas.
Los dioses ya no eran inmortales.
Eran posibilidades vivientes.
Sujetos a cambiar si alguien los recordaba distinto.
Capítulo 4 — El Artefacto que Puede Matar al Universo En los fragmentos del Æther Primordial apareció un objeto prohibido.
Un artefacto que ninguna era debía haber visto.
El Obelisco del Inexistente.
Un pilar negro que absorbe futuros.
Un artefacto que no destruye mundos: los deshace.
El Obelisco puede borrar: líneas temporales, civilizaciones, conceptos, e incluso universos completos.
Su superficie decía: “Solo uno quedará.” El Consejo entró en caos.
Porque nadie sabía quién había creado el Obelisco.
O peor: Si el Obelisco era el creador del universo en primer lugar.
Capítulo 5 — La Guerra del Horizonte Las tres versiones del multiverso chocaron.
No con ejércitos.
Ni con armas.
Ni con magia.
Sino con existencia.
Cada versión traía sus héroes, sus monstruos, sus historias.
Cada versión defendía su derecho a ser.
El choque de realidades provocaba fenómenos imposibles: Montañas que nacían en un segundo.
Mares que se convertían en desiertos.
Ciudades que aparecían y desaparecían como pensamientos.
El tejido del universo gritaba.
Capítulo 6 — Cuando el Tiempo Decide Vivir En el corazón del Reino de Kairós, el Tiempo despertó.
No como concepto.
No como magia.
Sino como ser vivo.
Tomó forma de un humano sin rostro.
Caminó por las arenas que antes obedecían su voluntad.
—Estoy cansado de ser una herramienta —dijo.
Y el tiempo dejó de fluir.
Durante tres segundos que duraron siete horas.
Durante siete horas que duraron treinta años.
Todo colapsó.
Capítulo 7 — El Niño Sin Ayer El Recuerdo Puro apareció otra vez.
El niño sin pasado.
El niño sin sombra.
Pero ahora llevaba algo en las manos.
Un fragmento del Fractal Supremo.
—El universo ya eligió —susurró.
Kaelthas, Ilyra, Myrr y los Arcontes lo observaron horrorizados.
—¿Eligió qué?
—preguntó Kaelthas.
El niño sonrió.
Y el Fractal habló a través de él.
—Eligió quién debe desaparecer.
Capítulo 8 — La Revelación del Horizonte Final Todo el universo sintió un tirón.
Un jalón inmenso.
Un rugido silencioso.
Y entonces, vieron el Horizonte Final: Un muro de luz negra.
Un borde absoluto.
El final literal de la existencia.
Crecía.
Avanzaba.
Consumía.
No era destrucción.
No era muerte.
No era vacío.
Era corrección.
El universo estaba limpiando versiones incorrectas.
Igual que un cuerpo elimina toxinas.
—¿Qué hacemos?
—preguntó Ilyra.
El niño respondió: —Decidir si merecen existir.
Capítulo 9 — La Última Reunión de los Tres Universos Los representantes de cada universo se reunieron delante del Horizonte Final.
Era su última oportunidad.
Cada uno presentó pruebas.
Historias.
Sacrificios.
Sueños.
Futuros.
Cada universo tenía el derecho… pero solo uno tendría la existencia.
Entonces, el Fractal Supremo habló por última vez: “Ninguno de ustedes será elegido.
Solo será elegido quien pueda cargar con toda la historia de los demás.” Un silencio cayó.
¿Quién podría soportar eso?
¿Quién podría cargar con tres universos enteros dentro de sí?
Capítulo 10 — El Portador Absoluto El niño sin sombra levantó la mano.
El Fractal Supremo brilló.
Y el universo tembló.
—Yo los cargaré a todos —dijo el niño.
La luz fractal lo consumió.
Los tres universos fueron absorbidos.
Compactados.
Transformados.
El niño dejó de ser niño.
Dejó de ser recuerdo.
Dejó de ser posibilidad.
Y se convirtió en el Portador Absoluto, una entidad que contenía toda historia, todo tiempo, toda memoria.
Él era ahora el universo.
Él era ahora la decisión.
Capítulo 11 — El Nuevo Comienzo El Horizonte Final se detuvo.
La luz negra retrocedió.
Los mundos dejaron de colapsar.
Las versiones dejaron de pelear.
Todo se calmó.
El Portador Absoluto habló: —El universo seguirá existiendo.
Pero con nuevas reglas.
Y con esa frase, Eternum Æther se reinició.
No borrado.
No destruido.
Reescrito.
El multiverso nació de nuevo.
Uno solo.
Uno verdadero.
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