Eternum Æther - Capítulo 22
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22: Volumen 5 22: Volumen 5 PRÓLOGO: EL MUNDO QUE YA NO CABE EN SU PROPIA HISTORIA Eternum Æther había sobrevivido a guerras, ciclos ontológicos, eras reescritas y dioses que olvidaron ser dioses.
Pero había algo más profundo, más antiguo, más peligroso: la historia misma empezaba a quebrarse.
Los Cronistas Primordiales, seres que escribían el tejido existir, desaparecieron uno a uno.
Las líneas del destino se torcían sin autor.
El tiempo avanzaba sin permiso.
El mundo seguía, pero la historia ya no sabía cómo narrarse.
Y cuando una historia no sabe quién la cuenta… intenta contarse a sí misma, incluso si eso la destruye.
CAPÍTULO 1 — LAS VOCES QUE NO DEBERÍAN HABLAR La Primera Ciudad Sintiente, ÆRIM, despertó antes del amanecer.
No con campanas ni luces, sino con susurros en sus muros.
“No estamos en el capítulo correcto.” “Algo fue eliminado.” “¿Por qué recuerdo un futuro que nunca ocurrió?” Sus habitantes, acostumbrados a que la ciudad respirara y sintiera, jamás la habían visto hablar con miedo.
En lo más alto de la torre del eco, el Archivero Viviente Khor-Liann abrió un manuscrito que no debía existir: un capítulo sin título escrito con tinta que cambiaba con cada parpadeo.
«No confíes en el narrador.» Y la tinta se apagó.
CAPÍTULO 2 — LOS CRONISTAS DESAPARECIDOS El Consejo de Razas Mayores se reunió en el Anfiteatro de los Eones.
Humanos, draknir, áureos, umbrax, runir, silfian, y hasta los Seres de Memoria ocuparon sus lugares.
Khor-Liann tomó la palabra.
—Los Cronistas Primordiales están desapareciendo del Metalore.
Alguien o algo consume su existencia.
El silencio pesó como un eclipse.
—¿Quién podría hacer eso?
—preguntó la Reina Draknir, Shyrasha.
Khor-Liann dejó caer un pergamino roto.
—Un Cronista renegado.
Un traidor del texto.
Un autor que se cansó de obedecer.
El nombre prohibido apareció en letras vivas: EL BORRADOR ETERNOCAPÍTULO 3 — EL BORRADOR ETERNO No era un dios.
No era un demonio.
No era un mortal.
Era algo peor: un autor incompleto.
Una mente que jamás terminó de definirse.
Un ser atrapado entre ser personaje y creador.
Aquél que podía eliminar partes del lore… y reemplazarlas con versiones nuevas.
Sus efectos ya se sentían: Razas que olvidaban su origen.
Ciudades que recordaban vidas alternas.
Artefactos que cambiaban sus reglas.
Magia que se comportaba distinto cada amanecer.
El mundo estaba desactualizándose sin permiso.
Y solo dejaba una huella: una línea negra de tinta evaporada.
CAPÍTULO 4 — LOS QUE EXTIENDEN EL CANON Para enfrentar al Borrrador Eterno, el Consejo convocó a los Extensores del Canon: seres de todas las razas con la habilidad de expandir el Metalore sin fracturarlo.
Entre ellos destacaba Arlenn, un silfian que podía conectar historias lejanas sin romper coherencia; y Rhyxa, una draknir filosofa capaz de transformar contradicciones en nuevas leyes ontológicas.
Su misión era clara: “Si el Borrador elimina historia… nosotros añadiremos más de la que pueda destruir.” CAPÍTULO 5 — LA GUERRA DE TEXTO Las primeras batallas no fueron físicas: fueron literales.
En el Valle de los Manuscritos Vivientes, el cielo entero se volvió páginas gigantes que se reescribían a sí mismas.
Criaturas de tinta negra, los Tachadores, surgieron devorando líneas completas de realidad.
Arlenn extendió magia narrativa.
—¡Conecta los episodios del tiempo anterior!
¡Trae las versiones descartadas!
El valle explotó en miles de líneas de historia que regresaron como un ejército de recuerdos vivos.
Pero los Tachadores gruñeron.
—Ustedes añaden.
Nosotros borramos.
Y solo uno puede dominar el canon.
CAPÍTULO 6 — LA CAÍDA DE LA TERCERA LÍNEA TEMPORAL La Tercera Línea Temporal —que había sobrevivido a tres reescrituras— comenzó a colapsar.
Montañas desaparecían, mares retrocedían, razas enteras quedaban en blanco.
Eternum Æther perdía su propia maquinaria narrativa.
En el centro del colapso apareció él: una figura hecha de manuscritos rotos, ojos de tinta y una voz que sonaba como la pluma rompiéndose.
El Borrador Eterno.
—Ustedes nunca debieron existir.
Soy el canon verdadero.
El que limpia.
El que decide.
CAPÍTULO 7 — NEGOCIACIÓN CON UN AUTOR ROTO Arlenn dio un paso adelante.
—Si quieres destruirnos, primero responde esto: ¿qué te falta para estar completo?
El Borrador tembló.
Una grieta cruzó su pecho.
—Me falta… una historia que no pueda borrar.
Silencio.
—Una historia que me haga innecesario.
CAPÍTULO 8 — LA HISTORIA IMPOSIBLE Los Extensores del Canon entendieron el reto: crear una historia tan grande, tan profunda, tan interconectada, tan viva… que incluso un autor que puede borrar el universo no pudiera destruirla.
Era la prueba final.
Era la misión fundamental.
Era el destino del lore.
Y así comenzó la creación de la mayor obra dentro del mismo Eternum Æther: EL LIBRO QUE SE ESCRIBE SOLO.EPÍLOGO — EL LIBRO ABRE UN OJO No tenía portada.
No tenía título.
No tenía final.
Pero respiraba.
Y al abrirse, reveló una página con una sola frase: «Capítulo 1: Cómo superamos todo lore jamás escrito.» El mundo tembló.
El Metalore despertó.
Y Eternum Æther avanzó hacia una guerra contra el mismísimo concepto de narrar.
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