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Evangelion: Mi Otro Yo (+18) - Capítulo 32

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Capítulo 32: Cuando la vida nos golpea

Nota 1: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o a quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.

Nota 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.

Nota 3: Shinji tiene dos tipos de diálogos, “Normal” y “Cursivo”, esto es para poder diferenciarlos correctamente. Ya lo entenderán cuando lean.

_________________________________________________________

Cuando Shinji e Isuzo llegaron al departamento, Kaji ya se había marchado a NERV; cosa que Shinji agradeció ya que necesitaba privacidad y tranquilidad para la conversación que iba a tener con su novia. Miró a la triste chica que estaba sentada junto a él en el sillón de tres cuerpos, sosteniendo un vaso con agua en sus temblorosas manos, y se sintió como la peor de las basuras. Ella estaba llorando por él; lloraba por alguien que no la merecía. Pasó un brazo por los hombros de la chica y ella se recargó contra él.

Shinji suspiró con resignación. Entendía el sufrimiento de Isuzo y le dolía verla así, ya que la quería mucho; pero hasta cierto punto esto era algo favorable para él. Nuevamente se sintió una basura al pensar así, pero no había nada que hacer, esas eran las cartas que les habían tocado. Su relación no iba a durar, pasara esto o no. Eso hizo que la mente de Shinji regresara hasta el momento en que vio a Isuzo cerca de la escuela.

// FLASHBACK //

Shinji miraba sorprendido a la hermosa chica que lloraba desconsolada en sus brazos, sin saber muy bien qué hacer. No estaba preparado para algo como esto. Miró hacia Aya y Mouki por algo de ayuda, pero las chicas bajaron la mirada con evidente pena en los ojos. Al parecer la cosa era más grave de lo que esperaba. Tomó a Isuzo por los hombros y la separó un poco de él.

— Isuzo… ¿Qué pasa? — preguntó con voz suave.

Isuzo levantó el rostro anegado por las lágrimas. Podía ver como sus labios temblaban al tratar de hablar, entonces pudo por fin encontrar su voz.

— Me voy de Japón — dijo casi en un susurro.

— ¿Qué? —preguntó Shinji, sin apenas creer lo que escuchó.

— A mi padre le ofrecieron un puesto de gerencia en una empresa en Paris. Me voy este viernes — dijo la chica y volvió a llorar acurrucada en el pecho de Shinji — No quiero irme… no quiero irme… quiero estar aquí, no quiero dejarte Shinji… te amo.

Las palabras de Isuzo fueron una puñalada para Shinji. Se sintió como la peor de las basuras. Miró a Aya y Mouki para cerciorarse de las palabras de Isuzo y estas asintieron tristemente con lágrimas en los ojos, tratando de contener el llanto. Estaban bastante afectadas, después de todo habían sido amigas con Isuzo de toda la vida. Shinji observó a su novia y decidió que no sería una buena idea dejarla ir a la escuela en el estado en que estaba. Miró hacia un lado de la calle y le hizo señas al automóvil negro para que se acercara.

— Chicos, no iremos hoy a la escuela. Pienso que es lo mejor por ahora — dijo Shinji a sus amigos.

Los cinco chicos asintieron. Era evidente que Isuzo no estaba en buenas condiciones. Entonces el automóvil negro se estacionó junto a la pareja.

— ¿Qué pasa? — preguntó Clinton, bajando la ventanilla.

— Llévennos al departamento de Kaji — dijo Shinji, metiendo a su afligida novia en la parte trasera del automóvil.

— Deja tus citas románticas para después de la escuela, Ikari — dijo Clinton con fastidio.

Shinji le dedicó una mirada odiosa y luego señaló con los ojos a su novia. Solo entonces los Agentes repararon en que la chica que abrazaba a Shinji estaba llorando, y por la cara que tenía Shinji, algo grave debió haber pasado.

— Está bien. Vamos para allá — dijo Reagan.

Los cinco chicos observaron como el automóvil se perdía calle abajo. Touji y Hikari consolaron a Aya y Kensuke a Mouki, que lloraba aferrada a su camisa. En otro momento Kensuke hubiera estado feliz de tener a la chica de sus sueños en sus brazos, pero no ahora, no de esta forma.

// FIN DEL FLASHBACK //

Shinji miró a su novia y recordó la carta que ella le mandó cuando estaba a la sombra. Le decía lo mucho que lo extrañaba y que lamentaba su encarcelamiento, pero recordó una frase en especial “Espero que salgas pronto. Tengo algo muy importante que conversar contigo y no puedo hacerlo a través de una carta”. Nunca hubiera imaginado que se refería a algo como esto.

— Isuzo, yo… no sé qué decir. ¿Cómo… cómo pasó? — preguntó Shinji.

Isuzo levantó la vista y observó a Shinji con los ojos aún llorosos. Se enderezó y comenzó a hablar mirando sus manos, que sujetaban el vaso con agua.

— Mi padre ya había aceptado el trabajo antes de partir de viaje a Paris. Él había renunciado a su trabajo acá en Japón y fue a Francia para tomar su puesto en otra compañía. Mis padres no me dijeron nada hasta dos días después de llegar a París.

— ¿Por qué hicieron eso? — preguntó Shinji, extrañado.

— Porque querían que conociera París y viera el lugar donde viviría sin prejuicios. Además, quieren alejarse de esta ciudad por los ataques de esos Ángeles, o lo que sean esas cosas — explicó la chica.

— Entiendo — dijo Shinji, encontrando mucha razón en la lógica de los padres de su novia.

— ¿Sabes? Siempre quise conocer París. Es una ciudad realmente hermosa, pero vivir ahí… siempre pensé que sería lindo vivir en París, pero ahora que puedo hacerlo, yo… no quiero ir. Toda mi vida está acá en Japón. Mis amigos… tú. No puedo darle la espalda a todo lo que es importante para mí — dijo la chica con aflicción.

Shinji abrazó a Isuzo y le acarició el cabello mientras trataba de calmarla. Él no era bueno en este tipo de cosas y no sabía qué hacer. Además ya estaba poniéndose un poco sensible de tanto verla llorar.

— Sería todo tan simple si las cosas fueran como nosotros queremos, pero hay ocasiones en que no tenemos más opción que hacer lo que no queremos — dijo Shinji, un poco pensando en su propia situación al verse obligado a pilotar un EVA.

— ¿Lo dices por ti? — preguntó Isuzo, conociendo la historia de Shinji y lo que sufrió en sus primeros días en Tokio-3.

— ¿Desde cuándo sabes leerme el pensamiento? — preguntó Shinji con una sonrisa, a una afligida Isuzo que lo miró algo sorprendida por la pregunta, pero su semblante cambió otra vez.

— No quiero irme Shinji… no quiero dejarte — dijo arrojándose a sus brazos.

— No hay nada que podamos hacer.

— ¿Podrías venir conmigo a Francia? Dijiste que ganabas un buen sueldo y…

— No puedo ir, Isuzo — dijo Shinji cortando a la chica — No puedo abandonar NERV. No es que me guste subir al EVA y pelear, es solo que… por fin pude entender lo que siempre me decía Misato. Tengo una responsabilidad, no solo conmigo, sino con todos. No puedo fallarles.

— ¿Y cuándo todo esto termine? — insistió ella.

— Isuzo, yo… no puedo hacer planes a futuro. Cada vez que salgo a pelear con un Ángel puede que sea la última… no sé si estaré vivo para ver el final de todo esto. Además, yo… Isuzo, hay algo que debes saber… yo…

Shinji no pudo terminar lo que pensaba decir. Los suaves labios de Isuzo atraparon los suyos y segundos después su lengua había irrumpido en su boca. En forma instintiva respondió a la caricia de la chica y se tranzaron en un apasionado beso, que a Shinji le supo amargo. Lo que no sabía, es que Isuzo sintió lo mismo. Al separarse se observaron a los ojos, como tratando de expresar todo lo que no podían decir con palabras.

— Entiendo lo que dices, pero aunque estés vivo para cuando todo esto acabe… no irás a París. ¿Verdad? — preguntó Isuzo mirando a Shinji a los ojos. Este no pudo responder, pero ella vio la respuesta en sus ojos — Entonces este es el fin.

— Lo siento Isuzo — dijo Shinji, con lágrimas saliendo de sus ojos — En verdad lo siento. Yo… la verdad es que… nunca te merecí.

— No digas eso. Me hiciste muy feliz. Pasé hermosos momentos contigo y guardo muy lindos recuerdos. Fue poco tiempo, pero… lo disfruté mucho — dijo Isuzo sonriendo, pero con lágrimas en los ojos.

— Isuzo, yo… — intentó decir Shinji, pero su voz se negó a salir.

— No digas nada… solo… quédate conmigo. No me dejes… por favor — dijo la chica, emocionada.

Lo único que Shinji pudo hacer fue asentir, abrazar a la chica y tratar de consolarla. Luego de un rato dejó de llorar y finalmente se calmó. Al verla, se dio cuenta de que se había quedado dormida. La cargó con la mayor delicadeza que pudo para no despertarla y la llevó a su habitación. La depositó en su cama con sumo cuidado, fue al armario por una cobija y la cubrió. Se disponía a salir de la habitación, pero una mano lo sujetó del pantalón.

— Perdón. No quise despertarte — dijo Shinji con una débil sonrisa.

— No te vayas… quédate conmigo — pidió ella.

Shinji asintió y se iba a sentar en el borde de la cama, pero Isuzo lo jaló hacia ella.

— Isuzo. ¿Qué…? — intentó decir Shinji, pero no pudo terminar sus palabras, ya que fue acallado por un beso de la chica.

— Quédate conmigo… por favor — insistió ella.

— Isuzo, yo… — Shinji no pudo terminar, ya que Isuzo le puso un dedo en los labios para callarlo.

— Intuyo que vas a decir algo que no me va a gustar — dijo Isuzo casi en un susurro, mirando a Shinji directo a los ojos.

La mirada de la chica fue tan intensa que Shnji sintió como si lo traspasara; era una mirada que escrutó dentro de él. Pudo ver sorpresa en los ojos de ella por unos instantes, pero su mirada se ablandó enseguida.

— No necesitas decirme nada, yo… entiendo. Pero aún tengo cuatro días antes de marcharme de aquí y… quisiera hacer algunos lindos recuerdos para llevar conmigo — finalizó con lágrimas en los ojos.

Shinji abrió los ojos en sorpresas. Algo en el fondo de su corazón le dijo que ella sabía la verdad. ¿Sabía Isuzo que no la amaba? ¿Lo sabía y no le importaba?

Si Shinji se sentía miserable, ahora se sentía aun peor. Las lágrimas salieron de sus ojos y miró a Isuzo con vergüenza, pero ella le devolvió una linda sonrisa, secó sus lágrimas con la yema de sus dedos y antes de darse cuenta, lo había atrapado en sus brazos y lo besó con ternura.

En un primer momento el Tercer Elegido no supo cómo reaccionar. Estaba congelado, sintiéndose como una basura incluso peor que su padre, pero el calor y la ternura de Isuzo acabaron por derretir sus defensas y casi sin darse cuenta fue correspondiendo a las caricias de la chica. No pasó mucho para que la ropa fuera un estorbo y una a una las prendas fueron quedando de lado hasta que estuvieron desnudos.

— Isuzo… ¿estás segura de esto? — preguntó Shinji mirándola a los ojos.

Por respuesta recibió una hermosa sonrisa y un tierno beso en los labios. Ya no tuvo dudas.

________________________________________________________________________________

Shinji vio la hora y eran casi la 1:30 de la tarde. Miró a su costado, donde Isuzo dormía acurrucada junto a él. Sintió rabia consigo mismo. Ella era una chica estupenda en todo sentido, pero no la amaba, estaba seguro de eso. Lo que sentía por ella no se podía comparar con lo que experimentaba cuando estaba junto con Asuka o Rei. El pensar en ellas trajo a su mente otro asunto que debía resolver, pero este no era el momento de pensar en eso. Ahora debía enfocarse en Isuzo. Faltaban cuatro días para que ella dejara Japón y estaba decidido a hacer que fueran inolvidables para ella. Era lo mínimo que podía hacer.

Se levantó con mucho cuidado para no despertar a la chica, cogió algo de ropa y fue al baño para darse una ducha y refrescarse un poco. No mucho después se metió a la cocina y comenzó a preparar algo de comer. Estaba en eso cuando apareció Isuzo, vistiendo únicamente con una de sus camisas; cosa que le resultó tremendamente erótico, pero se obligó a apartar ese tipo de pensamientos.

— Pensé que dormías. Espero no haberte despertado — dijo Shinji tratando de calmar su imaginación.

— No te preocupes. ¿Qué estás cocinando? Huele delicioso — preguntó ella.

— Okonomiyaki. Espero te gusten — dijo Shinji.

— Me encanta. ¿Quieres que te ayude?

— No hace falta, ya casi estoy listo — dijo Shinji con una sonrisa.

— Entonces tomaré un baño rápido.

Shinji asintió y la chica fue al baño. Luego de un rato, estaban disfrutando de un delicioso almuerzo mientras conversaban. Hubo como un acuerdo silencioso entre ellos de no tocar lo que pudiera entristecerlos. Les quedaban cuatro días juntos y decidieron disfrutarlos, eso era lo único que les importaba en ese momento.

Luego de comer fueron a dar un paseo por la ciudad. Recorrieron un rato el distrito comercial, pero dentro de poco debieron dejar el lugar. Muy a su pesar, Isuzo debía regresar a su casa para que pudiera arreglar algunas de sus cosas. Shinji la dejó frente a su casa y se despido de ella con un beso. La vio entrar en su casa con un dejo de tristeza y algo de vergüenza. Era una buena chica. Si las cosas hubieran sido un poco diferentes… pero la vida no se caracteriza por ser justa.

Shinji dio un suspiro de resignación y se fue caminando cabizbajo con las manos en los bolsillos del pantalón. Caminó sin rumbo fijo, solo iba donde lo llevaban los pies, ya que su cabeza estaba ocupada en lo que había ocurrido más temprano. Aún podía recordar el llanto de Isuzo, esa mirada que le llegó hasta lo más profundo del alma y luego… no sabía si fue un error o no el haber accedido a estar con ella, pero de alguna forma eso lo hizo sentirse un poco mejor. No podía asegurarlo, pero le pareció que con ese acto, Isuzo le demostró que lo perdonaba, que todo estaba bien… que estaban en paz.

Shinji levantó la vista al cielo con resignación. Ya no había nada que hacer. La suerte estaba echada. Lo único que podía hacer, era tratar de que los últimos días de Isuzo en Japón fueran inolvidables. Entonces se dio cuenta de a donde lo habían llevado sus pasos. Estaba frente al complejo de edificios donde vivía Rei.

Las imágenes de la pelea con Barney-Ángel volvieron a su mente y recordó en el estado en que había quedado el EVA-00, tirado en el suelo y sin brazos. Muy a su pesar, dejó su problema con Isuzo de lado y se encaminó al edificio de Rei. Era algo que debía hacer. Tenía que saber si estaba bien o no se quedaría tranquilo.

________________________________________________________________________________

El pequeño departamento estaba vacío, y conociendo a la dueña, lo más probable es que estuviera en NERV. Estaba algo decepcionado al no haberla encontrado, pero eso quería decir que estaba bien, sino, estaría recostada descansando.

Shinji paseó la vista por el lugar y como de costumbre, era un basurero. En ese sentido, Rei era muy parecida a Misato. Las dos eran un desastre como dueñas de casa. Miró la hora y eran las 5:02 de la tarde. Aún era temprano, miró todo ese desorden, lo pensó unos momentos y finalmente se decidió y puso manos a la obra. Cuando eran las 5:40 de la tarde, el departamento de Rei relucía de limpio, entonces se abocó a preparar algo de comer. Como Rei era vegetariana solo encontró verduras y vegetales en la pequeña nevera, así que haciendo uso de algo de ingenio, logró preparar un rico plato vegetariano.

Una vez que todo estuvo listo, Shinji miró su obra y sonrió. El departamento había cambiado considerablemente, estaba mucho más acogedor que antes y con un rico aroma a comida recién preparada. Miró la hora y al ver que ya se hacía un poco tarde, no le quedó más opción que retirarse. Muy a su pesar, dejó una nota para Rei junto a la comida y salió del departamento, llevándose las bolsas con la basura que había juntado al limpiar.

Por una de estas cosas del destino, cuando Shinji dio la vuelta a la esquina, apareció por la calle de enfrente una linda chica de cabello peliazul, caminando hacia el mismo edificio que Shinji había dejado segundos antes.

Al entrar a su departamento, Rei Ayanami se llevó la sorpresa de su vida. Su normalmente lúgubre y desordenado departamento estaba reluciente de limpio y completamente ordenado, y como si fuera poco, había comida vegetariana recién preparada en la cocina y a primera vista se veía deliciosa.

Para Rei no fue muy difícil deducir quién era el responsable de todo eso, sospechas que quedaron confirmadas al ver la nota que estaba junto a la comida.

¡HOLA REI!

PASE A VERTE PARA SABER DE TI Y CÓMO TE ENCONTRABAS, PERO NO TE ENCONTRÉ EN CASA. ESPERO QUE ESTÉS BIEN. NOS VEMOS MAÑANA EN LA ESCUELA.

SHINJI.

P.D.: ME TOME LA LIBERTAD DE ORDENAR UN POCO TU DEPARTAMENTO Y DE PREPARAR ALGO DE COMER. ESPERO NO TE MOLESTE.

Rei observó la nota por un momento y esbozó una pequeña sonrisa. Dejó con delicadeza la nota a un lado y se dispuso a comer. Si conocía bien a Shinji, la comida debía estar deliciosa.

________________________________________________________________________________

Asuka no era una chica feliz. Ya estaban por ser las 7:00 de la tarde, estaba muerta de hambre y no tenía la mínima intención de comer esas horribles comidas preparadas de Misato. Bien, siempre podía ir a la cocinar y prepararse algo de comer ella misma, pero no estaba de ánimo. No después de la humillación del día anterior.

Le hervía la sangre de solo recordar que fue apaleada por “Barney”. Y como si fuera poco, la cosa esa fue eliminada por “Shinji el Invencible” convertido ahora en “Shinji el Francotirador”. Definitivamente tendría que hablar con Misato respecto a eso. No era justo que Shinji estuviera recibiendo un entrenamiento especial y que le estuvieran enseñando cosas que a ella no.

La pelirroja decayó un poco el semblante. Había pasado todo un día y el muy miserable de Shinji no había venido a verla. Ni siquiera un mísero llamado por teléfono para preguntar cómo estaba. Después de lo que ocurrió en los vestidores de NERV, esperaba que al menos el muy tonto cambiara un poco su actitud y se acercara más a ella, pero nada. Al menos había tenido una buena noticia. Hikari había ido a visitarla en la tarde; junto con Touji, para su total desgracia, y le contó que la Vaca Lechera se iba a vivir a París.

Asuka no cabía en su felicidad por la noticia, hasta que Hikari le contó sobre la escena que le montó la Vaca Lechera a Shinji y cómo él se la había llevado a solo Dios sabe dónde… y ahora que lo pensaba, tal vez ese era el motivo por el que Shinji no daba señales de vida.

Sonó el timbre de la puerta.

Asuka respiró pesadamente y caminó hasta la puerta para ver quién molestaba. Grande fue su sorpresa al ver al objeto de sus quebraderos de cabeza parado ante su puerta.

— ¡Shinji! — exclamó la sorprendida pelirroja.

— ¡Hola Asuka! — dijo Shinji con una leve sonrisa.

— Hola — respondió Asuka un tanto aturdida.

— ¿Puedo pasar? — preguntó Shinji levantando una ceja.

— Sí, claro… pasa — respondió la chica haciéndose a un lado.

Shinji entró al departamento y sintió un arrebato de nostalgia. Como extrañaba ese lugar. Vivir con Kaji no era malo; de hecho, tenía sus ventajas, pero no se comparaba con los viejos tiempos cuando vivía en este departamento.

— Gggaaaahhhh.

— ¡¡Pen Pen!! — dijo un emocionado Shinji tomando en brazos al pingüino que aleteaba desesperado a sus pies — Yo también te extrañé.

— Ejem. ¿Qué te trae por aquí? — preguntó Asuka, cruzándose de brazos.

Shinji bajó a Pen Pen al suelo y se volteó para ver a Asuka.

— Vine a saber cómo estabas. Ayer no pude visitarte. Me dijeron que estabas sedada — respondió Shinji.

Asuka se sonrojó levemente al escuchar eso. Eso quería decir que Shinji si se preocupaba por ella. Había ido a verla ayer al Área Médica de NERV y hoy estaba aquí para saber de ella, pese al drama que tenía con su novia.

— ¿Estás bien? — preguntó Shinji, interesado

— Sí, estoy bien. No me pasó nada grave — respondió la pelirroja restándole importancia.

— Me alegra escuchar eso — dijo Shinji.

Luego de ese intercambio la pareja permaneció en silencio por un momento, si saber que mas decir, hasta que el estómago de la pelirroja dio un fuerte gruñido.

Asuka se puso furiosamente roja ante esa protesta de su estómago por comida, mientras que Shinji hacía lo mejor que podía para no reír, hasta que logró recuperar un poco la compostura.

— Ejem; tal parece que tienes hambre — dijo Shinji, haciendo que el sonrojo de la pelirroja aumentara — Conociendo este lugar, no debe haber nada de comer aparte de esas horribles comidas instantáneas de Misato. ¿Verdad?

A Asuka no le quedó más remedio que asentir de mala gana ante esa afirmación.

— ¿Quieres que prepare la cena? La verdad es que yo también tengo un poco de hambre.

La radiante sonrisa de Asuka fue toda la respuesta que Shinji necesitó para ir a la cocina y ponerse manos a la obra.

Asuka miraba desde la sala a Shinji moverse diestramente en la cocina. Parecía que fue hace siglos la última vez que Shinji había estado ahí cocinando algo. No pudo evitar sonreír. Bien, como esto no era algo que ocurriera muy a menudo últimamente, decidió hacerlo un poco más llevadero.

— ¿Quieres que te ayude? — preguntó Asuka, acercándose a la cocina.

De más está decir que Shinji quedó completamente sorprendido. Ante él estaba la misma Asuka risueña de hace unos días atrás. No pudo evitar un leve sonrojo en sus mejillas ante esa tierna mirada y esa sonrisa que le hizo recordar la suavidad de sus labios. Shinji apartó la vista furiosamente rojo y solo pudo asentir con la cabeza, mientras rogaba con toda su alma no cambiar de personalidad o Asuka de seguro lo mataría ahí mismo.

Luego de un rato, Shinji ya estaba más calmado y preparaba una contundente y abundante cena; no porque fueran a comer tanto; aunque él tenía que recuperar calorías perdidas con Misato. Esto era más bien para dejar comida para el día siguiente y evitarle a Asuka una enfermedad estomacal por culpa de las comidas de Misato.

Para Shinji, el preparar la cena fue algo realmente agradable. Asuka se estaba comportando de una forma muy poco usual, y pudo darse cuenta de que no era algo fingido. Esta era Asuka. Estaba viendo un lado de ella que no conocía y que no creyó que tuviera. No podía negar que se sentía muy cómodo con ella, además era bastante divertida.

Misato casi se va de espaldas cuando entró a departamento y vio a Shinji y Asuka riendo en la cocina mientras preparaban la cena. Era algo que jamás esperó ver, pero luego de asimilarlo, esbozó una sonrisa. No sabía qué rayos pasaba, pero al parecer Asuka estaba mostrando una parte de sí misma que no había mostrado antes, y Shinji se veía bastante cómodo con ella. En verdad hacían una linda pareja.

Al rato, el trío estaba disfrutando de una deliciosa cena, casi como en los viejos tiempos. La diferencia era que Asuka no molestó a Shinji como solía hacerlo, así que pudieron conversar y ponerse al día. Eso sí, a Asuka le extrañó que Shinji no hubiera tocado el tema de la Vaca Lechera.

— Bien, se hace tarde. Será mejor que me vaya — dijo Shinji, aprontándose a partir.

— No tienes porqué irte. Puedes dormir aquí. ¿Verdad Misato? — preguntó la pelirroja.

— Sí, por supuesto. Puedes usar tu antiguo cuarto si quieres — dijo Misato, sorprendida por esta salida de Asuka.

________________________________________________________________________________

Aún no sabía cómo lo habían convencido de esto, pero Shinji estaba recostado en su antigua cama, dentro de su antigua habitación, junto a la habitación de Asuka y cerca de la habitación de Misato. Dio un fuerte suspiro y se obligó a calmarse y apartar de su mente cualquier mal pensamiento. No quería cambiar a su “Otro Yo” y luego saltar sobre Asuka dispuesto a darle hasta decir basta. Definitivamente no era algo que quisiera hacer. Asuka de seguro lo mataría antes de siquiera haberse bajado los pantalones.

El pensar en eso le recordó lo que había pasado esa tarde. La mirada de Isuzo lo seguía persiguiendo. Se le apretó el corazón y se maldijo a sí mismo. Ella era una estupenda chica y él había sido el peor novio que pudo haber encontrado. Pero al menos sería un novio ejemplar los próximos días; era una promesa. Con eso en mente, se levantó silenciosamente y caminó hasta la habitación de Misato con mucha cautela para no despertar a la pelirroja.

Como era de esperar, Misato estaba bajo un enredo de cobijas y lo que creyó era su cabeza, al destaparla resultaron ser sus pies. Cuando ubicó la cabeza de Misato, intentó despertarla pero ella ni se inmutó. La sacudió, pero tampoco reaccionó. Bien, sabía que esto podía pasar. Lo único que despertaría a Misato era una Mina N2 explotando junto a su cabeza; aunque tal vez… sonrió travieso.

El haber estado sexualmente relacionado con su tutora le había hecho conocerla mucho más íntimamente, por lo que sabía cuáles eran sus preferencias sexuales. Sabía qué le gustaba hacer y que no, cómo le gustaba hacerlo y… también conoció cuales eran sus puntos sensibles. Con eso me mente, metió una mano bajo las cobijas y…

Misato dio un salto al sentir como cierta parte de su cuerpo emitió una fuerte reacción de tipo sexual, y miró con ojos desorbitados al causante de dicha reacción.

— ¿Shinji? ¿Tú? ¿Qué? — intentó decir una somnolienta, despeinada y sonrojada Misato.

— Tranquila. No estoy pensando nada raro. Es solo que no despertabas y no se me ocurrió ninguna otra forma de hacerlo — dijo Shinji en voz baja.

— Sí, bien… ¿qué pasa? — preguntó Misato, tratando de calmar su respiración.

— Tengo que pedirte un favor — dijo Shinji con repentina seriedad.

________________________________________________________________________________

Asuka se despertó cerca de las 2:00 de la madrugada. Había intentado dormir pero solo lo había logrado a intervalos. Imaginaba que era por tener a Shinji durmiendo en el cuarto de al lado.

Luego de pensarlo un poco, se levantó de la cama y fue al cuarto de Shinji. Tenía ganas de verlo y hablar con él. Si estaba dormido, mala suerte para él. Lo despertaría y lo obligaría a levantarse para conversar, pero se llevó una sorpresa al encontrar la puerta de su cuarto abierta y a nadie en su interior. Pensó que Shinji había ido al baño, así que fue a esperarlo en la sala y se encontró con que había alguien en el balcón. Era Shinji.

Al salir encontró a Shinji apoyado en la baranda, mirando el cielo estrellado de Tokio-3 con un rostro entre triste y pensativo. Decidió omitir cualquier comentario y se ganó junto a él para contemplar las estrellas.

Pasaron algunos minutos en los que ninguno dijo nada. Era obvio para Asuka que Shinji sabía que ella estaba a su lado, pero él parecía ignorarla. Eso la enfadó un poco y sintió ganas de darle un palmetazo en la cabeza. Entonces se percató de que Shinji estaba con una cerveza en una mano. ¿Desde cuándo se le había pegado el mal hábito de Misato?

— Necesitaba algo fuerte — dijo Shinji, como leyendo el pensamiento de Asuka, sin apartar la vista del cielo estrellado.

— ¿Puedo? — preguntó la pelirroja, luego de unos segundos.

Shinji le pasó la lata de cerveza a Asuka y esta echó un trago. Estaba helada y amarga, pero debió reconocer que la refrescó. Miró a Shinji y este seguía con él mismo semblante.

— ¿No te parecen lindas las estrellas? — preguntó Shinji, cortando el tren de pensamientos de la pelirroja — Años atrás cuando era niño, miraba las estrellas por la noche desde la ventana de mi cuarto. Soñaba con algún día volverme el Capitán de una nave espacial y explorar el espacio.

Asuka miraba a Shinji sin entender. No sabía a dónde quería llegar con eso, pero algo dentro de ella se removió al escucharlo. En eso, Shinji continuó con su relato.

— La nave iba a ser espectacular, rápida y bien armada en caso de que alguien quisiera meterse conmigo. Recorrería de planeta en planeta juntando una tripulación de valientes, deseosos de aventuras, igual que yo. Al final fue solo eso, un sueño… las cosas nunca son como uno quiere, ¿Verdad?

— ¿Shinji? — preguntó Asuka, sin comprender realmente a dónde iba él con todo eso.

— Me decepcioné cuando supe que mi sueño nunca se realizaría… solo era un niño, pero me dolió saberlo… no se puede comparar, pero ella debió sentirse así cuando… cuando supo que yo no la quería como ella me quiere a mí… soy de lo peor, ¿Verdad? — dijo Shinji con amargura.

Auska finalmente entendió lo que él estaba tratando de decir. Una parte de ella se alegró, pero otra solidarizó con Isuzo. Se veía que la chica quería a Shinji y de seguro debía ser algo difícil para ella toda esta situación. Suspiró.

— No; no lo eres. Si la hubieras engañado, entonces serías de lo peor. Hiciste lo correcto, le dijiste la verdad… si ella en verdad te quiere, entonces lo entenderá — dijo Asuka, aún sin creer lo que había dicho.

— Gracias.

Asuka vio una lágrima correr por la mejilla de Shinji, pero no dijo nada. Solo se quedó ahí junto a él contemplando las estrellas por otro largo rato.

— Shinji — llamó la pelirroja luego de un rato.

— ¿Sí? — preguntó él.

— Si alguna vez llegas a ser el Capitán de una nave espacial… ¿Me dejarías ser tu Primer Oficial?

Shinji sonrió por la pregunta.

— Por supuesto que sí… señorita Spock — dijo Shinji, dándole una mira de aprecio a la chica.

— Gracias… Capitán Tylor — respondió Asuka con una sonrisa divertida.

Continuará…

________________________________________________________________________________

Notas del Autor: Un nuevo capítulo que salió bastante serio y sentimental. Sé que la idea de esta historia es hacer algo divertido, pero hay ciertos enredos de Shinji que no se pueden solucionar sin algo de seriedad.

En cuanto a lo de Isuzo, tal vez a alguno no le guste la forma en que la estoy sacando o parezca precipitada, pero es algo que tenía decidido desde el momento en que apareció. La forma en que ella sale de la vida de Shinji le va a dejar algunas cosas en que reflexionar, lo cual le va a hacer bastante bien.

Cuando Shinji llama a Asuka “Señorita Spock”, es una clara alusión al ya mítico “Señor Spock”, de la serie de televisión “Star Trek”, que comenzó a emitirse en Estados Unidos en 1966.

Cuando Asuka llama a Shinji “Capitán Tylor”, es en alusión a la serie de animé “Irresponsable Capitán Tylor”, que trata sobre el capitán de una nave espacial, que se caracteriza por ser un completo idiota y un parrandero de primera, pero en el fondo es bastante inteligente, que es un tanto parecido al “Shinji Hentai” en algunos aspectos. La serie se emitió por TV Tokyo en 1993.

Eso es todo por ahora. Saludos y nos leemos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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