Evangelion: Mi Otro Yo (+18) - Capítulo 33
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Capítulo 33: Un final anunciado (Parte 1)
Nota 1: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.
Nota 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.
Nota 3: Shinji tiene dos tipos de diálogos, “Normal” y “Cursivo”, esto es para poder diferenciarlos correctamente. Ya lo entenderán cuando lean.
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Asuka despertó al sentir ruido en la habitación de al lado. Miró su reloj despertador y eran recién las 6:00 de la mañana. La curiosidad de la pelirroja se despertó en forma inmediata, saltó de la cama y fue hasta el cuarto de Shinji. El susodicho no estaba por lo que imaginó que había ido al baño, así que lo esperó en la sala. Efectivamente, Shinji apareció ya vestido unos pocos minutos después.
— ¿Qué haces en pie tan temprano? — preguntó Auska, curiosa.
— Debo regresar al departamento de Kaji, cambiarme de ropa, preparar mis cosas para la escuela y ver si alcanzo a hacer algunos de los deberes — explicó Shinji apenado.
— ¡Oh! Entiendo — dijo Asuka con algo de pesar.
— Bueno, es mejor que me marche. Nos vemos en la escuela — dijo Shinji y se dio la vuelta encaminándose hacia la salida del departamento.
— ¡Espera! — dijo de pronto la pelirroja, deteniendo a Shinji a frente a la puerta de salida.
— ¿Qué pasa? — preguntó Shinji, sorprendido.
El Tercer Elegido vio a la pelirroja desaparecer dentro del departamento y luego salir con un paquete apretado contra su pecho. Por suerte para Asuka, el corredor de salida estaba en penumbras, por lo que Shinji no vio el sonrojo de sus mejillas cuando le tendió el paquete.
— Es la ropa que me prestaste el otro día — explicó ella.
— ¡Oh! La ropa. Gracias — dijo Shinji algo apenado, recordando el beso que compartió con Asuka.
— Deberías vestir así más a menudo. El negro te sienta bien. Te ves más… atractivo — dijo Asuka con una pequeña sonrisa.
Shinji quedó congelado. ¿Asuka Langley le había lanzado un piropo a él? Por su parte Asuka estaba al límite de sus fuerzas. Había usado cada átomo de energía para poder decir eso; pero era verdad. El muy idiota se veía estupendo de negro.
Por un momento ambos jóvenes se miraron sin moverse. Asuka esperando alguna reacción por parte de Shinji, y el susodicho sin saber qué hacer para devolverle la atención, hasta que se le ocurrió algo. Era técnicamente un suicidio, pero por alguna razón presintió que por esta vez su vida no correría peligro. Dio un paso hacia Asuka, se inclinó y le dio un suave beso en la mejilla.
— Gracias — dijo con una pequeña sonrisa.
Asuka estaba sorprendida y a la vez encantada. En eso vio la sonrisa de Shinji y estrechó los ojos.
— ¿Aún llevas esa cosa que monitorea tu cerebro? — preguntó la pelirroja.
— Sí, está pegado a mi piel — respondió Shinji, sin saber de qué iba todo eso.
Asuka tomó su muñeca para ver la pulsera y estaba en Azul. Era él, el verdadero Shinji. Finalmente Asuka se permitió sonreír con libertad y le regaló una linda sonrisa al Tercer Elegido.
— Solo quería estar segura… Capitán Tylor — dijo la chica casi riendo.
— Entiendo — dijo Shinji, esbozando una sonrisa, girándose para salir.
— Pero eso no quiere decir que puedas llegar y besarme cuando se te dé la gana — dijo Asuka de pronto, arrinconando a Shinji en la puerta y acercando su rostro al de él con una sonrisa seductora.
— Co… como digas — logró articular Shinji, tragando con dificultad — Se… será mejor que me vaya.
— ¿Arrancando otra vez, Kinder? — preguntó Asuka, aumentando su sonrisa seductora.
La boca de Asuka estaba tan cerca que Shinji podía sentir su dulce aliento, cosa que lo remeció por entero. Entonces, en un arrebato más propio de su “Otro Yo” que de él mismo, Shinji soltó el paquete, tomó a Asuka por la cintura y la besó.
Asuka respondió inmediatamente y se fundieron en un tierno beso que se fue transformando prontamente en uno más apasionado. Ambos jóvenes estaban entregados por completo. Asuka pasó los brazos por el cuello de Shinji y lo abrazó con fuerza, mientras que este la abrazada de vuela y la apegaba hacia él. Estuvieron un rato así, hasta que la falta de oxígeno los obligó a separarse. Pero Asuka no alcanzó a recuperar el aliento cuando Shinji la cargó en brazos para ir de regreso al interior del departamento.
— ¿Qué haces? — preguntó Asuka, entre sorprendida y algo más.
— Voy a un lugar donde podamos estar más cómodos — respondió Shinji
— Espera… ¿Y qué hay de Misato? — preguntó Asuka, aún intoxica por el beso y la pasión, pero lo suficientemente lúcida como para detener a Shinji antes de ingresar a la sala del departamento.
— Es verdad. Misato está en casa. ¿Crees que quiera hacer un trío con nosotros?
Asuka pestañeó un par de veces ante esa pregunta y miró a Shinji, que tenía una cara de degenerado que de solo verla se le heló la sangre. Se soltó del agarre de Shinji y tomó su muñeca. La pulsera estaba en rojo; era el “Shinji Hentai”
— ¿Qué pasa? ¿No quieres hacerlo con Misato? Puedo con las dos, no te preocupes… ¡Ah! Ya sé, no quieres compartirme con nadie. Lo hubieras dicho antes gatita, ven conmigo que yo…
Lo siguiente que supo Shinji es que estaba siendo demolido a golpes por una furibunda pelirroja.
— ¿Qué pasa? — preguntó una despeinada, desarreglada y somnolienta Misato, que había aparecido en el corredor de acceso arrastrando una cobija.
— ¡Nada! — gruñó Asuka, cerrando la puerta principal de un fuerte portazo.
— ¿Y Shinji? — preguntó Misato.
— ¡¡Que se vaya a la mierda!! — gritó Asuka y fue a encerrarse en su cuarto de un portazo.
Afuera del departamento, un masacrado y destartalado Shinji estaba desparramado por el suelo con el paquete de ropa como sombrero.
— ¿Fue algo que dije? — preguntó y se desmayó.
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Shinji caminaba con las manos en los bolsillos del pantalón y miraba el piso con el ceño fruncido mientras iba rumbo a la escuela. Aún estaba enojado por lo que había pasado en la mañana, ya que realmente no fue su culpa que en el mejor momento se le hubiera escapado su “Otro Yo”. Además fue Asuka la que comenzó con todo eso. Ella sabe muy bien que su “Otro Yo” puede aparecer si se le insinúan de esa forma; pero aun así lo hizo y después lo culpó a él. Muy conveniente.
— ¡¡Agghhh, no entiendo a las mujeres!! — gritó Shinji, a nadie en especial.
— Bienvenido al club — dijo un tipo que iba pasando por ahí, haciendo que todos los demás transeúntes comenzaran a reír.
Shinji quedó de pie en medio de la acera sonrojado a la quinta potencia, mientras los transeúntes continuaban riendo y lo miraban con sonrisas burlescas. Tragándose su vergüenza, Shinji siguió su camino a la escuela con las manos en los bolsillos mientras miraba al suelo. En eso vio un par de pies delante de él y se detuvo para no chocar. Al levantar la vista se encontró con unos hermosos ojos escarlata mirándolo fijamente.
— ¡Rei! — exclamó Shinji, gratamente sorprendido.
— Bueno días — dijo la chica con su tono de voz frío de siempre.
— Buenos… días — respondió Shinji, algo aturdido por la frialdad de Rei.
La chica peliazul miró fijamente al Tercer Elegido por un momento, antes de continuar rumbo a la escuela. Atrás, Shinji miró a la chica por un momento. Ella era un verdadero misterio, algo así como una Caja de Pandora. Solo Dios sabe lo que ocultaba debajo de toda esa frialdad, aunque eso es lo que más le atraía de ella: “El misterio”.
Shinji dio un suspiro y apuró la marcha alcanzando a Rei. Miró a la chica de reojo. Ella iba tan seria como siempre, aun así, era hermosa, sobre todo cuando sonríe. Se veía bellísima cuando sonríe.
— Gracias — dijo Rei de repente.
— ¿Qué? — preguntó Shinji, sorprendido al escucharla hablar.
— Gracias… por ordenar mi departamento, por cocinar para mí — dijo ella.
— No hay problema. Espero no haberte molestado — dijo Shinji algo apenado.
— Tú nunca me molestas — reconoció Rei con una pequeñísima sonrisa — Lamento no haber estado. Me hubiera gustado verte — añadió.
Shinji se estremeció al escuchar esas palabras de labios de Rei, ante su reconocimiento de que no le molestaba y de que hubiera deseado verlo.
— A mi también… me hubiera gustado verte — dijo Shinji, aun sorprendido por lo que la chica le había dicho — Por cierto, ¿estás bien? Lo digo por la pelea del lunes — añadió.
— Estoy bien. Gracias por preocuparte. Por cierto, me alegra que salieras de prisión.
— Sí, yo también me alegro. Ahora puedo dormir sin la preocupación de que las ratas se suban a mi cama en las noches. No es muy agradable despertar por la mañana y encontrar una rata durmiendo junto a ti — dijo Shinji con cara de resignación.
Rei miró a Shinji con ojos interrogantes al escuchar ese comentario. Luego, contra todo pronóstico, esbozó una pequeña sonrisa. Shinji quedó embobado al ver la sonrisa de Rei. Así de pequeñita, esa sonrisa hizo que su rostro se iluminara.
Ambos jóvenes se quedaron viendo por un momento. Rei con una mirada divertida y Shinji fascinado por la belleza de la chica peliazul; sobre todo por sus labios carnosos que invitaban a besarla.
No supo cómo, pero de pronto Shinji se encontró acercando el rostro al de Rei. Se acercó lentamente hasta estar a milímetros de sus labios. Podía sentir la respiración de Rei haciéndole cosquillas, sentir su aliento mezclándose con el de él. Finalmente acortó la distancia hasta rozar sus labios y comenzaron a darse suaves besos, casi como si fueran caricias, hasta que quedaron atrapados en un beso más profundo.
Al separarse ambos bajaron el rostro mientras recuperaban el aliento. Al alzar la vista, Shinji se encontró con la mirada de Rei, una mirada dulce pero a la vez interrogante. Eso lo desconcertó.
— Debemos apurarnos. Las clases están por comenzar — dijo Rei y siguió su camino.
Shinji parpadeo un par de veces, sorprendido, sin saber cómo tomar la actitud de la chica.
— Cuando aclares tu mente, házmelo saber — dijo Rei mirándolo de medio lado con una diminuta sonrisa, entonces siguió su camino.
Shinji quedó de pie en mitad de la acera mirando a la chica totalmente confundido.
— Definitivamente no entiendo a las mujeres — dijo Shinji y siguió a la chica rumbo a la escuela.
Un poco más atrás, una chica de hermosa cabellera de color rojo, miraba la escena con una mirada de furia y los ojos convertidos en dos flamas.
— Maldita Muñeca — masculló entre dientes.
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La escuela, lugar donde por lo general los jóvenes van para llenar su mente de conocimientos, en este caso distaba mucho de eso. El profesor contaba por trillonésima vez su expedición a lo que una vez fue conocido como la Antártica. Como era de suponer, los alumnos estaban en cualquier parte menos poniendo atención, cosa que al anciano maestro parecía darle lo mismo, ya que estaba en su propio mundo alejado de la realidad.
Algunos conversaban, otros jugaban a las cartas, otros leían revistas, habían dos jugando shogi, otros dormían, Touji se mandaba mensajes románticos con Hikari por sus Laptop y Kensuke y otro grupo criticaban el desempeño de su selección de fútbol, mientras Shinji pretendía ponerles atención, ya que su mente estaba en otra parte. Los momentos vividos con Asuka y Rei le remordían la conciencia a causa de cierta novia que había estado esperándolo en la puerta de la escuela. Por suerte ella no le dijo nada al verlo llegar con Rei. La apatía y seriedad de Rei contribuyó para eso. Pero no por eso se sentía menos mal.
— La selección de fútbol debe estar llegando al aeropuerto en estos momentos — dijo un chico.
— Mejor que no hubieran vuelto. ¿Cómo es posible que se comieran 6 goles? — se quejó otro.
— ¡Oye! Que no estaban jugando con cualquiera, era la selección de Brasil — los defendió otro.
— Aun así, son 6 goles. Te aseguro que estos no llegan al mundial — se volvió a quejar uno.
— Y pensar que íbamos a organizar un Mundial junto con Korea el 2002, pero gracias al Segundo Impacto quedó en nada y los mundiales se cancelaron — comentó otro.
— Agradece que la FIFA volvió a organizarlos. Mira que las Olimpiadas de Invierno pasaron a la historia definitivamente — comentó el primero.
— En todo caso. ¿Dónde las ibas a organizar? No queda nieve en casi ninguna parte, idiota.
Una serie de risitas se sucedieron ante ese último comentario, que causó que el chico que lo emitió hiciera un puchero ante las burlas de sus amigos.
— ¿Qué opinas tú, Shinji? — peguntó un alegre Kensuke, pero el susodicho no respondió, así que tronó los dedos frente a su rostro — ¡Shinj!
— ¿Ah? ¿Qué? — dijo Shinji regresando a la tierra.
— Hombre, ¿qué te pasa? Estabas en la luna — dijo Kensuke.
Shinji no alcanzó a responder la pregunta de su amigo de lentes, ya que su teléfono móvil comenzó a sonar. Todos en el salón de clases voltearon para mirar al joven Piloto EVA; incluso el maestro detuvo su relato para mirar al chico. El susodicho respondió a la llamada y sus ojos se agrandaron al escuchar a la persona al otro lado de la línea.
Al colgar la llamada, Shinji esbozó una pequeña sonrisa y le dijo al maestro que no era nada importante. El hombre asintió con la cabeza y continuó su relato mientras los demás siguieron con lo suyo; salvo una pelirroja que miró a Shinji con ojos estrechos. Lo conocía demasiado bien y sabía que estaba tramando algo.
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A diferencia de otras ocasiones, Misato entró al estacionamiento de la escuela con mucho cuidado para no llamar la atención. Se bajó de su deportivo azul y cerró la puerta silenciosamente para luego adentrarse en los pasillos de la escuela. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era una locura, pero en el fondo sentía que se lo debía a esa chica Isuzo, ya que pese a saber que era la novia oficial de Shinji, igual se había acostado con él. Es cierto que lo de ellos había sido algo de amigos y no iban a sacarlo de ese contexto, pero sentía que le debía algo a la chica, así que esta era su manera de devolverle la mano.
Después de conversar con el director, se encaminó al salón de clases de la chica junto con el hombre y este golpeo la puerta antes de entrar.
— Disculpe por interrumpir su clase profesor Terada, pero alguien desea conversar con una de sus alumnas — dijo el director, apareciendo por la puerta y creando el murmullo de los alumnos.
Misato ingresó al salón de clases caminando en forma marcial y escrutó a los alumnos con rostro serio, encontró a quien buscaba y caminó hasta quedar frente a ella.
— ¿Isuzo Masaki? — preguntó Misato con seriedad.
— S-sí… soy yo — respondió Isuzo, un tanto intimidada.
— Soy la Mayor Misato Katsuragi, Directora de Operaciones de NERV. Necesito que me acompañes — dijo Misato mostrándole su credencial.
Todos en el salón de clase se sorprendieron, algunos jadearon y otros comenzaron a comentar entre ellos, mientras Isuzo se ponía visiblemente nerviosa.
— No te preocupes, no es nada grave. Como mantienes una relación con uno de nuestros Pilotos de Evangelion, necesito hacerte algunas preguntas de rutina. Ahora toma tus cosas y acompañarme — dijo Misato, haciéndole un gesto a la chica para que la siguiera.
Isuzo se puso temerosamente de pie y siguió a Misato hasta salir del salón. Los murmullos de los alumnos crecieron en intensidad y al profesor le costó bastante volver a poner orden en el salón. Afuera, Misato se despidió del director, que le dijo a Isuzo que no se preocupara ya que solo le harían unas preguntas, luego de lo cual se retiró a su oficina.
Misato condujo a Isuzo hacia la salida, pero al ver desaparecer al director, tomó a la chica de un brazo y la llevó de regreso por el pasillo hasta quedar frente al salón de Shinji. En ese momento Isuzo miró a Misato extrañada, pero esta le sonrió y le guiñó un ojo.
— Quédate aquí y no dejes que te vean — susurró la mujer y golpeó a la puerta antes de entrar.
— ¡¡MISATO-SAN!! — gritaron los chicos con los ojos convertidos en corazoncitos mientras babeaban el piso. Obviamente que a las chicas presentes esto no les gustó para nada.
Desde afuera, Isuzo escuchó el grito entusiasmado de los chicos y tuvo que luchar consigo misma para no asomarse a ver lo que ocurría dentro.
— ¡¡Silencio jóvenes!! — dijo el maestro y luego miró a Misato — Estamos en medio de una clase.
— Siento interrumpirlo — se excusó Misato y le mostró su identificación — Soy la Mayor Misato Katsuragi, Directora de Operaciones de NERV, y estoy aquí para llevarme a uno de sus alumnos. Shinji, toma tus cosas, tienes que acompañarme.
Shinji obedeció de inmediato a su tutora y se aprontó a salir del salón.
— Pero estamos en clase — protestó el maestro.
— Soy consciente de eso, pero como usted de saber, Shinji Ikari es un valioso “Piloto de Evangelion” al mando de la Organización NERV, por lo que tiene un importante deber para con nosotros y con toda la humanidad, lo cual está por sobre sus deberes escolares. Una vez más, lamento las molestias — dijo Misato, dejando sin argumentos al profesor — Vamos Shinji — añadió.
Misato se encaminó a la puerta seguida de Shinji, cuando se percató de que cierta pelirroja también la seguía a la salida del salón de clases.
— ¿Adónde crees que vas, Asuka? — preguntó Misato, levantando una ceja.
— Los acompaño, por supuesto — respondió la pelirroja como si fuera lo más natural del mundo.
— ¿Es que no escuchaste lo que dije? Sólo necesito a Shinji — dijo Misato con fastidio.
— ¿Y desde cuando necesitan solo a Shinji? ¿Acaso olvidaste que yo también soy Piloto de Evangelion? — explicó Asuka, con las manos en las caderas y el ceño fruncido.
— Asuka, no tengo tiempo para esto — dijo Misato con fastidio.
— Vamos, Misato. Sabes que estoy mucho mejor preparada que este tonto — insistió la pelirroja.
— Asuka… ¡¡Vuelve a tu puesto y deja de molestar!! — ladró una enojada Misato.
La pelirroja no pudo sostener la mirada furibunda de la mujer y tuvo que tragarse su orgullo, volviendo de regreso a su puesto entre las risitas disimuladas de sus compañeros.
Por su parte, cuando Shinji salió del salón vio a una extrañada Isuzo, que de inmediato iba a preguntar qué es lo que estaba pasando, pero alcanzó a hacerla callar y se la llevó a la salida de la escuela escoltados por una seria Misato, que miraba para todos lados cerciorándose de que nadie los viera. Al llegar al estacionamiento se subieron al deportivo azul y se fueron de la escuela lo más rápido posible.
— Bien, ya que dejamos la escuela. ¿Me podrían explicar lo que está pasando? — preguntó Isuzo.
— Cumpliendo uno de tus sueños — dijo Shinji con una sonrisa, sentado adelante junto a Misato, momento en que le tendió una muda de ropa.
Isuzo miró a Shinji sin entender sus palabras y luego miró la ropa. Se llevó una nueva sorpresa al constatar que era un uniforme femenino, aparentemente de NERV.
— Es un uniforme de Operaria de Nivel B. Te permitirá pasar desapercibida en el complejo, solo trata de no llamar demasiado la atención y has todo lo que Shinji te diga — dijo Misato mirando a la chica por el retrovisor.
— ¿Pero… por qué? — preguntó una sorprendida Isuzo.
— Hace un tiempo me dijiste que te gustaría conocer donde trabajo y el interior del Geo-Frente. Bien, ahora podrás hacerlo — respondió Shinji con una sonrisa.
— Pero tú dijiste que ningún civil podía ingresar a ese lugar — razonó la chica.
— Para eso es esa ropa — explicó Misato — Mira; yo no debería estar haciendo esto, pero Shinji me contó lo que pasa. Sé que te vas el viernes y… bueno, por esta vez haré una excepción.
— No sé qué decir — dijo Isuzo emocionada.
— No digas nada, solo cámbiate de ropa que ya estamos por llegar — dijo Shinji.
Isuzo miró a Shinji con ojos llorosos y le regaló una sonrisa, luego de lo cual comenzó a quitarse el uniforme escolar. Shinji se volteó hacia delante y también comenzó a cambiarse de ropa.
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— Shinji, pon atención. Le di el día libre a Clinton y Reagan, así que no te preocupes por ellos. Tu padre y el Sub-Comandante Fuyutsuki están en una conferencia en Tokio-2 y llegan tarde en la noche, así que solo debes cuidarte de no toparte con Ritsuko. Ella es la única que puede darte problemas. Si algo pasa, comunícate conmigo de inmediato — dijo una seria Misato.
— Entiendo — afirmó Shinji.
Entonces Misato le dedicó una seria mirada a la chica, que ya vestía el uniforme de Operaria de Nivel B.
— Solo actúa con naturalidad, hazle caso a Shinji y todo saldrá bien. Estaré esperándolos aquí en 4 horas. Sean puntuales — dijo la mujer, dándole una sonrisa a la chica.
Luego de esas últimas indicaciones los tres salieron del deportivo azul y con de una afirmación de cabeza, Misato se perdió por una de las salidas del estacionamiento.
— ¿Nos vamos? — preguntó Shinji, regalándole una sonrisa a su novia.
El Tercer Elegido ahora vestía la tenida negra que le devolvió Asuka y la chaqueta roja de NERV que le dejó Misato cuando estaba encarcelado. Como él pertenecía oficialmente a la Sección de Operaciones de NERV, Misato no tuvo mayor problema en que la usara la chaqueta, pero le pidió que le quitara los galones del cuello.
— ¿Estás seguro que todo estará bien? — preguntó Isuzo, aun algo preocupada.
— Por supuesto. Solo actúa natural — dijo Shinji para tranquilizarla, la tomó de una mano y la hizo seguirlo dentro del complejo perdiéndose por uno de los corredores.
Shinji comenzó a pasear a Isuzo por algunas de las áreas de NERV, y tal como habían imaginado, Isuzo pasó completamente desapercibida. Fueron al gimnasio, la piscina y los salones de tiro, donde Isuzo hizo algunos disparos con una Glock 17, pero sin mucha puntería. También pasaron por los campos de entrenamiento, donde Shinji era entrenado por el Capitán de Corbeta Mason. Luego fueron por algo de comer a la cafetería y se fueron al mirador donde hace unos días Shinji fue con Clinton y Reagan. Se sentaron en una banca y comenzaron a servirse su almuerzo.
— Este lugar es hermoso, y la vista es preciosa — dijo Isuzo mirando por los ventanales que dominaban todo el Geo-Frente — No sabía que hubiera un lago aquí abajo… este lugar es increíble. Es una pena que no esté abierto para que la gente pueda venir a disfrutarlo.
— Si bien en el papel NERV es una Organización Privada bajo la supervisión de la ONU, la verdad es que tiene bastante autonomía, además de ser una Organización Paramilitar. Como viste, se maneja mucho armamento aquí, y la mayoría del personal está entrenado para el combate. Por eso el acceso al complejo está restringido — explicó Shinji.
Luego de esa explicación, la pareja terminó su comida mientras conversaban de todo un poco, pero sin tocar el tema de la partida de Isuzo. Solo estaban disfrutando del momento. Luego de un rato siguieron con el recorrido.
Finalmente Shinji llevó a Isuzo a un lugar que ella jamás hubiera imaginado. Al cruzar una pesada puerta de acceso, quedó frente a un gran ventanal desde donde se podían ver desde lo alto, a tres gigantescas máquinas de aspecto humanoide. Isuzo apoyó las manos en el ventanal mientras observaba con ojos desorbitados a las tres Evangelion.
— Esas son… — trató de decir Isuzo, pero su voz se negaba a salir
— El Arma multipropósito definitiva creada por el hombre. El Humanoide Artificial Evangelion. Pero preferimos llamarlos “EVA” — explicó Shinji.
— Son… enormes — exclamó la chica, impactada.
— De hecho, lo son. Tienen 40 metros de altura — explicó Shinji.
— Es la primera vez que los veo… son impresionantes. ¿Cuál es el que piloteas tú? — preguntó la chica, sin apartar la vista de los tres gigantes frente a ella.
— Piloteo el EVA-01. El de color morado que está al centro. El EVA-02 lo pilotea Asuka, es el rojo de la derecha. El EVA-00 lo pilotea Rei, es el azul de la izquierda.
— Si no lo viera con mis propios ojos no lo creería — dijo la chica aun impactada. Entonces se giró hacia Shinji con una mirada esperanzada — ¿Podemos ir allá abajo y verlos de cerca?
— Lo lamento, pero es imposible. Solo puede bajar el personal autorizado. Es un área de máxima seguridad — dijo Shinji — Vamos. No podemos estar mucho tiempo aquí.
Isuzo se apartó renuentemente del ventanal y siguió a Shinji a otra área del complejo. Luego de un rato estaban fuera de las instalaciones de NERV, en el mismo Geo-Frente. Visitaron la huerta de Kaji, pero no lo encontraron, aun así, Isuzo quedó fascinada con las sandías.
Luego de eso, caminaron por un rato adentrándose entre los árboles mientras Shinji le contaba a Isuzo como aprendió a saltar en paracaídas, saltando desde el techo del Geo-Frente. También le contó como aprendió a nadar y bucear, sumergiéndose hasta el fondo del lago con el Capitán de Corbeta Mason.
— ¿Entonces se puede nadar aquí? — preguntó Isuzo, mirando el hermoso paisaje que se extendía ante ella.
— Por supuesto — respondió Shinji, mirando el lago ante ellos.
— ¿Viene mucha gente por aquí? — preguntó Isuzo, mirando alrededor.
— No, por lo general nadie viene por este lugar. Hay un mirador más allá, pero por aquí nunca he visto a nadie. ¿Por qué lo preguntas? — la cuestionó Shinji, intrigado.
La pregunta del Tercer Elegido fue respondida cuando vio a Isuzo quitándose la ropa.
— ¿Qué estás haciendo? — preguntó Shinji espantando, viendo a la chica lanzar a un lado el uniforme, para luego desabrocharse el sujetador, liberando de su prisión sus impresionantes senos.
— Me quito la ropa para ir a nadar — respondió Isuzo divertida, lanzándole las bragas a la cara al Tercer Elegido.
Shinji quedó congelado en su lugar, viendo a la hermosa chica entrar desnuda al agua y zambullirse, aun con las bragas de ella colgando sobre su cabeza.
— ¿Qué esperas Shinji? El agua está deliciosa, ven aquí — dijo Isuzo, haciéndose señas para que la acompañara antes de volver a zambullirse.
Shinji miró hacia todos lados, y tal como había dicho antes, no se veía a nadie a la vista. La gente de NERV solía ir al mirador y sus alrededores, pero ellos estaban en una parte relativamente apartada, ya que venían del huerto de sandías de Kaji que estaba efectivamente alejado del mirador.
El joven Piloto EVA lo consideró por un momento, pero al ver su a novia nadando desnuda alegremente, decidió imitarla. Se quitó toda la ropa y entró al agua de un salto.
La pareja rió, jugó, nadó y se lanzaron agua mutuamente, para luego simplemente flotar boca arriba uno al lado del otro tomados de las manos. Finalmente salieron del agua y se recostaron en la hierba para secarse, antes de vestirse otra vez.
— Gracias Shinji. Por traerme aquí y mostrarme todo esto — dijo Isuzo, recostándose de lado, en una posición bastante insinuante, dándole una mirada divertida a Shinji.
— No es… no es nada — dijo Shinji, restándole importancia, tratando de mantener la mirada en los ojos de su novia, con mucha dificultad.
— No seas mentiroso. Tu amiga y tú se están arriesgando mucho al traerme aquí — dijo Isuzo con una sonrisa traviesa, mientras hacia un movimiento intencional que balanceó un poco sus senos.
— Va… valió la pena — respondió Shinji, apartando los ojos de la chica, ya que estaba a punto de comérsela con la vista, mientras que cierta parte de su cuerpo comenzaba a despertar.
Isuzo amplió su sonrisa ante la reacción de Shinji, y en un repentino movimiento se subió sobre él, presionándolo con su cuerpo y atrapándolo de espaldas en la hierba.
— ¡Oye! ¿Qué…? — la protesta de Shinji, fue prontamente acallada con un apasionado beso, que lo dejó literalmente sin aliento.
Cuando la pareja se separó, dieron un fuerte suspiro para recuperar el aire y se miraron a los ojos.
— Creo que podemos hacer esta tarde un poco más entretenida — dijo Isuzo con una sonrisa traviesa.
Shinji miró a la chica y sonrió. Sí, en realidad la tarde se podía hacer más entretenida.
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— ¿Dónde rayos se metieron esos dos? — se preguntaba Misato mirando su reloj de pulsera. Shinji e Isuzo llevaban casi 20 minutos de retraso. Solo esperaba que no hubiera pasado nada malo.
Justo en ese momento dos figuras aparecieron por un corredor y se encaminaron rápidamente al deportivo azul. Misato echó a andar el motor mientras la pareja subía y se fue directo al monorriel que los llevaría rumbo a la superficie.
— ¿Por qué demoraron tanto? Pensé que les había pasado algo — preguntó una ceñuda Misato.
— Se nos pasó un poco la hora. Perdón — se disculpó Shinji.
Fue en ese momento en que Misato reparó en que el cabello de ambos chicos estaba mojado.
— ¿Por qué los dos tienen el cabello mojado? — preguntó la mujer.
— Decidimos nadar un rato — dijo Shinji, encogiéndose de hombros.
— ¿En la piscina? ¿Acaso te volviste loco Shinji? Alguien pudo verlos — dijo una enojada Misato.
— Nadamos en el lago — explicó Isuzo.
— ¿En el lago? — preguntó Misato, incrédula.
— Sí. El agua estaba exquisita — dijo Shinji con una sonrisa.
— Me hubieran invitado — dijo Misato haciendo una mueca, recordando que estuvo todo el tiempo encerrada en su oficina revisando el papeleo que tenía acumulado sobre su escritorio.
— No te ofendas, pero esto era algo que teníamos que hacer solos — dijo Shinji ampliando su sonrisa.
Misato miró al Tercer Elegido sin entender lo último que dijo. Este se limitó a seguir sonriendo y miró a otro lado. Misato miró a Isuzo por el retrovisor y vio como la chica también sonreía, pero con las mejillas sonrojadas.
Como Misato no era ninguna tonta, ya se imaginaba a que venía todo eso. Lo único que pudo hacer fue sonreír y echar a andar el automóvil cuando llegaron a la superficie. Su incursión clandestina en NERV había finalizado.
Continuará…
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Notas del Autor: Acá tenemos otro capítulo serio, pero que se animó un poco con una fugaz aparición del “Shinji Hentai”. El susodicho no ha aparecido mucho últimamente, pero eso cambiará en el siguiente capítulo, donde empezará a tener una participación más activa.
Saludos y nos leemos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com