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Evangelion: Mi Otro Yo (+18) - Capítulo 35

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Capítulo 35: Un final anunciado (Parte 3)

Nota 1: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o a quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.

Nota 2: Shinji tiene dos tipos de diálogos, “Normal” y “Cursivo”, esto es para poder diferenciarlos correctamente. Ya lo entenderán cuando lean.

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El grupo de prófugos salió rápidamente de Tokio-3 y enfiló por la carretera que llevaba hacia la cuidad de Tokio-2. A poco andar, hicieron un alto en una gasolinera para cargar combustible y poder cambiarse de ropa en los baños.

Los chicos cambiaron sus ropas escolares por atuendos más juveniles, con los que se veían bastante bien, agregando gafas de sol para complementar. Las chicas por el contrario, se decidieron por vestidos y minifaldas que dejaron babeando a los chicos; salvo por Mouki, que salió con un ajustadísimo pantalón de cuero, que casi le causó un infarto a Kensuke.

Una vez listos todos los preparativos, el grupo se montó al Ford Explorer y enfilaron rumbo a Tokio-2 para pasar el día en la antigua ciudad capital.

— Pasar el día en Tokio-2 no es un mal panorama. ¿Pero por qué no podemos ir a la playa como la última vez? Creo que sería más divertido — preguntó Aya a Shinji.

— Porque ese será el primer lugar al que irán a buscarnos el “Dúo Dinámico”, cuando se den cuenta que les tomamos el pelo — respondió Shinji.

— Pensaste en todo, Shinji — dijo Hikari con una sonrisa.

— Y eso que armé plan sobre la marcha — respondió Shinji, con una sonrisa traviesa.

— Entiendo eso, pero podrían explicarme algo. ¿Por qué tengo que ir acá atrás con él? — preguntó Mouki, señalando a Kensuke, que estaba sentado frente a ella en la parte de carga del Ford Explorer, junto con todos los bolsos.

— Porque no queda espacio acá adelante — dijo Isuzo con una sonrisa traviesa, mirando de reojo a Shinji.

— Acá tampoco — dijo Hikari, aferrándose al brazo de Touji.

— ¿Lo están haciendo a propósito, verdad? — preguntó Mouki con ojos estrechos.

— ¿Cómo puedes pensar tan mal de nosotros? — preguntó una aparente ofendida Isuzo, haciendo sonreír a todos los demás.

El grupo de jóvenes continuó su viaje a Tokio-2 por la carretera. Aún era temprano, había un hermoso día y ya lo estaban pasando bastante bien, mientras que por los parlantes del Ford Explorer se escuchaba a George Michael cantando “Freedom”. Iba a ser un buen día.

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En el aeropuerto militar de la ONU, un frustrado Reagan esperaba que su compañero regresara de la torre de control, ya que al parecer nadie sabía del vuelo desde Alemania y este había ido a preguntar qué rayos estaba pasando. Al cabo de unos minutos, Clinton entró al automóvil y miró a su compañero con pesar antes de hablar.

— No ha salido ningún vuelo desde Alemania con destino a Tokio-3 en las últimas 24 horas.

— ¿Qué? ¿Pero y el llamado de la Mayor Katsu…? — Reagan se detuvo al ver que su compañero lo hacía callar levantando una mano.

— Llamé a NERV desde la torre de control y me informaron que la Mayor Katsuragi y el Sub-Comandante Fuyutsuki, están en una reunión con los Comandantes de las Defensas Estratégicas de Tokio-3 desde las 7:30 de la mañana. Por lo que me informaron, estarán reunidos la mayor parte del día. Además, la Mayor Katsuragi dejó la orden de que no les pasaran llamadas o se los interrumpiera bajo ningún concepto, a menos que atacara un Ángel — informó Clinton.

— Un momento, pero si ella está en una reunión desde la mañana, ¿entonces quién…? — nuevamente Reagan no terminó su pregunta, antes de dar un gruñido — Ikari.

— Solo él conoce las frecuencias de radio de NERV, y tiene los suficientes huevos como para hacernos este tipo de bromas. Ese mocoso de mierda debe estar tramando otras de las suyas — dijo Clinton con resignación.

— ¡Esta vez no se va a salir con la suya! — dijo Reagan, echando humo por las narices mientras ponía en marcha el automóvil.

Así, Clinton y Reagan, dos de los mejores Agentes de Seguridad de NERV, iniciaron el viaje de regreso a Tokio-3 a todo lo que daba el motor de su automóvil.

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Luego de 35 minutos de frenética carrera, pasando luces rojas, esquivando y dejando atrás numerosas patrullas y barricadas policíacas, junto con romper varios records de velocidad al más puro estilo del juego “NEED FOR SPEED”, nuestros sufridos Agentes de Seguridad detuvieron su automóvil en los estacionamientos de una conocida escuela de Tokio-3. Se bajaron de un salto y corrieron adentro, directo a un conocido salón de clases.

— ¡¡IKARI!! — gritó Reagan abriendo la puerta de golpe, haciendo que todos saltaran del susto.

— ¡Oigan! ¿Qué les pasa? Esa no es forma de ingresar a un salón de clases — dijo con el ceño arrugado, una hermosa mujer de larga cabellera rubia y anteojos, que dictaba en ese momento la clase de inglés.

— ¡Guarde silencio! — ladró Reagan y entró al salón, paseando la vista por todo el lugar — ¡No está!

— Te lo dije. Ese mocoso nos la jugó otra vez — dijo Clinton, ingresando también al salón de clases.

— Sus amigos tampoco están, y te apuesto que si miramos el salón de al lado, esas tres chicas tampoco estarán — dijo Reagan con fastidio.

— ¿Se puede saber quiénes son ustedes y qué es lo que quieren? — preguntó la mujer, con el ceño aún más arrugado y las manos en la caderas, visiblemente molesta.

— Seguridad de NERV. Este es un asunto oficial. ¡No se meta! — escupió Reagan, para luego darle una seria mirada a la pelirroja — Oye, Langley. ¿Dónde se metió Ikari?

Asuka miró al hombre con ojos estrechos. No le simpatizó para nada este sujeto. Dio un suspiro de resignación, decidiendo responder la pregunta del mastodonte.

— Dos Agentes de Seguridad aparecieron y se lo llevaron a NERV, junto con sus estúpidos amigos para un interrogatorio — respondió Asuka con mala cara.

— Te apuesto el sueldo de un mes a que esos no eran de Seguridad de NERV — dijo Clinton a Reagan, entrando nuevamente al salón de clases.

Reagan lo miró y levantó una ceja. Clinton dio un bufido.

— Fui aquí lado a echar un vistazo. La novia de Ikari y sus dos amigas no están. A esta hora ya deben estar de camino hacia algún balneario como la última vez — regañó Clinton.

Fue en ese momento, Asuka pudo finalmente armar el rompecabezas. Ahora pudo recodar dónde había visto a esos supuestos “Agentes de Seguridad”. Eran técnicos que daban mantenimiento al EVA-01. Esos tipos se llevaron a Los Tres Chiflados, a la Vaca Lechera y sus amigas. Luego, no pasaron ni 5 minutos, y una “supuesta” hermana de Hikari vino para llevarla a casa por asuntos familiares. ¿Coincidencia? ¡Por supuesto que no!

— Mocoso de mierda — masculló Reagan.

— Cuide su vocabulario delante de mis alumnos — dijo la maestra de inglés, ya harta de todo eso.

— Escucha lindura, sino… — intentó decir Reagan, pero se congeló ante la dura mirada de la mujer.

— ¡No! Escucha tú, pedazo de basura. Tú y tu estúpido amigo no tienen ningún derecho de irrumpir en este salón e interrumpir mi clase — dijo la mujer encarando a Reagan con rostro fiero y ojos amenazantes.

— Somos Agentes de Seguridad de… — intentó decir Reagan, pero fue cortado por la mujer.

— ¡¡Me da lo mismo que seas el Emperador en persona!! No voy a tolerar este tipo de conductas en mi salón de clases, y menos de un par de idiotas que no son capaces de cuidar a un chico de 15 años. Ahora… ¡¡FUERA DE AQUÍ!! — ladró la mujer con voz de mando, haciendo saltar del susto a los dos hombres.

Los dos Agentes de Seguridad quedaron aterrados, mirando a la hermosa mujer con el rostro deformado en una mueca de furia y una mirada asesina, que les prometía una muerte lenta y dolorosa si no se iban de inmediato. Los acobardados Agentes de Seguridad no tuvieron más alternativa que retirarse mansamente, cerraron la puerta cuidadosamente tras de sí.

Las chicas miraban a su maestra como si fuera una especie de diosa, por haberse enfrentado a esos dos gorilas y haberlos dominado hasta el extremo de convertirlos en dos gatitos. Asuka miró a la mujer y sonrió con aprobación, pensando en que le gustaría ser como ella; hermosa y distinguida, pero a la vez fuerte y decidida.

Los chicos por su parte, babeaban contemplando esa hermosa mujer de larga cabellera rubia, que llevaba un distinguido traje hecho a la medida, dejando resaltar sus escandalosas curvas. Era un sueño de mujer, un verdadero monumento a la belleza. Lástima que fuera casada.

Un chico sacó discretamente un tomo del manga de Hellsing y le dio una rápida ojeada.

— Shinji tiene razón. Es idéntica a Integra Hellsing — susurró, enseñándole el manga a los demás.

— Sí, y tiene el mismo carácter — dijo otro.

— Me gustaría que me regañara así, aunque sea solo una vez — dijo otro, con los ojos convertidos en corazones.

La mujer por su parte, sonrió al recordar lo que escuchó. Al parecer Shinji Ikari había burlado a dos Agentes de Seguridad de NERV y luego se había escapado de la escuela con su novia y sus amigos. Sabía que ese chico era especial desde el día que lo conoció. Y como nota aparte, su cuerpo estaba desarrollándose bastante rápido. Sonrió para sí.

— Okay. Let´s go back to the class — dijo la mujer, atrayendo la atención de sus alumnos.

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Los dos Agentes de Seguridad, caminaban a la salida de la escuela verdaderamente frustrados. Primero, Ikari y sus amigos se volvieron a burlar de ellos; y para colmo, ahora una mujer estúpida los había reprendido como si fueran un par de niños. Aunque la estúpida esa estaba bastante buena.

— ¡Maldición! ¿Y ahora qué más puede salir mal? — se quejó Reagan.

— ¡¡ALTO AHÍ, Y ARRIBA LAS MANOS!!!

Los dos Agentes de Seguridad se congelaron al ver a un centenar de policías atrincherados frente a la escuela detrás de sus patrullas, con las que además bloqueaban la salida. También había un par de helicópteros y un camión del equipo SWAT, cuyos efectivos estaban dispuestos estratégicamente para volarles la cabeza si intentaban algo estúpido; como tratar de huir.

— Te dije que te detuvieras cuando vimos la primera barricada; pero no, tenías que seguir — se quejó Clinton, levantando las manos.

Reagan bufó por lo bajo.

— Oigan ustedes, somos de Segu…

— ¡¡ARRIBA LAS MANOS O ABRIMOS FUEGO!!

A Reagan no le quedó otra alternativa más que obedecer.

— ¡Al suelo boca abajo! Separen brazos y piernas… palmas arriba…

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El grupo de fugitivos llegó a su destino sin inconvenientes y fueron directo al distrito comercial, que era mucho más grande, surtido y entretenido que el de Tokio-3. Recorrieron algunas tiendas, donde las chicas no pudieron resistir la tentación de comprar algo, para total fastidio de los chicos, que tenían que cargar sus bolsas; en especial de Kensuke, que llevaba las bolsas de Aya y Mouki.

Luego de una rápida escala en el Ford Explorer para dejar las compras, siguieron recorriendo el lugar. Entraron a un estudio fotográfico y se tomaron fotografías en grupo, en parejas, disfrazados y haciendo poses raras. Al final salieron con un montón de fotografías, que se le regalaron a Isuzo como recuerdo. La chica se entristeció un poco al recordar su viaje, por lo que sus amigos y Shinji la llevaron directo a un Karaoke para subirle el ánimo y cantar un rato.

Pasaron un agradable momento en el Karaoke, y se rieron a más no poder al escuchar “cantar” a Kensuke; o cuando este comenzó a pelear con Mouki por cantar una determinada canción. Al final, terminaron rodando por el suelo enredados en el cable del micrófono, causando las carcajadas de todos.

Luego del Karaoke, decidieron ir a comer a un popular restaurante de comida China, llamado “Nekohanten”. Fueron atendió una hermosa chica china de larga cabellera morada. Les causó gracia un mesero medio ciego que andaba cortejando a la mesera; o al menos lo intentaba, ya que siempre terminaba declarándosele a las plantas o las paredes. Obviamente la chica terminó bastante molesta y golpeó al chico con lo primero que encontraba a mano. Como la gente reía divertida y aplaudía ante todo ese espectáculo, lo dejaron pasar creyendo que era solo un espectáculo para los clientes.

Luego de ese delicioso almuerzo, fueron al cine a ver una película. Esta vez eligieron los chicos y entraron a ver una reposición de “Los Siete Samuráis”. Las chicas no estaban muy convencidas, pero finalmente tuvieron que reconocer que la película no estaba tan mal. Luego de eso fueron a un parque de diversiones, donde se subieron a todos los juegos que pudieron.

Se subieron al carrusel y luego a los autos chocadores, donde entre todos aniquilaron al pobre Kensuke. Entraron a la “Casa del Terror”, donde las chicas gritaron como locas, y luego las llevaron a la “Casa de la Risa”, para que se les pasara el susto. Luego de eso, subieron a la “Montaña Rusa”.

Como era de esperar, luego de las vueltas de rigor, el grupo bajó temblando de pies a cabeza y les costó un poco bajar los niveles de adrenalina. Se sirvieron un refrigerio para calmarse y luego se fueron a jugar Tiro al Blanco, donde Shinji arrasó con todo y le tuvieron que rogar que se retirara, ya que los estaba dejando sin premios. Kensuke también demostró destreza y puntería en el juego, ganando un gran oso de peluche que le regaló a una sonrojada Mouki, entre las risas disimuladas de los demás.

Antes de darse cuenta, se les había ido el día y tuvieron que dejar el parque de diversiones para emprender el regreso a Tokio-3, cargados hasta arriba con peluches, gracias a la increíble puntería de Shinji.

Subieron al Ford Explorer, se acomodaron como pudieron entre los peluches y las compras de las chicas, y Shinji condujo en dirección a la carretera que los llevaría de vuelta a la ciudad fortaleza.

— Gracias por este día chicos. Jamás lo olvidaré — dijo Isuzo dejando que una rebelde lágrima se le escapara de uno de sus ojos.

Shinji le tomó una mano y le dedicó una sonrisa. Isuzo le devolvió la sonrisa, pero sus ojos decían otra cosa, mientras se aferraba con fuerza a uno de los numerosos peluches que Shinji ganó para ella.

Hikari y Touji se sintieron mal por la chica, debía ser realmente duro para ella. Aya miró por la ventanilla sin saber qué decir. En la parte de atrás, Kensuke, bajó el rostro con pena. Le caía bien Isuzo. Agrandó los ojos cuando Mouki se recargó contra su pecho mientras aferraba el oso de peluche que él le había regalado. La chica se veía triste. Pasó un brazo por los hombros de ella, y esta no protestó. Kensuke cerró los ojos. Podía entenderla, él también estaba triste.

El grupo de chicos pasó un hermoso día, pero tuvieron un amargo regreso.

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Tal como la vez pasada, Shinji, repartió a los chicos cada uno en su respectiva casa, dejando a Isuzo para el final. Ayudó a la chica a entrar sus compras y sus numerosos peluches. Estuvo en su casa unos minutos y luego se retiró.

Shinji regresó al Ford Explorer con la cabeza gacha y el corazón apretado. Había tenido que consolar a una emocionada Isuzo y eso le dejó un amargo sabor de boca. De pronto, sintió que lo levantaban en el aire y que lo estrellaban contra el costado del Ford Explorer.

— Así que te quería encontrar — dijo Reagan, con su rostro a escasos centímetros del de Shinji, mientras lo sujetaba en el aire de las solapas — ¿Te crees muy gracioso, verdad? Nos tuviste todo el día de arriba abajo buscándote por todas partes.

— Lo siento… no era yo en ese momento — dijo Shinji, consciente de que fue su ”Otro Yo” el que armó todo ese enredo, ahora que había vuelto a la normalidad.

— ¿Y crees que con eso se arregla todo? — preguntó Clinton, también enojado.

Shinji bajó el rostro, pero ambos hombres pudieron ver lágrimas correr por las mejillas del chico. En eso, este se soltó del agarré de Reagan con un veloz movimiento de sus brazos y miró a ambos hombres con furia.

— Ella se va de Japón… mi novia… se va de Japón y no regresará más — dijo Shinji con fuerza, pero a la vez con pena.

— Cuanto lo siento — se burló Reagan, y se ganó uppercut, que lo mandó de espaldas al suelo.

Clinton quiso irse sobre Shinji, pero se encontró con el cañón de una Desert Eagle. Reagan revisó su pistolera y estaba vacía ¿En qué momento se la había quitado? Se preguntó, mientras se masajeaba su dolorida mandíbula.

— Ahora escúchenme los dos. Ella se va a París este viernes y hoy era el último día que tenía para estar con ella, ya que mañana tengo que estar en NERV todo el día haciendo pruebas y entrenamientos de combate — explicó Shinji.

— ¿Y ahora te bajó el amor por ella, después de meterte con cuanta mujer se te cruzó por delante en la fiesta del otro día? — preguntó un enojado Reagan.

Esa fue una puñalada por la espalda para Shinji, y la vergüenza se vio reflejada en su rostro. Apretó con fuerza la mandíbula, conteniendo las ganas de llorar. Le colocó seguro al arma y se la lanzó de regreso a Reagan.

— Sé que soy una basura, y aunque me cueste admitirlo, no me diferencio mucho de mi padre. Sé que le fallé a mi novia, y sé que la engañé. Por eso no le podía fallar ahora; no ahora que en verdad me necesita… no ahora que puedo en parte… enmendar el daño que le causé — dijo Shinji, llorando sin darse cuenta.

Los dos Agentes de Seguridad miraron al chico si saber qué decir.

— Pueden decirle a Misato si gustan… me da igual.

Con esa últimas palabras, un derrotado y apenado Shinji, subió al Ford Explorer, lo echó a andar y condujo calle abajo, dejando atrás a dos Agentes de Seguridad de NERV mirándolo irse, sin atinar nada.

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Tal como dijo Shinji, el jueves estuvo en NERV desde la primera hora de la mañana. Lo primero fue un examen médico, donde Ritsuko lo testeó en miras a la aplicación de la cura para su Trastorno de Identidad Disociativo. Eso lo animó un poco, pero no lo suficiente. Ni siquiera las insinuaciones de Ritsuko sobre una fiesta privada con Maya como invitada, fueron capaces de levantarle el ánimo en ese momento. Y es que las palabras de Reagan aún seguían resonando en su mente.

“¿Y ahora te bajó el amor por ella, después de meterte con cuanta mujer se te cruzó por delante en la fiesta del otro día?”

Shinji estaba deprimido, triste y avergonzado. Algo que no era muy común en él desde que empezó todo ese asunto de su “Otro Yo”. Esto era algo de lo que todos podían darse cuenta. Incluso Asuka; que quería masacrarlo por lo del día anterior, se abstuvo de hacer algo. Shinji no era ni la sombra de lo que era últimamente.

Las pruebas de sincronización transcurrieron sin novedad, constatando que los niveles de todos se incrementaron. Esto alegró a Misato, pese a ver el estado de su protegido y amante ocasional. Ritsuko también estaba un tanto preocupada. Pese a que lo de ella y Shinji era más por diversión, ya le había cogido cariño al chico y se preocupaba por él.

La tarde no fue muy distinta. Ejercicios de combate en los EVA y al final algo de entrenamiento de combate, momento en que apareció el Capitán de Corbeta Mason, para llevar a Shinji a otro lugar, y continuar con su entrenamiento en explosivos. Esto logró subirle un poco el ánimo al Tercer Elegido, ya que trabajar con explosivos lo encontraba muy interesante. Aun así, Mason se dio cuenta de que Shinji no era el mismo de siempre.

Finalmente Shinji pudo dejar NERV entrada la tarde. Apenas salió, fue directo a casa de Isuzo, donde también estaban sus amigas Aya y Mouki, para la que sería la última cena en Japón.

Comieron y conversaron hasta bien entrada la noche. Aya y Mouki se despidieron entre lágrimas, prometiéndole a Isuzo ir a despedirla al aeropuerto al día siguiente. Shinji también se iba a ir, pero Isuzo le insistió que se quedara. Al final se quedó a pasar la noche durmiendo en un sillón, que la madre de Isuzo acomodó de tal forma que quedó bastante cómodo.

Shinji no pudo dormir. Daba vueltas de un lado a otro sin poder conciliar el sueño, hasta que Isuzo bajó desde el segundo piso cerca de las 2:00 de la madrugada. La chica se metió entre las cobijas, recostándose con él en el sillón. Por extraño que parezca, después de eso pudo finalmente quedarse dormido.

Al día siguiente, Shinji se encaminó muy temprano a NERV, prometiéndole a Isuzo, ir a despedirla al aeropuerto.

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Shinji estaba con la cabeza en cualquier parte, menos en donde se suponía que debía estar. Eso le quedó claro al Capitán de Corbeta Mason, al ver como Shinji fallaba tres blancos seguidos. El chico tenía una puntería excelente, por lo que fallar tres blancos seguidos significaba que algo realmente grave le estaba pasando.

El Capitán de Corbeta Steve Mason, era un hombre que rondaba los 40 años, de complexión fuerte, alto, cabello rubio y ojos azules. Mason era un brillante oficial de la Marina Norteamericana, y había recibido cuanta condecoración existía por sus destacadas acciones en el campo de batalla, en las numerosas guerras en que se vio inmiscuido Estados Unidos después del Segundo Impacto. Aun así, su rango seguía siendo Capitán de Corbeta; un rango inferior al que debería ostentar en este momento, pero su mala costumbre de decir siempre lo que pensaba, había generado cierto recelo hacia él. Como resultado, su brillante carrera militar se vio estancada.

En el fondo, a Mason esto le daba exactamente lo mismo. Él era un hombre de acción, no servía para puestos de escritor donde tendría que luchar contra un montón de papeles. Él prefería seguir con sus amados SEAL, entrenando nuevos reclutas y participando en algunas operaciones de vez en cuando. Por eso todos se sorprendieron cuando aceptó un puesto de escritorio como “Agregado Militar de la ONU en NERV”.

Mason tuvo una razón para esto. Él no era ningún imbécil. Sabía que NERV era mucho más de lo que aparentaba y que llegado el momento, en NERV se decidiría el destino del mundo. Cuando eso ocurriera, él estaría ahí para hacer su parte. Lo que nunca imaginó, es que tendría que entrenar a un Piloto de Evangelion.

Una vez aterrizó por primera vez en NERV, supo que el Comandante Gendo Ikari conocía muy bien su curriculum militar. Esta fue la razón por la cual; pese a formar parte de la ONU, le solicitó que entrenara personalmente al Tercer Elegido. Y la verdad, no podía dejar de estar de acuerdo con el hombre.

Si bien el chico había logrado derrotar al enemigo en su primera batalla, solo había llegado unas horas antes a Tokio-3, y no tenía ningún tipo de entrenamiento antes de subir al EVA-01. El chico había ganado la batalla por pura suerte. Ese detalle le llamó poderosamente la atención y fue por esta razón que aceptó entrenarlo. Se sorprendió a saber qué el Tercer Elegido resultó ser el propio hijo de Gendo Ikari.

Shinji Ikari, era un chico tímido, introvertido y con un serio problema de autoestima, pero había algo especial en él. El chico era una verdadera esponja. Absorbía conocimientos y aprendía con una facilidad abismante. Es como si hubiera nacido para ser un soldado. Fue entonces y gracias a la Mayor Misato Katsuragi, que tuvo acceso al video de un enfrentamiento contra un Ángel, pudiendo finalmente ver los registros de la cabina del piloto. Al verlo pelear y al ver su imagen en la cabina mientras lo hacía, pudo ver un cambio en Shinji durante la batalla, pasando del temor y la duda, a una fiereza que era todo lo contrario a su personalidad habitual.

Fue viendo esa grabación, viendo el cambio en los ojos y la disposición del Tercer Elegido en medio del momento más complejo y tenso de la batalla, cuando lo comprendió. Shinji Ikari era un “Berserker”.

Los Berserker son personas de temperamento calmado, apacible y algo introvertido, pero que a la hora de luchar, se transforman en guerreros fieros y poderosos que no se intimidan ante nada. Él se había enfrentado a un Berserker en una operación en Medio Oriente, y el sujeto eliminó por sí solo a casi todo su escuadrón, antes de abatirlo en un combare mano a mano que por poco y le cuesta la vida.

Es por eso que estaba seguro de que Shinji era un Berserker; y si no recibía un buen entrenamiento, esto podía ser más un problema que un beneficio. Katsuragi aceptó modificar el entrenamiento y comenzó a entrenarlo como si estuviera preparando a un futuro SEAL. No le sorprendió que pese a lo duro del entrenamiento, el Tercer Elegido logró un tremendo avance. Esto quedó demostrado en sus más recientes batallas contra los Ángeles; además se convirtió en un excelente Francotirador. Esto lo traía de regreso al presente. Shinji falló su quinto blanco seguido.

— Muy bien, déjalo. No tiene caso seguir con esto. Tu cabeza está en otra parte — dijo Mason.

— Perdón — dijo Shinji, algo apenado.

— ¿Qué te pasa? Hace tiempo que no te veía así. Pensé que ya habíamos superado esto — dijo Mason, viendo con seriedad al chico frente a él.

El Tercer Elegido miró fijamente al Ex-SEAL. Era un buen sujeto. Le había enseñado muchas cosas y le estaba muy agradecido por eso; de lo contrario, es probable que ya hubiera muerto peleando contra un Ángel. Confiaba en él y en este momento necesitaba desahogarse. Luego de un profundo suspiro, comenzó a hablar.

Shinji no se guardó nada. Lo contó todo; incluso su problema con su “Otro Yo”; por supuesto, obviando su íntima relación con Misato y Ritsuko, y su fugaz encuentro con Maya.

Mason quedó más que impresionado. Ahora podía comprender ciertos cambios de ánimo y en la personalidad de Shinji. Ciertamente un Trastorno de Identidad Disociativo calzaba perfectamente con todo lo que había visto, y le alegraba saber que tuvieron el suficiente tino para hacer que Shinji fuera analizado y puesto en tratamiento por un por un psiquiatra, junto con saber que la doctora Akagi ya estaba trabajando en una solución al problema.

Esto también lo ayudó a entender por qué había fallado cinco blancos seguidos. El problema de su novia que estaba por irse a París era algo que lo tenía bastante complicado. Fue en ese momento, luego de largo rato conversando y sacando todas sus frustraciones y penas, que Shinji recordó algo muy importante.

— ¡Rayos! Me olvidé de la hora — dijo Shinji aterrado.

— ¿En cuánto más toma el avión tu novia? — preguntó Mason.

El Tercer Elegido miró su reloj de pulsera y su rostro palideció.

— El avión parte en 45 minutos. Nunca llegaré a tiempo — dijo Shinji, desesperanzado.

— Llegarás. Déjalo en mis manos. ¡Vamos! — dijo Mason poniéndose de pie, y salió corriendo del campo de entrenamiento de NERV, mientras tomaba su teléfono móvil; siendo seguido de cerca por Shinji.

Luego de algunos minutos; que a Shinji le parecieron eternos, llegaron a la superficie, momento en que Shinji vio algo que nunca se hubiera esperado. Un helicóptero Sikorsky SH-60 “Seahawk” de la marina norteamericana, estaba en medio de la calle, con las palas girando y creando una turbulencia alrededor de él.

— Llamé a la base de la marina norteamericana para pedirles un favor. Es más rápido que un automóvil — dijo Mason, dándole un par de palmaditas en la espalda a Shinji, luego de lo cual ambos corrieron hacia el helicóptero.

El Sikorsky SH-60 “Seahawk” se elevó en el aire e inclinó la nariz al hacer un cerrado giro a la derecha, momento en que se dirigió directo al aeropuerto de Tokio-3. Al cabo de unos minutos ya estaban sobre el aeropuerto, pero se les prohibió aterrizar en alguna pista sin un permiso oficial.

— ¿Cómo bajaremos? — preguntó Shinji.

— Tal como te enseñé en el entrenamiento — dijo Mason con una sonrisa y acercó el micrófono de sus audífonos a la boca — Colócate sobre la entrada principal. Vamos a bajar — le dijo al piloto.

La gente que estaba saliendo o entrando del aeropuerto en esa momento, vio como un helicóptero con el emblema de la US NAVY, se situaba sobre la entrada del aeropuerto, dejando caer una gruesa cuerda hasta el suelo, por la que poco después descendieron dos soldados. Uno de ellos entró corriendo al aeropuerto, mientras que el otro le hizo señas al helicóptero, que soltó la cuerda y luego de dar un cerrado giro, emprendió rumbo hacia el mar.

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— Hija, tenemos que abordar — dijo la madre de Isuzo.

— Pero Shinji aún no llega — dijo una afligida Isuzo.

— Hija, lo entiendo, pero si no abordamos perderemos el avión — dijo la mujer.

Isuzo miró hacia la entrada del aeropuerto una vez más, pero no vio nada. Shinji no aparecía. La chica dejó escapar lágrimas de pena y resignación, asintiendo tristemente con la cabeza.

Aya y Mouki abrazaron a su amiga y lloraron juntas, prometiendo escribirse y no perder el contacto. Touji, Hikari y Kensuke, también estaban ahí; después de todo, se habían hecho amigos de la chica. Lo menos que podían hacer era despedirse de ella.

Luego de despedirse de todos, finalmente llegó la hora de partir, y dando un último vistazo a la entrada del aeropuerto, Isuzo Masaki, tomó su bolso de mano y siguió a su madre rumbo al avión.

— ¡¡ISUZO!!

Todos los que estaban ahí se voltearon al escuchar ese potente grito, solo para ver a un chico vistiendo un uniforme militar azul oscuro, casi negro, con chaleco antibalas, rodilleras, guantes y una pistola enfundada en una pistolera, a un costado de su pierna derecha.

— ¡¡ISUZO!! — volvió a gritar, buscándola con la mirada

— ¡¡SHINJI!! — gritó la chica, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

Ambos jóvenes pudieron verse a la distancia. Por unos momentos ninguno atinó a nada, pero finalmente ambos comenzaron a correr el uno al otro. A medio camino se encontraron en un fuerte abrazo entre los aplausos de los presentes.

Isuzo lloraba aferrada a Shinji con todas sus fuerzas, mientras que Shinji, en el estado emocional en el que estaba, también terminó llorando con ella.

— Sabía que vendrías… lo sabía — dijo Isuzo entre lágrimas.

— Perdón por llegar tarde… yo… estaba…

— ¿Preparándote para ir a una guerra? — preguntó Isuzo al ver el atuendo de Shinji.

— Algo así — respondió Shinji, con una leve sonrisa.

Ambos jóvenes caminaron hasta donde estaban los demás, pero ninguno de ellos dijo algo. No querían molestarlos; después de todo, esos eran sus últimos momentos.

— Hija… tenemos que abordar — dijo la madre de Isuzo con algo de pesar.

— ¿Nos podrían dar un momento? — preguntó Isuzo.

Comprendiendo, la madre de la chica y los demás se apartaron un poco para darles algo de privacidad. Isuzo se quitó un collar con una hermosa gema colgando de él, y se lo colocó a Shinji.

— Un recuerdo para que no me olvides — dijo la chica con una amarga sonrisa.

— Yo… no traje nada para darte — dijo Shinji apenado.

— No es necesario. El tiempo que pasamos juntos fue el mejor regalo que pudiste darme… nunca te voy a olvidar Shinji — dijo la chica llorando de la emoción.

— Ni yo a ti — dijo Shinji con sinceridad.

Se miraron con ojos húmedos por un momento, y compartieron un último y amargo beso, abrazados con todas sus fuerzas. Al separarse, Isuzo acarició el rostro de Shinji con una débil sonrisa en los labios.

— Te amo — dijo la chica, le dio un último y fugas beso en los labios y se apartó de él.

Shinji quedó de pie ahí sin saber qué hacer, viendo como Isuzo tomaba su bolso y se iba con su madre rumbo al avión. No podía quedarse así. Tenía que decirle algo. Entonces empezó a correr hasta ella, pero unos guardias lo detuvieron a poco andar.

— ¡¡ISUZO!! — gritó Shinji con todas sus fuerzas.

Isuzo se volteó al escuchar el grito de Shinji y lo vio forcejeando con unos guardias. Le sonrió con amargura, se despidió de él por última vez y desapareció por la puerta de embarque. Isuzo Masaki se había ido.

Continuará…

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Notas del Autor: Finalmente Isuzo Masaki se fue de Tokio-3, dejando atrás a un deprimido Shinji. Sé que toda esta parte de la despedida estuvo un poco larga, pero sentí que le debía un buen final a este personaje.

También me tome la libertad de hacer un humilde homenaje a Ranma ½ en este capítulo; una de las series más entretenidas que he conocido. Otro punto importante es que finalmente apareció el tan mencionado Capitán de Corbeta Mason. Este personaje tendrá una aparición mucho más activa de ahora en adelante.

Si bien, estos tres últimos capítulos eran para dejarle algo en qué pensar a Shinji, de aquí en adelante la cosa cambia de ritmo y el “Shinji Hentai” comenzará hacer de las suyas otra vez, dándole a Shinji un nuevo problema de faldas, en el preludio de lo que será un nuevo arco cargado de aventuras.

Lo de un “Shinji Berserker” es algo que me daba vueltas en la mente desde hace tiempo. ¿Recuerdan como en ocasiones Shinji cambiaba su forma de ser al pelear con un Ángel? Eso me dejó con la duda de que en una de esas Shinji fuera realmente un “Berserker”. Ya hay algo en mente para eso, porque sí, habrá un “Shinji Berserker” desatado en un futuro no tan lejano.

El Sikorsky SH-60 “Seahawk”, es una variante naval del Sikorsky SH-60 “Black Hawk”, para la Marina Estadounidense. El “Seahawk” está equipado con sonoboyas y torpedos, que lanza al mar para lo que se denomina “Guerra Antisubmarina”. En otras palabras, cazar y hundir submarinos enemigos.

Bien, es todo lo que puedo decir por ahora. Saludos y nos leemos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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