Evangelion: Mi Otro Yo (+18) - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - 36 Esa rubia debilidad
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36: Esa rubia debilidad 36: Esa rubia debilidad Nota 1: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o quienes les sucedan legalmente en el futuro.
Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento.
No me demanden.
Nota 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.
Nota 3: Shinji tiene dos tipos de diálogos, “Normal” y “Cursivo”, esto es para poder diferenciarlos correctamente.
Ya lo entenderán cuando lean.
_________________________________________________________ Shinji estaba de pie ante uno de los ventanales del aeropuerto, observando como el avión de Isuzo se perdía en el horizonte.
Se sentía terriblemente mal.
Había dejado ir a una chica maravillosa, una chica que lo amaba a tal punto, que no le importó que él no la quisiera de la misma forma.
Aferró con fuerza la gema del collar que ella le había regalado para que no la olvidara.
Ciertamente nunca podría olvidarla.
Isuzo Masaki se había ganado un lugar muy especial en su corazón.
Deseó nuevamente poder quererla de la misma forma en que ella lo quería a él; pero no podía.
¿Por qué tenían que ser así las cosas?
¿Qué es lo que tenían Rei y Asuka de especial, para hacerlo sentir de esa forma con ellas?
No supo cuánto tiempo estuvo parado frente a ese ventanal luego de que el avión se perdiera de vista, pero debió ser mucho tiempo.
Entonces, el Capitán de Corbeta Mason le puso una mano en el hombro para llamar su atención.
— Shinji… es hora de irse — dijo el hombre, con una mirada comprensiva.
Shinji se volteó y vio a Mason junto a sus amigos.
Ellos tenían razón, era hora de retirarse, pero él no estaba preparado para irse aun.
Tenía mucho en que pensar.
— Me quedaré un rato más… yo… necesito pensar.
Tomaré algo en la cafetería del aeropuerto y después me iré a casa en un taxi — contestó Shinji, intentando una sonrisa.
— Entiendo — dijo Mason, apretándole el hombro con su mano — No te preocupes demasiado por esto.
Hiciste lo correcto.
Solo dale algo de tiempo.
Shinji afirmó con su cabeza, se quitó la pistolera con la Beretta y se la tendió a Mason.
No quería tener más problemas por el ama, ya que los guardias del aeropuerto lo habían detenido al verlo armado.
Fue gracias a Mason que lo soltaron cuando mostró su identificación.
En cuanto a sus amigos, también entendieron su decisión y la respetaron.
Se despidieron de él y se fueron junto con Mason fuera del aeropuerto.
Shinji respiró pesadamente, observó nuevamente el cielo y se encaminó a la cafetería del aeropuerto que estaba en el segundo piso, por lo que tenía una excelente vista de las pistas desde donde despegaban y aterrizaban los aviones.
Por suerte había tenido el suficiente juicio para pasar a buscar su cartera antes de salir de NERV, o no tendría como pagar el café que pretendía ordenar, o el taxi que lo llevaría de regreso al departamento de Kaji.
Con eso en mente, decidió buscar un lugar junto al ventanal para observar el cielo, recordando a la hermosa chica que fue su novia.
En eso estaba Shinji cuando escuchó unos sollozos.
Al mirar en esa dirección, vio a una mujer de larga cabellera rubia, llorando a un par de mesas de distancia.
En un primer momento no la reconoció, pero cuando ella levantó un poco el rostro, la reconoció de inmediato.
Solo existía una mujer en Tokio-3, que era una copia idéntica de Integra Fairbrook Wingates Hellsing: su profesora de inglés.
— ¿Ikari?
— preguntó ella, sorprendida al verlo ahí.
— Sí… soy yo.
Quiero decir, hola maestra — dijo Shinji bastante aturdido — ¿Se encuentra bien?
En ese momento, la mujer recordó en el estado en que estaba, y se quitó los lentes para secar las lágrimas de sus ojos.
— Lo siento… debe ser bastante extraño para ti ver a tu maestra en este estado — dijo la mujer.
— ¡No!
Quiero decir, sí… no, bueno… yo… La mujer miró con sorpresa a un encasquillado y sonrojado Shinji Ikari, que no sabía qué más decir.
Eso le causó gracia y comenzó a reír.
Shinji se sonrojó un poco más, pero se sintió mejor al ver que ella había dejado de llorar.
— ¿Te gustaría acompañarme?
— preguntó ella, un poco más repuesta, secándose las lágrimas con un pañuelo.
— S-sí… me gustaría — respondió Shinji.
La mujer miró a Shinji de pies a cabeza con el ceño fruncido, reparando por primera vez en su atuendo militar, con chaleco antibalas incluido, mientras se sentaba a la mesa frente a ella.
Justo en ese momento apareció una camarera y Shinji ordenó una taza de café.
— ¿Vas a una fiesta de disfraces?
— preguntó la mujer, una vez la camarera se hubo retirado.
— No, nada de eso.
Es que no alcancé a cambiarme de ropa al salir de NERV — dijo Shinji, un tanto sonrojado por la pregunta.
— ¿NERV?
Es verdad, eres Piloto de Evangelion.
Pero dime ¿Siempre tienes que vestir así en NERV?
¿No es un poco extraño?
— preguntó ella, curiosa.
— No, por supuesto que no.
Estaba en un entrenamiento de combate — explicó Shinji.
— ¿Entrenamiento de combate?
¿Algo así como entrenamiento militar?
— preguntó ella.
— Sí, algo así — dijo Shinji, sin querer profundizar el tema, ya que realmente no podía entrar en detalles sobre eso por temas de seguridad.
— ¿Y por qué no te cambiaste de ropa antes de salir de NERV?
— preguntó nuevamente ella.
La pregunta de la mujer fue un mazazo para Shinji, que recordó la reciente partida de su novia; o ex-novia a estas alturas.
Su semblante decayó en forma inmediata.
— Perdón.
¿Dije algo malo?
— preguntó la mujer, con un tono algo preocupado.
— No, es solo que… — trató de decir Shinji, momento en que llegó la camarera trayendo su café.
Shinji agradeció a la mujer y dio un sorbo al café.
Estaca caliente y amargo; justo lo que necesitaba.
Entonces devolvió la vista a la mujer frente a él.
Era su maestra de inglés, por lo que no encontró nada malo en contarle lo que había pasado.
Así que le relató a groso modo su relación con Isuzo y el motivo por el que estaba en el aeropuerto.
— Lo lamento Ikari.
Debe ser duro para ti — dijo la mujer.
— Sí, bien… así son las cosas — dijo Shinji algo apenado, dando otro sorbo a su café.
Se produjo un momento de silencio, hasta que Shinji se animó a reanudar la conversación — ¿Y usted por qué estaba…?
— intentó preguntar Shinji, pero se detuvo al ver como la mujer cambiaba el rostro relajado por uno triste — Perdón.
No quise ser impertinente.
— Está bien.
Creo que es justo que te lo cuente después de la confianza que tuviste al contarme tus problemas — dijo la mujer con algo de pesar.
— No es necesario — dijo Shinji, pero vio como ella levantaba una mano para silenciarlo.
La mujer dio un fuerte suspiro, y habló.
— Encontré a mi marido en la cama con otra mujer… en mi casa… en mi cama — dijo la mujer, con nuevas lágrimas de impotencia y frustración.
Shinji quedó con la boca abierta sin saber qué decir ante eso.
Era algo realmente fuerte de oír.
Entonces ella continuó.
— Tuvimos una fuerte discusión.
Estaba tan furiosa que le partí la cabeza con un florero.
El maldito interpuso una denuncia por agresión en mi contra.
Logró obtener una orden de alejamiento y ahora no puedo acercarme a menos de 100 metros de él, ¿Lo puedes creer?
Después de eso me pidió el divorcio; a lo que accedí sin objeciones.
Pero de alguna forma un abogado amigo suyo, logró que el muy desgraciado se quedara con todo… me dejó en la calle.
Shinji miró con ojos desorbitado, como la mujer terminaba de un trago la copa que estaba bebiendo, depositándola luego sobre la mesa con una mueca de amargura.
Entonces ella continuó con su relato.
— Ya no tenía motivos para estar aquí, por eso iba a irme de esta ciudad.
Pero había una maldita congestión en la carretera por culpa de un accidente y… perdí mi vuelo… nada me sale bien –- dijo con una triste sonrisa, quitando con brusquedad una rebelde lágrima que se le había escapado.
Shinji no sabía qué decir.
Nunca imaginó que esa mujer tuviera semejantes problemas.
Siempre se veía tan alegre en la escuela.
Nunca hubiera imaginado el drama que tenía en su vida privada.
Ciertamente sus problemas con su “Otro Yo”, no eran nada en comparación con los de esta mujer.
— ¿Qué va a hacer ahora?
— preguntó Shinji.
— La verdad no lo sé.
Perdí mi vuelo a Estados Unidos, no tengo donde vivir… realmente no lo sé.
Por suerte no había renunciado a la escuela… al menos conservo mi trabajo — dijo ella, con una sonrisa amarga.
Shinji en ese momento tuvo una idea.
No estaba muy seguro que fuera lo correcto, pero no podía dejar a su maestra de inglés en la calle.
Además, estaba seguro de que Kaji no tendría problemas; por el contrario, probablemente lo mataría si supiera que no lo propuso.
— Maestra Legrand… si gusta puede pasar la noche en mi casa — dijo Shinji, lanzado la propuesta.
La mujer miró a Shinji con sorpresa por algunos segundos, pero luego de pensarlo por un momento, esbozó una sonrió.
________________________________________________________________________________ — Adelante — dijo Shinji.
— Gracias — dijo la mujer.
La rubia ingresó al departamento y se sorprendió por lo limpio y ordenado que estaba; ya que Shinji le había contado por el camino que vivía con un amigo, y esperaba encontrar el típico departamento de soltero con todo el lugar de cabeza.
— Póngase cómoda — dijo Shinji, mientras fue a ver la contestadora y puso los mensajes.
Tiene un mensaje de // Misato // Click // ¡¡KAJI.
MALDITO DESGRACIADO.
ME DEJASTE PLANTADA!!
Esta es la última vez que te aguanto esto.
Olvídate de mí.
¡¡IDIOTA!!!
Tiene un mensaje de // Kaji // Click // Hola Shinji, esta noche no llego a casa.
Tengo trabajo pendiente y no llegaré hasta mañana en la tarde.
¡Ah!
Por cierto, si llama Misato, no sabes nada de mí.
Nos Vemos.
Tiene un mensaje de // Asuka // Click // Oye idiota, ¿dónde te metiste?
Te busqué en NERV y no te encontré y tu teléfono móvil no contesta.
Me debes una explicación por lo de tu escape de la escuela y… ¿podrías darte una vuelta por acá y cocinar algo?
Las comidas instantáneas de Misato me están matando.
Tiene un mensaje de // Kensuke // Click // Hola Shinji, sé que no es un buen momento, pero… oye, esa tenida de combate estaba súper.
¿Crees que puedas conseguirme una?
Bueno, nos vemos, y lamento lo de Isuzo, me caía bien.
Shinji suspiró con resignación, arrepintiéndose de haber revisado los mensajes.
— ¿Ese Kaji es el amigo con quien compartes este departamento?
— preguntó la rubia.
— Sí, bueno, en realidad el departamento es de él.
Yo solo vivo con él — explicó Shinji.
— ¿Seguro no se molestará?
— preguntó la mujer, levantando una ceja.
— Por supuesto que no — dijo Shinji, restándole importancia.
— Bien, es un lugar agradable — dijo ella mirando el departamento — ¿Crees que pueda tomar un baño?
— agregó.
— Por supuesto.
Pude dejar sus cosas en mi cuarto, está por ese pasillo al fondo y el baño está por este otro lado — dijo Shinji señalando otra dirección.
— Gracias Ikari… y puedes llamarme Sabrina.
Pero solo fuera de la escuela — dijo la mujer, con una linda sonrisa.
Shinji quedó congelado al ver la sonrisa que le regaló la mujer, y sobre todo por la confianza que le dio al permitirle llamarla por su nombre.
— Gra, gracias… Sabrina… puedes llamarme Shinji — dijo el chico, sonrojado.
La mujer sonrió en respuesta y se encaminó al cuarto de Shinji, mientras el susodicho se quedaba parado como un idiota, viendo como ella entraba a su cuarto y cerraba la puerta tras de sí.
— ¡Shinji!
¿Podrías venir un momento?
— llamó la mujer desde el cuarto, luego de unos segundos.
Shinji acudió de inmediato al llamado de su maestra.
Ingresó al cuarto y cuando iba a preguntar qué pasaba, quedó de piedra al ver lo que ella miraba con tanta atención.
Un afiche de Integra Hellsing que tenía pegado en la pared.
— Esa soy yo… ¿Cómo es que tú…?
—intentó preguntar ella.
— ¡¡No es usted!!
Créame.
Es Integra Hellsing.
Es un personaje de mi manga favorito — trató de explicarse Shinji.
— ¿En verdad?
Pero es igual a mí.
Digo… soy yo — dijo la mujer, parándose junto al afiche para probar su punto.
Eran como dos gotas de agua, excepto por el habano en la boca.
— Sí… ya me había dado cuenta — dijo Shinji sonrojado, mirando hacia otro lado.
— ¿Integra Hellsing?…
ahora recuerdo.
En la escuela he escuchado a algunos chicos referirse a mí como Integra.
Tú entre ellos — dijo la mujer, mirando a un sonrojado Shinji.
El Tercer Elegido dio un respingo mientras la mujer volvía a mirar el afiche.
— Así que era por esto.
Realmente no lo puedo creer.
La mujer de este dibujo es idéntica a mí.
Aunque yo no fumo habanos — dijo la rubia con una mirada apreciativa.
Luego de eso, Shinji pasó unos vergonzosos minutos explicándole a su maestra en qué consistía el manga de Hellsing, y por qué tenía un afiche de Integra en su habitación.
Al final ella sonrió aparentemente satisfecha con su explicación, y le pidió algo de intimidad para preparar sus ropas.
Shinji salió de la habitación dando un suspiro de alivio.
Sintió que esa explicación le había quitado un par de años de vida.
Decidió preparar la cena para calmarse.
Se quitó el chaleco antibalas y se puso manos a la obra.
Tan concentrado estaba en lo que hacía, que no se percató cuando su maestra ingresó al baño, o cuando salió de este y entró a la cocina.
— No sabía que cocinaras, Shinji.
Un sorprendido Tercer Elegido se volteó al sonido de la voz de su maestra, y casi le da un ataque al ver a la mujer.
Ella vestía un sencillo vestido blanco con tirantes, que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, dejando sus hombros descubiertos.
El vestido se transparentaba un poco, revelando que la mujer se había puesto bragas, pero no un sujetador, por lo que podía ver claramente sus pezones a través de la tela.
— ¿Por qué no tomas un baño?
Yo puedo terminar aquí — dijo ella con una sonrisa.
— Yo… bien… ya casi… casi termino y… — intentó decir Shinji.
— No te preocupes por la comida.
Yo termino acá.
Es lo mínimo que puedo hacer — dijo la mujer, empujando al Tercer Elegido fuera de la cocina.
Shinji se rindió y aceptó la solicitud de su maestra.
En realidad necesitaba un baño; uno con agua bien fría, ya que no quería problemas por culpa de su “Otro Yo”.
Una vez terminó su ducha fría, Shinji salió del baño vistiendo unos jeans azules y una polera blanca con el emblema de NERV, estampado en rojo en las mangas y la parte superior izquierda del pecho.
La mujer ya tenía lista la mesa para la cena cuando apareció el joven Piloto EVA, por lo que comenzaron a comer, mientras conversaron de todo un poco, pero cuidando dejar de lado los temas que a ambos los tenían sensibles.
Al terminar de cenar, ambos decidieron lavar juntos los platos y como aún era temprano, se instalaron en la sala para ver alguna película en el gigantesco televisor de Kaji.
Como suele ocurrir a menudo, no encontraron nada que valiera la pena su atención, por lo que finalmente optaron por dejar un canal de música para escuchar.
Entonces la mujer divisó la licorera de Kaji y decidió tomar algo.
Shinji decidió acompañar a la rubia con una gaseosa, pero luego de discutirlo un momento, y de que la mujer señalara que mientras bebiera solo un poco, Shinji comenzó a beber con ella.
Primero hicieron un brindis por Isuzo, para que tuviera una buena vida en París.
Luego fue un brindis por Sabrina, para que pudiera salir adelante de su desastroso divorcio.
Luego otro brindis para que ella encontrara un lugar donde vivir; otro brindis porque ese lugar fuera bonito, y así siguieron por largo rato.
Al final la pareja quedó bastante mareada, por lo que inevitablemente se les soltó la lengua, por lo que comenzaron a contarse algunas infidencias que jamás habrían compartido estando sobrios.
Sobre todo porque eran maestro-alumno.
— Y después lo hicimos ssssobre la hierba… frente al lago — dijo Shinji con una sonrisa soñadora, arrastrando un poco las palabras.
— Que hermossso… debió ssser algo grab… gradiso… no… grandioso.
Eso — respondió la rubia, enredando un poco las palabras.
— Sip… lo fue — afirmó Shinji, con una sonrisa tonta.
— Como te envidio… hace casssi… casssi un año que yo… que yo… nada de nada — dijo una mareada, Sabrina con pesar.
— ¡No te creo!
— dijo Shinji, impactado.
— De… de verdad.
Créeme — dijo la rubia, haciendo un puchero.
— No te… no te creo — negó nuevamente, un mareado Shinji.
— Esss… esss verdad.
Hace casi un año que… que el maldito de mi ex, no me tocaba… ¡Ja!
Ahora sssé por qué… ssse acossstaba con otra — dijo una ahora amargada rubia.
— Permíteme decir… que tu ex, era un imbesssil.
¿Quién sssería tan idiota de buscar otra… con una mujer como tú por esspossaaaa?
— dijo Shinji mirando la esbelta figura de su maestra, sentada junto a él en el sillón de tres cuerpos.
— Gracias Shinji — dijo ella, y en un impulso, le plantó un beso en la frente.
Ese beso causó una inmediata reacción en el Tercer Elegido, y su pulsera empezó a parpadear entre el azul y rojo.
La mujer miró con curiosidad y algo de diversión ese extraño suceso.
— Oye, tu pulsssera tiene lusssses.
¿Hum?
Ya paró… quedó en rojo — dijo la mujer, algo mareada.
— Me encanta el rojo — dijo Shinji con una sonrisa seductora — ¿En verdad que hace cassssi un año que… nada de nada?
— Sssí… desgraciadamente — respondió la rubia con pesar.
— ¿Y cómo te arreglabas?..
digo… ya sssabes — dijo Shinji, con una sonrisa pícara.
— Eso no se le pregunta a una mujer… niño traviesssso — dijo ella con una sonrisa.
— Je, tienes razón… en todo cassso, un año es mucho tiempo… si yo fuera tu espossso… no passsaría un solo día en que no hiciéramos — dijo Shinji, acercando su rostro al de ella.
— ¿De verdad?
— preguntó ella divertida.
— De verdad — respondió Shinji, dándole un rápido vistazo al cuerpo de la mujer — Y ssssi me permite decirlo maestra… está para comérsssela.
— ¿Tanto asssí?
— preguntó ella, acercando el rostro al de Shinji.
— Sssi pudiera… con usted no me privaría de nada… hasssta inventaría algunas cosassss — dijo Shinji, a escasos centímetros de los labios de la mujer.
— Demuéssstramelo — dijo ella, y lo besó.
Pese a no estar totalmente sobrio, los ahora desarrollados instintos de Shinji entraron en acción por acto reflejo, y le devolvió el beso a su profesora mientras se iba sobre ella, aprisionándola contra el sillón.
Ambos se besaron con pasión.
Shinji totalmente excitado y la mujer volviendo a sentirse viva otra vez.
Al sentir las manos del chico comenzaban a recorrerla, sintió como la bruma del alcohol se iba despejando un poco, mientras su cuerpo se encendía como si fuera un árbol de navidad.
Una deliciosa sensación que no sentía desde hace mucho tiempo comenzó a abrumar a la mujer.
— Espera… espera un momento — dijo ella, apartándose del beso.
— ¿Qué pasa?
— preguntó Shinji, con ansiedad por seguir en lo que estaba.
Igualmente un poco más despejado y bastante excitado.
La mujer procedió a quitarse cuidadosamente los lentes, los dejó sobre la mesita que estaba frente al sillón, y luego miró a Shinji con el deseo pintado en el rostro.
— Ahora sí… ya puedes comerme si lo deseas — dijo con una sonrisa seductora.
Shinji sonrió y se fue sobre ella, dispuesto a cumplir esa demanda a cabalidad.
Como hombre que era no, podía fallarle a esa hermosa mujer.
Poco después, la ropa de ambos estaba desparramada por el suelo y los gemidos de placer de la mujer resonaban por todo el departamento.
________________________________________________________________________________ Shinji abrió los ojos y se encontró con que estaba en su cuarto.
Miró la hora y eran apenas las 7:25 de la mañana.
Se sentó en la cama con un gemido y de forma inmediata se sujetó la cabeza.
Le punzaba como nunca antes en su vida.
Con sumo cuidado se levantó de la cama y caminó hasta el baño.
Relajó la presión de su vejiga que amenazaba con estallar y luego metió la cabeza bajo el grifo del agua fría del lavamos.
— Buena idea.
Eso espanta el dolor de cabeza.
— Sí, vi a Misato hacer esto a menudo, así que supuse que funcionaría — dijo Shinji por inercia, hasta que cayó en cuenta de en verdad estaba hablando con alguien.
Sacó de inmediato la cabeza desde debajo del grifo de agua helada, y cayó en cuenta de que una hermosa rubia de unos 27 ó 28 años, estaba sentada orinando en el inodoro junto a él.
— ¡¡Ack!!
— exclamó el Tercer Elegido, saltando como si fuera un gato asustado.
— Perdón, es que ya no aguantaba las ganas — dijo la mujer, un tanto sonrojada.
Shinji estaba apegado contra la puerta del baño, mirando a la mujer con ojos desorbitados mientras el agua le goteaba desde la cabeza.
— Ma… ma… maestra — logró articular apenas, un sorprendido Shinji.
— Te dije que podías llamarme Sabrina.
Además, después de lo que hicimos anoche, creo que ya superamos eso de maestro-alumno — dijo la mujer, tomando algo de papel higiénico para limpiarse, y luego levantándose para largar la cadena.
Solo en ese momento, Shinji recordó lo de la noche anterior.
Las imágenes lo golpearon una tras otra, mientras su rostro se ponía más rojo que el EVA-02.
En verdad se había comido por entero a ese mujer la noche anterior y… ¡Oh!
Cielos; había disfrutado eso.
Fue entonces que se percató que ambos estaban desnudos y por acto reflejo se tapó su intimidad, la que estaba amenazando con despertar en todo su esplendor.
La mujer se lavó las manos y luego miró a un apenado, sonrojado y mojado Shinji.
Sonrió y le lanzó una toalla.
— Shinji… tenemos que hablar — dijo la rubia con seriedad.
Por supuesto que tenían que hablar.
Shinji asintió con la cabeza y acompañó a la mujer de regreso a su cuanto, haciendo un esfuerzo sobrehumano para quitar la vista de esas redondas y carnosas nalgas que tenía frente a él.
Como si el cuerpo desnudo de esa hermosa mujer no fuera suficiente, al llegar a su habitación, Shinji recibió otro golpe sensorial al sentir el olor a sexo flotando en el aire.
Sintió un leve mareo, pero pudo controlarse.
— Siéntate — dijo la mujer, dando palmaditas sobre la desarreglada cama.
Shinji dudo por unos segundos, pero finalmente asintió, y se sentó junto a rubia en la desarreglada cama, cubriendo su intimidad con la toalla para evitar que ella viera que ya estaba casi listo para ir la acción nuevamente.
— Shinji… lo que pasó anoche, fue algo producto del exceso de alcohol.
Ninguno de los dos estaba muy consciente de lo que hacía — comenzó a hablar la rubia.
— Estoy de acuerdo — concordó el joven Piloto EVA.
— Sí, bien… aun así, te doy las gracias.
Esas palabras, ciertamente Shinji no las esperaba.
Miró a la mujer con verdadera sorpresa.
— Lo de anoche fue… increíble.
Me hiciste sentir cosas que nunca había sentido antes… para tu corta edad, déjame decirte que eres un amante formidable — dijo ella algo sonrojada.
— Gra… gracias — dijo Shinji un tanto sonrojado, pero con el pecho inflado de orgullo.
Ambos se observaron un momento.
Shinji tratando de fijarse en el rostro de la mujer para no ver sus desnudos y hermosos senos, que había devorado a conciencia la noche anterior.
— Shinji… sé que no debería decir esto, ya que soy tu maestra, pero… me gustaría… quiero decir… no me molestaría que lo de anoche se repitiera otra vez — logró decir la mujer, con las mejillas sonrojadas.
Una corriente eléctrica recorrió a Shinji de pies a cabeza al escuchar esas palabras.
Entonces… — A decir verdad… a mí también me gustaría que se repitiera — dijo Shinji, quitando la toalla y dejando ver su imponente erección.
— ¡Shinji!
¿Ahora?
— preguntó la sorprendida mujer, observando la erecta masculinidad de joven sentado junto a ella.
— Estuviste un año sin diversión.
Tienes que ponerte al día — dijo Shinji con una sonrisa traviesa.
— Sí… tienes razón — concordó ella con una sonrisa, y se fue sobre Shinji como si fuera una gata en celo… Shinji se dejó querer.
Continuará…
_______________________________________________________________________ Notas del Autor: El “Shinji Hentai” ha reaparecido en gloria y majestad, metiendo a Shinji en otro enredo de faldas, y nada menos que con una maestra de inglés.
Pero no pueden negar que lo está pasando muy bien.
Ahora las cosas se le van a poner cuesta arriba a Shinji, por causa de esta mujer y sus ansias por recuperar el tiempo perdido.
Ahora sí que Shinji va a tener que tomar vitaminas si quiere estar vivo para lo que se viene por delante.
Saludos y nos leemos.
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