Evangelion: Mi Otro Yo (+18) - Capítulo 38
- Inicio
- Todas las novelas
- Evangelion: Mi Otro Yo (+18)
- Capítulo 38 - Capítulo 38: Suicide Blonde
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 38: Suicide Blonde
Nota 1: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.
Nota 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.
Nota 3: Shinji tiene dos tipos de diálogos, “Normal” y “Cursivo”, esto es para poder diferenciarlos correctamente. Ya lo entenderán cuando lean.
_________________________________________________________
Eran cerca de las 12:00 de la noche cuando Shinji llegó finalmente al departamento de Kaji, después de haber estado con Ritsuko desde las 8:30 de la tarde en adelante. Tenía una radiante sonrisa de satisfacción en los labios; y no es para menos, considerando que la rubia le dio el prometido masaje por todo el cuerpo… usando sus senos.
Tenía que reconocer que la doctora Ritsuko Akagi es fenomenal en la cama. Disfrutaba plenamente cada uno de sus encuentros con ella. Tal vez ese era el motivo por el cual le seguía el juego cada vez que ella se le insinuaba; porque sabía que tendría sexo del bueno.
Bien pensado, era algo verdaderamente increíble todo esto le estuviera pasando a él. Hace unos meses ni en sueños habría imaginado tener sexo con una chica; mucho menos con una mujer adulta. Ahora ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho. Pero de todas sus conquistas, tres mujeres habían dejado una huella imborrable en él.
Primero estaba Ritsuko Akagi; su maestra, la mujer que le enseñó todo lo que sabe en cuanto al sexo y al cuerpo femenino. La mujer que aún hoy en día le sigue enseñando cosas nuevas, mientras se disfrutan mutuamente en un acto con la justa medida de lujuria y placer.
Luego estaba Misato Katsuragi; su tutora y amiga. La mujer que le enseñó que el sexo puede ser mucho más divertido de lo que nunca imaginó. Una mujer que con su forma juguetona de desenvolverse en la cama, le hizo descubrir el sexo de una forma pasional y algo desenfrenado.
Por último estaba Isuzo Masaki, la joven mujer que le enseñó que el sexo es mucho más que algo físico. Con ella conoció algo que no había experimentado antes con Ritsuko o Misato. Con Isuzo conoció la ternura y el amor.
El corazón de Shinji se apretó al recordar a Isuzo. Se llevó una mano al pecho, sintiendo la gema que colgaba del collar bajo su ropa. “Espero que encuentres alguien que realmente te merezca, Isuzo”, pensó con algo de pesar.
Meneó la cabeza para apartar esos pensamientos de su mente, buscó la llave de repuesto en un pequeño hueco en la baranda del pasillo y entró al departamento.
Todo estaba oscuro y silencioso. Si todo salía como él esperaba, en este momento su maestra de inglés debía estar dormida entre los brazos de Kaji. Lo sentía un poco por Misato. Aunque en el fondo ellos no eran novios; y además Kaji siempre la engañaba. No era una excusa, pero así eran las cosas. En todo caso, Misato también había engañado Kaji con él. Aún recordaba ese día que lo hicieron en el hospital. Habían creado un par de poses nuevas para agregar al Kamasutra.
Shinji dejó caer su mochila en uno de los sillones junto con su chaqueta y se fue directo al baño. Se dio una rápida ducha caliente para sacarse el olor a mujer del cuerpo. Cuando estuvo listo se fue a su cuarto con una toalla amarrada en la cintura y con otra secándose el cabello. Ritsuko había hecho maravillas con su masaje. Ya no le dolía ni un solo músculo, pero estaba cansado. Lo único que quería en este momento era meterse en la cama y dormir. Lo que no esperaba es que la luz de su cuarto estuviera encendida.
Al abrir la puerta de su cuarto, grande fue su sorpresa al encontrar a su hermosa maestra de inglés recostada sobre la cama, vistiendo un conjunto de fina y provocativa lencería de encaje de color negro, apoyando la espalda en las almohadas, mientras leía con interés un tomo del manga de Hellsing.
Pese al cansancio acumulado, su viejo camarada de tantas batallas, hizo acopio de sus últimas reservas de energía y se puso valerosamente en pie. En cosa de segundos estaba listo para enfrentar otra dura batalla; si es que Shinji decidía ir a la guerra con esa mujer que tenía al frente.
— ¿Maestra? — preguntó un incrédulo Tercer Elegido, ya que no esperaba encontrar a la mujer en su cuarto.
— ¡Shinji! ¿Por qué tardaste tanto? — preguntó Sabrina, cerrando el tomo del manga de Hellsing, dejándolo a un lado y levantándose de la cama para caminar insinuantemente hasta el susodicho, atrapándolo en un fuerte abrazo mientras le enterraba la cabeza en sus suaves pechos.
El joven Piloto EVA se sintió en el paraíso cuando su rostro fue enterrado en ese suave y esponjoso par de senos. Por un instante se perdió en el momento, disfrutando de la situación y del intoxicante aroma de la mujer, pero pronto su conciencia comenzó a trabajar comprendiendo la situación. Con el dolor de su alma se apartó un poco de su maestra, haciendo un esfuerzo sobre humano por no mirar la eróticamente estimulante vestimenta de la rubia.
— ¿Qué pasó con Kaji? — logró preguntar Shinji, más para sí mismo que para ella.
— Ese amigo tuyo es un estúpido engreído con complejo de Playboy — gruñó Sabrina con el ceño fruncido y una mirada afilada.
— ¿Qué pasó? — preguntó Shinji, curioso.
— Cuando regresé al departamento, él ya estaba aquí. Conversamos un rato, compartimos un par de copas de vino y reímos un poco con algunos comentarios chistosos suyos. Entonces se las dio de seductor, haciendo algunos avances y trató de agarrarme un pecho. Le di un puñetazo y me vine a tu cuarto — explicó Sabrina, molesta ante el recuerdo.
El Tercer Elegido hizo una mueca. Sí, definitivamente ese era Kaji.
—Me disculpo por él — dijo Shinji, resignado — Hablaré mañana con él y…
El joven Piloto EVA no alcanzó a terminar lo que decía, ya que Sabrina sujetó su rostro con las manos y le plantó un profundo beso, metiéndole la lengua en la boca, atacándolo sin contemplación y dejándolo totalmente aturdido y extasiado. Cuando finalmente se separaron, lo hicieron con un sonido húmedo y quedaron unidos por un fino hilillo de saliva.
— Maestra, yo… — intentó decir un aturdido Tercer Elegido.
— Shinji, creí haberte dicho que me llamaras Sabrina cuando estemos solos — dijo la rubia, casi en un susurro.
— Sabrina… yo… no sé si esto sea… correcto — logró articular Shinji; apenas.
Un nuevo e intenso beso acalló las palabras de joven Piloto EVA, que no pudo evitar abrazar con fuerza a la rubia. El sentirla así, tan cerca de él, hizo que todo su cansancio quedara en el olvido, mientras sus instintos comenzaron a salir a flote una vez más.
— Quedamos en que me ayudarías a recuperar el tiempo perdido. ¿Recuerdas? — le susurró Sabrina al oído.
Al separarse un poco de ella, vio esos ojos celestes que lo miraban con deseo detrás de los anteojos de montura redonda, su sonrisa seductora y su rubia cabellera que caía por su espalda y los costados de su rostro. Era una mujer bellísima y estaba ahí, en su cuarto, semidesnuda, deseosa y dispuesta a entregarse a él; un simple, pero afortunado chico de 15 años.
Las cadenas que sujetaban a Shinji cayeron desechas y se encaminó a la cama con la mujer. Ella se recostó sobre la cama, haciendo de esa simple acción algo tremendamente erótico. Shinji se quitó la toalla dejando ver una respetable erección, pese al duro trabajo que le dio Ritsuko unas horas antes. Se subió a la cama, quedando de rodillas a los pies de la mujer.
Sabrina sonrió en forma lasciva al ver la erecta masculinidad de Shinji y levantó la pierna izquierda. Shinji sintió una deliciosa sensación cuando la mujer le acarició el torso con la punta de los dedos del pie. La caricia fue descendiendo gradualmente hasta llegar a su miembro, donde ella se divirtió estimulándolo con precisos movimientos de su pie.
Shinji emitió un gruñido al sentir como su camarada de armas era frotado deliciosamente por el diestro pie de Sabrina; pero necesitaba más. Sujetó el pie de la mujer con una mano y lo apartó a un lado para ir sobre ella, abriéndole accidentalmente las piernas. Su vista se fijó inmediatamente en la tentadora entrepierna de la mujer, cubierta por unas pequeñas bragas de encaje, que estaban visiblemente húmedas en la parte del medio. Tragó sonoramente.
Casi en un trance, un prendido Shinji estiró las manos y procedió a quitarle la diminuta y húmeda prenda de encaje a una feliz Sabrina, que esbozaba sonrisa lasciva. Shinji volvió a tragar sonoramente cuando vio en gloria y majestad la expuesta, húmeda y tentadora intimidad de la mujer ante él. Entonces miró su pulsera y se llevó una sorpresa al verla prendida en color azul. ¿Era él? ¿En verdad era él y no su “Otro Yo”?
Shinji no tuvo demasiado tiempo para seguir pensando en eso, ya que Sabrina se sentó en la cama para poder estirar los brazos y sujetaron por el cuello, obligándolo luego a recostarse con ella en la cama. Entonces Shinji pudo sentir la agradable sensación de recostarse sobre la hermosa mujer, mientras ella lo atrapaba en un fuerte abrazo, al tiempo que cerraba las piernas atrapándolo por las caderas.
Sabrina besó a su alumno con desesperación y deseo, dejándolo literalmente sin aliento. Al separarse luego de un fiero combate de lenguas, ambos dieron un fuerte suspiro llenando sus pulmones de aire. Sonrieron e intercambiaron miradas. Shinjin tragó. La mirada de Sabrina estaba cargada de deseo y de una demanda implícita.
Recostado y aprisionado sobre esa exuberante mujer, Shinji analizó su única opción. ¿Sería capaz de satisfacerla? Al menos una vez sí, estaba seguro. Pero ella no se conformaría solo con una vez. ¿Sería capaz de hacerlo más de una vez en el estado en que estaba? Tendría que averiguarlo. Le quitó los lentes a la mujer, los dejó sobre la mesita de noche y la volvió a besar.
________________________________________________________________________________
Shinji abrió los ojos y se encontró con un techo ya familiar. Era su habitación en el departamento de Kaji. Al mirar a su costado derecho, pudo ver a una hermosa rubia durmiendo plácidamente acurrucada junto a él. Sonrió con satisfacción y orgullo. Cumplió con su deber. Tuvo que forzar la máquina, pero no falló; lo cual no era una hazaña menor. Sabrina era muy apasionada. Se entregaba por entero y le gustaba recibir con la misma intensidad. Era un verdadero milagro que siguiera con vida después de la pelea que le dio.
Miró su reloj en la mesita de noche y eran casi las 12:00 del día. Era bastante tarde, pero era normal despertar a esa hora después de la noche anterior; sin contar el día pasado. Se levantó con cuidado para no despertar a la rubia. Al verla dormida en su cama apenas cubierta con las sabanas, su exhausto camarada de armas igualmente amenazó con volver a la vida, así que apartó la vista para calmarse y dejarlo descansar. Tenía merecido un buen descanso. Se lo había ganado.
Con sus impulsos algo más controlados, tomó las dos toallas que dejo tiradas la noche anterior y se encaminó al baño. Necesitaba con urgencia una ducha fría y comer alguna cosa. Estaba muerto de hambre.
— Al fin despertaste — dijo de pronto el dueño de casa.
Shinji detuvo su camino al escuchar el tono de voz de Kaji. Parecía molesto. Al verlo, efectivamente estaba con mala cara, pero lo que lo sorprendió fue un ojo en tinta. Entonces recordó lo que le dijo Sabrina la noche anterior: “Se las dio de seductor, haciendo algunos avances y trató de agarrarme un pecho. Le di un puñetazo y me vine a tu cuarto”
Inevitablemente, Shinji se rió.
— No le encuentro la gracia — dijo Kaji, logrando que Shinji dejara de reír — Ahora siéntate.
Shinji se sentó, aún con una pequeña sonrisa en los labios. Kaji por el contrario, estaba con el ceño fruncido y visiblemente molesto.
— Déjame felicitarte. Tu última conquista es impresionante. Una mujer hecha y derecha; y muy hermosa debo agregar. Hasta te acostaste con ella — casi escupió Kaji.
Shinji lo miró sorprendido y con algo de temor.
— Si te preguntas cómo lo supe; bien, los gemidos de tu amiguita no me dejaron dormir anoche — dijo Kaji con fastidio.
Shinji se puso rojo en el acto. Sabía que ella fue un poco escandalosa, pero no creyó que tanto.
— Shinji, yo no soy quién para darte discursos sobre moral, pero no puedo dejar de decir que tienes que controlarte. Lo entiendo con alguna chica de tu edad, pero esa de allá adentro en tu cuarto es una mujer hecha y derecha; y no cualquier mujer, es tu maestra. Lo que hicieron es un delito. ¿Lo sabías? — dijo Kaji con seriedad.
— Kaji… yo… — intentó decir Shinji, pero se quedó sin palabras.
— Está bien. Lo entiendo. Tienes un problema. Un problema serio. De alguna forma cuando no eras tú, lograste levantarte a esa mujer. Lo cual no es algo menor — dijo Kaji.
— La verdad no recuerdo muy bien cómo paso… estaba un poco ebrio — comentó Shinji.
— ¿Ebrio? — preguntó Kaji, levantando una ceja.
— Olvida eso. El punto es que nunca quise que esto pasara — dijo Shinji con resignación.
— Bien, quiéraslo o no, esto ya pasó. Ahora tienes que salir de este lío. Porque “es” un lió; uno muy grande — dijo Kaji con mucha seriedad.
El hombre de la coleta de puso de pie para asomarse por el corredor que da a la habitación de Shinji, cerciorándose de que la puerta estuviera cerrada, antes de volver a sentarse para continuar en susurros.
— Esa mujer es tu maestra de inglés. Si se enteran en la escuela, la despiden y luego la meterán presa por abuso de menores. No importa que digas que estuviste plenamente de acuerdo en acostarte con ella. Así que por tú bien y por el de ella, deja esto hasta aquí. Termina lo que sea que tu “Otro Yo” inició con ella lo antes posible.
Shinji asintió bajando el rostro, analizando lo que dijo Kaji. “Abuso de menores”. No lo había pensado de esa forma. Entonces eso quería decir que lo de él con Misato y Ritsuko, podría ser tratado de la misma forma si los descubrían. No era un pensamiento agradable. Tendrían que tener más cuidado de ahora en adelante para futuros encuentros.
Shinji abrió los ojos sorprendido al descubrirse pensando en ser más cuidadoso en sus escapadas, en vez de terminar con eso. ¿Significaba esto que ya le estaba cambiando la personalidad? Tendría que hablar con Ritsuko sobre este tema; si lograba que ambos permanecieran con ropa y en posición vertical.
Mala idea. Ya lo habían hecho medio vestidos una vez apoyados en una pared. Se llevó una mano al rostro en frustración.
— Tranquilo. Puedes contar conmigo si pasa algo. Solo llámame, ¿de acuerdo? — preguntó Kaji, poniéndole una mano en un hombro.
Shinji afirmó con la cabeza y esbozó una sonrisa. Esas palabras lo hicieron sentir mejor.
— Bien, será mejor que me vaya — dijo Kaji encaminándose a la puerta.
— ¿Te vas? — preguntó Shinji, incrédulo.
— Es lo mejor. No quiero toparme con “Sir Integra Hellsing”. Con un ojo en tinta ya tengo suficiente. Voy a molestar un rato a Misato. En una de esas la pillo volando bajo y… tú sabes — dijo Kaji colocándose unas gafas de sol para disimular su ojo morado.
— ¿En serio vas a ir a probar suerte con Misato? — preguntó Shinji, aún más incrédulo.
— Ya te dije que no soy quién para dar discursos de moral. En todo caso; te felicito. Una mujer como esa rubia que tienes en tu cuarto, no cualquiera se la lleva a la cama.
Luego de esas palabras y de un leve saludo, el hombre de la coleta dejó el departamento.
Shinji miró a Kaji y dio un suspiro de resignación. Turbio como es en cuanto a las mujeres, sigue siendo un buen amigo. Lástima que no haya podido ligarse a Sabrina y sacársela de encima. Aunque tampoco estuvo tan mal. La noche anterior se había divertido mucho con ella en la cama.
Con eso en mente, el Tercer Elegido fue al baño, se metió a la ducha y largó el agua helada para apartar cualquier mal pensamiento de su mente.
________________________________________________________________________________
Al regresar a su cuarto, Shinji se encontró a Sabrina de pie y desnuda, mirando un papel pegado en la pared con cinta adhesiva. Al sentirlo llegar se dio vuelta y le sonrió.
— Hola ¿Amaneciste bien? — preguntó la rubia con una sonrisa juguetona.
— Sí… estoy bien — respondió Shinji un tanto nervioso.
Lo cierto es que el Tercer Elegido estaba tratando de no mirar el desnudo cuerpo de la rubia, pero estaba fracasando miserablemente. ¿Y cómo no hacerlo? Frente a él estaba una bellísima mujer con un cuerpo de infarto, totalmente desnuda sin ningún tipo de pudor. Bien, considerando todo lo que le hizo a la rubia la noche anterior y como recurrió todo su cuerpo hasta el cansancio, sentir pudor en realidad estaba de más.
— ¿Qué significa eso de ahí? — preguntó Sabrina, señalando el papel que llamó su atención.
Esa pregunta logró finalmente distraer a Shinji del tentador cuerpo desnudo de la rubia y se acercó para contemplar más de cerca el papel.
Era un calendario que había hecho en su computadora con el tiempo que le quedaba antes de que su “Otro Yo” tomara su lugar a tiempo completo. Este es un dato que le entregó la propia Ritsuko, obtenido del análisis realizado por MAGI. Según la rubia, ya estaba trabajando en la cura, la cual estaría antes del tiempo límite. Otro dato confirmado por MAGI. Esa información lo tenía relativamente tranquilo; lo que no quitaba el hecho de que quisiera contar los días.
La tabla decía: “Tiempo que queda antes de que ÉL me sustituya”. Estaban tachados 12 días de 50. Tomó un lápiz y tachó un día más.
— Es algo complicado de explicar, pero no lo tomes en cuenta. Es más un juego que otra cosa — explicó Shinji, restándole importancia — Por cierto, hablé con Kaji. Dijo que lo siente.
— Más le vale o lo golpeó otra vez — dijo Sabrina un tanto enojada.
— Sí, bien… salió por el resto del día, así que no va a molestarte — explicó Shinji.
— ¿Eso quiere decir que estamos solos? — preguntó ella, apegándose al Tercer Elegido, que sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
Sabrina amplió su sonrisa y le dio un beso en los labios, luego se giró y fue hasta uno de sus bolsos para buscar un par de toallas, agachándose en el proceso y dándole una gloriosa vista de su tentador trasero. Shinji tragó sonoramente ante la excitante vista. Entonces la rubia se irguió y caminó hacia la puerta del cuarto.
— Iré a tomar un baño. Nos vemos luego — dijo la rubia con una sonrisa pícara, abrió la puerta y salió fuera, aun totalmente desnuda, meneando las caderas y perdiéndose por el corredor.
Shinji soltó el aire que sin darse cuenta estaba conteniendo y por fin se relajó. Esa mujer era mala para los nervios. Kaji tenía razón, debía sacársela de encima lo antes posible. Pero primero haría algo de comer. El hambre lo estaba matando. Se quitó la toalla con que se cubría y se colocó unos pantalones cortos y una polera gris con el logo de la U.N. SPACY estampado en el frente.
Se fue directo a la cocina y comenzó a volar de un lugar a otro preparando una contundente y abundante comida, ya que imaginaba que su nueva conquista también tendría hambre.
Luego de unos minutos Shinji se llevó una sorpresa al ver a Sabrina aparecer vistiendo una de sus camisas. Eran una camisa blanca de lino que mantenía abierta, pudiendo apreciar que no llevaba un sujetador. La única prenda fuera de la camisa eran unas lindas bragas de encaje color rosa.
— Espero no te moleste que me ponga una de tus camisas — dijo la rubia con una sonrisa pícara.
— No… no hay problema, pero… ¿No deberías ponerte algo más de ropa? — preguntó Shinji, nervioso, dándole un rápido vistazo a la mujer medio desnuda, que no tenía problema en que él la viera tan escasamente vestida.
— ¿Para qué usar más ropa? Solo estamos nosotros dos — dijo ella con una sonrisa traviesa.
Luego de esa contundente afirmación, a Shinji no le quedó nada más que argumentar y continuó preparando la comida. Aun así, le fue imposible dar algunos fugaces vistazos a la mujer semidesnuda, que sonreía complacida por la atención.
________________________________________________________________________________
Tal como Shinji había supuesto, ambos estaban totalmente hambrientos, por lo que literalmente arrasaron con la comida. Una vez satisfecho el estómago, levantaron la mesa y lavaron los trastos. Después de eso se dejaron caer en los sillones de la sala para reposar la comida, prendiendo el gran televisor de Kaji. Pero Shinji no pretendía quedarse ahí por más tiempo. Comprendiendo que esa mujer era un peligro en potencia, decidió salir de ahí lo antes posible. Eso lo hizo recordar que quedó de ir a ver a Asuka.
— Bien, tengo cosas que hacer, así que voy a tener que salir un rato — dijo Shinji, poniéndose de pie.
— ¿Te vas? — preguntó la rubia, mirándolo sorprendida.
— Sí, es que quedé de juntarme hoy con Asuka — explicó Shinji con una sonrisa algo nerviosa.
Sabrina lo miro; realmente lo miró. Pasaron largos segundos ahí sin moverse, hasta que ella cruzó sus largas y hermosa piernas, mientras cruzaba también sus brazos bajo sus senos, entonces su mirada se volvió afilada, dura, y habló.
— ¿No pensarás marcharte y dejar sola a tu ama… vampiro?
Escuchar esas palabras fue como una descarga eléctrica para el Tercer Elegido. Simplemente contempló impactado a la despampanante rubia sentada en el sillón, con las piernas cruzadas y una mirada dura y afilada, con una expresión en el rostro que decía claramente que esperaba una respuesta.
Shinji tragó sonoramente.
Esas palabras dichas de forma tan formal y dura, eran palabras que sin dudas diría Integra Hellsing. Entonces recordó que Sabrina se lo había pasado leyendo el manga de Hellsing, por lo que ella ya debería estar al tanto de quién es “Integra Fairbrook Wingates Hellsing” y la clase de relación que tiene con su vampiro.
Shinji se estremeció ante ese pensamiento y creyó comprender lo que pasaba. ¿Era esto una especie de juego de rol? ¿Acaso ella realmente quiere jugar a…?
— Te hice una pregunta, Alucard. ¡¡Contéstale a tu ama!! — demandó la mujer, con voz fuerte y cortante.
Esas últimas palabras causaron un cortocircuito en la mente de Shinji. Todo rastro de racionalidad dejó la mente del Tercer Elegido y fue movido por algo mucho más fuerte que él. Antes de darse cuenta de lo que hacía, se postró ante la mujer, apoyando una rodilla en el suelo mientras inclinaba el rostro.
— Por supuesto que no me marcharé. Sabes que siempre estaré a tú lado, Sir Integra Hellsing. Soy tu fiel sirviente, el vampiro Alucard… deme órdenes, mi ama — dijo Shinji con un tono de voz grave y profunda.
Sabrina esbozó una amplia sonrió ante las acciones del joven postrado ante ella. Descruzó las piernas y las dejó ligeramente abiertas, luego estiró la pierna derecha y con la punta de los dedos del pie, hizo que Shinji levantara el rostro para verlo directo a los ojos.
— Esperando órdenes… Miss Hellsing — insistió el pseudo-vampiro Ikari, con una sonrisa que dejaba ver sus dientes, que por una de esas cosas que no se pueden explicar, mostraban unos relucientes colmillos.
La sonrisa de Sabrina se amplió y habló.
— Hazme el amor, vampiro… hazme el amor una y otra vez, como si no fuera a haber un mañana. No te detengas por nada. No dejes que nada te distraiga. Cumple mi orden, sirviente — dijo la mujer, acariciándole la mejilla con los dedos del pie.
— Como usted desee… mi ama — respondió el pseudo-vampiro, aumentando su sonrisa.
________________________________________________________________________________
Asuka se paseaba de arriba abajo por el departamento. El idiota de Shinji aún no llegaba y ya casi eran las 7:00 de la tarde. ¿Le habrá pasado algo? No, las malas noticias vuelan, si hubiera pasado algo ya lo sabría. Entonces, ¿dónde se metió?
En NERV ni pensarlo, Shinji no iba para allá a menos que fuera estrictamente necesario. Tampoco podía estar con los idiotas que tiene por amigos. Hikari le comentó que pasaría toda esa tarde con Touji, y había escuchado que las amigas de la Vaca Lechera le dijeron a Kensuke que tenía que acompañarlas de compras al centro comercial. Al parecer iba a cargar sus compras en penitencia por las estupideces que había dicho, buscando personajes escasamente vestidas para que ellas se disfracen.
Solo quedaba una posibilidad. ¿Acaso Shinji y la muñeca…?
No podía ser. Ahora que lo recordaba, escuchó a la doctora Akagi decirle a la muñeca que la esperaba hoy para unas pruebas de sincronización de última hora y luego una serie de exámenes médicos. Entonces solo quedaba un lugar posible donde encontrar al idiota de Shinji. Tomó el teléfono de casa y marcó el número de Kaji. Nadie contestó. Cortó la llamada con un regaño y volvió a intentar, ahora marcando al teléfono móvil de Shinji.
// Nuestro cliente tiene su teléfono móvil apagado, o se encuentra fuera del área de cobertura //
Asuka colgó de golpe la bocina y miró con odio al pobre e inocente teléfono.
— ¡¡Idiota!! ¡¡Todos los hombres son unos idiotas!! — regañó una furiosa pelirroja.
________________________________________________________________________________
— ¡¡Atchísss!!
— ¿Estás resfriado?
— No que yo sepa. En una de esas alguien se acordó de mí — contestó Shinji.
— Sí, debe ser eso. Los vampiros no se resfrían — dijo la mujer, divertida.
La pareja estaba desnuda, en medio de la desarreglada cama. Shinji estaba de espaldas y Sabrina sentada a horcajadas sobre su bajo vientre, montando el erecto miembro de su joven amante. Ella se inclinó hacia adelante para acariciarle el torso con una mano, luego de lo cual se fue más hacia adelante para tomarle el rostro con las manos y besarlo con deseo y pasión.
Shinji devolvió de inmediato el beso a la mujer, al tiempo que alzaba las manos para acariciar los perfectos y suaves pechos de Sabrina, que colgaban por efecto de la gravedad. Los tomó en sus manos, los acarició y los masajeó, sintiendo los duros pezones presionando las palmas de sus manos, arrancado de paso suaves gemidos de la mujer, que lograron excitarlo aún más de lo que ya estaba.
Con el dolor de su alma, Shinji liberó los senos de la rubia, para bajar las manos hasta sus caderas y comenzar a presionarla contra sí, profundizando el íntimo contacto que mantenían, sintiendo la deliciosa sensación de estar dentro de ella.
Al sentir esta acción, Sabrina gimió y liberó del beso en el que tenía a su joven amante. Lo miró con ojos deseosos y una sonrisa hambrienta en sus labios. Alzó en tronco y comenzó a moverse otra vez, dando pesados sentones sobre Shinji, ayudado por las manos de este, que la presionaba con fuerza para aumentar el estímulo y llegar aún más profundo dentro de ella.
Sabrina arqueó la espalda y echó la cabeza hacia atrás, mientras comenzaba a gemir guturalmente por el placer que experimentaba al empalarse en el duro miembro de su amante; gemidos que se mezclaron con los de Shinji y que resonaban por todo el departamento.
________________________________________________________________________________
— ¡¡Atchísss!!
— ¿Estás resfriado?
— No que yo sepa. En una de esas alguien se acordó de mí — contestó Touji.
Hikari le acercó a su novio un vaso con jugo de naranja helado, que este bebió de un trago. Por su parte, la chica bebió de su propio vaso de forma mucho más recatada.
— Parece que tenías bastante sed. ¿Quieres que te traiga otro vaso de jugo? — preguntó Hikari.
Toiji miró a su novia que estaba de pie, desnuda junto a la cama donde él estaba sentado, exponiéndole su cuerpo sin ningún tipo de recato. Ella simplemente se dejaba ver, y al parecer le gustaba ser vista por él, así que ante la invitación simplemente recorrió con la vista el exuberante cuerpo de la chica de pecas.
Hikari era de piel blanca y suave, sus caderas eran insinuantes y su cintura delgada, dándole una atractiva forma de reloj de arena. Sus senos eran simplemente hermosos; si bien no eran tan grandes como los de otras chicas, a sus ojos eran del tamaño perfecto. Sus piernas eran largas y muy bonitas, su trasero redondo y respingó; y el bosquecillo de vellos entre sus piernas simplemente lo calentaba de solo verlo. El que además Hikari estuviera con el pelo suelto cayendo libremente sobre sus hombros y espaldas, solo aumentaba el atractivo.
El camarada de armas de Touji simplemente se levantó como un resorte.
Touji quitó el vaso de jugo de las manos de una sorprendida Hikari, para dejarlo sobre la mesita de noche. Entonces la chica vio la flamante y dura erección de su novio y se sonrojó; pero también se emocionó. Esa reacción en él la había causado ella, y no podía dejar de sentirse orgullosa por eso. Le gustaba despertar esas reacciones en él. La hacía sentirse linda y deseada; de hecho, le gusta que Touji la deseara. Entonces sintió como era jalada de un brazo. Sonrió.
— ¿Qué pretende de mí, señor Suzuhara? — preguntó Hikari con una sonrisa traviesa y voz insinuante, subiéndose a horcajadas sobre Touji, sintiendo su erección presionándole el vientre y haciendo que ambos volvieran a recostarse en la cama, quedando él abajo y Hikari arriba.
— Voy a hacerle el amor… señorita Horaki — respondió Touji y besó a su novia, mientras la abrazaba y le acariciaba la espalda hasta llegar a su trasero, para manosearlo a gusto.
Cuando a la pareja se les acabó el aire, se separaron dando un suspiro de contento y se miraron a los ojos mientras recuperaban el aliento. Sonrieron y Touji desvió la vista a la mesita de noche, estirando una mano para alcanzar uno de los escasos preservativos que le quedaban. No llegó muy lejos, ya que Hikari se lo quitó de las manos. Touji miró a su novia extrañado y esta le devolvió una mirada juguetona.
— Déjalo en mis manos. Yo me encargo de esta… formalidad — dijo la chica con voz sensual.
Esos ojos y esa sonrisa de la Delegada de Clase era algo que nadie fuera de Touji Suzuhara había tenido la fortuna de presenciar. Había deseo y lujuria en esa mirada y en esa sonrisa, y Touji se sentía inmensamente afortunado por ser el hombre en tener semejante privilegio. Fue en ese momento en que Hikari hizo su movimiento.
Con un movimiento exageradamente teatral y sensual, la chica se llevó el sobre con el preservativo a la boca y lo sujetó con los dientes. Miró a su novio con una mirada cargada de deseo y comenzó a descender lentamente, sin apartar la vista de los ojos de su sorprendido novio.
Touji abrió los ojos como platos cuando Hikari abrió el sobre del preservativo y comprendió la forma en que ella pretendía colocarle dicho preservativo en su lugar.
El joven de eterna ropa deportiva hundió la cabeza en la almohada, cerró los ojos con fuerza y abrió la boca en un silencioso gemido de placer, cuando pudo finalmente sentir a su hermosa y fogosa novia, colocándole el preservativo en el pene… usando la boca.
________________________________________________________________________________
— ¡¡Atchísss!!
— ¿Estás resfriado?
— No que yo sepa. En una de esas alguien se acordó de mí — contestó un sobrecargado Kensuke.
Mouki se encogió de hombros y fue a la ver la vitrina que le señalaba Aya. Ambas chicas se miraron divertidas, luego vieron a su burro de carga y se largaron a reír disimuladamente, antes de asentir con la cabeza.
Kensuke por su parte era ajeno a todo eso. El pobre chico sujetaba una pesada montaña de paquetes y bolsas con las compras de Aya y Mouki, al punto que lo único que era visible de él, eran sus piernas. Esto no era lo que a Kensuke le hubiera gustado para pasar la tarde de un domingo, pero el sacrificio bien valía la pena si podía estar junto a Mouki. Suspiró con resignación.
Se sentía mal al estar junto a la chica que amaba, pero sin poder hacer nada al respecto. A veces ella era tan fría como la extinta antártica. En otras ocasiones la sentía tan cerca; pero a la vez tan lejos. En verdad no la entendía. Parecía que ella jugaba con él.
Si solo pudiera demostrarle que es más hombre de lo que ella imagina; demostrarle que sería capaz de cualquier cosa por ella.
— Mi vida es una mierda — se quejó Kensuke, resignado.
— Kensuke, ven acá. Vamos a entrar a esa tienda — dijo Aya.
— Sí, claro. ¿Qué tienda? — preguntó Kensuke desde detrás de la montaña de paquetes y bolsas que no lo dejaban ver por dónde iba.
Mouki suspiró cansadamente y jaló a Kensuke de un brazo dentro de la tienda.
— Kensuke, necesitamos tu opinión de experto — dijo Aya de pronto.
El aludido suspiró y logró de alguna forma poner los paquetes y bolsas en el suelo, sin dejar caer ninguno. Al levantar la vista se llevó la sorpresa de su vida. Estaba dentro de una tienda de lencería femenina, un lugar prohibido para los hombres. Los colores se le vinieron al rostro, pero no tuvo tiempo de pensar mucho en ello, ya que sus ojos de detuvieron sobre Mouki, que lo miraba divertida.
— ¿Crees que este modelo me quede bien? — preguntó la divertida chica, sosteniendo sobre su ropa un hermoso sujetador blanco de encaje.
Los ojos de Kensuke casi se salen de sus órbitas y tuvo que llevarse una mano a la nariz para contener una hemorragia nasal, al imaginar a la chica de sus sueños vistiendo ese sugerente conjunto de ropa interior.
Aya y Mouki estallaron en carcajadas.
— ¡¡No le encuentro la gracia!! — logró finalmente gritar un totalmente avergonzado Kensuke.
Una divertida Mouki, se acercó hasta el nervioso chico para poner el rostro junto a su oído.
— Si te portas bien, podría dejar que veas como me queda puesto — dijo Mouki con voz un tanto seductora, para luego irse junto con Aya a los probadores.
Kensuke dio un par de pestañadas de sorpresa al ver alejarse a las chicas, y luego sonrió. Su miserable vida no parecía ser tan mala después de todo.
________________________________________________________________________________
— ¡¡Atchísss!!
— ¿Estás resfriado?
— No que yo sepa. En una de esas alguien se acordó de mí — contestó Kaji.
Misato se recostó de lado y miró a Kaji con seriedad.
— ¿Por qué siempre termino en la cama contigo? — preguntó Misato.
— Porque me quieres… y porque soy un gran amante — respondió Kaji, dándole otra calada a su cigarrillo, recostado junto a Misato en la cama de un Hotel del Amor.
Misato miró a su eterno enamorado, y por un momento estuvo tentada a decirle que no era tan buen amante como creía. Había un joven Piloto EVA que era mucho más diestro en la cama. La mujer estrechó los ojos ante ese pensamiento.
La verdad es que no se lo había planteado con seriedad antes, pero Shinji realmente es un muy buen amante; un excelente amante en realidad. ¿Dónde aprendió Shinji a hacer todas esas cosas? Era imposible que hubiera aprendido por su cuenta. Alguien debió enseñarle, ¿pero quién?
________________________________________________________________________________
— ¡¡Atchísss!!
— ¿Está resfriada doctora?
— No que yo sepa. En una de esas alguien se acordó de mí — contestó Ritsuko.
Maya se recostó de lado y miró a la doctora Ritsuko Akagi con algo de preocupación.
— Si gusta puedo ir a la cocina y prepararle algo caliente — ofreció la mujer de cabellera corta.
— No te preocupes. Todo lo que necesito en este momento, está ahora junto a mí — respondió Ritsuko, observando el perfecto y desnudo cuerpo de Maya, recostado junto a ella en una cama que parecía zona de guerra.
Maya se sonrojó por la respuesta de su superior, mentora y amante, pero no tuvo mucho tiempo más para seguir pensando en eso. Ritsuko se fue sobre ella, atrapándola en un profundo y apasionado beso.
Maya Ibuki se dejó querer.
Continuará…
________________________________________________________________________________
Notas del Autor: Tal como ya había comentado antes, Sabrina Legrand; nuestra querida maestra de inglés, resultó ser una verdadera fiera, y se ensañó con el pobre Shinji. No lo está dejando ni respirar en su afán por “recuperar el tiempo perdido”. Aunque no es como si fuera un castigo para Shinji.
Para finalizar, el título de este capítulo fue tomado de una canción del grupo australiano INXS, llamado “SUICIDE BLONDE”.
Saludos y nos leemos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com