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Evangelion: Mi Otro Yo (+18) - Capítulo 39

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Capítulo 39: Necesito vitaminas

Nota 1: Todos los derechos de la serie Neón Génesis Evangelion pertenecen a Gainax/Khara, o quienes les sucedan legalmente en el futuro. Esta historia fue escrita sin fines de lucro, solo como medio de esparcimiento. No me demanden.

Nota 2: Este capítulo contiene escenas de tipo LEMON (descripciones explicitas de contenido sexual) por lo que no es apto para menores de 18 años.

Nota 3: Shinji tiene dos tipos de diálogos, “Normal” y “Cursivo”, esto es para poder diferenciarlos correctamente. Ya lo entenderán cuando lean.

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Shinji tomaba su desayuno totalmente extenuado. No estaba totalmente seguro, pero le parecía que había impuesto una marca sexual. Lo cierto es que nunca se imaginó que pudiera llegar a hacerlo tantas veces en un solo día. No era de extrañar que estuviera tan cansado, somnoliento y bastante adolorido. Los testículos de dolían por producir tantos espermatozoides y sentía que su camarada de armas estaba a punto de caerse. De hecho, no le extrañaría que hubiera gastado algunos centímetros de pene de tanto mete y saca.

Sabrina literalmente le había drenado hasta la última gota de energía… y de semen.

Había acabo un montón dentro de ella; literalmente. No dejaba de preocuparle un poco por eso, aunque al iniciar toda esta relación, Sabrina le había asegurado que seguía un tratamiento anticonceptivo, por lo que estaban cubiertos.

Shinji suspiró con cansancio maldiciendo su suerte y a su “Otro Yo”.

Cuando ya estaba seguro que la cosa había terminado luego de una intensa sesión de sexo y un espectacular orgasmo por parte de Sabrina, esta seguía con el juego, tomando el rol de Integra Hellsing, llamándolo “Sirviente” y ordenándole continuar. Irremediablemente él terminaba respondiendo: “Como desee, mi ama”

Para la total frustración de Shinji, debía reconocer que lo había pasado bien. Ahora conocía cada rincón del cuerpo de esa mujer y cada uno de sus puntos sensibles, junto con saber exactamente lo que a ella le gustaba hacer en la cama; fuera de las cosas que inventaron. Cosas que de solo recordarlas hicieron que le subiera la temperatura y su camarada de armas amenaza con revivir.

Shinji suspiró resignado y apartó esos pensamientos de su cabeza, para luego seguir comiendo su desayuno y recuperar energías. Lo único bueno de todo esto, es que Sabrina se había ido temprano llevándose sus cosas, ya que encontró un departamento donde quedarse ese el sábado en la tarde y que por estas “cosas de la vida”, olvidó mencionar. Suspiró con cansancio nuevamente.

Shinji levantó la cabeza cuando sintió abrirse la puerta del departamento. Kaji apareció segundos después y levantó una ceja al ver el estado deplorable del Tercer Elegido.

— Te ves como la mierda. Parece que te pasó un camión por encima — comentó.

— En realidad fue una rubia — dijo Shinji con pesar.

— ¿Una rubia? Oye, no habíamos quedado en…

— Sabrina se fue esta mañana temprano con todas sus cosas —dijo Shinji cortando el alegato de Kaji.

— ¿De verdad? — preguntó el hombre de la coleta, incrédulo.

— Afortunadamente encontró un lugar donde vivir. Ahora que se fue, espero que las cosas se calmen y cada uno siga por su lado — respondió Shinji con infinito cansancio.

— Te ves aliviado — comentó Kaji.

— Me dejó hecho polvo. Ni siquiera sé cómo sigo vivo.

Kaji se sentó en la mesa junto a Shinji, esbozando una sonrisa.

— Parece que te dio con todo — dijo Kaji, poniéndole gentilmente una mano en el hombro del chico, dándole una mirada compresiva — He pasado por eso. También me han dejado seco. Tienes que tomarte un descanso y comer bien para reponer energías.

Shinji simplemente asintió con la cabeza.

— Bien, al menos las cosas con tu profesora terminaron y no pasarán a mayores; mira que de seguir con ella te estarías metiendo en un gran lío — dijo Kaji.

— Kaji, ¿por qué no nos detuviste la otra noche cuando todo esto comenzó? — preguntó Shinji.

— ¿Me crees tan estúpido para interrumpirte cuando estabas feliz de la vida follándote a esa rubia? Eso hubiera hecho que tu “Otro Yo” se pusiera furioso, y no quiero terminar como esos Agentes que golpeaste el otro día en un arranque de furia.

Shinji bajó el rostro avergonzado.

— Está bien Shinji, no pasa nada — dijo Kaji y le dio un par de palmaditas en la espalda — Solo trata de tener más cuidado de ahora en adelante. Ahora si me disculpas, voy a tomar un baño y luego dormiré un rato. Misato no me dejó dormir mucho anoche — comentó Kaji encaminándose a su cuarto. Shinji lo observó y negó con la cabeza. Kaji no tenía remedio.

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Un cansado Shinji se dejó caer pesadamente es su asiento y se recostó sobre su escritorio, dispuesto a echarse una siesta antes de que comenzaran las clases. O eso pretendía, ya que Kensuke opinaba algo totalmente distinto.

— Oye Shinji, ¿Qué te pasa? Parece que no dormiste nada anoche — comentó el chico de lentes.

— La verdad es que no dormí mucho. Si no te molesta, quisiera dormir un poco antes de que comiencen las clases — dijo Shinji mirando a su amigo con rostro cansado.

— Oye; ¿Touji y tú no habrán salido a alguna fiesta a mis espaldas? — preguntó Kensuke con ojos estrechos.

— Por supuesto que no. ¿Por qué la pregunta? — preguntó Shinji, extrañado.

— Porque Touji está igual que tú. Mira — respondió Kensuke, señalando a su otro amigo.

Shinji observó curioso donde señalaba Kensuke y, efectivamente, Touji tenía un rostro somnoliento y de cansancio muy similar a la suyo. Touji levantó la vista al sentirse observado y vio a Shinji en un estado similar al de él.

Shinji estrechó los ojos y le dedicó una discreta mirada a Hikari. La chica estaba en la parte de adelante del salón, irradiando felicidad por cada poro del cuerpo, junto con un rostro que literalmente resplandecía. Shinji observó a Touji con una media sonrisa y le levantó un pulgar. Touji se sonrojó, apartando la mirada.

— ¿Sabes qué? Se podría decir que efectivamente estuvimos en una fiesta similar — dijo Shinji volviendo a recostarse en su escritorio.

— ¿Qué fiesta fue esa? — preguntó Kensuke, interesado.

— Una divertida, pero agotadora — fue la respuesta de Shinji, y volvió a su intento de dormir.

— Sí, claro — dijo Kensuke, no muy convencido por la respuesta — En todo caso… ¿Crees que puedas conseguirme esa tenida militar que usabas el otro día?

Shinji miró a su amigo con ganas de decirle “Déjame dormir por la misma mier…” cuando su mirada quedó clavada en cierta pelirroja que acababa de ingresar al salón y que lo miraba con no muy buenos ojos. Tragó con dificultad. Por el rostro de la pelirroja, era claro que estaba en problemas y empezó a analizar sus opciones de escape.

— Tercer Elegido. ¡¡AQUÍ, AHORA!! — rugió Asuka, atrayendo la atención de todos en el salón.

Shinji sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No tenía escapatoria. Si solo supiera qué había hecho para ponerla así.

Asuka frunció el ceño al ver que Shinji no reaccionaba y caminó hasta él con grandes y firmes zancadas, lo agarró por el cuello de la camisa y lo arrastró fuera del salón de clases, ante las miradas sorprendidas de todos y las protestas de Shinji, por ser jalado de forma tan poco decorosa.

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— ¿Qué te pasó ayer? — preguntó Asuka, cruzando los brazos.

Shinji miró a la pelirroja sin entender su pregunta, hasta que su adormecido cerebro pudo finalmente procesar la información y recordar que había quedado de ir a verla el día anterior. Cosa que no hizo ya que se quedó jugando a “Las Aventuras Sexuales de Integra y Alucard”, con su querida profesora de Inglés.

— Yo… puedo explicarlo — intentó decir Shinji.

— Te escucho — dijo Asuka , con una mirada fulminante.

— Lo que pasó es que… bien… yo… iba a ir pero la verdad… yo… no pude.

— ¿Por qué? — preguntó Asuka, estrechando peligrosamente los ojos.

— Bien… porque… veras… no me lo vas a creer, yo… no pude ir.

— ¡¡Eso ya lo sé Baka!! — rugió Asuka, agarrándolo por las solapas — ¡¡Ahora dime por qué no apareciste ayer por la tarde!!

Asuka miró con furia a Shinji. Este la miraba algo asustado y bajó la mirada un tanto sonrojado. Esto descolocó un poco a la pelirroja, hasta que un desagradable pensamiento pasó por su mente.

— No me digas que ayer… te convertiste en el Shinji Hentai — dijo Asuka con algo de temor.

Shinji no respondió, solo se sonrojó un poco más. Para Asuka eso era el equivalente a un “sí”. Miró al Tercer Elegido con furia y le conectó un derechazo en la mandíbula que lo envió de espaldas al suelo.

— ¡¡ERES UN COCHINO HENTAI!! ¡¡TE ABORREZCO!! — rugió la pelirroja.

— ¿Por qué tan violenta Pelirroja-Chan? ¿Acaso te molesta la idea de verme con otra mujer? — preguntó Shinji.

Asuka miró con sorpresa a Shinji por ese comentario tan arrogante y fuera de lugar. Este le sonreía en forma traviesa con un hilo de sangre corriendo por la comisura de sus labios producto de su golpe, al que él no le daba la menor importancia. Sus ojos la miraban con una mezcla entre travesura y deseo. Asuka comprendió que el que tenía al frente no era su Shinji, era el Shinji Hentai… esa versión de Shinji que tanto detestaba.

Por su parte, Shinji se puso de pie sacudiendo su ropa, se limpió la sangre de la boca con el dorso de la mano y luego se la lamió lentamente limpiando la sangre, sonriendo en todo momento.

— No respondiste mi pregunta, Pelirroja-Chan. ¿Te molesta la idea de verme con otra? Si es así, entonces no te soy tan indiferente, ¿verdad? Eso explicaría ciertos cambios que has tenido conmigo últimamente — dijo Shinji aumentado su sonrisa.

Asuka abrió los ojos sorprendida por ese cometario, que en el fondo era verdad. Sintió ganas de saltar sobre él y molerlo a golpes, pero algo dentro de ella le dijo que no sería una buena idea.

La mirada de este Shinji Hentai era diferente a las miradas anteriores y eso no le dio muy buena espina, lo que le hizo preguntarse: ¿Cuántas versiones distintas hay del Shinji Hentai? Porque sabía que había más de una. Estaba La Modalidad de Fiesta, La Modalidad Hentai y la Modalidad de Pelea, pero esta era algo diferente; algo así como una mezcla de varias. Tendría que hablar con Misato. Por lo pronto decidió pasar de él, y retomar la conversación cuando el verdadero Shinji regresara. Después de todo, era ese Shinji el que a ella le interesaba.

— Aléjate de mí si no quieres que te parta la cara a golpes, maldito Hentai — dijo Asuka con desprecio, dio media vuelta y comenzó su regreso al edificio principal, dejando a Shinji solo en el patio trasero de la escuela.

— Eres toda una fiera, Pelirroja-Chan; y a mí me encantan las mujeres salvajes… para poder domarlas — dijo Shinji con una sonrisa.

Asuka siguió caminando sin mirar atrás. Shinji solo sonrió. Esa pelirroja definitivamente le tenía ganas, y era solo cosa de tiempo para que cayera en su cama. Entonces se encaminó rumbo al salón de clases, con las manos entrelazadas en la nuca y una radiante sonrisa.

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— Las clases ya comenzaron señor Ikari. ¿Por qué viene llegando a esta hora? — preguntó la maestra de música, una linda mujer de unos 30 años, con corto cabello negro que le llegaba hasta un poco más arriba de los hombros.

— Razones de fuerza mayor — dijo mirando discretamente a Asuka y guiñándole un ojo, cosa que a la pelirroja la molestó más de lo que ya estaba.

— Ultima vez que dejo pasar esto. Puede sentarse — dijo la profesora.

Shinji hizo una ligera inclinación y pasó con aire de suficiencia hasta llegar su puesto, atrayendo las miradas deseosas de las chicas, que ya se habían enterado que Isuzo Masaki se había ido de Japón, por lo que Shinji estaba nuevamente disponible.

— Bien, pongan atención — dijo la profesora, llamando a atención — Como todos saben, el próximo sábado habrá una fiesta acá en la escuela, y a este salón se le designó la tarea de encargarse de la música. Ahora tenemos que ponernos de acuerdo sobre cómo hacer eso.

Los murmullos comenzaron inmediatamente entre los alumnos, mientras la profesora los veía con algo de diversión, hasta que Hikari llamó a un poco de orden y pidió permiso para hablar.

— Profesora. ¿Usted tiene alguna idea? digo, usted es profesora de música, debe tener algo en mente — preguntó la chica de moños y pecas.

— Bien, podría ser, pero la idea es que sean ustedes los que propongan algo. Yo solo estoy aquí para guiarlos y aconsejarlos — respondió la mujer.

— Ya que es una fiesta de Cosplay, ¿por qué no poner música de series de animé? — propuso uno.

La aprobación de esa idea fue general. En verdad era una buena idea, considerando que por lo general, la música de las series de animé era interpretada por cantantes o grupos de moda, con temas que en su gran mayoría se volvían muy populares y llegaban a los primeros lugares de las listas.

— ¿Pero de donde vamos a conseguir tanta música de animé? — preguntó otro.

Inevitablemente las miradas fueron dirigidas a “Los Tres Chiflados”, conocidos ampliamente por su amor incondicional a todo lo que oliera a animé.

— Bien, creo que podemos aportar con algo — dijo Shinji — Recientemente adquirí una excelente colección de música, y Kensuke también tiene una surtida colección en su casa.

— Bien. Entonces creo que eso soluciona el problema — dijo la profesora.

— En realidad no — dijo Shinji, atrayendo la atención — Es una buena idea, pero le falta algo. Podríamos tener un DJ que pusiera la música, mientras en una pantalla gigante se reproduzcan escenas de series de animé. Pero además estaba pensando que sería bueno tener una banda que toque música en vivo y poder hacer un concurso de Karaoke, o algo por el estilo.

La aprobación a la idea de Shinji fue inmediata por parte de todos, menos por cierta pelirroja que miraba a Shinji con ojos estrechos.

— Es una excelente idea, Ikari — dijo la maestra con una sonrisa — Pero no creo que la banda del colegio pueda aprenderse tantas canciones en tan poco tiempo.

— No estaba pensando en ellos. La verdad es que conozco una banda excelente. Ya he cantado con ellos antes y estoy seguro que estarían dispuestos a venir — dijo Shinji con una radiante sonrisa.

— ¿Canta en una banda Ikari? ¿Si canta en una banda, entonces porque no quiere integrarse al coro de la escuela? — preguntó la profesora con una mueca y el ceño fruncido.

— Porque el coro de la escuela canta canciones muy aburridas y estúpidas para mi gusto — dijo Shinji, ganándose una mirada enojada por parte de la profesora — En cuanto a lo otro, no soy parte de la banda, solo canté con ellos en una fiesta que organicé con unos compañeros de trabajo de NERV.

— ¿Una fiesta? — preguntó uno, interesado.

— Sí, fue una fiesta genial. Cantamos, bailamos, comimos, bebimos, hasta hicimos una barbacoa junto a la piscina mientras tomábamos sol con las chicas antes de… divertirnos más a fondo. ¡Hasta Kensuke se ligó a tres chicas esa noche!

— ¡¡SHINJI!! — reclamó Kensuke, totalmente rojo, mientras las chicas lo miraban impactadas y los chicos lo miraban con sorpresa y respeto.

— Bien, está decidido. Yo me encargo de esto profesora. Déjelo todo en mis manos, no la defraudaré — dijo Shinji, colocándose unos anteojos peligrosamente parecidos a los de cierto vampiro, tomó su mochila y se encaminó a la salida del salón de clases.

— Un momento. ¿Adónde cree que va? — preguntó la maestra, cortándole el paso.

Con un leve movimiento de cabeza, Shinji deslizó un poco los anteojos por el puente de su nariz, para dedicarle a la mujer una traviesa mirada por sobre ellos, con una sonrisa algo juguetona.

— Voy a conseguir la banda, una pantalla gigante y un DJ para que ponga música. Mañana le doy los detalles, profesora — dijo Shinji con voz seductora, acercándose a escasos centímetros de la mujer, mirándola de arriba abajo — No me había percatado, pero usted es en verdad una mujer hermosa… es una lástima ya tenga ama.

El rostro de la mujer se puso más roja que señal de tráfico ante ese comentario, sobre todo cuando Shinji se postró ante ella, tomó una de sus manos y le besó el dorso de forma bastante… insinuante, ante la mirada impactada de todos sus compañeros de clase; incluso Rei levantó una ceja. Entonces Shinji se puso de pie y salió del salón, dejando atrás a una congelada y sonrojada maestra de música.

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Shinji solo había dado unos cuantos pasos por el pasillo cuando dio un profundo bostezo, lo que le hizo recordar lo cansado y somnoliento que estaba a causa de las demandas sexuales de su profesora de inglés y actual “Ama”. Aun así, valió la pena el cansancio por haber podido devorar a ese tremendo pedazo de mujer. Dio otro bostezo.

“Será mejor que tome una siesta antes de ir NERV” pesó para sí, y se encaminó a la azotea de la escuela, sin notar que un par de ojos lo observaban a unos metros de distancia.

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Shinji estaba a punto de quedarse dormido en la azotea de la escuela, a la sombra de la construcción que albergaba la puerta de salida de las escaleras, usando su mochila como cabecera. No noto a una persona que quedó de pie a un lado de él y que lo observó por largos segundos, antes de empezar a moverlo por el hombro con la punta de un pié. Shinji entreabrió los ojos y vio una esbelta figura de larga cabellera rubia observándolo divertida.

— ¿Se puede saber qué haces durmiendo aquí arriba en vez de estar en clases? — preguntó Sabrina con seriedad.

— Tenía sueño — respondió Shinji.

— Pensé que la luz del sol era el peor enemigo de los vampiros — comentó la rubia, divertida.

— La luz del sol no es fatal para mí, solo la evito si es posible — respondió Shinji, poniéndose de pie y mirando fijamente a la mujer — ¿Y usted que hace aquí arriba, mi ama? — preguntó, siguiéndole el juego.

— Te vi subir y te seguí. Como tengo hora y media libre, pensé que podríamos aprovechar el tiempo… sirviente — dijo ella con una sonrisa traviesa.

Antes de que Shinji pudiera dar una respuesta, la mujer se levantó la falda, dejando ver unas lindas bragas de encaje bajo unas pantys de color negro. Shinji tragó sonoramente ante la vista y Sabrina amplió su sonrisa.

— De rodillas vampiro… y bájame las bragas — demandó la mujer con voz de mando.

— Como desee, mi ama — respondió el pseudo/vampiro, poniéndose de rodillas y llevando las manos a la cintura de la rubia para bajarle las pantys y las bragas hasta la mitad de las piernas.

Shinji tragó sonoramente ante la vista de tentadora intimidad de la mujer frente a él, con un bosquecillo de vellos perfectamente depilado para seguir la línea de sus pequeñas bragas. Estaba por hacer un comentario ingenioso cuando sintió que lo tomaban del cabello y le estrellaban el rostro contra la entrepierna de la rubia.

— Comienza a lamer… sirviente — demandó Sabrina con la voz ronca por el deseo.

Shinji hubiera querido responder, pero con su boca presionada contra los labios vaginales de su ama, optó simplemente por cumplir su demanda. Sacó la lengua y comenzó a lamer.

Sabrina cerro los ojos, echó la cabeza hacía atrás y gimió de placer al sentirse saboreada.

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Hora y media después de haber subido a la azotea, Sabrina Legrand bajó con una radiante sonrisa en su hermoso rostro y, poco después lo hizo un demacrado Shinji Ikari, que siguió el rumbo opuesto de la mujer y se encaminó a la salida de la escuela, mientras arrastraba pesadamente los pies. No alcanzó a avanzar más de un par de pasos cuando fue interceptado por un automóvil negro.

— ¿Adónde crees que vas? Deberías estar en clases a esta hora — dijo Clinton, bajando del automóvil con no muy buena cara.

— Voy donde la doctora Ritsuko. Ya que están aquí, pueden llevarme. Despiértenme cuando lleguemos — dijo Shinji cansadamente y se montó en la parte trasera del automóvil, quedándose dormido casi de inmediato.

Ambos Agente de Seguridad se miraron un momento y se encogieron de hombros. Si el chico iba donde la doctora Akagi, entonces no había problema, además que no se veía muy bien. Pusieron en marcha el automóvil y se fueron rumbo a NERV.

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— Ritsukoooo… — dijo una voz de ultratumba llamando la atención de la científica.

— ¡¡Shinji!! — dijo la mujer sorprendida, al voltearse y ver al susodicho en estado cadavérico, apoyado apenas en la pared que estaba detrás de él.

— Necesito vitaminas — dijo Shinji y cayó al suelo desmayado.

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Shinji abrió pesadamente los ojos y al enfocar la vista se encontró con un techo que le era relativamente familiar.

— ¿Te sientes bien? — se escuchó la preocupada voz de una mujer.

Shinji miró a un lado y se sorprendió al ver a una preocupada Misato junto a él. Solo entonces reparó en que se encontraba recostado en una camilla del laboratorio donde tuvo su primer encuentro sexual con Ritsuko.

— Sí… estoy bien — respondió Shinji, sentándose en la camilla.

— ¿Qué te pasó? — preguntó Misato, interesada.

Shinji sudó frío ante esa pregunta. No podía decirle a Misato que estaba así por exceso de sexo.

— Bueno, yo… bien… ¿estrés? ¡Sí! eso, estrés. Creo que estoy estresado y necesito descansar un poco… distraerme tal vez — respondió Shinji un tanto nervioso

Misato observó al chico un momento y la verdad no se veía muy bien.

— Entiendo. Tómate libre el resto del día y el día de mañana. No vayas a la escuela, ni vengas a NERV. Distráete y descansa un poco. En verdad no tienes muy buen aspecto.

— Sí, bien… gracias Misato — dijo Shinji, agradeciendo que la mujer se comprara la excusa.

— No hay nada que agradecer. Además… quiero pedirte disculpas. He estado tan atareada últimamente que no te he dedicado suficiente tiempo. Soy una pésima tutora — dijo Misato amargamente.

— No digas eso Misato. Eres una excelente tutora, y una gran amiga… la mejor.

Misato miró a Shinji, le regaló una hermosa sonrisa con los ojos un tanto húmedos y le dio un fuerte abrazo, que el Tercer Elegido respondió inmediatamente. Al separarse, Misato le dedicó una mirada traviesa, que no le dio muy buena espina.

— ¿Sabes? Estás demasiado tenso Shinji, pero se me ocurre algo para relajarte — dijo la mujer y se encaminó hasta la puerta del laboratorio para cerrarla con llave — Ritsuko acaba de salir para revisar unas cifras del EVA-00, así que tenemos algo de tiempo.

— ¿Tiempo? — preguntó Shinji, un tanto asustado al ver a su “Tutora-Amiga-Amante-Ocasional” acercarse de forma sensual — ¿Tiempo para qué? — preguntó, ya totalmente aterrado.

— Para relajarte un poco — dijo Misato ya junto a él, dándole un suave beso en los labios — Ahora recuéstate y déjalo en mis manos— añadió la mujer con una sonrisa traviesa, le bajó el cierre del pantalón y luego de maniobrar un momento, tomó entre sus manos a un extenuado guerrero que pese a todo, se puso de pie al sentirse atrapado en las suaves manos de esa hermosa mujer.

— ¿Mi-Mi-Mi-Misato, que…? — intentó preguntar Shinji, pero su voz se perdió al ver como la mujer se agachaba sobre su miembro, abriendo la boca.

“¡OH MY GOD!” pensó Shinji, dejándose caer de espaldas sobre la camilla, abriendo la boca en un silencioso y placentero gemido, al sentirse dentro de la cálida y húmeda boca de Misato.

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Misato tragó y luego se limpió con los dedos una sustancia espesa y lechosa que amenazaba con escurrírsele por la comisura de los labios. Miró sus dedos untados en la sustancia espesa y los lamió de forma sensual.

— Delicioso — comentó Misato, al sacar los dedos de su boca y pasarse la lengua por los labios.

Shinji se sonrojó hasta las orejas por ese comentario. De todas las mujeres con las que había estado, Misato era la única que había manifestado un gusto tan grande por saborear el semen. ¿Será ese su fetiche sexual? Eso le hizo recordar que el fetiche de Sabrina parecía ser que le comieran el coño, y el de Ritsuko…

— ¿Te sientes mejor ahora? — preguntó Misato, dándole una mirada traviesa y una sonrisa de suficiencia a su joven protegido y amigo con ventajas.

Un cansado Tercer Elegido fue sacado de las sus importantes reflexiones por la directa pregunta de la mujer. Ciertamente estaba cansado, pero la deliciosa mamada de Misato revivió su espíritu y lo llenó de felicidad. ¿Quién no se sentía feliz de recibir una deliciosa mamada de una mujer como Misato?

— Yo… sí. Me siento genial — respondió Shinji con toda sinceridad.

La sonrisa de Misato se amplió ante esa respuesta.

— Me alegra escuchar eso; pero no te acostumbres — dijo una divertida Misato, antes de darse la vuelta y encaminarse a la puerta con un bamboleo de caderas — Iré por Ritsuko para que te revise. En la tarde pasa por el departamento, me gustaría que cenáramos con Asuka como en los viejos tiempos.

Shinji solo pudo asentir con la cabeza y luego vio como Misato salió del cuarto. Se dejó caer otra vez de espaldas en la camilla. Estaba mucho más relajado. Una deliciosa mamada puede tener ese efecto, pero todavía estaba cansado. Decidió dormir un rato, pero justo en ese momento se abrió la puerta y apareció Ritsuko.

— Veo que despertaste — dijo la rubia, cerrando la puerta y caminando hasta el Tercer Elegido.

Un cansado pero feliz Shinji, solo suspiró y asintió con la cabeza.

— Te ves algo demacrado. No me extraña que te hayas desmayado. ¿Has comido bien y dormido lo suficiente? — preguntó Ritsuko, haciéndole un rápido examen preliminar.

— La verdad no.

— ¿Por qué? — preguntó Ritsuko, examinando la respuesta de sus pupilas con una pequeña linterna.

— Es difícil de explicar… yo… creo que tengo muchas cosas en la cabeza. Tú sabes — dijo Shinji tratando de inventar una excusa para no decir que estaba así por exceso de sexo.

— Shinji… te dije que no te preocupes — dijo la mujer, poniendole las manos en los hombros para llamar su atención — Encontraré una solución a tu problema, confía en mí. Ahora quítate la camisa para revisarte bien.

Shinji asintió y se quitó la camisa, contento de que Ritsuko estuviera en “Modalidad Doctora”, por lo que no tenía de que preocuparse.

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— Bien, con eso bastará — dijo Ritsuko, retirando la jeringa del brazo de Shinji — Te acabo de colocar un Cóctel de Vitaminas. Quedaras mejor que nuevo. Los efectos son casi inmediatos así que dentro de poco te sentirás mejor.

— Gracias — dijo Shinji de todo corazón, sentado en la camilla.

— De nada, pero tienes que alimentarte y dormir bien o volverás a lo mismo. Y dile a esa chica que se calme un poco. Debe ser una fiera en la cama para dejarte así — comentó una divertida Ritsuko.

Shinji miró a la rubia, espantado.

— ¿Creíste que no me daría cuenta? — preguntó Ritsuko, levantando una ceja.

— Yo… bien… — intentó decir Shinji, pero simplemente se quedó sin palabras.

— Está bien, tranquilo. En tu actual situación no se te puede recriminar nada. Realmente no puedes controlar tu personalidad o tu impulso sexual. Y me apena decir que me he aprovechado un poco de esa situación — dijo Ritsuko algo sonrojada.

— No ha pasado nada entre nosotros que yo no haya querido. Además, en algunas ocasiones era realmente “Yo” y no “Él”, eso tú lo sabes muy bien y… bueno, siempre deseé estar contigo — explicó Shinji un tanto apenado.

— Gracias Shinji. Me halagas… y tranquilo, Misato no sabrá nada de esto — dijo la rubia con una sonrisa.

— Gracias — volvió a decir Shinji.

— Supongo que te estás cuidando, ¿verdad? — pregunto la rubia, con una mirada estrecha.

Shinji dudó por un momento por la pregunta, antes de comprender a qué se refería.

— Sí, me cuido. Kaji compra preservativos por cantidades industriales — respondió Shinji con algo de nerviosismo.

— No me extraña de Kaji. Pero nosotros no necesitaremos preservativos. Sabes que yo me estoy cuidando, así que podemos ir sin problemas — dijo Ritsuko, con voz seductora.

— ¿Qué? — preguntó Shinji, tomado fuera de guardia, pero no tuvo tiempo de pensar más, ya que recibió un repentino y apasionado beso por parte de la rubia científica.

La mente de Shinji dio vueltas por un momento, antes de que los instintos tomaran el control y comenzara a devolver el beso. Segundos después se separaron y se miraron a los ojos.

— Dije que me estoy cuidando, así que no necesitamos preservativos — dijo Ritsuko con una sonrisa seductora — Ya sabes… al natural se siente más rico — susurró al oído de Shinji.

Shinji se atragantó, mientras Ritsuko se subía a la camilla.

— Tranquilo, le puse llave a la puerta; además, no voy a dejar que esa chica aparecida se quede con toda la diversión — dijo Ritsuko abriendo su blusa.

Shinji tragó sonoramente, pero cuando Ritsuko le tomó las manos y las guió hasta sus senos, todas las señales de alerta se fueron al olvido y su mente se abocó a la tarea de quitarle a la rubia ese molesto sujetador. Como dijo ella, al natural se siente más rico, y poder tocar esos senos al natural es lo que él quería en este momento.

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Shinji despertó y se encontró recostado en la camilla, tapado con una cobija. Ritsuko no estaba por ninguna parte, así que debía haberse ido hace un tiempo, lo que estaba bien para él. Se sentó en la camilla y se descubrió desnudo, algo muy común los últimos días. Resignado, recogió su ropa y se vistió, momento en que se dio cuenta de que se sentía mucho mejor y con más energía pese a la mamada de Misato y un rico polvo con Ritsuko. Las famosas vitaminas debían estar haciendo efecto.

Al ver la hora descubrió que eran cerca de las 2:00 de la tarde, así que decidió ir a comer algo a la cafetería de NERV ya que estaba muerto de hambre.

Luego de terminar con su tercer plato de comida, decidió hacer lo que había ofrecido su “Otro Yo” en la escuela, ya que en realidad no tenía muchas más opciones.

Fue a hablar donde Shigeru y luego de unas llamadas ya tenía lista a la banda para el sábado, luego fue con Hideki y se aseguró de conseguir a DJ Rika. Finalmente buscó a Misato y se consiguió con ella un monitor gigantesco con un equipo de reproducción digital, que enviarían a la escuela el sábado por la mañana. Con todo eso listo decidió salir de NERV rumbo al departamento de Misato. Acababa de salir de las instalaciones cuando sonó su teléfono móvil. Contestó la llamada.

— Diga — los ojos de Shinji se agrandaron al escuchar la voz del otro lado de la línea, pero pronto su mirada se tornó traviesa y comenzó a esbozar una sonrisa, dejando entrever unos relucientes colmillos — Estaré ahí en 10 minutos… mi ama.

Shinji guardó el móvil, hizo parar un taxi y se encaminó a donde le habían indicado, seguido de un automóvil negro con dos Agentes de Seguridad dentro.

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Eran cerca de las 7:00 de la tarde cuando Shinji se paró frente a la puerta del departamento de Misato con rostro resignado. Suspiró con cansancio.

Con solo un par de palabras bien elegidas, Sabrina había conseguido que él corriera donde ella para pasar la tarde inaugurando su nuevo departamento a punta de sexo. No es que no le gustara la idea. ¿Quién no querría estar con una mujer como ella? Podía acariciarla, recorrerle el cuerpo a besos y hacer muchas cosas entretenidas antes de tener sexo desenfrenado.

Lo que realmente le molestaba de esta situación es que ella había descubierto su debilidad y la explotaba su favor. Solo tenía que comenzar el juego de rol, tomando el papel de Integra Hellsing, llamarlo “Sirviente”, demandar que la follara y, lo tenía corriendo detrás de ella más caliente que un mono.

Suspiró con resignación. No había nada que hacer por ahora. Al menos las vitaminas que le inyectó Ritsuko sirvieron para algo.

Luego de negar con la cabeza en un intento de despejarse, abrió la puerta con la llave que nunca devolvió e ingresó al departamento. Se quitó los zapatos y caminó hasta la sala donde estaba Asuka viendo televisión recostada en el suelo sobre unos cojines.

— Llegaste temprano Misato — dijo la pelirroja sin mirarlo.

— Soy… soy yo, Shinji.

Asuka se puso de pie de un salto al escuchar su voz y lo miró con ojos estrechos. Shiunji tragó sonoramente. Sabía que nada bueno saldría de esto. No después de lo de esa mañana, pero al menos debía intentar pedirle disculpas, después de todo no era él cuando dijo lo que dijo.

Continuará…

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Notas del Autor: Un capítulo relativamente más tranquilo, pero de aquí en más la cosas van a ir subiendo de a poco la intensidad, en la preparación al nuevo arco argumental que se avecina.

Nos vemos el próximo capítulo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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