Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 104
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- Capítulo 104 - 104 Capítulo 104 Lombriz De Hierro De Dientes Anchos
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104: Capítulo 104: Lombriz De Hierro De Dientes Anchos 104: Capítulo 104: Lombriz De Hierro De Dientes Anchos Editor: Nyoi-Bo Studio Luego de que bajaron la caja de metal, un par de soldados se pararon firmes, saludaron al Director Chen y se fueron.
Después de que entraran al elevador y se fueran, el director ordenó: —Todos pueden venir a ayudar con esto.
Varios investigadores empujaron la caja, sintiendo de vez en cuando una fuerza contraria que venía de adentro.
Era como si hubiera un monstruo incansable que constantemente empujaba la caja.
El director llamó con la mano a un par de personas y dijo: —Deberían dar dos pasos hacia atrás antes.
Los sujetos retrocedieron de inmediato.
Gao Peng se escondió en el laboratorio y, secretamente, observó todo desde detrás del vidrio.
Un sonido como de algo arrastrándose vino de la pared de roca sobre él, lo cual le resultó conocido, pues era el mismo de Da Zi cuando se movía.
Parecían miles de dedos golpeando suavemente en la pared, era un sonido claro y constante.
Y se estaba acercando.
Levantó la cabeza para ver roca expuesta, sólo varas y columnas de metal sostenían la estructura.
Una sombra negra cayó rápidamente desde arriba, quedándose sumamente quieta en el suelo, como si el golpe la hubiera desmayado.
Después de unos minutos, se levantó y sacudió la cabeza.
Era un monstruo similar a un milpiés, pero de un tamaño mucho más grande.
Nombre del monstruo: Gusano de Hierro de Dientes Anchos.
Nivel: 29 (Líder).
Grado: Perfección.
Atributo: Oro.
Condición: Saludable (confundido).
Debilidad: Fuego.
Habilidades: Transformación a oro nivel uno.
Requisitos para subir a grado Épico: … El Gusano de Hierro de Dientes Anchos era de, al menos, 16 pies de largo.
Cuatro partes que parecían hojas formaban el cuerpo y cada parte tenía múltiples extremidades filosas.
Tenía en el lomo un caparazón amarillo-verdoso con un patrón de hojas de árbol.
Parecía confundido tras la caída.
Se tropezó dos veces en el lugar y, de pronto, se estrelló contra el Director Chen.
Luego, se sentó en el suelo, como un niño malcriado y frotó la cabeza contra él.
El director sonrió y dio golpecitos en la cabeza de su Familiar.
—Ve y abre esa caja de metal.
Mientras tanto, puedes hacer que el monstruo en su interior se rinda.
El gusano asintió y se arrastró hacia la caja.
En un momento, tenía el cuerpo entero sobre ella, bajó la cabeza y empezó a roer el metal, produciendo un chirrido; el hierro le servía como alimento.
No le tomó mucho tiempo hacer un gran hoyo, pero continuó hacia dentro.
Un flujo de arena amarilla comenzó a salir de la caja sin ser vista.
Era suave y deshuesada, como gelatina.
Cuando estaba a punto de salir, el Gusano de Hierro de Dientes Anchos que estaba sentado en la caja movió la cola, devolviendo la arena dentro de la caja.
Después de un rato, pensando que nadie se había dado cuenta, la arena intentó salir por otra dirección.
Para ese momento, el gusano ya estaba perdiendo la paciencia.
Se dejó de mover y giró, parándose como una cobra y miró al monstruo desde arriba.
Fue s{olo entonces que Gao Peng pudo ver claramente la apariencia del monstruo de arena: era de sólo unos cinco pies de altura, tenía una cabeza redonda y estaba un poco gordo.
Era de arena pero no se desintegraba.
Era como una pequeña capa de arena distribuida sobre gelatina.
El monstruo estaba un poco confundido: dio vueltas y continuó la retirada, hasta que finalmente se inclinó hacia la pared externa de la caja.
Luego, se quedó mirando fijamente al gran jefe que comía metal.
El monstruo usó las manos para tratar de tocar la hoja metálica, pero descubrió que no tenía manos tan fuertes.
Finalmente, luego de que más de la mitad de la caja fuera devorada, el Gusano de Hierro estaba lleno.
Satisfecho, golpeó la cabeza del monstruo de arena en señal de que lo siguiera.
El pequeño monstruo tenía un fuerte sentido de supervivencia, así que siguió la orden, pues temía terminar siendo el postre.
—¿Eso evolucionó de un milpiés?
—preguntó Gao Peng, un poco impactado.
Inmediatamente después se percató de que era inapropiado y se disculpó con el director.
Uno no dejaba que esta información evolutiva se supiera a la ligera normalmente.
—Sí, evolucionó de ahí—respondió sonriendo, mientras tocaba la cabeza de su Familiar.
—Antes del cataclismo estudié biología y se dio la casualidad de que estaba investigando sobre los milpiés.
Jamás me imaginé que nuestros caminos se cruzarían después del cataclismo.
Aunque sólo era nivel cinco, sin otro Familiar en la escena, el pequeño monstruo de arena habría sido suficiente para derrotar a todos en el laboratorio.
Por eso, precisamente, nadie se confió: primero lo colocaron en la placa de experimentos y luego lo ataron con seguros de metal para que no se moviera.
Sólo después de todas esas medidas tomaron los cuchillos experimentales y herramientas necesarias.
Después de un rato, parecía que el monstruo encontraba todo ese asunto muy entretenido al deslizarse dentro y fuera de los seguros como un trozo de gelatina.
De pronto, los investigadores se juntaron en un grupo y miraron al monstruo de modo indiferente.
—Es como si no tuviera huesos —dijo Pequeño Wang frunciendo el ceño.
—Además, no esta cooperando para que experimentemos con él.
—Pero lo interesante es que no nos ha mostrado ninguna hostilidad, como si no tuviera deseos de atacar.
Tampoco sabemos si eso es algo bueno.
Quizás podríamos deducir por su personalidad que el Soberano del Desierto también tiene un buen temperamento.
Otro investigador tocó el marco de sus anteojos y dijo con tono sospechoso: —¿Quizás esta criatura no es agresiva por naturaleza?
—No tengan muchas esperanzas, es imposible determinar los hábitos y características de una especie entera por uno solo de ellos.
Sigan con las pruebas —indicó el director Esta vez, el Director Chen trajo al Gusano de Hierro de Dientes Anchos para que el monstruo se quedara quieto.
…
—¡Verdaderamente milagroso!
—musitó un investigador.
En la mano sostenía una pila de arena que se movía por sí misma.
La pila había sido tomada del cuerpo del monstruo y forcejeaba continuamente, como si tuviera vida propia.
Al tacto tenía la textura de la arena, parecía ser un solo ser, unido por fuerzas magnéticas.
Sólo le faltaba tener consciencia propia.
Después, el investigador puso la pila de arena en la superficie del monstruo, que se unió al resto del cuerpo, llevándose la mano del hombre también.
Su expresión cambió por completo al tratar de sacar la mano, pues una fuerza horripilante le succionaba tanto que no podía ni luchar.
Podía escuchar el sonido de arenas moviéndose en su oído.
El Gusano de Hierro de Dientes Anchos hizo un sonido grave como señal de alarma, el ruido de arena se detuvo y, junto con él, la fuerza de succión.
El investigador sacó inmediatamente la mano y miró al monstruo, aterrado.
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