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Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 109

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  4. Capítulo 109 - 109 Capítulo 109 Araña Escudo Del Diablo Blindado Parte Seis
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109: Capítulo 109: Araña Escudo Del Diablo Blindado (Parte Seis) 109: Capítulo 109: Araña Escudo Del Diablo Blindado (Parte Seis) Editor: Nyoi-Bo Studio Explotó, saliendo disparado como una aguja de acero.

La puerta de vidrio antibalas fue penetrada de inmediato, con la boca del mosquito doblada hacia adelante, lo que hizo reír al hombre antes de indicar a su compañero que siguieran adelante.

La madera se había convertido en bote, era demasiado tarde para arrepentirse.

Rechinó los dientes y sacó del bolso un martillo y un punzón, luego puso la punta del punzón en el pequeño agujero de la puerta y dio un preciso golpe con el martillo.

Aparecieron capas y capas de quebraduras con la forma de una telaraña.

Gao Peng, que estaba en el sofá, escuchó un ruido fuerte, frunció el ceño y caminó para revisar las cámaras de seguridad: la de arriba de la escalera mostraba una pantalla totalmente negra, no había nada, pero la señal parecía estar bien.

Algo estaba cubriendo el lente, posiblemente hubiera personas con malas intenciones del otro lado.

Después de todo, Gao Peng no había superado el trauma de lo que pasó en su villa.

Se puso a pensar seriamente, sacó el teléfono y marcó esos tres números con los que todos están familiarizados.

—Hola, ¿policía?

Quiero reportar un incidente, alguien quiere hacerme algo malo —dijo tranquilamente Gao Peng.

El hombre del otro lado no se demoró en pedirle la dirección y su estado actual.

—Estoy en la calle Lianhu, distrito Dayan, en el centro de la ciudad.

Esta gente posiblemente esté tratando de entrar en este momento por la puerta, por hora estoy a salvo.

Ugh… Si esta gente me ataca, ¿tengo derecho a defenderme?

La policía despachó oficiales en cuanto tuvieron los detalles y, al mismo tiempo, pidieron a Gao Peng que estuviera atento a su seguridad; tenía autorización para defenderse.

El chico colgó el teléfono y miró hacia fuera, luego, desapareció en la oscuridad.

Ambos comprobaron que tenían bien puesta la máscara y se tranquilizaron un poco.

Uno hasta blandió el martillo frente a la cámara, de modo amenazante.

…

La puerta se abrió violentamente y dos figuras surgieron cautelosas.

Las luces del edificio estaban completamente apagadas, había una oscuridad total.

Sobre sus cabezas, brillaba de vez en cuando una luz roja de la cámara de seguridad.

—Ve.

No pierdas tiempo, busquemos rápido, así salimos cuanto antes —le dijo el otro.

Uno de los ladrones trató de encender el interruptor de la luz pero no pudo.

¿Habría hecho corto circuito?

—Jefe, ¿por qué no prende?

—Quizá es porque los empleados apagaron el interruptor principal al salir —dijo el jefe.

Se sentía inseguro y el ambiente le daba algo de frío.

Dieron vueltas por un rato, hasta que lograron dar con el laboratorio.

Empujaron la puerta y el sonido de agua corriente vino desde dentro.

—¿Qué es esto?

Parece que algo sigue funcionando.

El equipo de experimentos estaba conectado a un generador para evitar incidentes si se cortaba la luz.

Una señal verde brillaba lentamente.

Una enorme sombra desde adentro del cilindro mostraba sólo una parte del cuerpo.

Rayos de luz atravesaban el recipiente y el sonido del agua en movimiento se mezclaba con el olor a esterilizadores.

—Je-jefe, ¿qué es esa cosa?

—balbuceó el más bajito.

—Probablemente es un experimento de los empleados —dijo.

Comenzó a ponerse ansioso.

¿Había entrado a un estudio ilegal?

—No te preocupes por eso, busquemos lo que queremos primero.

Deben estar llevando a cabo pruebas aquí.

Siempre y cuando no nos metamos con el experimento, esa cosa no saldrá, así que debemos apresurarnos.

Los dos buscaron por largo tiempo en el laboratorio, pero solamente encontraron un par de materiales comunes e ingredientes.

Eso era porque la mayoría del material ya había sido utilizado por Gao Peng.

No sabían si lo hallado valía algo de dinero, así que pusieron todo en sus bolsillos y se dieron media vuelta.

Gao Peng, que estaba escondido en una esquina, escuchó claramente la conversación de hacía unos momentos, que le dejó confundido.

Parecía que ese par no estaba ahí para lastimarlo a él, eran simples ladrones.

Claro, no podía desechar la posibilidad de que las cosas escalaran si ellos se enteraban de que no estaban solos.

Justo en ese momento, una tabla de información apareció ante él:”Evolución oscura exitosa: Araña Escudo del Diablo Blindado”.

Los dos hombres que caminaban hacia la salida sintieron de pronto un escalofrío y se dieron vuelta, para encontrarse con una vaga figura parada en la esquina de la habitación.

La persona les hizo señas y dijo: —Deben estar agotados después de buscar tanto, ¿quieren sentarse a tomar algo de té?

Estaban impactados.

Se miraron entre ellos y caminaron hacia Gao Peng.

El hombre de la izquierda sacó silenciosamente un cuchillo y el de la derecha el martillo.

Al mismo tiempo, un feroz ciempiés trepó por la camiseta del primero.

Era tan grueso como un brazo y tenía unos tres pies de largo.

Se enredó en su brazo y le mordió la muñeca.

Dejó escapar un grito de dolor, el brazo se le agrandó considerablemente, haciendo saltar unas cuantas venas que parecían pitones.

Gruñó mientras levantaba el martillo y lo blandió hacia Gao Peng.

—¡¿Tomar té?!

¡Te daré a probar mi martillo!

El martillo fue directo hacia la cabeza del chico, pero sintió como si hubiera golpeado algodón: era suave y generaba una sensación extraña, como si no hubiera podido expulsar su fuerza.

Recuperó la compostura y miró a Gao Peng, que estaba en el suelo.

El chico se sentó, tocándose la cabeza: solo había sentido algo en la frente, como si alguien lo empujara con las manos con una capa de algodón en medio.

El daño recibido había sido transferido a Rayitas a través del contrato de constelaciones cambiantes.

En el espacio de las almas, las emociones de Rayitas no habían cambiado en nada, para él, se sintió como un piquete de mosquito.

De repente, un gran cúmulo de líquido llegó desde lejos y bañó a los dos hombres, dejándolos pegajosos y mojados.

Cuando intentaron levantar las manos, se dieron cuenta de que tenían totalmente pegados los cuerpos: no se podían mover.

Las patas enormes de Rayitas sonaban en el piso al caminar, con un ruido metálico y frío.

Trepó lentamente hacia los ladrones, usó sus patas secundarias para tocarse la boca ligeramente y de sus rojizos ojos emanaron un aura asesina.

Esos tipos se habían atrevido a atacar a su amo, definitivamente se habían pasado de la raya.

Levantó sus patas de araña.

En los ojos de los ladrones esas patas crecían cada vez más.

Gao Peng suspiró.

Era la primera vez que había matado a alguien y, aunque no lo hizo con sus manos, se sentía inquieto.

La verdad no sabía qué habría hecho con ellos, pero sus pensamientos eran directos: si descubrían que había alguien en el edificio e inmediatamente huían, Gao Peng los habría entregado a la policía.

Desafortunadamente, la reacción de los ladrones no fue tan amigable.

Lo lamentaba mucho.

Ustedes querían matarme, así que los maté yo.

Era muy simple.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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