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Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 110

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  4. Capítulo 110 - 110 Capítulo 110 Sobre La Superficie Del Agua Parte Uno
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110: Capítulo 110: Sobre La Superficie Del Agua (Parte Uno) 110: Capítulo 110: Sobre La Superficie Del Agua (Parte Uno) Editor: Nyoi-Bo Studio La policía llegó al estudio justo tres minutos después de que la araña matara a los ladrones.

Cuando salieron del ascensor, descubrieron la puerta hecha añicos y pedacitos de vidrio por todo el piso.

La puerta se abrió y se encendieron las luces.

Algunos oficiales de policía tuvieron un mal presentimiento y entraron rápidamente al edificio.

El olor a sangre llenaba el aire.

—¡Arriba las manos!

Un par de policías apuntaron a Gao Peng, el único con vida en el lugar.

—¡No se mueva!

¡Ponga las manos sobre la cabeza y agáchese!

Gao Peng estaba muy tranquilo.

No había necesidad de ser un idiota y comenzar a gritar que era inocente.

Cruzó las manos detrás de la cabeza y dijo: —Soy Gao Peng, la víctima.

Pueden revisar mi información.

A la vez, se aseguró de que Rayitas no mostrara nada de hostilidad.

—La policía no daña a ciudadanos que respetan la ley y los chinos no golpean chinos —dijo Gao Peng mientras se agachaba.

Tenía una herida importante en la cabeza, de la que salía sangre a borbotones y tenía la mitad de la cara teñida de rojo.

Cuando se aseguraron de que el chico no era hostil, se acercaron para esposarlo.

Caminaron por el lugar, revisando los cuerpos tirados en el piso: había grandes hoyos en la cabeza de ambos y, en cuanto a materia encefálica y sangre, estaban salpicados por todos lados.

Se veía espantoso.

Los cuerpos aún estaban tibios.

Al lado de ellos yacía el cadáver de un ciempiés del tamaño de un brazo, estaba partido por la mitad y salía un fluido amarillento de él.

Había otro cuerpo más, una especie de monstruo de plastilina que se movía lento, haciendo gorgoteos.

—La situación está bajo control, la situación está bajo control.

Hay alguien herido, llamen a una ambulancia —dijo uno de los policías por walkie-talkie.

…

Dentro del cuarto de interrogatorios, un oficial preguntó: —¿Por qué los mataste?

—Lo que hice debería considerarse como defensa propia —respondió Gao Peng.

Tenía la cabeza vendada.

Al ver el rostro tranquilo del chico, el interrogador frunció el ceño.

—Basado en los resultados de la investigación, ¡ya habían perdido la habilidad para luchar para ese momento!

—Pero no sabía si podrían o no defenderse.

Hasta puede ver que usaron el martillo para golpearme —dijo Gao Peng riendo y apuntando a su cabeza.

Por supuesto que eso no había sido causado por el tipo con el martillo.

Era una herida falsa que Gao Peng había creado después de matar a alguien.

—Pero para ese entonces, los dos habían sido atrapados por tu Familiar.

Podrías haberlos entregado a la policía.

Gao Peng guardó silencio.

Habían querido matarlo y realmente no quería soltarlos.

Si se lo hubiera dejado a la policía, por lo menos los habrían acusado de robo e intento de asesinato.

Suspiró profundamente.

Era como si… No fuera una buena persona.

O al menos, no se la podía considerar como tal bajo la definición tradicional de una buena persona.

Pero, ¿y qué?

A él nunca le habían interesado esas cosas, si uno quería sobrevivir en este mundo debía aprender a no tener compasión.

Es más, hasta les había dado una oportunidad.

—Esa fue la acción de mi Familiar.

Debido a que querían matarme, entró en un estado de ira y los mató a ambos.

El interrogador frunció el ceño, quería seguir preguntando pero, de pronto, tocaron la puerta.

Al abrir, se encontró con el jefe del departamento de policía.

Junto a él estaba un viejo al que no reconocía.

—Está bien, terminó la investigación.

Los dos forzaron la entrada e intentaron asesinarlo.

La víctima sólo actuó en defensa propia —dijo el jefe.

Cuando el interrogador vio que el mismo jefe de departamento había llegado, sabía que el caso se le iba de las manos.

Asintió y levantó sus cosas antes de salir del cuarto.

—¿Tío Liu?

Gao Peng reconoció al sujeto junto al jefe, no lo podía creer.

Jamás se habría imaginado que el tío Liu aparecería allí.

Aunque sabía que tenía un pasado complicado, no pudo evitar tratar de adivinar la identidad secreta de Liu al verlo ahí parado.

—Está bien.

Ya todo está bien.

Volvamos —dijo a Gao Peng.

Gao Peng tenía un montón de preguntas que se guardó mientras caminaban por la estación de policía.

Seguía queriendo preguntar, pero no sabía cómo comenzar.

Fue en un incómodo silencio como llegaron hasta el pie de la escalera.

—Fui enviado por alguien más a protegerte —dijo tío Liu mientras subían.

Gao Peng se quedó impactado y giró para verlo a los ojos.

Le sonreía feliz como un crisantemo y dijo: —¿Acaso no quieres saber quién?

Gao Peng lo miró y preguntó tímidamente: —¿Es mi abuelo materno?

¡Había adivinado tan rápido!

La sonrisa de Liu se congeló.

—La gente normal no gastaría tanto esfuerzo, después de todo, ¿quién protegería a un huérfano?

Gao Peng se sentía tranquilo.

Desde que Rayitas había matado a esos ladrones, sus emociones estaban raras.

—Desde que ocurrió el cataclismo, la vida del abuelo ha sido incierta, pero eso no significa que era seguro que estuviera muerto.

La única persona que se me ocurre es él.

No puede haber nadie más que se esfuerce tanto por protegerme.

El tío Liu no le respondió, pero, por su expresión, sabía lo que contestaría.

Suspiró.

—¿El abuelo está bien?

Sin importar lo que había pasado, era su abuelo.

La sangre siempre llama.

Habría tenido sus razones para no visitarlo.

Aunque no había explicación lógica para mandar a alguien a protegerlo durante tanto tiempo.

—El viejo Ji está perfectamente.

No le costará vivir unas décadas más —dijo riendo el tío Liu.

Luego, continuó: —Lo cierto es que algo pasó en la compañía.

No pudo venir a buscarte durante estos dos años, pero el asunto ya casi está resuelto.

El Viejo Ji estaba realmente molesto cuando escuchó que te habían mandado a la policía.

Nunca lo había visto tan enojado, ni siquiera cuando alguien de la empresa trató de restarle poder.

—Sí… Mientras se encuentre bien —dijo Gao Peng.

Era incomprensible enterarse de que aún tenía un familiar vivo en el mundo.

Aunque se lo veía calmado por fuera, su corazón era un completo caos.

El tío Liu sabía que era momento de dejarlo solo para que se tranquilizara.

Cuando llegó a casa, Gao Peng no pudo mantener la calma y se cortó el dedo picando vegetales.

Da Zi, que estaba durmiendo en la sala, se despertó.

¿Alguien me golpeó las piernas?

¿Quién fue?

¿Quién fue?

Pensó.

Se levantó totalmente alerta y caminó por la habitación.

Gao Peng suspiró, mirando el pepino que estaba cortado chueco, luego tiró los vegetales en la olla y comenzó a cocinar.

Hoy había ocurrido un accidente durante la evolución de Rayitas, accidentalmente había encontrado la información de que su abuelo seguía vivo y había descubierto la verdadera identidad de la persona que lo estaba protegiendo.

Gao Peng estaba un poco cansado.

Sólo quería recostarse por un rato.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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