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Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 132

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132: Capítulo 132: El Concurso Comienza 132: Capítulo 132: El Concurso Comienza Editor: Nyoi-Bo Studio ¿Qué clase de título obtendría?

Gao Peng lo estaba pensando seriamente, pero era una pregunta difícil de responder.

Después de todo, con su amplia variedad de Familiares, había unos cuantos títulos que le quedaban.

De sólo pensarlo, se llenaba de alegría.

Luego de que terminara la conferencia, Gao Peng volvió a la habitación que le había asignado la Liga de Entrenadores.

Se estaban quedando en una villa en la montaña y cada participante tenía su propio patio para poner a sus Familiares.

Gao Peng se encontró con Rayitas tratando de cavar un hoyo: sus afiladas garras de araña rompían los azulejos del piso, sólo para dejar al descubierto el cemento que había debajo.

Se le veía confundido, ¿no debería haber tierra debajo?

Hacía apenas un par de días había estado cavando hoyos en el jardín de su amo, ¿por qué estaba esa cosa gris y dura aquí?

Las garras le empezaron a doler por el esfuerzo de tratar de romper el cemento.

Finalmente, golpeó el suelo con frustración mientras chillaba, enojado.

—¿Qué sucede?

—preguntó su dueño, confundido.

—Puchi, puchi.

Gao Peng se dio vuelta para ver a Boba balanceándose como una hoja en el viento.

Luego, en el momento menos esperado, ¡lo atacó con la guardia baja!

—¡Pachi!

Tonta se dejó caer sobre la cabeza de Gao Peng y comenzó a danzar alegremente, como si dijera, “logré ponerme en tu cabeza de nuevo, ¡yay!”.

Desde que había descubierto el odio que su amo sentía cada vez que se posaba ahí, se había convertido en su nuevo pasatiempo.

Ver a su dueño sentirse derrotado por su comportamiento la hacía sumamente feliz.

—Está bien, está bien —dijo él, rendido.

Fue a preguntarle a Da Zi qué estaba pasando.

Gao Peng notaba que gradualmente sus Familiares estaban madurando.

Conforme se hacían más fuertes, también eran más sabios, tal era el caso de Da Zi, quien, al principio, hacía cosas tontas y tiernas como las que haría un animal, pero conforme pasaba el tiempo, al igual que un niño que iba creciendo, su personalidad se volvía cada vez más estable y madura.

Ahora sólo hacía cosas tontas raramente y eso lo alegraba.

—Está tratando de enterrarse a sí mismo —dijo Da Zi.

Las antenas de su cabeza se movían sin parar.

Fue entonces que Gao Peng entendió lo que ocurría.

Debido al atributo de Rayitas, le gustaba enterrarse parcialmente en el suelo para dormir.

Era un hábito nuevo adquirido con la evolución.

Como el jardín trasero de su villa tenía tierra suelta, Gao Peng le permitía a Rayitas hacer lo que se le antojara.

Pero parecía que se había olvidado de decirle que ya no estaban allí.

Aunque no estuviera el cemento, no era buena idea hacer hoyos en propiedades ajenas.

—Quiero dormir —se quejó Rayitas.

—Está bien, vete a dormir, pero nada de cavar.

Le acarició la cabeza.

Rayitas se quejó un poco más, pero después de un rato, finalmente dobló sus extremidades y se echó en el suelo.

La luz en sus ojos se fue apagando.

Tras ponerlo a dormir, Gao Peng suspiró con alivio.

Luego, notó a Da Zi detrás de él mirándolo con lástima echado en el suelo.

¿Cuánto tiempo llevaba en esa posición?

No sabía si reír o llorar, este pequeño caprichoso estaba triste de nuevo.

Fue rápidamente a consolarlo y sólo cuando se quedó profundamente dormido finalmente se levantó, masajeándose el brazo dolorido.

Pero cuando se movió, Boba, que había estado descansando en su cabeza todo este tiempo, soltó un infeliz “¡puchi!” por molestar su sueño.

Le tomó hasta medianoche calmar a todos los Familiares.

Tras asegurarse de que dormían, pudo finalmente irse a la cama.

Acababan de llegar a ese distrito, así que comprendía por qué les estaba costando adaptarse.

… El Bosque de la Montaña Dayang estaba a tan sólo doce millas de la villa.

—Atención todos los candidatos, atención todos los candidatos.

El fuerte sonido de un altavoz reverberó por toda la villa.

También se escuchaba a lo lejos un helicóptero del que salían luces blancas, creando pilares de luz en la oscuridad de la noche.

Todos los candidatos estaban perfectamente despiertos.

—¡La segunda ronda de pruebas comenzará ahora!

—continuó el altavoz.

—Atención todos, por favor, tomen nota, tienen veinte minutos para prepararse, oficialmente comenzarán en veinte minutos.

Vayan hacia la dirección indicada por las luces del helicóptero y busquen el objetivo en ese límite.

Mientras el sonido del altavoz continuaba resonando sobre ellos, los candidatos saltaron de la cama para ponerse el traje que les habían entregado el día anterior.

Al abrir la puerta, Gao Peng vio a todos saliendo de sus habitaciones como un banco de peces.

Luego de veinte minutos, las hélices del helicóptero zumbaron al cambiar la dirección hacia el norte.

Eran las 6:20 de la mañana y el cielo comenzaba a clarear.

—Síganlo.

Las instrucciones de Gao Peng para sus Familiares eran claras.

Rayitas estaba echado en el suelo, listo para que su entrenador subiera en él, pero siguió de largo hacia Tontín.

Tontín se agachó para que Gao Peng subiera por su brazo hasta el cuello, donde tenía un hueso ancho y firme del tamaño justo para que una persona se sentara.

—¿Chichi?

—exclamó Rayitas, confundido, mientras ladeaba la cabeza.

—Tu lomo se ha vuelto demasiado duro para mi trasero.

Si corres demasiado rápido, ¡temo terminar con un hoyo en los pantalones!

—exclamó Gao Peng para consolarlo.

Dio una palmadita a Tontín y le ordenó que siguiera al helicóptero.

Éste asintió y levantó a Gao Peng del suelo; con un movimiento parecido a un latigazo se puso a Da Zi alrededor de la cintura y salió tras el helicóptero con Rayitas siguiendolos.

En el helicóptero, dos camarógrafos con una cámara cada uno registraban todo lo que ocurría con los candidatos desde distintos ángulos.

El país había puesto un canal de televisión temporal donde transmitían las 24 horas lo que sucedía en las pruebas.

Sólo en el caso de algún accidente no se transmitía en directo, sino que se recogía el material grabado, se editaba y salía al aire dos horas después.

Al moverse por el denso bosque, cada paso de Tontín caía firme en el suelo.

El corazón bombeaba sangre a todo el cuerpo, con cada latido dándole energía continua.

Rayitas era igual de rápido: cuando se enfrentaba con obstáculos, lanzaba un poco de seda hacia alguna rama resistente y se balanceaba en el aire para pasarlo.

Luego de diez minutos, los candidatos más rápidos habían llegado a destino junto con el helicóptero.

En el cielo, un Buitre Volcánico abría sus alas.

Traía sobre el lomo a un adolescente alto con una expresión rara en el rostro, porque el camarógrafo del helicóptero seguía haciendo zoom sobre él.

Si estuviera sentado en una pose favorecedora estaría de acuerdo, ¡pero sólo trataba de sostenerse del buitre y su pelo era un desastre a causa del viento!

Después de pensarlo por un momento, gritó: —¡¿Podrían dejar de grabarme?!

Por desgracia, el sonido del helicóptero era tan alto que no pudieron oirlo.

El camarógrafo respondió con un signo de OK, giró hacia el otro camarógrafo y le dijo: —Quiere que hagamos más tomas de él.

—Está bien.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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