Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 335
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- Capítulo 335 - 335 Capítulo 335 El Sonido Debajo De Las Olas
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335: Capítulo 335: El Sonido Debajo De Las Olas 335: Capítulo 335: El Sonido Debajo De Las Olas Editor: Nyoi-Bo Studio —No, pez, no te vayas…—dijo Boba mientras sollozaba.
Gotas de agua cayeron por sus tentáculos.
Gao Peng se quitó las lágrimas de la cara.
—Deja de llorar, medusa tonta.
Boba sintió una punzada de ira cuando escuchó lo que dijo.
Estoy de acuerdo con que me nombres “Boba”, pero has cruzado una línea al decirme tonta, pensó.
Levantó sus tentáculos, lista para golpear a Gao Peng.
Sin embargo, cuando pensó en un futuro en el que Gao Peng decidiera retirarle su privilegio de jugo de fruta para arremeter contra ella, sus tentáculos se aflojaron y cayeron débilmente contra sus mejillas.
—¡Te odio!
—Flamita, intenta disparar una bola de fuego a la superficie del océano.
Flamita, que apenas había escapado de las mandíbulas de la Mantarraya Oceánica del Crepúsculo no hacía mucho, trató de aquietar su corazón, que aún latía rápidamente.
Usando todo el odio que tenía en su corazón por los monstruos submarinos, la grulla escupió una enorme bola de fuego en el océano.
¡Bum!
Era como si alguien hubiese apuñalado un globo lleno de agua con una aguja.
Hubo una explosión contundente, y el rocío se elevó 13 pies en el aire.
Una ola blanca en forma de anillo se extendió en las cuatro direcciones.
La explosión de la bola de fuego dejó un cráter el doble de su tamaño en la superficie del océano.
El vapor se levantó de la zona de la explosión y se disipó en el aire.
Todo esto parecía impresionante.
Sin embargo, para el océano ancho e ilimitado debajo de ellos, no era más que la punta del iceberg.
El resto del océano permaneció imperturbable, a excepción de una pequeña ondulación aquí y allá.
Era como si todo el océano fuera un enorme pez tumbado de lado que había puesto los ojos en blanco y escupido una enorme burbuja hacia Gao Peng en el acuario.
La bola de fuego de Flamita había atraído la atención de muchas formas de vida submarinas.
El otro lado de la superficie se oscureció cuando siluetas de peces comenzaron a nadar hacia el sitio de la explosión.
Sin embargo, se dispersaron rápidamente y giraron apresuradamente, como si algo en el área los hubiera asustado.
Gao Peng podía ver las siluetas bajo el agua dando vueltas y nadando llenas de pánico.
Nombre del Monstruo: Delfín Bala Rosa.
Nivel del Monstruo: Nivel 20.
Grado del Monstruo: Normal.
Atributo del Monstruo: Luz.
Habilidad del Monstruo: Carga Nivel 1.
Estado del Monstruo: Saludable (Emocionado).
Descripción: El Delfín Bala Rosa es un descendiente directo del delfín nariz de botella.
Les gusta nadar a toda velocidad en el agua.
Gao Peng pudo ver claramente cuáles eran las siluetas debajo del agua: una manada de delfines.
—Gao Peng, Gao Peng, esos pecesitos rosados se ven tan lindos —dijo Flamita, babeando.
Boba estuvo a punto de estallar en lágrimas cuando escuchó lo que dijo Flamita.
Siempre llevas todo tipo de pájaros muertos a casa.
¿Ahora quieres llevar pescado a casa?
Realmente debes despreciarme por amar tanto el jugo de frutas.
—¿Lindos?
—dijo Gao Peng, frunciendo el ceño.
Miró a las criaturas, que parecían de la realeza, nadando elegantemente en el agua, sin decir una palabra.
La mayoría de las personas se dejaban engañar por su adorable apariencia, pero Gao Peng sabía a ciencia cierta que eran los violadores más notorios de la naturaleza.
Este hecho había sido ampliamente observado entre los delfines por investigadores de todo el mundo.
Gao Peng había leído un estudio una vez que afirmaba que los delfines machos generalmente tienen 40 veces la libido de un bonobo (cualquier persona interesada en descubrir más sobre los innumerables crímenes que los delfines habían cometido contra otras especies podría buscarlo en Internet).
Gao Peng no tenía idea de por qué una especie tan abominable era tan querida por muchos.
Quizás los delfines pensaban que sus apariencias lindas y burbujeantes automáticamente los absolvían de sus acciones despreciables.
Como si acabara de escuchar los pensamientos de Gao Peng, un delfín rosado en la distancia saltó en el aire y volvió a sumergirse en el agua con un enorme chapoteo.
—Eh —dijo Gao Peng, sin impresionarse.
A Gao Peng no le importaba lo que otros pensaran de él por tener tales creencias.
Nunca firmaría un Contrato de Sangre con un delfín, el cual podría darle la vuelta si no era lo suficientemente cuidadoso …
—¿Puedo comerme algo tan lindo?
—dijo Flamita y sus ojos se iluminaron.
—Probablemente…—murmuró Gao Peng.
A pesar de que el océano debajo de ellos parecía tranquilo, Gao Peng tuvo la sensación de que había algo peligroso en las aguas.
Podía sentir sus ojos malévolos siguiendo cada uno de sus movimientos.
Gao Peng entrecerró los ojos al ver el océano.
De repente, el agua azul oscuro debajo de ellos comenzó a agitarse.
Inmediatamente, un objeto de color pálido de unos cientos de kilómetros de ancho emergió de las olas, como si el océano hubiera dado a luz a una isla entera.
Cuando Gao Peng se dio cuenta de lo que estaba pasando, gritó a los demás: —¡Vamos!
Impulsados por una abrumadora sensación de peligro, tanto Flamita como Da Zi huyeron rápidamente de la escena.
Cuando Gao Peng y los demás se fueron, la enorme criatura que había estado merodeando debajo de ellos todo este tiempo detuvo su ascenso y observó en silencio mientras un par de rayas rojas y púrpuras volaban lejos de ella.
Gao Peng no tenía idea de si el gigante estaba decepcionado o enojado con él por haberse ido tan pronto.
—Se ha ido, pero traerá a más humanos para acá.
Este lugar ha sido comprometido —dijo una voz retumbante en el océano, que estaba llena de innumerables voces chirriantes superpuestas una sobre otra.
Enormes monstruos se movían silenciosamente a través del mar como submarinos, agitando corrientes turbulentas a su paso.
Un simple vistazo de una garra escamosa debajo de las olas habría hecho que el corazón de cualquiera saltara de su pecho.
Las profundidades del océano eran, de hecho, cosas de pesadillas.
En la distancia, Gao Peng dejó escapar un profundo suspiro.
Ahora había un permanente ceño fruncido en su rostro.
El océano es demasiado misterioso para mi gusto.
No hay muchos lugares para esconderse en tierra firme.
Al menos en tierra, puedo ver con quién estoy luchando, pero el océano es una historia diferente.
Con el agua bloqueando mi vista, no hay forma de que pueda evaluar con precisión a ningún monstruo que vive allí.
Sin embargo, Gao Peng se recompuso.
Bueno, no fue una derrota completa.
Al menos ahora sé que, lo que sea que está detrás de los ataques, está al acecho en esta área, pensó.
De vuelta en la sede del Grupo del Cielo Sureño, Gao Peng le informó a la división del ejército de la ciudad de Yang Cheng acerca de lo que había visto y oído.
En una oficina en la división del ejército de la ciudad de Yang Cheng, Jiang Shuangze estaba sentado en con una expresión aburrida en su rostro.
Todos los demás en las otras divisiones habían sido enviados a misiones.
Él era el único atrapado en el servicio de escritorio.
—Estoy tan aburrido —gimió.
Estaba acostado en su escritorio, mirando al ventilador de techo girando sobre él con una mirada vidriosa en sus ojos.
Lo único que lo mantenía ocupado estos días era entrenamiento y más entrenamiento.
Las misiones en las que realmente había estado desde que se unió al ejército eran pocas y distantes entre sí.
¡Rinnnn!
De repente, el teléfono de su escritorio sonó.
Jiang Shuangze levantó el auricular y se lo llevó a la oreja.
—¿Quién es?
Oh, eh, señor… Se puso de pie rápidamente detrás de su escritorio.
—¡Sí, estoy libre!
¡Siempre estoy listo para el combate, señor!
El ejército había reaccionado mucho más rápido de lo que Gao Peng había anticipado.
No debería estar tan sorprendido al recibir tal reacción, ya que últimamente todo esto había estado presionando al ejército.
Casi inmediatamente después de escuchar los hallazgos de Gao Peng, la división del ejército envió a un par de investigadores a las coordenadas que él les había enviado.
No sólo descubrieron que había algo extraño en el lugar, sino que también descubrieron, a través del sonar, que una gran cantidad de monstruos acuáticos convergían en las coordenadas de Gao Peng desde todas las direcciones.
¡Algo grande se estaba gestando bajo la calma de la superficie del océano!
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