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Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 589

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589: Capítulo 589 – La Historia de Gran Mar Gordo 589: Capítulo 589 – La Historia de Gran Mar Gordo Editor: Nyoi-Bo Studio —No tengo mucho que decir sobre mi pasado.

En todo caso, mientras pasaba el rato accidentalmente me convertí en un Dios.

—Gran Mar Gordo y Gao Peng estaban sentados en el techo del palacio de la isla, uno al lado del otro.

—Es posible convertirse accidentalmente en un Dios —dijo Gao Peng.

—¿Pero por qué tu cabeza creció tanto después de convertirte en Dios?

¿Para protegerte de las frecuentes lluvias?

Gran Mar Gordo no entendió la broma y sonrió.

—En realidad, antes no tenía la cabeza tan grande.

Tengo muy mala memoria.

La gente siempre dice que la memoria de un pez dura solo siete segundos.

Aunque esta es una afirmación exagerada, no está tan alejada de la realidad.

Es normal que un pez tenga una memoria deficiente, ya que su cerebro es relativamente pequeño.

En aquel entonces yo era muy estúpido.

Incluso a comparación con el resto de mi especie, era considerado tonto.

Mi memoria era la peor —dijo Gran Mar Gordo.— Hay muchas cosas que no puedo recordar, como quién es mi padre.

Tampoco sé quién es mi madre.

Cuando era joven solo sabía comer camarones pequeños en el río lodoso y buscar algas y lentejas de agua para comer.

Fui muy feliz durante esos días —dijo Gran Mar Gordo mientras hacía un gesto.

—¿Y después de eso?

—preguntó Gao Peng.

—Luego, crecí un poco.

Nunca tuve que preocuparme por comida, quizás porque era muy guapo en ese entonces —dijo Gran Mar Gordo, luego de suspirar.— A todas las peces hembras del río les encantaba estar cerca de mí.

No me hacía falta atrapar a ninguna presa.

Todos los días me llevaban comida para alimentarme.

—Gran Mar Gordo se puso emocional.

—Así que comí y comí hasta que estuve gordito y relleno porque no salía a cazar.

Me quedaba en mi nido todos los días, solo comía y dormía.

Hasta que un día, una medusa zombi venenosa pasó cerca de mi nido.

Asomé la cabeza porque pensé que era alguien que me estaba llevando comida.

En ese momento la medusa me picó.

No morí pero todo resultó en un desastre.

Mi cara comenzó a descomponerse y, además, mi cuerpo estaba paralizado por las toxinas.

Gran Mar Gordo parpadeó.

Algo pareció cruzar sus pensamientos.

—Desde ese día, todos los peces que se acercaban a darme comida no volvieron a aparecer, pero era de esperarse… Al fin y al cabo, ¿a quién le gustaría ver a un pez gordo con el cuerpo podrido?

—No comí durante siete días, mi estómago se encogió a un tercio de su tamaño.

Por un momento pensé que iba a morir de hambre.

Fue entonces cuando entró en la cueva.

La reconocí.

Era un pequeño pez que vivía junto a mí, me compadecía de ella y solía darle un poco de mi comida cuando me sobraba.

Era diminuta y la más débil de su grupo.

No tenía suficiente comida para ella, sin embargo, durante el tiempo que no me pude mover, básicamente me daba la mayor parte de la comida que atrapaba todos los días.

Cuando comenzó a hablar de ella, la voz de Gran Mar Gordo se volvió más suave.

—Ella medía la mitad de mi tamaño y la comida que atrapaba todos los días no era suficiente para ambos.

—¿Y después de eso, qué pasó?

—preguntó Gao Peng.

—Un día, no volvió más.

Para entonces, ya había pasado mucho tiempo, por lo que el veneno en mi cuerpo se había reducido significativamente.

Después de tres días sin comer en la cueva, mi veneno desapareció por completo.

Nadé fuera de la cueva para buscarla, pero después de mucho tiempo buscando, no la pude encontrar.

Después, un pez me dijo que durante ese período de tiempo, ella iba todos los días a la intersección más peligrosa del mar para buscar alimento.

Aunque en esa zona había gran cantidad de comida, también era muy peligrosa.

El pez la vio dirigiéndose a ese lugar el día que no regresó.

Gran Mar Gordo había entrecerrado los ojos.

—¿Sabías que yo realmente era un pez de río?

Para mí, el mar era un abismo; nunca pensé que algún día iría al mar.

—Eso es muy conmovedor.

Entonces, ¿La encontraste?

Gao Peng sonrió y tocó la cabeza redonda de Gran Mar Gordo.

Gran Mar Gordo sacudió la cabeza.

—Al menos no hasta que caí en cuenta que no podía recordar cómo se veía.

Nunca odié tanto a mi mala memoria.

Después pensé que si mi cerebro fuera más grande, solo un poco más grande, quizás podría recordarla.

—dijo débilmente Gran Mar Gordo.

Aunque sabía que era una historia trágica, aún así Gao Peng tenía ganas de reír.

—En realidad, no me haría mal tener un cerebro más grande —Gran Mar Gordo se burló de sí mismo.

—Un cerebro más grande y una boca más grande.

De esa manera mis mordidas serían más dolorosas.

—Eso es verdad.

Gao Peng asintió con la cabeza, lo pensó y luego quitó su mano de la cabeza del pez.

—¿Sabías que tomé la decisión de convertirme en Dios porque, en aquel entonces, el pez más viejo de nuestro río me dijo que un Dios era omnipotente?

—Gran Mar Gordo se echó a reír.

—M*ldita sea, omnipotente.

Ni siquiera era capaz de salvarme a mí mismo, mucho menos a otros —dijo Gran Mar Gordo con amargura.

—¿Un Dios con atributos de vida no puede salvar a los muertos?

Gao Peng estaba un poco sorprendido.

Según tenía entendido, un Dios que domina la habilidad de la vida es capaz de revivir a los muertos.

—Es posible pero debe haber un cadáver, además, no puede haber estado muerto por mucho tiempo.

—Gran Mar Gordo sacudió la cabeza y dijo: —Sabes, el concepto más ridículo en este mundo es la justicia.

Algunos monstruos nacen y ya están en su punto máximo.

Con solo levantar suavemente los pies y moverse, se convierten en Dioses.

Por otro lado, ¡La gran mayoría de los monstruos tienen que esforzarse muchísimo y arriesgar sus vidas!

Para convertirse en Dios es necesario luchar en miles de millones de billones de batallas de vida o muerte y tener una racha de suerte.

Aun así, habilidades de vida, curación y sagradas no tienen nada que ver con los monstruos modestos como yo.

Los talentosos o los que están calificados son los únicos que pueden entender estas habilidades… Porque ellos no tienen que preocuparse por sobrevivir, tienen los recursos necesarios para explorar estas habilidades.

En cambio, un ser insignificante como yo… ¿Me habría convertido en lo que soy hoy si hubiera dependido en la habilidad de la vida?

¿Utilicé mi habilidad para competir con otros monstruos y obtener tesoros?

¡¿La usé para matar?!

A estas alturas, Gran Mar Gordo estaba muy emocional…  Gao Peng pensó en ello, pero aún se resistió y dijo: —Eso sucedió ayer.

—No te convertiste en la segunda generación de un Dios, pero al menos te convertiste en aquello que odiabas —dijo Gao Peng.

Gran Mar Gordo asintió y se sentía algo contento.

—Sí, me convertí en la criatura que más odiaba.

—Oye, Gran Mar Gordo, dime cómo terminaste con la madre de Araña Mágica del Agua del Vendaval.

Gao Peng le dió un toque a Gran Mar Gordo en la cabeza.

—¿Ah?

Gran Mar Gordo comenzó a hacerse el tonto, a pesar de que usualmente era intrépido.

—Ah, ¿qué estás diciendo?

De repente no puedo oírte.

—dijo Gran Mar Gordo en voz alta.

—No seas tan mezquino.

Ya me contaste la historia de tu primer amor; ¿por qué no me puedes contar acerca de tu esposa?

—dijo Gao Peng con una sonrisa.

—No oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado.

Gran Mar Gordo saltó del techo mientras agitaba la cola, saltando hacia la playa.

…  Al día siguiente, Gao Peng llamó a todos sus familiares a una reunión.

—Gran Mar Gordo, te pregunté si tenías amigos que accidentalmente hayan muerto jóvenes.

¿Has recordado alguno?

Gran Mar Gordo sonrió.

—Quieres un artefacto divino.

Sé de un lugar donde un ‘viejo amigo’ pudo haber almacenado artefactos divinos, pero no estoy seguro de que podamos sacarlos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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