Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 596
- Inicio
- Evolución de los monstruos mascotas
- Capítulo 596 - 596 Capítulo 596 - Un Laberinto Enorme
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
596: Capítulo 596 – Un Laberinto Enorme 596: Capítulo 596 – Un Laberinto Enorme Editor: Nyoi-Bo Studio Gao Peng pensó que podrían encontrar fácilmente los laberintos subsiguientes.
Sin embargo, parecía que Gran Mar Gordo los estaba guiando en círculos.
—Aquí… No, aquí no.
La dirección está un poco desviada… No, aquí tampoco.
Creo que venimos de aquí.
Puede que hayamos girado en un lugar equivocado.
Yo, Gran Mar Gordo, juro que esta vez los guiaré por el camino correcto.
¡Y que me parta un rayo si no lo logro!
… Lo siento, Gao Peng.
En este punto, ya no me importa si me parte un rayo.
¡Dame una oportunidad más, solo una!
¿Por qué me miras así?
Puedo sentir que estamos cada vez más cerca —dijo Gran Mar Gordo con una modestia fingida mientras giraba, su enorme cara redonda estaba arrugada de la concentración.
—¡Pah!
—Doradito le escupió.
—Tenemos medio año buscando.
¡Has dicho la misma estupidez unas 124 veces!
—¿Oh?
¿Has estado llevando la cuenta, Calvito?
—dijo Flamita, asombrada.
—¿No se supone que tú eres el tonto del grupo?
Nunca imaginé que tendrías cabeza para los números.
—El aire a su alrededor se puso tenso.
Distraídamente, Doradito se frotó su cabeza calva.
En su rostro, tenía una expresión de vergüenza.
—Solo dije el primer número que apareció en mi cabeza… Flamita miró a Doradito y puso los ojos en blanco.
—Suficiente.
Sigamos avanzando —dijo Gao Peng y separó a sus familiares.
Dejó que Gran Mar Gordo los siguiera guiando en el camino.
Luego de girar en una montaña, Gao Peng se detuvo de repente, cada vez era menos optimista en cuanto a la habilidad de navegación de su familiar.
Justo delante de él estaba una llanura vacía, en medio de la cual había un laberinto enorme.
El laberinto era alto y era majestuoso, el cielo sobre él brillaba con un tenue destello de oro.
La vasta estructura parecía extenderse mucho más allá del horizonte.
Al parecer, el laberinto estaba repleto de monstruos.
Detrás de las paredes que medían 300 pies de altura, había monstruos de todas las formas y tamaños ocupándose de sus propios asuntos.
Era como otro mundo, muy probablemente sus habitantes han vivido toda su vida detrás de estas paredes sin haber pisado ni una sola vez el mundo exterior.
Gao Peng podía ver que detrás de las paredes exteriores del laberinto, crecían enormes árboles, además, en sus exuberantes copas había nidos de pájaros.
Un par de monstruos aves con plumas rojas asomaron sus cabezas por fuera de sus nidos y comenzaron a chirriar ruidosamente el uno al otro.
Por el rabillo del ojo, Gao Peng pudo ver una serpiente gigante, con escamas del mismo tono marrón del árbol, que se deslizaba por una de las ramas.
Se estaba acercando cada vez a uno de los nidos… Con un movimiento repentino, se abalanzó sobre uno de los pájaros de plumas rojas y lo devoró instantáneamente.
Luego, Gao Peng se dio cuenta de que las paredes exteriores del laberinto cambiaban gradualmente a un color amarillo parduzco entre más alejadas estaban.
Además, parecían estar cubiertas de imperfecciones.
La arena cubría los caminos cerca de esa sección… Desde bosques frondosos hasta pantanos turios, el laberinto parecía contener todo tipo de terreno.
—Este lugar es enorme —exclamó Da Zi.
Desoleón asintió y dijo: —Nunca había visto un laberinto tan grande.
—Aquí está, es este —dijo Gran Mar Gordo, con los ojos iluminados.
—Te lo dije, ¿no?
¡Que el laberinto estaba en esta dirección!
—Cierra la boca, bastardo sin espinas.
Estuvimos dando vueltas en círculos durante un año por tu culpa y aún así tienes el descaro de abrir la boca para decir eso —dijo Doradito, visiblemente molesto.
—En ese momento no estaba prestando atención a lo que estaba haciendo —murmuró Gran Mar Gordo intentando disculparse.
Gao Peng se subió a la espalda de Da Zi y le ordenó que subiera para ver cuán grande era el laberinto.
A unas pocas millas del suelo, Gao Peng notó que no podía ver dónde terminaba el laberinto.
Aparentemente, el otro extremo del laberinto se encontraba más allá del horizonte.
—Es enorme… —dijo Gao Peng en voz baja, frunciendo el ceño.
Había una complicada red de caminos dentro del laberinto.
Cualquiera que no conociera bien el lugar se perdería fácilmente.
Gao Peng tomó algunas fotos del lugar con su cámara.
Sin embargo, al revisar las imágenes notó que en ellas solo se veían formas vagas y vacías, incluso algunas estaban oscurecidas por manchas de luz.
Era como si hubiese una gruesa capa de niebla flotando sobre todo el lugar.
Gao Peng pensó por un rato y sacó su teléfono para tomar algunas fotos más, luego comparó las fotos que había tomado con su teléfono con las de la cámara.
Definitivamente, había algo que tapaba la vista aérea del laberinto.
Sin importar qué usara para tomar la foto, ya fuera su teléfono o cámara, todas salían con manchas y desenfocadas.
—Supongo que tendré que hacerlo a la antigua, guardaré el diseño del laberinto en mi memoria.
Gao Peng forzó sus ojos para mirar fijamente el laberinto debajo de él.
Curiosamente, al tratar de recordar el diseño del laberinto, no tenía más que una imagen vaga del lugar.
Cuanto más intentaba enfocarse en y recordarlo, la imagen era menos clara.
Después de diez minutos intentándolo, Gao Peng se amasó la frente con exasperación.
“No puedo recordar nada del laberinto… ¿Qué tipo de lugar es este?” Cuando Gao Peng regresó a tierra firme, Gran Mar Gordo le sonrió de forma engreída.
—Gao Peng, ¿estabas tratando de memorizar el diseño del laberinto, pero luego te diste cuenta de que no eras capaz de recordarlo?
—¿Tienes idea de qué está sucediendo?
—preguntó Gao Peng, mirándolo de reojo.
—Por supuesto, peleé con ese tipo durante mucho tiempo.
Claramente conocía algunos de sus poderes.
Es el Dios de los Laberintos.
Si con solo una mirada cualquiera pudiera memorizar el diseño de sus laberintos, bueno… Entonces no sería el dios de nada, ¿verdad?
—dijo Gran Mar Gordo.
—Aún así, si por algún milagro lograras memorizar el diseño del laberinto, te darías cuenta tarde o temprano que el interior del laberinto está en constante movimiento.
Gao Peng se sorprendió al escuchar esto.
—No vi que nada cambiara de lugar mientras estaba allá arriba.
—Estos cambios no los puedes ver desde arriba… Es un poco difícil de explicar.
Los laberintos operan con el concepto de los preceptos; sin que te des cuenta pueden confundir a tu sexto sentido —dijo Gran Mar Gordo, suspirando —Sin embargo, la especialidad de este tipo es la de arrasar fácilmente con sus enemigos, no los laberintos.
Debido a esto, pensé por un tiempo que era el Dios de la Guerra.
Su poder de combate era insuperable, incluso a pesar de ser el Dios de los Laberintos.
Ni siquiera otros Dioses menores lo superaban.
Al principio, Gao Peng solo estaba interesado en los artefactos divinos del Dios de los Laberintos.
Pero ahora, sentía mucha curiosidad y quería saber más sobre él.
—Vamos.
En aquellos días, solía frecuentar estos laberintos todo el tiempo.
Me atrevo a decir que los conozco como la palma de mi mano.
—Gran Mar Gordo se puso de nuevo al frente del grupo.
—¡Voy a tomar su artefacto divino y bailaré en su tumba!
¡Él está muerto, y yo no lo estoy!
—dijo, cantando.
Cuando entraron al laberinto, Gao Peng se dio cuenta de que Gran Mar Gordo no mentía al decir que lo conocía como la palma de su mano.
Al pensar en ello, no pudo evitar sentir una sensación de soledad.
¿Cuántas veces tuvo que quedar atrapado en estos laberintos para familiarizarse a tal punto de conocerlos tan detalladamente?
Gao Peng abrió mucho los ojos cuando vió a Gran Mar Gordo escabullirse en un agujero en una de las paredes exteriores.
“¿Cómo demonios supiste que ese agujero estaba allí?
¿Solías vivir aquí?” Gran Mar Gordo se dio la vuelta y vio que Gao Peng seguía allí de pie, mirándolo.
—¿Por qué te quedas ahí parado?
¡Sígueme!
—gritó.
Gao Peng retorció sus labios, luego asintió y dijo: —Voy.
Gran Mar Gordo guió a Gao Peng a través del túnel.
Durante el camino, aprovechó el tiempo para enseñarle a Gao Peng algunas cosas que debía tener en cuenta.
—No salgas corriendo tú solo cuando haya una tormenta de arena, de lo contrario, podrías caer en una trampa.
Mantente cerca de las paredes… Además, debes tener cuidado cuando estés cerca de las zonas pantanosas del laberinto.
Hay…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com