Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - 61 Capítulo 61 Rana Con Piel Melón
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61: Capítulo 61: Rana Con Piel Melón 61: Capítulo 61: Rana Con Piel Melón Editor: Nyoi-Bo Studio El seguro de la casa no era complicado.
Al levantar y jalar el cerrojo, la puerta de metal con estampado de camuflaje se abría fácilmente.
Los monstruos no solían tener suficiente inteligencia como para abrirla.
Entraron y se encontraron con otra cerradura en la parte de atrás de la puerta, la cual podían cerrarla desde dentro.
El interior de la casa segura era simple y crudo, solo tenía unas cuantas camas de hierro con frazadas encima.
Además de las camas, había algunos paneles que podían moverse para crear un pequeño cubículo dentro de la habitación.
Estaba, posiblemente, para acomodar a hombres y mujeres que estuvieran en el mismo lugar.
Las camas no eran muchas, lo que indicaba que los instructores no querían demasiados estudiantes por cuarto, eso iría en contra de los objetivos del entrenamiento.
En el valle, menos del cinco por ciento de los monstruos eran nivel elite y no había ninguno nivel líder.
Siempre y cuando fueran cuidadosos, con la cooperación de Da Zi y Semilla de Loto, no tendría que haber ningún monstruo que representara una amenaza.
Tenían un poco de comida sobre cada una de las camas: cada una contenía cinco cajas de galletas y diez botellas de agua.
Si lo racionaban correctamente, esa cantidad debería durar una semana.
Del lado de Mu Tieying, bajaron los paneles, para revelar una figura con armadura; hasta la cabeza la tenía protegida con un casco, que incluía un visor de metal y vidrio para proteger la vista.
Parecía que estaba cubierta por un grueso caparazón de tortuga.
Ella parecía sorprendida de que Gao Peng no se hubiera puesto aún la ropa de combate.
—¿No te vas a cambiar?
Hay toda clase de mosquitos mutantes en la jungla.
Aunque la mayoría de las especies se ha vuelto de tamaño descomunal, quedan todavía algunas pequeñas, que resultan muy venenosas.
No sería nada agradable que te picaran.
—No es necesario.
Gao Peng negó con la cabeza.
Lo pensó por un momento y luego sacó un poco de pasto oscuro de su bolso: era Tinta de Pasto Purificadora de Mosquitos, que servía como un buen repelente.
Rompió las hojas, para obtener un líquido verde y se lo puso por toda la piel.
Los restos de pasto no se desperdiciaron, pues los guardó en un pequeño recipiente que llevaba con él.
—Con esto es suficiente.
Siempre y cuando no ataque mosquitos directamente, ellos no vendrán a buscarme.
Mu Tieying estaba helada al mirar su vestimenta, en comparación con la ropa liviana de su compañero.
Además de la tinta de pasto, el ítem más importante para defensa que tenía Gao Peng era su contrato con Da Zi.
Cualquier mosquito que lo picara estaría dispuesto a picar al ciempiés.
Pero, con el nivel de veneno que ya tenía, los piquetes ni siquiera le darían comezón.
—Demos un vistazo al área primero.
Si podemos cazar algo, sería lo mejor.
No pienso comer galletas por una semana entera —dijo Gao Peng.
Mu Tieying asintió, no tenía nada que objetar.
A ella tampoco le agradaba la idea de comer tan solo galletas.
Ya la idea de estar todo el tiempo encerrada en la casa le parecía una pérdida de tiempo.
Al salir, Semilla de Loto guiaba al resto, por ser la más grande.
Después del periodo de entrenamiento, Semilla de Loto había alcanzado el nivel 14.
Aunado eso al grado Perfección que tenía, era prácticamente una tirana en esta jungla.
En el valle, casi todo estaba cubierto por árboles, dificultando el camino a la más grande del grupo, por lo que tenían que ir a paso lento.
Después de entrar en la jungla, el aire se hizo más fresco.
Las hojas de las copas impedían el paso de los rayos solares, dejando solo resquicios con luz, que podían verse esparcidos por el suelo.
Con cada paso que daban, la capa de hojarasca en el piso crujía, el sonido se sentía particularmente fuerte en el silencioso lugar.
El aire estaba cargado con una fuerte fragancia de flores y vegetación, sumado al tenue olor de las hojas en descomposición.
Contrario a lo que imaginaban, no hallaron monstruos corriendo por doquier.
Posiblemente, porque era pleno día o porque todos estaban escondidos observándolos.
—¡Agua, agua!
La voz de Da Zi resonó en la cabeza de su dueño, mientras sus antenas se movían.
Gao Peng se detuvo y miró a su alrededor: todo lo que podía ver eran árboles.
Después de comunicarse un rato con Da Zi, finalmente entendió, lo que quería decir el ciempiés era que había un fuerte aroma a agua que venía de algún lugar cercano.
Seguramente había un pozo o algo parecido.
Si había agua, habría también monstruos, lo que quería decir que posiblemente fuera “terreno para cacerías”.
—Vamos a echar un vistazo antes, entonces —dijo cauteloso Gao Peng.
Los monstruos de aquí eran, o muy inteligentes, o con mucha experiencia de supervivencia; tanta, que estaban habituados a esconderse.
A menos que fueran tan fuertes como para no temer a nada a su alrededor, la mayoría de ellos no caminaría abiertamente por la zona.
—¡Espera!
—exclamó Peng, parándose en seco.
Mu Tieying giró hacia él, confundida.
A cinco metros en diagonal había una rama negra y marrón.
Posiblemente por los años de estar expuesta a la lluvia, la superficie estaba cubierta de moho y se movía con el viento.
—Haz que Semilla de Loto choque contra esa rama con toda la fuerza que pueda —le susurró Gao Peng.
—Bueno —dijo ella.
Confiaba en Gao Peng, así que no preguntó el motivo y le dio la orden al monstruo.
Semilla de Loto resopló con sospecha e hizo un ruido fuerte, cuestionando lo que le pedían.
Entonces, caminó doce pasos hacia atrás y se inclinó hacia delante, con la cabeza agachada.
El afilado cuerno de la cabeza era como una lanza apuntando hacia el frente.
De pronto, el rinoceronte hizo un ruido fuerte, como si miles de máquinas se hubieran encendido en su interior al descargar el golpe.
La flexibilidad de sus músculos era visible, una nube de humo blanco salía de sus fosas nasales.
Y cargó con todo hacia delante.
—¡Roar!
La velocidad iba en aumento, convirtiéndola en una suerte de tanque, atravesando la jungla: las ramas en el camino quedaban destrozadas y el pasto era pisoteado hasta hacerse abono.
La rama víctima del ataque tembló un poco, luego, se hizo para atrás.
—No me ve, no me ve, no me ve…
Y luego… —¡Bang!
La rama salió disparada del tronco, como una pieza de cuerda suelto.
Se enredó en el cuerno del rinoceronte y luego se aplastó contra los troncos que encontró por el camino.
¡Crash!
El afilado cuerno del rinoceronte había envuelto a la rama de árbol en un bulto y luego lo había perforado en un tronco tan grueso, que se requería de la fuerza de dos adultos para sacarlo.
Semilla de Loto dio dos pasos hacia atrás.
Una rama de árbol desfigurada completamente cayó al suelo.
Se retorcía por momentos; tenía un gran hoyo en el centro que goteaba un líquido verdoso.
—No está muerto, pero dará su último suspiro pronto —dijo Gao Peng, mirando a la Serpiente de Árbol Verde que yacía en el piso.
Su estatus mostraba “heridas letales”.
Era una lástima, pero la carne de esas víboras no era comestible, lo cual decepcionó levemente a Gao Peng.
La carne contenía restos de veneno, volviéndola comestible sólo para algunos monstruos.
Serviría como reserva para Da Zi.
Cuando Da Zi se la terminó, Gao Peng tuvo una idea: había establecido un Contrato de Sangre con él, por lo que cualquier daño que sufriera se podía transferir a Da Zi, ¿eso significaba que, si comía algo envenenado, el veneno pasaría al ciempiés?
Esta habilidad era, de hecho, algo útil.
Gao Peng no entendía muy bien cómo funcionaba, pero uno no necesariamente tenía que entender cómo funcionaban los autos para saber manejar uno.
Miró el cadáver de la serpiente y los ojos le comenzaron a brillar.
Haberla matado era solo un pequeño episodio de este viaje.
Los dos monstruos y los dos humanos siguieron con su exploración.
Parecía que habían causado un gran revuelo y no encontraron otros monstruos en el camino.
Delante de ellos había una especie de color claro que reflejaba el atardecer en su superficie.
—Parece un estanque.
Pudieron verlo más claramente al acercarse: era un estanque grande con un área de superficie de más de mil metros cuadrados.
Estaba lleno de agua potable, ya que no salía ningún olor extraño de ahí.
En el centro del lugar había un pedazo lleno de hojas de loto.
¡Plop!
Un sonido claro y fuerte vino del costado de los pies de Gao Peng.
Una cabeza del tamaño de una sandía salió desde una de las orillas y le escupió.
Aunque era saliva, se sentía más como una flema.
Tenía un olor nauseabundo al aterrizar en los pantalones de Peng y empaparlos.
Gao Peng miró hacia allí, para darse cuenta de que se trataba de un monstruo.
No todas las formas vivientes contaban como tal, algunos animales eran demasiado débiles para calificar como uno.
Nombre del monstruo: Rana con Piel Melón.
Nivel: 2.
Grado: Normal.
Gustos: Escupir saliva a otros animales.
Debilidades: 1- Tipo eléctrico.
2- Tipo tierra.
3- Odia que otros animales le escupan.
Gao Peng estaba sin habla.
Esta Rana con Piel Melón debía estar loca: ¿le gustaba escupir, pero no que le escupieran?
Y, aún más importante, ¿qué otro animal haría algo tan inútil como escupir de regreso?
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