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Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 613

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613: Capítulo 613 – Bai Yin 613: Capítulo 613 – Bai Yin Editor: Nyoi-Bo Studio —¿No es esa la isla de la suma sacerdotisa?

¿Quién es ese que está en la playa?

¿Ese es… Gao Peng?

—preguntó alguien, señalando una figura que estaba en la playa.

—No sé, nunca he conocido al chico, pero tampoco creo que sea de por aquí —dijo alguien más, sacudiendo la cabeza.

—Así es, ese es Gao Peng —dijo Bai Fei.

Lo reconoció al instante.

El grupo de adolescentes le ordenó a sus familiares que se detuvieran.

Se miraron entre sí, cada uno tenía una expresión distinta en su rostro.

Hace un momento habían estado hablando de Gao Peng a sus espaldas.

No esperaban que apareciera ante ellos tan pronto.

Hablando del rey de Roma… —Hermano, veamos cuán genio realmente es —dijo Bai Ge con una sonrisa burlona.

—Por favor, no —dijo Bai Du secamente.

Como entrenador nivel Superior, sabía mejor que nadie lo peligroso que era un familiar nivel Superior.

Si algo le sucediera al idiota de su hermano, su padre podría asesinar a golpes a Bai Du antes de siquiera tener la oportunidad de llegar al nivel Santo.

—No te preocupes, no haré nada estúpido —dijo Bai Ge.

Sonrió y golpeó el agua varias veces con una mano.

Cerca del fondo del mar estaba nadando un plesiosaurio con un cuello delgado, brillantes escamas azules y garras afiladas.

Cuando escuchó los golpes rítmicos que venían de la superficie, nadó con entusiasmo en esa dirección para saludar a quien los hacía.

Su enorme cabeza salió de golpe de la superficie del océano.

Sus escamas azules brillaban bajo el resplandor del sol.

—Tú… —Bai Du estuvo a punto de detener a Bai Ge, pero miró a Gao Peng a lo lejos.

También quería saber el verdadero alcance de la habilidad de Gao Peng como entrenador.

El plesiosaurio era su familiar mascota.

Tener grandes monstruos como mascotas era una práctica común en las familias de la tribu del Dragón Blanco.

La familia de Bai Du criaba plesiosaurios como ganado.

Gracias a esto, Bai Ge tuvo la oportunidad de familiarizarse con sus hábitos.

Este plesiosaurus en cuestión se llamaba Aotian.

Como rey de la manada de plesiosaurios, su fuerza rivalizaba incluso con la de un monstruo nivel Superior normal.

Cuando era niño, Bai Ge siempre montaba las olas en la espalda de Aotian.

—Aotian, ve a echarle un vistazo a ese tipo —le susurró Bai Du a Aotian.

Aotian asintió obedientemente, indicando que entendía lo que Bai Du quería que hiciera.

El plesiosaurio volvió al agua.

Sus escamas azules brillaron por un momento debajo de la superficie.

Se mezcló rápidamente con el agua que lo rodeaba.

Luego, desapareció inmediatamente en las profundidades del océano.

El único indicador de la presencia del plesiosaurio eran las intensas corrientes submarinas debajo de la superficie que parecían dirigirse hacia Gao Peng.

De vuelta en la playa, Gao Peng dejó que Doradito pescara un par de peces para la cena.

Luego le dijo: —Cuando termines, te daré algo como recompensa.

—Está bien —dijo Doradito, asintiendo enérgicamente.

Estaba emocionado y listo para pescar.

Doradito le echó un vistazo a la superficie del mar por un momento.

De repente, entrecerró los ojos al ver algo en la distancia.

Con un fuerte rugido, saltó al agua.

¡Brrruuum!

El mar comenzó a agitarse.

Enormes olas chocaron contra la playa.

[Campo Antimagia] Hum… Se extendió una onda, alejando toda el agua a su alrededor.

El agua de mar ahora salpicaba contra esta barrera invisible.

Toda la isla estaba temblando.

¡Bang!

De repente, una columna de agua de 30 pies de altura explotó desde el mar.

El rostro de Gao Peng se oscureció.

Su corazón latía con fuerza.

“¿Qué demonios está haciendo ese pato?” Bai Ge, que estaba viendo cómo se desarrollaba todo esto en la distancia, comenzó a entrar en pánico.

“¡¿Qué diablos está pasando?!

Esto no se ve bien”.

Bai Ge estuvo a punto de acercarse y detener lo que sucedía, pero Bai Du lo detuvo.

—No te vayas.

Pídele a tu familiar que llame a Aotian para que vuelva.

Luego de volver a sus sentidos, Bai Ge hizo lo que le dijo su hermano y le ordenó al familiar que estaba montando que llamara a Aotian.

Unos momentos después, el grupo de adolescentes abandonó la escena apresuradamente.

En la playa, Gao Peng se giró hacia donde venía el sonido y vio a un grupo de vagas figuras huyendo sobre sus familiares.

Luego vio a Doradito arrastrar el cuerpo sin vida de un plesiosaurio fuera del agua hacia la playa.

… Cuando cayó la noche, una cara familiar fue a visitar a Gao Peng.

—Bai Yin.

—Gao Peng reconoció al joven que había aparecido frente a él.

Se veía exactamente igual que la última vez que lo había visto, hace muchos años.

Evidentemente, los años no habían pasado por él.

—Cuando escuché ayer que tendríamos un invitado de Yuzhou aquí en la tribu del Dragón Blanco, supuse que serías tú —dijo Bai Yin.

—Antes de venir a saludarte personalmente, pensé que podrías necesitar un poco de descanso para recuperarte del jet lag.

—No te preocupes.

Me alegro de que hayas venido.

Parece que ahora me ves como un verdadero amigo —dijo alegremente Gao Peng mientras daba un paso adelante para estrechar la mano de Bai Yin.

Bai Yin mostró una expresión vacía en su rostro por un momento.

Rápidamente mostró una radiante sonrisa.

—Por supuesto que somos amigos.

—¡Buen hombre!

—Gao Peng detuvo a Bai Yin.

—Mi familiar acaba de atrapar unos pescados.

Creo que está cocinado.

Ven, cena conmigo, por los viejos tiempos.

Bai Yin estaba algo sorprendido por la hospitalidad de Gao Peng.

—No tienes por qué molestarte, de verdad… Había una olla enorme puesta sobre la arena.

A sus narices llegó el delicioso olor de las rebanadas de carne blanca que hervían en la olla.

El caldo hirviendo era viscoso como el aceite.

Bai Yin frunció el ceño.

“Esta cosa debe ser al menos Nivel Emperador.

¿Dónde encontró Gao Peng un ingrediente de tan alto nivel?” —Ven, toma un poco —dijo Gao Peng.

Le dio a Bai Yin un tazón de caldo.

Sacó otro tazón de cebolletas recién cortadas del espacio portátil de Boba y las esparció sobre el caldo de Bai Yin.

Su suave fragancia y el espeso olor a pescado se combinaron para hacer la comida perfecta.

Bai Yin sintió que había algo extraño en Gao Peng.

Sin embargo, había venido por razones propias.

Dejando a un lado sus pensamientos, tomó un sorbo de la sopa de pescado.

—¿Sabe bien?

—preguntó Gao Peng.

—Sabe bien —dijo Bai Yin.

Sus ojos se abrieron.

“¿Está envenenado?” —No te preocupes, no está envenenado —dijo Gao Peng tranquilizadoramente, como si leyera el pensamiento de Bai Yin.

Se sirvió un tazón de sopa y se lo bebió de un trago.

Bai Yin lanzó un suspiro de alivio.

“Parece que te he juzgado mal, hermano”.

—Oh sí, Bai Yin, ¿has oído hablar de los plesiosaurios?

—preguntó Gao Peng de repente.

—Plesiosaurios —repitió Bai Yin.

Un poco desconcertado por la pregunta de Gao Peng.

—Por supuesto que sí.

La Tribu del Dragón Blanco los cría como ganado.

Muchos de ellos viven aquí.

¿Por qué lo preguntas?

—Oh… ¿Los plesiosaurios aquí atacan a la gente a menudo?

—preguntó Gao Peng.

Bai Yin sacudió la cabeza.

—No, no harían eso.

Son una especie inteligente y, por lo general, están encerrados desde muy jóvenes.

No atacarían a nadie sin provocación…

Su voz se apagó mientras observaba a Gao Peng, quien lo miraba inocentemente.

—No lo provoqué.

Esta mañana, este plesiosauro atacó a mi familiar de la nada —dijo Gao Peng apresuradamente.

Bai Yin miró el tazón en sus manos y los trozos de carne en el tazón.

Respiró hondo, tragó todo y miró a Gao Peng.

—¡Bastardo!

Al conocer el origen de la carne misteriosa de Gao Peng, el apetito de Bai Yin se multiplicó por diez.

Comenzó a pedir más tazones.

Incluso llamó a su familiar para que cenara con ellos.

Los dos se atiborraron de caldo hasta la medianoche.

Cuando la olla estuvo completamente limpia, se tumbaron en el suelo, sus vientres estaban redondos.

Bai Yin eructó de satisfacción.

—Eso estuvo delicioso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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