Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 64
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- Capítulo 64 - 64 Capítulo 64 El Verdadero Tirano Del Valle
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64: Capítulo 64: El Verdadero Tirano Del Valle 64: Capítulo 64: El Verdadero Tirano Del Valle Editor: Nyoi-Bo Studio —¿La Pantera Sombra Negra se fue?
Mu Tieying dejó salir un suspiro de alivio.
Semilla de Loto y Da Zi también se tranquilizaron.
Gao Peng también soltó el puño que tenía apretado y su respiración se estabilizó un poco.
Despertarse y encontrar a una pantera a menos de cincuenta metros de distancia era demasiada emoción para él.
De pronto, una presencia que no habían notado hasta entonces se hizo presente en la jungla y se acercaba cada vez más a ellos.
El sonido que hacía al rozar las hojas de los árboles era cada vez más intenso.
Hasta los mosquitos se habían callado, ni siquiera la presencia de la Pantera Sombra Oscura había producido un silencio tan grande.
Se trataba de una enorme serpiente resbaladiza, que avanzaba varias decenas de metros a la vez y se dirigía hacia donde ellos estaban.
Había sido atraída por el ruido de Semilla de Loto y también por el olor a sangre.
La cabeza, del tamaño de un auto, miró hacia abajo desde la altura de la copa de un árbol.
Sus ojos eran del tamaño de dos grandes linternas y tenía una mirada que helaba a cualquiera.
Eran diferentes a los de la pantera, oscuros y opacos, como si absorbieran vida.
Abrió la boca lentamente y dejó salir un olor nauseabundo.
Mientras bajaba del árbol, sus mandíbulas se abrieron casi 180 grados, era como si la parca misma hubiera descendido frente a ellos.
En un solo bocado se tragó al Husky entero.
Los músculos que le rodeaban la boca ondularon bajo la piel, se escuchaba el sonido de huesos siendo quebrados.
Este monstruo no necesitaba fauces o garras terroríficas, sólo ver su enorme tamaño aterrorizaba a cualquiera.
Mu Tieying sintió como se le helaban manos y pies, sentía como si los pies estuvieran pegados al piso.
No podía moverse ni un centímetro, mientras miraba a esta gigante cabeza de serpiente descender por el tronco.
El Husky Tonto de Musgo, que había estado hasta hacía unos instantes saltando, había sido tragado de un bocado, ni siquiera tuvo tiempo de hacer el más leve sonido.
Después de haberla deglutido, la serpiente se relamió los labios, mostrándose satisfecha.
Nombre del monstruo: Anaconda Gigante de la Jungla (Mutación gigante).
Nivel: 20.
Grado: Perfección.
Atributo: Madera.
Debilidad: Tipo fuego.
Gao Peng por fin podía verla entera, tenía una cabeza del tamaño de un sedán pequeño cubierto de rayas verdes.
Además de las rayas, tenía otro patrón en la piel, que parecía una red de pescar de un color un poco más claro que el resto.
Era este segundo patrón lo que le permitía deslizarse con facilidad por las ramas.
Su cuerpo largo continuaba de la cabeza hasta las ramas altas de los árboles, su cola se extendía aún más hacia la oscuridad.
A Gao Peng le costaba entender cómo un cuerpo tan grande lograba sostenerse Desde la lógica, sólo por el peso de un cuerpo con esas proporciones debería aplastar los árboles, a menos de que tuviera modo de flotar, o si pesara menos de lo que parecía.
Fuera lo que fuese, ese no era un monstruo al que se podía enfrentar por el momento: nivel 20, grado perfección y también mutación gigante.
Quizás el único que podría enfrentarlo sería Tontín.
Mientras la serpiente seguía masticando su comida, Gao Peng le dijo a Mu Tieying: —No hay tiempo para explicar, rápido, subámonos a Semilla de Loto.
Se subió rápidamente al lomo de Semilla de Loto y le hizo señas a Mu para que subiera.
Si iban por sus propios pies, no podrían pasar a la serpiente.
Mu Tieying finalmente entendió lo que quería.
Mu tenía la cara roja de intentar tranquilizar a Semilla de Loto, quien se sentía incómoda por tener que llevar a Gao Peng en el lomo.
Da Zi ya había emprendido viaje por órdenes de su dueño, impulsado por sus miles de patas, corría mucho más rápido que ellos.
En pocos minutos, Semilla de Loto también escapaba de forma frenética, por suerte, en esta zona, la jungla no era muy densa y podía moverse libremente.
La Anaconda Gigante de la Jungla los miró alejarse, pero decidió no seguirlos.
En vez de eso, fue hasta un gran árbol y lo mordió, cortándolo por la mitad con tan solo un mordisco, poco a poco se lo comió entero.
El tronco del árbol era como una galleta crujiente en su boca, siendo comida una mordida a la vez.
Los músculos de la anaconda se pusieron a trabajar, era una especie de fuerza extraña que apretaba y destruía la comida que ingería.
A pesar de no tener dientes, esta fuerza era capaz de moler todo su alimento.
Un cuerpo tan gigantesco, naturalmente, no se nutría tan solo de carne, un glotón de ese calibre no tendría forma de sobrevivir en el valle.
En su lugar, la anaconda se había adaptado para convertirse en un monstruo omnívoro.
Miraba a los insectos que se habían escapado del tronco, no le interesaban.
Solo había llegado hasta ahí atraído por el olor de la sangre y quería cambiar un poco de menú.
Era demasiado perezoso como para ponerse a perseguir a esos intrusos.
A menos que estuviera enojada, prefería comer presas que estuvieran heridas, tuvieran poca movilidad o hasta enfermedades.
El resto del tiempo, le gustaba pasarlo sola en su oscuro y fresco agujero, para reflexionar sobre el significado de la vida.
Después de darse cuenta de que la anaconda no los estaba siguiendo, el grupo finalmente se detuvo, casi sin aliento.
Gao Peng giró para bajarse del lomo de Semilla de Loto, que lo miró con desdén y siguió comiendo algo de pasto.
Honestamente, él se sentía un poco como gelatina.
Aunque era el más valiente de todos, sólo pensar en la escena que acababa de vivir le daba escalofríos.
Era como si la muerte los hubiera rozado de cerca.
¿Qué hubiera pasado si a la anaconda se le ocurría comerse a un apuesto humano en lugar del perro?
Gao Pen se tocó el rostro, como para comprobar que seguía vivo.
No creía ser capaz de sobrevivir si fuera tragado de esa horrenda forma.
Aunque era capaz de transferir parte del daño a Da Zi, no había manera de escapar del estómago de la serpiente, los jugos gástricos le causarían daño continuamente.
El daño eventualmente llegaría a un límite donde no podría ser transferido al ciempiés y todo lo que quedaría de él serían los huesos.
Si pasaba suficiente tiempo, quizás hasta los huesos se disolverían.
—La Anaconda Gigante de la Selva se empezó a mover justo ahora —dijo uno de los soldados, con tono severo.
—¿Deberíamos eliminarla, señor?
—No es necesario —respondió el comandante que miraba la pantalla.
La anaconda estaba comiendo hojas tranquilamente.
—Ese animal es de naturaleza gentil, no tiene una fuerza muy grande para iniciar ataques.
No representa una gran amenaza para los estudiantes, esto será solo una prueba más para ellos.
Tendrán que vencerla durante las pruebas del colegio para poder destacarse.
El soldado dejó de hablar, estaba meditando en silencio sobre el asunto.
Después de una breve pausa, el comandante dijo: —Avisen al Equipo Cóndor Dorado que esté listo para rescate, de ese modo, si alguien presiona el botón de rescate de emergencia, estarán listos para salir de inmediato.
… Esta vez, los chicos no construyeron más plataformas.
Simplemente, se recostaron sobre el pasto y durmieron junto a sus Familiares.
Como si hubieran gastado toda su mala suerte en el encuentro con la anaconda, no volvieron a toparse ningún monstruo esa noche.
Solo hasta después de que amaneciera se atrevieron a aventurarse de regreso al lugar donde había ocurrido el encuentro; varios árboles estaban rotos y se habían caído al suelo, los troncos quebrados tenían señales de fricción a su alrededor.
—¿Eh?
Gao Peng observó uno de ellos y notó una franja de color blanco dibujada en el contorno, que llamó su atención.
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