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Evolución de los monstruos mascotas - Capítulo 87

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  4. Capítulo 87 - 87 Capítulo 87 Conflicto En La Escuela
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87: Capítulo 87: Conflicto En La Escuela 87: Capítulo 87: Conflicto En La Escuela Editor: Nyoi-Bo Studio Gao Peng no sabía qué había pasado en las afueras.

Tampoco sabía que su abuelo había aparecido afuera de la villa que había comprado.

A la mañana siguiente, se despertó y terminó de preparar el desayuno; el aroma de la sopa de alga inundaba la sala de estar.

Da Zi se levantó entusiasmado por el familiar olor y la conocida receta.

Se balanceó hasta la cocina, moviendo las antenas en el camino, mientras miraba con entusiasmo a su dueño.

Rayitas también olió el desayuno, saltó y saltó hasta el lugar de donde provenía, sólo para encontrarse con que Da Zi le bloqueaba el paso como un bravucón, con mirada feroz.

Retrocedió con temor e intentó llorar en voz alta.

Da Zi giró a velocidad moderada.

Tenía la cabeza en alto, las patitas golpeaban levemente el piso, como un hermano mayor dando lecciones a los más chicos.

Rayitas se quedó en el suelo, escuchando lo que le enseñaban.

Luego, Da Zi se inclinó sobre el recipiente de metal y comió la sopa, mientras su compañera esperaba ansiosa a un costado, mirándolo con recelo.

Sólo una vez que terminó, le tocó el turno, aunque sólo quedaba una pequeña cantidad de sobras.

Gao Peng hizo un chasquido.

Rayitas la está pasando bastante mal, pensó al agachar la cabeza para comer un poco de fideos.

Supongo que sólo a mí me desagradan las algas.

Lavó y secó los platos antes de salir.

Era otro día más de riguroso entrenamiento.

Casi estaban en mayo, sólo quedaban dos meses para los exámenes de ingreso a la universidad.

A decir verdad, el entrenamiento no era precisamente justo con Gao Peng.

Aunque no solía existir el concepto de entrenador de monstruo cadete, la mayoría de las familias podían comprar un Familiar para los niños una vez que alcanzaran el mínimo de edad estipulado.

Normalmente, esta gente entrenaba a sus Familiares durante los fines de semana o en los feriados.

Los cadetes en el tercer año de la preparatoria básicamente tendrían un año más para cultivar y entrenarlos, comparados con los cadetes del último año.

En el campo de entrenamiento, Gao Peng notó que muchos de los Familiares de estudiantes cadetes del último año eran varios niveles más altos que los de años anteriores.

Es más, muchos de esos Familiares, que ya eran grado Elite, pertenecían a esa clase de alumnos.

Caminando hacia el colegio, el adolescente notó que los que estaban en el campo de entrenamiento habían formado un círculo.

Unos cuantos observaban desde la periferia, en grupos de dos o tres, cuchicheando entre sí.

Comenzó a sonar la sirena de una ambulancia y varios profesionales médicos, cargando una camilla, se metieron entre los alumnos.

—Por favor, salgan del camino, salgan del camino.

La gente comenzó a moverse para dejarlos pasar.

Después de un momento, la camilla estaba cubierta por un trozo de tela blanca y un chico con la cara ensangrentada y los ojos cerrados estaba acostado sobre ella.

Gao Peng estaba un poco confundido.

¿Las cosas ya estaban así de intensas a esas horas de la mañana?

Los profesores no tardaron en llegar, intentando separar a los grupos de estudiantes; también había instructores con celulares en la mano, caminando con rostro preocupado.

Luego de entrar a las aulas, los alumnos tuvieron que escuchar el sermón de los mayores: aunque eran cadetes entrenadores de monstruos, tenían que seguir asistiendo a clase.

Tuvieron lecciones por la mañana y entrenamiento por la tarde.

En cuanto a Gao Peng, quien hacía tiempo que había terminado de aprender el contenido de tres años de preparatoria, estaba leyendo un libro llamado “Ilustraciones de Monstruos de Sudamérica, séptima edición.” Disfrutaba la lectura sobre los misterios del mundo, además de que, en esta nueva edición, el monstruo de portada era distinto y habían sumado una introducción.

En la imagen, el monstruo medía unos 98 pies de alto, tenía brazos fuertes como dos torres, un pelaje suave de color amarillo y ojos calmos, pero llenos de lujuria.

Su característica más impactante eran los brazos: eran muy largos, gruesos y terminaban en afiladas garras de brillo metálico.

Parecía poco coordinado.

En el hombro de la criatura había otra similar, pero más pequeña, tenía unos 16 pies.

En la cabeza, tenía escrito el nombre con letras doradas: Perezoso Gigante.

Debajo de la cabeza del más grande había otro nombre: Perezoso Colosal.

El Colosal era un monstruo de dimensiones enormes que, en la mitología occidental, poseía fuerza divina.

A ese monstruo, por algún motivo, lo habían llamado de esa forma.

Parecía venir de los Perezosos.

Gao Peng no pudo más que lamentar la desconcertante naturaleza de la evolución.

—Hola, alumno Gao —dijo Tan Qianjin, que se sentaba frente al él, mientras se volteaba.

—¿Crees que cambien el lugar de entrenamiento?

—preguntó.

—¿Qué?

Gao Peng parecía confundido.

Su compañero se sintió un poco extraño y dijo: —Está bien, creí que habías leído la discusión en el grupo.

Están hablando sobre el incidente que ocurrió esta mañana debajo del edificio de maestros.

El colegio no puede quedarse callado sin hacer nada frente a una situación como esa.

Escuché que el alumno que fue llevado al hospital fue diagnosticado con incapacidad grado uno.

Me temo que va a pasar el resto de sus días en una cama de hospital.

—¿Qué sucedió?

Lo único que él había visto era que se llevaban al estudiante en la ambulancia y no había pedido más detalles.

—¡De verdad eres un ratón de biblioteca!

No te preocupas por nada que no sean tus estudios o santas lecturas —dijo, para molestarlo.

—Escuché que dos estudiantes siempre habían tenido problemas entre ellos, uno se convirtió en cadete y el otro no.

Esta mañana, tuvieron una pelea, sin llegar a los golpes, en la puerta del colegio y uno de ellos usó a su Familiar para atacar al otro estudiante.

Casi lo mata.

Fue gracias a que intervino otro cadete y lo convenció para que se detuviera que quedó con vida.

Cuando mencionó al otro cadete, Tan Qianjin parecía muy orgulloso, tanto, que quizás ni lo notó.

—¡Son sólo estudiantes!

Aunque legalmente son considerados como adultos, ¡eso no cambia el hecho de que son adolescentes!

—gritó el director en su oficina.

Frente a él estaba el Instructor Chen.

—Esto no involucra a los demás.

¡La naturaleza de los adolescentes los vuelve impulsivos por la edad!

El director se dio cuenta de que había perdido la compostura y pidió disculpas.

—Lo siento, perdí los estribos.

—Está bien, es comprensible —dijo el instructor.

—¿Por qué las escuelas prohibían que los alumnos tuvieran navajas?

Porque a su edad física y mental eran sumamente arrebatados.

Los Familiares son mucho más peligrosos que un cuchillo, si siguen entrenando dentro del campus sería poco razonable en términos de seguridad.

Y tampoco es justo para los alumnos sin Familiar —dijo el director.

El Instructor Chen guardó silencio.

Luego, asintió con la cabeza y dijo: —Consideraré seriamente su sugerencia.

También consultaré con los de arriba.

Sin embargo, tenemos nuestro propio dilema, espero que comprenda que sólo estamos siguiendo órdenes.

El Jefe Instructor Chen parecía resignado.

Luego de que se fue, el director suspiró, se sacó los lentes y los limpió con un pañuelo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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