Evolución: De Pequeño Demonio a Emperatriz Diabólica - Capítulo 298
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Capítulo 298: Dioses y Mortales
Esas dos personas no eran bondadosas en absoluto.
Después de todo, ¿qué persona bondadosa se convertiría en miembro de la infame Secta del Diablo de Sangre?
Además, este no era un mundo regido por reglas como el de los Caballeros. Por sus recuerdos, Liora juzgó que su ambiente era más parecido al del Mundo Demonio, donde los actos malvados eran habituales.
Al ver a las dos personas temblar de emoción como pervertidos, Liora no pudo evitar poner los ojos en blanco. Pero, al final, tomó su silencio como una aceptación.
—Además de eso, hay otra tarea, quizá más importante —dijo, y metió la mano entre sus ropas antes de sacar un pergamino.
—Quiero que encuentren a esta mujer —dijo mientras desenrollaba el papel y revelaba su contenido.
Era el retrato de la susodicha mujer desconocida. De cabello castaño y ojos ambarinos, la pintura revelaba por completo su belleza.
—No le hagan daño ni intenten comunicarse con ella. Deben avisarme en cuanto la encuentren. Esto es de suma importancia —añadió.
Para Liora, esta tarea era mucho más importante que recopilar información.
Durante su descenso a este mundo, había activado la habilidad del Diablo Celestial y había reencarnado.
Como Alpha era su propia creación, también la había cubierto con su poder.
Al principio, Liora creía que no tardaría mucho en despertar y que, por lo tanto, encontraría a Alpha con facilidad.
Pero ahora que habían pasado tantos años, comprendía que ya no era una tarea sencilla.
Si quería encontrar a Alpha, tendría que usar hasta la última gota de poder a su disposición, incluida la Secta del Diablo de Sangre.
Por supuesto, los dos Maestros no podían saber en qué estaba pensando Liora.
Al ver el retrato de Alpha, grabaron su apariencia en su memoria, planeando enviar discípulos a buscarla cuando por fin regresaran.
No le preguntaron a Liora cuál era su propósito. Eran los que mejor conocían el temperamento de la Líder de la Secta.
Si hubiera querido decírselo, ya lo habría hecho. Puesto que eligió permanecer en silencio, no obtendrían una respuesta ni aunque preguntasen.
—Líder de la Secta, ¿desea que busquemos solo en el área controlada por la Secta del Diablo de Sangre? Si esta persona está en la jurisdicción de otras sectas…
Antes de que la joven pudiera terminar de hablar, Liora agitó la mano.
—No se preocupen. Busquen por todas las Tierras del Norte. Si cualquier otra secta, ya sea justa o maligna, se atreve a detenerlos, infórmenme y yo me encargaré del asunto.
Los dos Maestros se tragaron las palabras que estaban a punto de decir.
Por su tono, comprendieron la gran importancia que le daba a encontrar a esa mujer desconocida y que no podrían cambiar su determinación.
En secreto, ambos juraron que harían todo lo posible por completar esta tarea, pues no estaban dispuestos a decepcionar a su Líder de la Secta.
—
Mientras Liora asignaba tareas a sus dos lugartenientes, una relacionada con la mejora de su fuerza y otra con la búsqueda de Alpha, un grupo de invitados no deseados llegó a las Tierras del Norte sin que nadie lo supiera.
—¿Es esta el Área Norte?
—He oído que la gente de este lugar es salvaje y que su civilización está mucho menos avanzada que la del Área Central —comentó uno de los hombres del grupo, de rostro joven y vestido con ropas finas, a sus compañeros, que eran todos de edad similar.
—Je, je. La gente de aquí es toda mortal. Mi primo visitó este lugar antes y me dijo que sus gobernantes son todos Guerreros mortales —rio entre dientes una joven a su lado, tapándose la tímida sonrisa con la mano.
Pero aunque actuaba de forma adorable, como una chica normal y corriente, sus palabras anteriores y el tono de su voz demostraban su desprecio hacia la gente del Área Norte y los mal llamados Guerreros.
Tal y como el joven había mencionado anteriormente, todos en su equipo, incluida ella, los consideraban salvajes, gente inferior que no era de su misma raza.
Nadie en el grupo no solo no se opuso, sino que asintieron y se hicieron eco de sus palabras.
Solo un hombre de mediana edad que iba a la zaga del equipo permaneció en silencio.
Era el más fuerte del grupo, y se le había asignado la tarea de ser el protector de aquellos jóvenes.
El hombre de mediana edad recordó las instrucciones que le habían dado, las cuales le pedían que los ayudara a comprender el mundo, miró a los jóvenes que reían y tosió para llamar su atención.
—No deberían subestimar a esos mortales. Aunque la mayoría son débiles, hay algunos individuos poderosos entre ellos. Por ejemplo, sus Maestros podrían traerles algún que otro problema.
—Tío, no tienes por qué mentirnos. Por muy poderosos que sean los Guerreros, nunca podrán hacernos daño, y mucho menos derrotarnos.
—Un mortal es un mortal, al fin y al cabo —interrumpió con una sonrisa el joven que antes los había llamado salvajes.
Sin embargo, el protector no replicó. Lo que decía era, en efecto, la verdad.
Los mortales estaban a otro nivel completamente distinto.
«Un mortal no es más que un mortal, al fin y al cabo». Era un dicho famoso y, en realidad, bastante acertado.
¿Podría un mortal matar a un Dios? ¡Imposible!
—En fin —dijo el hombre de mediana edad, cambiando de tema.
—La razón por la que el Clan los ha enviado aquí es por la aparición de un poderoso Espíritu Maligno. Los mortales afiliados a nuestro Clan han solicitado nuestra ayuda. Han prometido recompensar generosamente a los participantes —dijo y añadió:
—Además, recientemente ha surgido una nueva organización en este lugar remoto, una que no está afiliada a ningún Clan. El Jefe del Clan solicitó que la convirtamos en nuestra fuerza subordinada.
—Tío, ¿y si se niegan? —preguntó una persona y, ante esta pregunta, el hombre de mediana edad negó con la cabeza.
—Si no saben lo que les conviene, entonces nos encargaremos de ellos como de costumbre.
—Quizá sea mejor que se nieguen.
—Los sacrificios que entregan las Tierras del Norte han disminuido en las últimas décadas. Quizá sea hora de despertar a esos estúpidos mortales y recordarles cuál es su identidad.
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