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Evolución Rota - Capítulo 14

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14: CAPÍTULO 14 14: CAPÍTULO 14 Cuando Alejandro regresó al cuarto después de bañarse, encontró una escena a la que no estaba acostumbrado, Sofía cubriéndose de la cabeza a los pies con una manta.

— ¿Es esta la única manera de que puedes dormir?

¿No te sientes acalorada?

— — No hace calor.

— Respondió Sofía con voz ahogada debajo de la sabana sin destaparse.

— Está bien, voy a apagar la vela — Respondió Alejandro mientras se quitaba la correa del pantalón y las medias.

— ¡No la apagues!

Sofía respondió ansiosamente, mientras levantaba la sábana y revelaba su cabeza.

Tenía miedo de quedarse a oscuras después del accidente de hoy.

— Sólo queda una corta parte, y si quieres ir al baño más tarde, no habrá luz.

— Dijo alejandro mientras soplaba la vela.

— Aun tengo batería, podía ir con el celular — Replicó Sofía en medio de la oscuridad.

— No olvides que la vela es de los 2 ancianos, no sabemos cuando les pondrán la energía una vez que nos vayamos mañana, deja de quejarte y duerme.

—  Alejandro se quitó la camisa y se recostó al lado de Sofía, su camisa estaba sucia, tenía algunas salpicaduras de sangre y no quería ensuciar las sábanas de los 2 ancianos, solo tenía puesto su pantalón.

Ya que Sofía estaba envuelta en la única cobija como si fuera un gusano, no tenía más remedio que aguantar frío hasta el amanecer.

La habitación era muy tranquila y podían claramente oír ruidos desde el exterior.

Sin embargo, la pequeña habitación parecía estar separada de aquel mundo.

— ¿Tienes frío?

— preguntó Sofía con remordimiento de conciencia, el clima de noche era frío y ella estaba monopolizando la única manta que tenían.

— No, pronto me quedaré dormido, no te preocupes.

— respondió con un tono suave ya que estaba agotado por las peleas que había tenido durante todo el día.

Podía literalmente dormirse al instante si no fuera porque la expresión tímida de Sofía le estaba dando vueltas en la cabeza.

— Mentiroso, hace frío y tiene el pelo mojado.

— Sofía hizo una pausa.

— Podemos compartir la cobija, pero tiene prohibido tocarme — La voz de sofia era suave y tímida, se sentía culpable por ser una carga para Alejandro, ella lo había hecho acompañarla en el viaje y si no fuera por él habría muerto en el autobús.

Cada vez que cerraba los ojos, la escena sangrienta se repetía en su cabeza la aterraba pero recordar la imagen de Alejandro salvándola, la tranquilizaba.

Alejandro abrió los ojos y dijo insinceramente: — No quiero incomodarte, estoy bien así — — No te preocupes, la cobija es lo suficientemente grande para dos ¡pero no se te permite tocarme!

— Dijo Sofía, mordiéndose el labio de manera sexy.

— Muy bien, si eso te hace sentir mejor, tomaré tu oferta entonces.

— Alejandro suspiró y encendió la luz en su teléfono, para acomodarse un poco más cerca de Sofía.

Sin embargo, vio algo inusual colgado en un escritorio en la esquina del cuarto, Allí estaban unas bragas blancas colgadas casualmente.

Luego volteo a ver el cuerpo curvo de Sofía de espalda en la esquina de una manta y tragó saliva.

levantó la manta y se metió debajo, no sin antes darle una vista a su falda corta levemente levantada, que mostraba una parte de sus blancas nalgas.

Inmediatamente olió su aroma lo suficientemente encantador como para hacerle sentir incómodo.

Era un joven sano y con mucha energía.

Entonces ¿cómo podría no tener ninguna reacción cuando una bella mujer dormía justo a su lado sin ropa interior y con una falda corta?

Empezó a sentirse incómodo mientras su sangre empezaba a hervir.

Vaciló durante un rato y luego sus manos empezaron a explorar en la oscuridad.

De repente, su mano se deslizó y aterrizó en uno de sus muslos.

El cuerpo de Sofía tembló un poco pero ella no hizo ninguna señal para detenerlo.

— Ale…

te estás moviendo mucho — Le dijo, respirando pesadamente mientras sentía como su corazón estaba apunto de explotar.

Alejandro estaba emocionado porque Sofía no parecía resistirse a sus avances.

En cambio, sus acciones eran bastante seductoras.

Su mano alcanzó su pecho y se sorprendió gratamente; ¡Ella no llevaba un sujetador!

Podía sentir sus senos suaves y redondos sobre la cubierta de su blusa.

— Ale…

prometiste no tocarme!

—  Sofía susurró con su voz agitada mientras ponía sus manos sobre las de Alejandro sin hacer la más mínima resistencia.

Sintió una sensación de hormigueo que hizo que su temperatura aumentará mientras él seguía acariciando su cuerpo.

Sus manos se movieron hacia arriba desde sus seductores muslos y se Se detuvo por un momento cuando encontró un lugar suave.

¡Luego bajó los dedos y se dio cuenta de que estaba mojada — Oh, cariño, ¿dónde están tus bragas?

— preguntó Alejandro con la mirada de un lobo viendo su presa en medio de la oscuridad.

— Estaban mojadas — Sofía se sentía muy avergonzada, su cara estaba completamente roja mientras gemía suavemente.

— Ya veo porque estaban mojadas — Alejandro susurró en su oído.

Tan pronto como sus palabras salieron de sus labios, rápidamente comenzó a besarle el cuello.

Cada beso hacía estremecer a Sofía mientras retorcía los dedos de sus pies.

Cada vez que la besaba bajaba un poco más, hasta llegar a sus pechos entonces le quitó la blusa, exponiendo sus senos desnudos.

No podía ver nada, pero la sensación de apretarlos con las manos mientras los besaba era suficiente para memorizar cada centímetro de ellos.

Mientras estaba ocupado con su lengua y sus manos, las rodillas de Alejandro separaban lentamente las piernas blancas de Sofía mientras ella se retorcia de placer.

El calor en la habitación se intensificó mientras ambos estaban bañados en sudor.

Poco a poco Sofia sintió como los dos se hacían uno.

Sofía ya estaba llegando al clímax, sus caderas se habían movido a la par de las de alejandro por varios minutos, la sensación de placer estaba llegando a su límite, mientras que Alejandro parecia una maquina incansable que acelera el ritmo cada vez que escuchaba los gemidos de suaves de Sofía a pocos centímetros de sus oídos.

En medio del sonido de dos cuerpos chocando, los gemidos de Sofía se intensificaron mientras perdía el control de su cuerpo.

Un orgasmo se apoderó de ella como una ola mientras su cuerpo se tensaba, y sus manos agarraban las sábanas involuntariamente.

Alejandro fue consciente del orgasmo de Sofía, era imposible no notar como su cuerpo se estremecía mientras su voz temblaba perdiendo toda cordura.

Alejandro comenzó a empujar más y más rápido.

Cada empuje que hacía que el orgasmo de ella se extendiera, enviando olas de placer sobre su cuerpo causando que el interior de Sofía se contrajera de manera errática, uno tras otro los orgasmos llegaron.

Su boca estaba abierta, jadeando por el aire.

Ella respiraba pesadamente antes, pero ahora estaba gimiendo, cada vez más fuerte.

Sus piernas se relajaron mientras Alejandro seguía empujando dentro y fuera de ella; la cama temblaba vigorosamente, haciendo un ruido que palidecía en comparación con sus gemidos al hacer el amor.

Toda vergüenza fue olvidada mientras ella entregaba su cuerpo a él, deseando que nunca terminara.

su mente quedó en blanco cuando Alejandro alcanzó su clímax.

Su cuerpo temblaba mientras sentía como su útero se llenaba con una cálida sensación.

sus caderas ya no responden solo convulsionaba levemente.

Alejandro la beso, sin separarse de ella, entrelazaron los dedos de sus manos ya sin fuerzas.

Ambos estaban completamente empapados de sudor, al punto que la humedad se extendía por toda la sabana.

Ni una palabra fue dicha, solo besos y caricias hasta que ambos perdieron por completo la conciencia abrazados en la cama.

A la mañana siguiente, Sofía se despertó.

Ella estaba recordando algo, e inconscientemente, se tocó los pechos y su entrepierna y de pronto sus mejillas se pusieron rojas.

Se dio cuenta que se había quedado inconsciente totalmente desnuda.

— Debo estar loca, ¿cómo pude hacer eso?

— Un bochorno puso su cara roja cuando recordó lo que había hecho anoche.

Usó ambas manos para ocultar su cara y más tarde se puso lentamente la ropa.

“Aunque mi período acaba de terminar y estoy lejos de la ovulación, todavía podría ser muy arriesgado” pensó Sofía.

Salió de la habitación y se dirigió a la sala de estar.

Los dos dueños de la casa en la cocina ambos voltearon a ver a Sofía con una sonrisa pícara.

Ella no pudo evitar desviar la mirada y fue directo al baño a ducharse otra vez.

Alejandro se había levantado primero, cuando salió de la habitación, justo de la puerta de al lado salieron las dos hermanas, cuando su mirada se cruzó ellas se pusieron rojas y lo miraron con una sonrisa tímida pero coqueta.

Él sabía que ambas lo habían espiado detrás de la puerta, pero decidió no mencionar el tema.

los tres bajaron saludaron a los ancianos y Alejandro, les pidió el patio prestado para hacer ejercicio.

Ambas hermanas lo siguieron con curiosidad.

Cuando Sofía fue a llamarlos para el desayuno, vio como las hermanas tenían la cara roja mirando a Alejandro sin camisa, que se encontraba haciendo abdominales, desde que había empezado a hacer ejercicio en el Gym su cuerpo se había tonificado, y su cuerpo terminaba pidiéndole moverse o tendria una sensacion de incomodidad al estar quieto.

Ella vio la expresión de ambas mientras miraban fijamente los abdominales de Alejandro.

Lo miro y torció los ojos mirando con frialdad a Alejandro.

— Oigan, el desayuno se está enfriando.

— dijo dándoles la espalda sin esperar respuesta.

Mientras todos comían, una bocina de la policía se escuchó afuera, un mensaje de que la situación estaba controlada era repetido en altavoces mientras pedían a los residentes salir a la calle y reportar si estaban heridos o necesitaban ayuda.

Las casas serían revisadas una por una por miembros del ejército en busca de ratas rezagadas.

cuando la policía y el ejército revisó la casa de los ancianos.

Le ofrecieron a los cuatro llevarlos a Popayán, después de todo eran los únicos sobrevivientes del accidente.

A excepción de un puñado de residentes que hicieron caso omiso a la orden de evacuación y un par de policías que se quedaron atrapados sin munición en medio de una oleada de ratas, la mayoría de las víctimas habían sido los pasajeros de los tres vehículos.

Después de despedirse de los ancianos, solo tardaron una hora en llegar a popayán, los primero en ser dejados en su casa fueron las hermanas, ellas antes de irse casi ignorando a Sofía se lanzaron sobre Alejandro y coquetamente lo abrazaron y lo obligaron a intercambiar números de contacto.

La expresión de Sofía fue de una sonrisa aterradoramente bonita por fuera pero llena de ira por dentro.

Cuando llegaron a la casa de los padres de Sofía, le agradecieron a los policías y caminaron a la entrada de la casa.

Sofía miró a Alejandro que estaba caminando delante de ella y se sentía incómoda.

Se avergonzaba de sí misma ya que su prometido acababa de fallecer apenas dos semanas atrás, y ya había dormido con otro hombre.

Lo peor de todo, lo había disfrutado.

Se sentía muy culpable y arrepentida, pero también celosa y enojada al ver la forma coqueta de actuar de las hermanas con él.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Isaac_JPC En este episodio se incluyen imagenes +18 pero solo estan disponibles en patreon y algunas en TMO pd dejen su reseña y comentarios si les gusta la obra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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