Evolución Rota - Capítulo 18
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18: CAPÍTULO 18 18: CAPÍTULO 18 Alejandro tuvo dificultades para salir del basurero.
No quería explicar por qué llevaba tanta carne ni por qué estaba cubierto de sangre.
Saltó la reja trasera y se escabulló.
Caminó casi una hora hasta llegar a una estación de bus.
Cuando subió, todos se apartaron de él.
No solo su espada y la sangre que lo cubría de pies a cabeza resultaban intimidantes, también el hedor: una mezcla de sangre seca y el penetrante olor del basurero.
Nadie se atrevió a preguntarle nada ni a sentarse a su lado.
Al llegar a su edificio, entró rápidamente en su apartamento.
Primero guardó la carne en la nevera.
Por suerte, había invertido millones en un panel solar que había instalado en secreto en la azotea.
Como nadie subía allí, colocó un candado en la puerta de acceso.
Solo él sabía que tenía energía de respaldo en caso de emergencia.
Guardó todo con rapidez, lavó su espada y metió su ropa, zapatos y mochila en la lavadora.
No escatimó en jabón; tendría que lavarlo todo varias veces para quitarse el olor.
Luego, se metió en la ducha por más de una hora.
Cuando finalmente olía a jabón y champú, por fin se sintió feliz.
Todavía con solo una toalla en la cintura, estaba ansioso por analizar la carne y descubrir qué atributos podría obtener.
Había sido paciente al no hacerlo en el basurero, por miedo a ser emboscado por ratas.
Estaba ligeramente excitado mientras usaba su habilidad de identificación sobre la carne y los ojos.
* Material: Carne de animal mutado * Rareza: Azul claro * Efectos permanentes al consumir: Aumenta ligeramente la Fuerza Fortalece ligeramente la Resistencia Aumenta ligeramente la Agilidad * Efectos temporales Posibilidad de obtener un Don de Evolución (0.5%) * Material: Ojo de animal mutado * Rareza: Azul claro * Efectos al absorber: Aumenta ligeramente el Maná Aumenta ligeramente la Percepción Sensorial * Efectos temporales Posibilidad de obtener un Don de Evolución (0.5%) “¿Qué…?
Es la primera vez que veo algo relacionado con el maná.
Si consumo esta carne regularmente, puedo mejorar mis estadísticas físicas sin depender del sistema.
Esto es increíble…
Pero ¿qué se supone que es un Don de Evolución?
¿Acaso significa mutar como los animales?” pensó Alejandro, con la boca abierta.
Desde ese momento, entendió que no solo debía farmear puntos de experiencia: también tenía que cazar animales de rareza azul claro o superior.
—¿Cómo se supone que absorbo un ojo?
¿Es diferente de consumirlo?
— preguntó en voz alta.
Justo entonces, el sistema respondió por primera vez en años.
Método de absorción: Tocar el objeto con las manos y meditar con el objetivo de extraer el aura azul claro hasta que el objeto pierda toda su energía.
— ¡Maldito sistema!
¡En todos estos años es la primera vez que respondes una pregunta!
¿Por qué no lo hiciste antes?
Ahora explícame qué es la evolución y cómo uso el maná — demandó Alejandro en voz alta, pero el sistema lo ignoró.
Suspiró profundamente en la cocina con los hombros abajo.
“Ahora entiendo por qué el gobierno codicia tanto a los animales de rango azul.
Alguno debe haber descubierto a un evolucionado y filtrado la información…
pero pocos lo saben, ni siquiera hay registros en internet “ pensó mientras miraba fijamente los ojos azules de la rata.
Decidió que, antes de meditar, mejor prepararía algo de carne.
Ya era tarde, ni siquiera había desayunado.
Tomó una sartén, aceite y algunas especias.
Cocinó dos libras de carne.
El aroma que se desprendía era increíble, superior a cualquier comida común.
La carne de un animal de rareza azul era como un canto de sirena para cualquiera de nivel bajo.
Alejandro salivaba mientras se servía.
Aún con solo la toalla puesta, se sentó a disfrutar del festín.
Comió la mitad del plato, pero solo sintió un leve aumento de temperatura corporal que desapareció rápidamente.
Como no recibió ninguna notificación de mejora, decidió revisar su estatus.
Nombre: Alejandro – Ocupación: Cazador Nivel: 7 – Experiencia: 1340 / 3500 Resistencia: 10 Agilidad: 11 Fuerza: 11 Inteligencia: 12 Percepción Sensorial: 9 Maná: 10 Habilidades: Negociación 9, Socialización 7, Cocina 3, Combate Cuerpo a Cuerpo 6, Manejo de Armas Blancas 9, Fuerza de Voluntad 4, Artesanía 1 Destrezas: Ciencia 16, Matemática 14, Castellano 15, Inglés 16, Economía 17, Programación 16 Maestrías: Identificación Puntos Pendientes sin usar: Atributo: 1- Habilidad: 4 —Nada fuera de lo normal.
Me siento con más energía, pero podría ser solo como tomar un energizante…
quizás ya soy demasiado fuerte para notar el efecto —murmuró.
Justo entonces, notó una sombra bajo la puerta: alguien estaba parado afuera, pero no tocaba.
—¿Quién está ahí?
— preguntó Alejandro.
—Señor…
yo…
— respondió una voz tímida desde el otro lado.
Reconoció la voz y abrió.
Era una niña de unos trece o catorce años, con pantuflas de conejo y una camisa rosa que apretaba con nerviosismo.
Se sonrojó al verlo en toalla.
Alejandro también se sintió incómodo por su descuido.
Era su vecina, hija de la pareja del piso de enfrente.
Siempre había sido tímida y lo evitaba.
Estaba confundido por su visita hasta que comprendió: la carne.
El aroma la había atraído, El aroma tenía un efecto que atraía a cualquier ser inferior al nivel azul claro.
La niña parecía más delgada que antes.
Era obvio que la escasez de alimentos estaba afectando la cantidad de veces que recibía alimentos.
Eso le despertó compasión ya que la niña siempre le pareció divertida cuando huía de él.
—Tú eres mi vecina, ¿verdad?
Si no me equivoco, tu nombre es Ana, ¿no?
— — ¡Sí, señor!
Soy Juliana, pero todos me llaman Ana — dijo, sonrojada.
— Discúlpame por recibirte así, recién salgo del baño.
No has desayunado, ¿verdad?
¡Entra, por favor!
— la invitó.
Ella dudó un poco, pero entró.
Alejandro la hizo sentarse y le sirvió carne y limonada.
Luego preguntó: —¿Dónde están tus padres?
— —Papá fue al vertedero.
Mamá salió también, no regresarán hasta la noche.
— “El vertedero…
justo estuve ahí hoy aunque no recuerdo verlo allí.” Pensó mientras miraba a la niña devorando su comida y sonrió.
— Come más despacio y bebe un poco.
¿Por qué no estás con tu madre?
— — Dijo que saldría a buscar trabajo y que era peligroso, así que me pidió quedarme en casa.
— Cuando ella empezó a relajarse, preguntó: — Señor, ¿por qué siento que mi cuerpo está tan caliente?
—dijo, mirándolo con timidez.
Alejandro se tensó.
“¡No malinterpretes, tonto!”, pensó.
Pero luego notó que la niña tenía el rostro y brazos enrojecidos…
y una hemorragia nasal repentina.
Ana se asustó cuando vio la sangre, empujó el plato y gritó: —¡Señor, por favor no me mate!
¡Yo…
yo…
todavía soy virgen y estoy dispuesta a hacer cualquier cosa!
Alejandro se quedó helado con los ojos en blanco.
—¿¡Por quién me tomas!?
¡Niña tonta, dejas que internet te llene la cabeza de tonterías!
Tranquila, es un efecto de la carne mutada — le explicó.
—Lo siento…
— respondió, avergonzada por haber entendido mal y mencionar su virginidad como si nada.
Ahora su cara parecía un tomate rojo.
—Toma un pañuelo.
Ya te explicaré, pero es un secreto, ¿entendido?
—Sí, señor…
Alejandro suspiró.
“Nadie podría culparla por su reacción.
El efecto fue más fuerte de lo que imaginaba.” —Perdóname.
Esta carne es de un animal mutado de rareza azul claro.
Yo ya tengo cierto nivel, así que no me afectó tanto.
No pensé que tendría un efecto tan fuerte en ti.
—¿Eres un cazador como mi papá?
—Sí, mirá —dijo, sacando su tarjeta de cazador de una billetera repleta de dinero.
Ana se sorprendió más por el efectivo que por la tarjeta, pero leyó en el carnet el nombre de su vecino.
—¿Usted se llama Alejandro?
—Sí.
—Mi papá solo ha cazado una rata pequeña y la compartió entre cuatro…
—Ya veo…
bueno, sí, soy bastante fuerte —dijo, rascándose la nariz y desviando la mirada con algo de vergüenza.
—Señor Alejandro…
todavía me siento caliente —dijo Ana, tímidamente.
—Recuéstate en el sofá, sube las piernas y mantén la cabeza en alto con el pañuelo.
Te traeré hielo.
—Sí, señor…
—No te levantes, ¿de acuerdo?
—Seré obediente y no me moveré.
Alejandro se vistió rápidamente, humedeció una toalla con agua helada y volvió.
Ana seguía en el mismo lugar.
Le colocó la toalla en la frente.
—Señor Alejandro…
¿Usted tiene electricidad?
Pensé que estaría cortada todo el día…
—Bueno…
eso también es un secreto, ¿sí?
—¡Sí, señor!
—dijo, mirándolo como si fuera un superhéroe.
Alejandro solo suspiró.
— Escucha, como te dije esta carne es especial, te da más fuerza y resistencia cuando la consumes, el efecto es fuerte en ti porque no tienes ningún entrenamiento, por ahora no le digas a tus padres de esto ni de que tengo energía cuando hay cortes.
a cambio te daré más carne cuando tus padres no estén.
¿entendido?
— — ¡Sí, señor!
Prometo que no le dire a mis padres.
¿Me dejará venir a comer con usted?
— — Si, lo prometo.
— Alejandro suspiro al ver que la niña lo miraba aún con más admiración.
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