Evolución Rota - Capítulo 32
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
32: CAPÍTULO 32 32: CAPÍTULO 32 Laura desempacó toda su ropa y la colocó al lado de la de Ana.
Al principio se sentía incómoda invadiendo su cuarto, pero desde su pequeña discusión con la mocosa, sintió que debía ganarle terreno cada vez que pudiera.
Cuando salió de la habitación, Alejandro ya se había bañado.
Solo llevaba puesta una toalla que cubría su cintura.
Toda la ropa que había usado ese día estaba hecha jirones y ahora reposaba en el cesto de basura.
En ese momento, él estaba ayudando a Ana a guardar la carne en la nevera.
Laura se acercó con curiosidad.
— Oye, no lo había notado, pero en esta zona hay energía…
y tienes muchísima carne guardada.
Realmente parece que aquí no pasara nada.
Ana levantó la vista y sonrió con orgullo.
—Verás, Alejo instaló un sistema de paneles solares y recolección de agua lluvia.
Solo nosotros tenemos agua y energía constante, incluso cuando la cortan en el edificio.
Laura miró con asombro.
Ya era de noche y se asomó a una ventana, pero notó que estaba cubierta por una cortina gruesa con papel oscuro detrás.
—No sería buena idea que los vecinos o los animales mutados vean luz durante la noche, por eso tapamos todas las ventanas —explicó Alejandro mientras cerraba la nevera con el último trozo de carne ya acomodado—.
—De verdad que eres alguien que piensa en todo —comentó Laura con admiración.
Sabía que era fuerte y valiente, pero ahora veía también su capacidad de previsión y su inteligencia estratégica.
—Por ahora, ve a bañarte tú —le dijo Alejandro—.
En el baño hay otra toalla seca.
Yo voy a cambiarme, y Ana, adelanta la cena.
Hoy voy a prepararles un plato especial con carne.
Ambas obedecieron.
En su casa, Laura estaba acostumbrada a los cortes de agua y luz, así que bañarse con agua caliente fue una sensación de puro descanso.
El shampoo deslizándose por su cuerpo desnudo relajó sus hombros tensos y limpió la pegajosidad del día.
Salió fresca y renovada, con ropa casual: unos shorts muy cortos que dejaban ver la mitad de sus nalgas, y una blusa sin mangas con un gran escote que mostraba casi todas sus tetas.
No usó brasier, dejando que Alejandro pudiera ver claramente la forma de sus pezones.
Tenía dos objetivos: el primero, molestar a la mocosa dejando clara la diferencia entre sus cuerpos.
El segundo, dejar que Alejandro la viera tanto como quisiera, como una forma de pago por cuidarla.
No era una mujer que hiciera eso con cualquiera, pero ya había estado con él, y sabía que era un hombre con gran deseo.
El hecho de que se hubiera acostado con Isabela, y que Ana también estuviera detrás de él, no la intimidaba.
Ella era una mujer hermosa y segura de sí misma.
Dejó su ropa sucia en el cesto del patio, junto a la lavadora, y luego se acercó a la cocina donde Alejandro y Ana estaban preparando la cena.
—¿Les ayudo con algo?
—preguntó con una sonrisa.
Alejandro la detuvo con un gesto amable.
—Estamos bien aquí.
Ya es tarde y debes estar cansada.
Solo siéntate, ya te serviremos.
Él levantó la barbilla y le sonrió.
Allí vio que la ropa de Laura no ocultaba nada: sus grandes pechos, la cintura estrecha y ese trasero redondo como una cereza.
Alejandro la devoró con la mirada, luchando por mantener la compostura.
—Está bien, gracias Alejo.
Eres muy amable —dijo Laura con voz seductora, mientras se acostaba en el mueble boca abajo, dejando sus nalgas totalmente expuestas en dirección de Alejandro.
Ana vio la escena y apretó los puños.
Su cuerpo aún estaba en desarrollo, y había perdido algo de confianza, pero no se dejaría vencer sin pelear.
Mientras ideaba malvados planes en su mente, Alejandro continuó cocinando.
Un delicioso aroma comenzó a salir de la sartén.
Alejandro había mezclado las tres carnes con vegetales salteados: tiras de carne de rana rango blanco, serpiente rango azul claro, y escarabajo rango azul oscuro.
Laura casi se quedaba dormida por el cansancio, pero el olor la despertó de golpe.
Su corazón latía con fuerza, la boca se le hacía agua, y se sentó con afán en la mesa.
Sus pupilas se habían dilatado.
Ana, aunque más resistente por su alimentación diaria con carne azul claro, también salivaba por el aroma del sartén.
Cualquier animal de rango bajo sentiría temor ante la presencia de un rango superior, pero una vez muerto, su carne desprendía un olor irresistible.
Comer carne de un nivel más alto aumentaba la fuerza y la posibilidad de evolucionar.
—¿Tienen hambre?
—preguntó Alejandro mientras servía los platos y veía cómo las dos chicas no podían dejar de babear.
En cuanto los tres se sentaron, Ana y Laura devoraron varias tiras de carne como si no hubieran comido en días.
Masticaban frenéticamente, con el rostro sonrojado y los sentidos en éxtasis.
El calor corporal les subía mientras una energía desconocida las invadía.
Alejandro tomó un trozo de escarabajo y lo examinó con interés.
Había usado pocas piezas de esa carne, para no afectar demasiado a las chicas, pero aun así sentía una oleada de calor que recorría su cuerpo.
* Material: Carne de animal mutado * Rareza: Azul Oscuro * Efectos permanentes al consumir: Aumenta moderadamente la Fuerza Aumenta moderadamente la Resistencia Aumenta moderadamente la Agilidad Mejora ligeramente el sistema inmunitario * Efectos temporales: Posibilidad de obtener un Don de Evolución (1%) Aumenta ligeramente el libido Aumento del ritmo cardíaco Aumenta ligeramente la regeneración celular “La carne azul claro tenía un 0.5% de probabilidad de dar un don, pero esta tiene el doble.
Además, en lugar de un aumento ligero, tiene uno moderado.
No esperaba lo del aumento de libido…
Sin embargo, lo más importante es la regeneración celular.
Podría sanar heridas con consumo prolongado.
Deberé encontrar una forma de llevar siempre carne preparada para emergencias”, pensó Alejandro.
Al alzar la vista, se encontró con una escena extraña: ambas chicas estaban sonrojadas, sudando, con una expresión de éxtasis.
De repente, unas gotas de sangre comenzaron a brotar de la nariz de Laura.
—¿¡Qué me pasa!?
—exclamó Laura en pánico—.
Me está saliendo sangre…
¡siento que estoy hirviendo por dentro!
Ana se rió con descaro.
—Eso te pasa por ser tan débil.
Esta carne es especial, solo los fuertes como Alejandro y yo podemos comerla sin sangrar.
Levantó el pecho y la nariz con orgullo…
hasta que Alejandro la interrumpió.
—Oye, tonta, no la molestes…
Además, tú también estás sangrando por la nariz.
—¿Eh?
—Escuchen ustedes dos —dijo Alejandro con tono serio—.
A partir de ahora viviremos juntos, así que no quiero guardarles secretos.
Hay una forma de medir la fuerza de los animales mutados, y dependiendo de su rango, su carne tiene distintos efectos, tanto temporales como permanentes.
—¿Qué?
¿En serio?
¿Y cómo se mide eso?
—preguntó Laura mientras se tapaba la nariz con un pañuelo que Alejandro les ofreció.
—Hasta ahora conozco tres rangos.
El primero lo llamó rango blanco.
Son la mayoría de animales mutados, aunque siguen siendo peligrosos.
Se distinguen porque, a pesar de su evolución, el color de sus ojos sigue siendo normal.
El siguiente es azul claro, como los ojos de los escarabajos pequeños de hoy.
Y el tercero es azul oscuro, como el escarabajo gigante que enfrentamos.
—No me había fijado…
pero escuché un rumor en internet.
Decían que el gobierno decomisaba los cadáveres de animales con ojos azules, pero no sabían por qué —comentó Laura, impresionada.
—Hay dos formas de beneficiarse de los animales mutados.
Mientras más alto sea su nivel, más beneficios se obtienen.
El primer método es comer su carne.
Esta puede mejorar tu fuerza, resistencia, agilidad y salud de forma permanente.
También tiene efectos temporales, como el aumento del ritmo cardíaco.
Alejandro se levantó y llevó los platos a la cocina.
Luego llenó una olla con agua y puso hielo.
—Por eso estoy sangrando…
y tengo fiebre.
Pero también siento que mi cuerpo está menos cansado —dijo Laura.
—Así es.
Pero hay más.
Vengan, acuéstense aquí.
Puso dos cojines sobre la alfombra.
Las chicas se acostaron obedientemente, tapándose la nariz con pañuelos.
Luego, Alejandro les puso trapos fríos en la frente y acarició sus cabellos.
Ambas sonrieron, con expresión tonta y feliz.
Mientras seguía mimándolas, continuó explicando: —La carne de rango azul claro y azul oscuro puede provocar evolución en una persona.
Un tipo de “don”.
—¿Y cómo es una persona evolucionada?
¿Qué clase de don?
—preguntó Ana con los ojos brillando de curiosidad.
—Aún no estoy seguro del todo.
Busco información en el gremio y en internet, pero el gobierno lo mantiene oculto.
Aun así, se han filtrado casos.
Por ejemplo, el primer caso oficial fue un bebé en China.
Su madre lo alimentó con leche y sangre de una vaca rango azul claro.
Después de una gran fiebre, el niño se desmayó, y cuando despertó…
tenía la capacidad de generar luz.
—¿Eso significa que voy a brillar como un bombillo?
—preguntó Laura, asustada.
—No necesariamente.
Parece que el niño podía controlarlo.
También hay rumores de personas que resisten el fuego, controlan el agua o tienen fuerza sobrehumana.
Es todo muy incierto, pero si la situación mundial sigue empeorando, necesitamos toda la ventaja posible.
Evolucionar puede ser vital.
—¡Yo quiero ser tan fuerte como tú!
¡Voy a comer más carne y evolucionar!
—gritó Ana, emocionada.
—Y descubrí algo más.
La carne de rango azul oscuro parece aumentar temporalmente la capacidad de regeneración del cuerpo.
Desde hoy haremos tiras de carne seca para llevar siempre en caso de emergencia podría curar heridas abiertas.
—Mi padre tenía una finca, y solía hacer eso.
¡Yo sé cómo prepararlas!
—exclamó Laura, feliz de poder ayudar.
—Perfecto.
Pero por hoy deben descansar.
Mañana les enseñaré el segundo método para fortalecerse con los cuerpos de los animales mutados.
Ese…
es un secreto que solo yo conozco, así que no deben contárselo a nadie.
¿Entendido?
—¿¡Un secreto!?
¿Qué tipo de método es ese?
—preguntó Laura, intrigada.
—Jejeje, es un secreto que solo conocemos Alejandro y yo —replicó Ana con una sonrisa orgullosa.
Alejandro le apretó las mejillas de forma juguetona, pero con algo de fuerza.
—Te dije que no molestes a Laura, señorita creída.
Si ustedes dos no se llevan bien, me voy a enojar.
—¡Waaaa!
¡Duele, duele!
¡Está bien, lo prometo!
¡Nos llevaremos bien!
nota.
Les recuerdo que en mi patreon los capítulos incluyen imágenes escenas sin censura.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com