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Evolución Rota - Capítulo 38

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38: CAPÍTULO 38 38: CAPÍTULO 38 Cuando Alejandro regresó a casa ya había anochecido, pero apenas entró, una escena lo dejó inquieto.

Laura estaba llorando en el sofá, con los ojos enrojecidos y la voz quebrada, mientras Ana la abrazaba y trataba de consolarla.

—¿Qué ocurrió?

¿Por qué estás llorando?

—preguntó con urgencia.

—Ese bastardo de mi ex se llevó a Salomé a Bogotá… ni siquiera me preguntó, solo se la llevo y desapareció.

Cuando le reclamé, me dijo que yo no podía cuidarla, y luego apagó el teléfono y no contestó más… — La voz de Laura se quebró aún más al recordar las palabras.

Alejandro se sentó junto a ella y la rodeó con sus brazos, uniéndose al abrazo con Ana.

Pasaron la noche juntos consolando a Laura.

Al amanecer, Laura ya no lloraba.

Se había levantado temprano y estaba en la cocina preparando el desayuno.

Mantenía una expresión serena, pero en sus gestos había una tensión contenida.

Alejandro se acercó por detrás y la abrazó con ternura.

Ella le devolvió el gesto con un beso silencioso.

Ana, que acababa de salir del baño, los vio desde el pasillo y se unió al momento: abrazó a Laura y le dio un beso cálido.

Después del desayuno, Alejandro les mostró lo que había cazado el día anterior.

Las dos se quedaron impresionadas al ver los ojos azul oscuro y los cuerpos de las aves.

Sin embargo, lo que más les llamó la atención fueron las plumas.

—¡Laura, mira!

Estas plumas son muy suaves —dijo Ana, frotándose la cara con un puñado de plumas blancas.

Laura las tomó entre los dedos con curiosidad—.

Es cierto… parece más suave que la seda.

Se sienten increíblemente delicadas.

Alejandro las observó sonriendo mientras jugaban como niñas pequeñas.

—Sí, son suaves… pero también muy resistentes.

Estas plumas tienen propiedades especiales: son impermeables, resisten impactos incluso mejor que la piel de serpiente que llevo, y aíslan del frío y el calor.

—¡Deberíamos hacer una armadura con esto!

—exclamó Ana, lanzando las plumas al aire.

—Lo haré, pero por ahora necesito que cocinen una de las aves y empaquen comida.

Hoy los tres vamos a salir.

—¿Vamos a cazar contigo?

—preguntó Laura con una sonrisa al abrazarlo.

—Sí, pero antes pasaremos por el gremio para registrarlas como cazadoras.

Mientras Laura preparaba un estofado con una de las aves, Alejandro y Ana se alistaban.

Ana empacó las mochilas y preparó su espada y dos kunais que ató a un cinturón que Alejandro le había dado.

Se puso un vestido blanco corto, con sus armas sujetas en la cintura.

Laura, por su parte, llevaba sólo su pistola.

Alejandro prefirió no dejarle llevar el rifle para evitar problemas con el ejército.

Aún no tenía balas, pero planeaban comprarlas en el gremio.

Caminaron hasta el transporte público.

La presencia del trío no pasó desapercibida: Alejandro, alto y musculoso, acompañado de dos mujeres armadas y hermosas, captaba todas las miradas.

Ana, consciente de las miradas ajenas, sacó pecho con orgullo y le tomó la mano a Alejandro con coquetería.

Él, acostumbrado a sus gestos, solo sonrió.

En cambio, Laura mantenía su porte serio, como una ejecutiva.

Su presencia imponía respeto.

Llegaron al gremio, donde el encargado habitual los recibió y los llevó a una sala privada.

Allí ya estaban listas las chapas para Laura y Ana: ambas fueron registradas directamente en el nivel D, gracias a la recomendación personal de Alejandro.

Entonces, Alejandro abrió su mochila y comenzó a sacar fajos de billetes.

Había llevado 50 millones en efectivo.

Las chicas lo miraban sorprendidas.

—¿Tienes lo que te pedí?

—preguntó Alejandro al encargado.

—Sí, señor Alejandro.

Todo está listo —respondió el hombre, abriendo un cofre metálico y colocando el equipo sobre la mesa.

Enumeró el contenido: 1 mirilla compatible con la pistola CZ P-10 F.

10 cajas de 50 balas 9mm Parabellum (500 balas en total).

4 cargadores para la pistola.

1 arco de caza hecho con caparazón de escarabajo verde e hilo de araña mutante.

20 flechas con puntas reforzadas.

1 carcaj de cuero.

2 pares de zapatos reforzados con piel de serpiente y suela con placas de escarabajo.

para las mujeres 1 par de botas del mismo tipo para Alejandro.

—Sobre el rifle de francotirador… Lo siento, pero solo los cazadores de nivel B en adelante pueden portarlo.

—Ya veo… es una lástima.

Por cierto, ¿cuál es el requisito para subir de nivel?

—Para alcanzar el rango B, debe cazar al menos 10 criaturas de nivel azul oscuro y vender los cuerpos al gremio.

—Suena pesado… ya he cazado uno, pero lo dejé en la calle durante la invasión de escarabajos.

No tenía cómo moverlo.

—Ahora tenemos carretilleros especializados del gremio.

Puede contratarlos.

Usan caballos mutados y una grúa adaptada para mover cadáveres pesados.

—Perfecto.

Contrataré uno hoy.

Al salir, Alejandro pagó por adelantado un transporte.

Aunque normalmente se contrataba después de cazar, prefirió anticiparse.

El vehículo era una grúa modificada tirada por dos caballos mutados de gran tamaño.

Laura lo miró, aún sorprendida por todo el gasto.

—Alejandro, ¿estás seguro de que cazaremos algo tan grande?

—Siempre cazo criaturas grandes, pero no las traía por el transporte.

Y todo esto lo compré por nuestra seguridad.

Tú eres excelente con armas de fuego, así que vale la pena invertir en ti.

—Gracias.

Estoy segura de que con esta mirilla podré darle a lo que sea… aunque no sé usar un arco.

—Eso es para situaciones en las que no podamos hacer ruido.

Practicaremos en la azotea.

solo tenemos que adaptar algún blanco para no perder las flechas.

El trayecto fue breve.

Al llegar a la zona segura, el grupo de apoyo les entregó una banderilla roja para señal de recogida.

Los ayudarían si lograban una cacería exitosa pero hasta que eso pasara se quedarán detrás del ejército.

Ana estaba nerviosa.

Era su primera incursión real en la caza.

Laura lo notó y le tomó la mano.

—No te preocupes.

Tengo buena puntería y Alejandro irá al frente.

No pelearemos… solo observaremos.

Ana asintió.

Cuando llegaron al borde del bosque, Alejandro las dejó tras un tronco caído y les explicó la estrategia.

Él atraería a algún animal y ellas se mantendrían a salvo, preparadas por si algo salía mal.

—Laura, tú vigilas mi dirección.

Ana, cubre su espalda, mira en todas las direcciones que Laura no puede ver y avísale si algún animal se acerca.

Si ven algo demasiado peligroso, regresen con los soldados.

No arriesguen sus vidas.

Hoy solo es un entrenamiento para Ana.

—¡Sí!

—respondieron al unísono.

Alejandro se internó en el bosque.

sin perder de vista el lugar donde estaban las dos.

Normalmente ningún cazador estaría tan loco de entrar sin armas de fuego a la zona del bosque, pero Alejandro tenía confianza en su fuerza.

Además confiaba en la puntería de Laura y sabía que las dos estarían cubiertas por los francotiradores del ejército que vigilaban la zona de caza y siempre intervenía si un cazador estaba en riesgo.

No tardó en percibir una criatura cercana.

Se trataba de una zarigüeya gigante, de unos cinco metros de largo.

Sus ojos azul claro revelaban su nivel..

Alejandro cortó una rama recta, le afiló la punta, y la lanzó hacia el animal.

Aunque solo rozó una pierna, fue suficiente para provocarlo.

La zarigüeya rugió y se lanzó contra él.

Alejandro corrió hacia el campo abierto, alejándose del bosque, podría matarla sin provocarla, pero debía sacarla del bosque para que el transporte pudiera recogerla.

Laura, en cuanto lo vio salir seguido del monstruo, se preparó para disparar.

Ana, paralizada, solo observaba con miedo, era la primera vez que veía un monstruo así, antes sólo había mirado fotos y videos en internet pero el aura aterradora que emanaba en persona la asustó.

Alejandro después de salir del bosque se dio media vuelta y cargó de frente contra el animal, ágil como un relámpago, esquivó la embestida y asestó un corte brutal en el costado del animal.

La sangre brotó como una fuente.

Dando un giro completo y atacando desde atrás, le mutiló una garra y le abrió una gran cortada en el cuello.

La criatura intentó huir, pero Laura disparó certeramente al pecho.

Cayó en el suelo agonizante.

Alejandro se acercó con calma y, con un golpe preciso, atravesó su corazón.

Asesinaste: 1 zarigüeya mutante / Rareza: Azul claro / +200 EXP REFLEXIONES DE LOS CREADORES Isaac_JPC Actualmente voy por el capitulo 80 en patreon con imagenes y capitulos extra sin censura.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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