Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Evolución Rota - Capítulo 71

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Evolución Rota
  4. Capítulo 71 - 71 Capítulo 71
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

71: Capítulo 71 71: Capítulo 71 El almuerzo estaba servido y el aroma de la carne de verde claro llenaba el comedor.

Alejandro tomó asiento y recibió con una sonrisa un plato enorme rebosante de filetes jugosos, asados a la perfección por Natalia.

—Esto se ve increíble —dijo mientras clavaba el tenedor.

Las conversaciones surgieron de inmediato.

Laura fue la primera en hablar: —Hoy estuve practicando con mi olfato… ya puedo diferenciar sin problemas el olor de Natalia, de Luisa y de Ana.

Luisa, con una risita traviesa, añadió: —Y yo me encargué de esconder ropa de todas por la casa… y todavía no han encontrado ni la mitad.

Las risas recorrieron la mesa.

Ana intervino, con la voz firme pero orgullosa: —Creo que ya puedo pelear si estoy en grupo.

Mi alcance con los kunais subió un par de centímetros y ahora llegué a los cinco metros.

Puedo controlarlos bien a ambos al mismo tiempo.

Natalia, que había estado guardando algo, habló con entusiasmo: —Camila y yo estuvimos hablando… Veran tengo semillas de frutas guardadas.

Podríamos cultivarlas en el jardín.

Y si aprovechamos papas, tallos de zanahoria o semillas de tomate de la cocina, podríamos plantar bastante.

Alejandro asintió, interesado: —Me gusta la idea, no sabemos cuando pueda conseguir más verduras frutas.

Pero vamos a tener que trabajar todas juntas, y mientras unas siembran, otras vigilarán que no se acerque ningún monstruo.

—Yo puedo subir al techo y vigilar con el francotirador —propuso Laura—, pero necesitaría a alguien que me ayude.

—¡Yo!

—saltó Luisa levantando la mano ilusionada por subirse al techo también.

— Tengo buena vista.

Ana se puso de pie, animada: —Yo puedo usar mis cuchillas para cortar el pasto.

— Camila y yo podemos encargarnos de arar la tierra y quitar la maleza —añadió Sara.

—Perfecto — Natalia sonrió—.

Yo prepararé todas las semillas.

—Y yo haré guardia por el vecindario, limpiando todo lo que se acerque —cerró Alejandro.

El día de jardinería comenzó poco después.

Laura fue al garaje, sacó una escalera y, con ayuda de Luisa, la apoyó hasta un balcón del segundo piso.

Desde allí subió al techo, tomando su rifle de francotirador con un gesto orgulloso.

Sin embargo, al poner el ojo en la mirilla y activar su don, notó que la visión aumentada natural superaba el alcance del visor; la imagen a través de la mira se veía borrosa en comparación con lo que podía ver a simple vista.

—No voy a usar esto —dijo, entregándole la mira a Luisa.

La niña la recibió fascinada, girando la pieza para mirar en todas direcciones como si fuera un juguete mágico.

A su manera, estaba feliz, convencida de que su nueva familia era invencible.

Luisa miraba la ciudad a través de la mira óptica señalando a Laura donde había animales mutados.

en lugar de tenerles miedo ahora era como un juego encontrarlos y ver como Laura les disparaba.

Abajo, Ana se reía como una maniaca, moviendo sus cuchillas con tanta velocidad que el pasto caía en tiras perfectas.

—¡Soy el terror de la naturaleza!

—gritaba mientras barría la hierba hasta dejarla como un campo de fútbol.

Sara y Camila trabajaban en el huerto, cavando surcos profundos.

Las palas y azadones parecían cortar la tierra como mantequilla: Alejandro había usado la piel azul oscuro de la serpiente para reforzarlas, y el cambio era evidente.

Natalia las dirigía, sembrando todo lo que tenían preparado y guardando unas cuantas semillas para otro momento.

Por su parte, Alejandro saltaba de techo en techo, emboscando a cualquier criatura que se moviera.

Esa tarde cazó seis animales de rango azul claro y varios de rango blanco, despejando calles cercanas.

Antes de regresar, se subió a un edificio alto; desde allí notó que los disparos del ejército eran cada vez más escasos.

Frunció el ceño, imaginando lo peor.

Cuando regresó, el jardín estaba irreconocible: pasto corto, surcos arados, el árbol principal podado a la mitad.

Ana, emocionada, le saltó encima.

—¡¿Viste el pasto?!

Alejandro le dio una palmada cariñosa en las nalgas.

—Lo hiciste muy bien.

Ahora estoy seguro de que podrías usar ese poder en combate.

—¡Estoy lista para pelear!

—dijo ella con una sonrisa amplia.

—Mañana iremos a cazar —prometió él, besándola.

En el comedor, Laura lo esperaba con una expresión satisfecha.

—Hoy pude ver casi media ciudad desde el techo.

Maté a más de diez animales con tiros limpios.

Alejandro se sorprendió.

—¿Viste algo de los combates del ejército?

—Sí… parece que están atrincherados en algunos edificios, disparando a lo que se acerque.

Los helicópteros solo aparecen un rato y aterrizan en cuanto ven un animal volador.

Él pensó unos segundos, luego sonrió con una idea.

—Te daré un mapa de la ciudad.

Marca en él todo lo que veas.

Los ojos de Laura brillaron; por fin sentía que podía aportar algo grande.

—Entendido —respondió, con una determinación que pocas veces mostraba.

La noche cayó sobre la mansión.

Alejandro esperó a que todas se durmieran, escuchando la respiración lenta de cada una.

Había pasado días sin un momento a solas con ninguna de sus esposas y sentía el peso de la tensión acumulada.

Observó sus rostros dormidos, pensando en quién sería la elegida, como si estuviera frente a un menú.

Finalmente, se decidió por Natalia.

La despertó con suavidad.

Ella abrió los ojos, un poco asustada, pero él le llevó un dedo a los labios en señal de silencio y le indicó que lo siguiera.

Subieron la escalera y caminaron hasta una habitación en el último piso.

Natalia no dijo palabra, pero sus mejillas encendidas hablaban por ella.

En ese rincón apartado, el amor floreció bajo la penumbra, lejos del caos que rugía más allá de los muros.

(pfd extra de lo que paso solo en patreon)

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo