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Evolución Rota - Capítulo 9

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9: CAPÍTULO 9 9: CAPÍTULO 9 Alejandro dedicó la mañana siguiente a organizar su apartamento.

A partir de ese día, planeaba empezar a comprar víveres no perecederos y almacenar tanta comida como pudiera.

Así que comenzó por deshacerse de todas las cosas que ocupaban espacio en su cuarto, arrojó a la basura todos los juguetes y decoraciones que estorbaban, y decidió botar toda la ropa vieja que tenía.

A partir de ahora, planeaba comprar ropa resistente que le sirviera para sobrevivir a cualquier situación.

Su cuarto quedó casi vacío; solo quedaron repisas vacías, su cama, los cajones con ropa y el escritorio con su computadora.

También tomó todo lo suyo de la sala y el patio que no sirviera y lo desechó.

Lo único que no arrojó a la basura fueron sus consolas de juegos y sus libros; Alejandro los guardó en cajas y salió a la calle a buscar dónde venderlas.

Primero vendió sus consolas, luego pasó a una biblioteca y cambió sus libros viejos por un descuento en algunos nuevos.

Pasó casi tres horas escogiendo los libros más útiles que pudo encontrar.

Quería subir el nivel de habilidades tanto como pudiera sin usar puntos.

Compró tres libros de cocina, cinco de biología animal y vegetal, tres de artes marciales, dos libros de esgrima, un libro de cartografía, tres libros de primeros auxilios, un libro de química y tres libros de anatomía humana y medicina.

Una persona normal no habría comprado libros técnicos, pero, gracias a que había subido su Inteligencia a 12 puntos con el sistema, su capacidad de memorización y aprendizaje era mucho más grande que el promedio, llegando a competir fácilmente con cualquier genio a nivel mundial.

Regresó a casa y guardó los libros nuevos.

Aún no era mediodía, así que decidió salir de nuevo a buscar algo de comer, pero antes de entrar a un restaurante, su teléfono sonó.

Vio que era uno de sus colegas del trabajo llamando y contestó.

—Hola, Alejandro.

Ven aquí ahora.

Vamos a tener una barbacoa en el lago de las garzas.

Es el cumpleaños del jefe, y todos estamos aquí —Era la secretaria de la compañía, Valentina.

Había sido contratada casi al mismo tiempo que Alejandro.

Era una mujer agradable y muy linda, tal vez por eso se llevaba bien con todos.

—Acabo de almorzar, ¿por qué no lo dijiste antes?

—dijo Alejandro con una sonrisa.

Realmente no tenía ganas de ir.

—De ninguna manera, tienes que venir.

Necesitamos que alguien traiga hielo para la cerveza —dijo Valentina con una risa agradable.

—Oh, es mi cartera la que extrañas.

Bien, voy a tomar un taxi hacia allá ahora mismo y llevaré el hielo —dijo Alejandro.

Se dio cuenta de que tal vez no volvería a ver a sus colegas.

Después de todo, iba a renunciar para enfocarse en su entrenamiento.

—Date prisa, o nos comeremos toda la carne antes de que llegues —Alejandro colgó el teléfono, compró varias bolsas de hielo y cogió un taxi, dirigiéndose directamente al parque donde estaba el lago de las garzas.

En Colombia, casi todas las ciudades cuentan con lagos o ríos.

Cada ciudad aprovecha los lagos y cuida la zona a su alrededor como una pequeña reserva con áreas para comer, caminar y hacer actividades recreativas y divertidas; era hermoso todo el año y atraía a muchas personas.

Debido al reciente problema de crecimiento rápido en las plantas y animales, las ciudades habían duplicado la mano de obra de los encargados de podar y limpiar las zonas verdes, así que se había vuelto aún más limpio.

Los animales, un poco más grandes de lo normal, eran como un atractivo turístico; todos estaban fascinados con las iguanas, tortugas y los pájaros que eran un poco más grandes de lo normal, para las personas de las ciudades ver las noticias del crecimiento anormal de los animales en noticias era raro pero presenciarlo en vivo parecía más un atractivo turístico.

Como el nombre del parque hacía entender, había un lago y en medio tenía un árbol grande que estaba cubierto por cientos de garzas, haciendo que el paisaje fuese impresionante.

Era un domingo, así que el Parque estaba lleno de gente.

Las parejas se podían ver por todas partes en el prado.

Alejandro caminaba hacia la zona de barbacoa al aire libre junto a la orilla del lago.

No tardó mucho en encontrarlos.

Al parecer, acababan de instalarse.

El jefe estaba preparando el cerdo, rodeado de los empleados que lo ayudaban con los platos y el fuego.

Alejandro saludó a todos y llenó la hielera portátil que trajeron con las bolsas de hielo que compró.

Todos parecían animados.

Valentina estaba sentada tomando una cerveza.

Era una de las mujeres más hermosas de la compañía.

Tenía un hermoso cabello largo y negro, una piel pálida que resaltaba sus hermosos ojos claros azulados, y su figura era la envidia de todas las mujeres de la compañía; sus curvas eran simplemente perfectas.

Alejandro la vio y decidió sentarse con ella, al fin y al cabo, solo había asistido a la fiesta por su persuasión.

—Debería haber venido más tarde, parece que la carne todavía se va a demorar —dijo Alejandro cuando se acercó a ella.

—Lo siento, es mi culpa.

Era la encargada del hielo, pero lo olvidé por completo.

—No esperaba que nuestra atenta Valentina se olvidara de algo tan fácilmente.

—He estado distraída últimamente, mi familia me ha estado tratando de convencer sobre mudarme con ellos otra vez.

Parece que las noticias los han asustado.

—Las cosas no parecen estar mejorando, deberías considerarlo bien.

—Sí, tengo esa discusión casi a diario con ellos, pero dime.

¿Por qué no fuiste a trabajar estos días?

—preguntó Valentina.

—Es una larga historia.

Casi me muero —Alejandro suspiró, pensando en lo que había sucedido ese día.

—Estás mintiendo —Valentina alzó las cejas.

Obviamente no le creía.

Alejandro era relativamente cercano a ella y siempre se divertían hablando juntos.

Cuando se dio cuenta de que ella era ajena al peligro real, quiso advertirle.

—¿Me creerías si dijera que peleé con una serpiente gigante?

—Quieres decir en un sueño, ¿verdad?

Yo no soy estúpida —dijo Valentina sombríamente.

Sabía que no era tan inteligente, pero no le gustaba cuando la gente se burlaba de ella.

—Hablo en serio, mi compañero de apartamento fue de excursión por trabajo a las afueras de Jamundí.

Tuve que ir a investigar su desaparición con la policía, y tuvimos que pelear contra una serpiente gigante hasta matarla.

—¿Hablas en serio?

¿Qué tan grande era y qué pasó con tu amigo?

—preguntó Valentina con una mirada de sorpresa.

Al principio no le creyó, pero cuando él habló en un tono serio, se dio cuenta de que no bromeaba.

—¡Era tan gruesa como un balde de basura!

—dijo Alejandro, mientras su mirada se tornaba un poco triste y suspiraba—.

En cuanto a mi compañero, fue devorado por la serpiente.

Cuando la matamos, lo primero que hicimos fue abrirla.

Se había comido a cuatro personas.

—Yo lo siento mucho, debió ser horrible —respondió Valentina mientras se tapaba la boca y miraba al suelo.

Alejandro hizo una pausa mientras veía la cara aturdida de Valentina.

—No te preocupes, pero ten presente que la situación puede empeorar.

Mira las plantas por aquí.

Se están podando muy a menudo.

Si vas a una zona más rural, no creerás lo que ven tus ojos.

—Yo te creo —vaciló un poco antes de añadir—.

Mi padre es político en Bogotá, él me ha estado pidiendo que regrese, parece que los cargos grandes del gobierno saben algo que no se ha hecho público.

Todos los políticos del gobierno están construyendo búnkeres y almacenando comida.

—Deberías ir con tu padre.

Si él también tiene un búnker, no lo dudes.

Según estuve investigando, hay demasiadas zonas en África que simplemente están desapareciendo del radar.

La gente nunca le presta atención a los países pobres en África, pero si las cosas se complican allí, Latinoamérica no se va a quedar atrás, nuestro país tiene demasiada fauna salvaje.

Alejandro no estaba seguro de cómo sentirse.

Por un lado, había confirmado finalmente su hipótesis.

Por otro lado, temía lo que el futuro pudiese depararle.

De repente, alguien gritó aterrorizado en la distancia.

Hubo una gran conmoción.

La gente estaba gritando y llorando, muchos corriendo desesperadamente en esa dirección.

—¿Qué está pasando?

—La cara de Alejandro se oscureció mientras se volteaba hacia el lago.

Vio las olas del lago cerca de la orilla y el color rojo oscuro de la sangre brotando a la superficie.

De repente, apareció una larga línea en la superficie del lago, que la perforó como una espada afilada.

La línea de agua se movió rápidamente, alcanzando el punto donde el agua estaba rojo sangre en solo unos segundos.

Los remolinos se formaban sobre el agua, mientras un festín acuático se realizaba bajo el agua burbujeante.

La multitud corrió salvajemente durante un rato antes de darse cuenta de que el monstruo en el lago no podía salir del agua.

Entonces todo el mundo se quedó allí y observó.

Algunas personas estaban buscando la causa, mientras que más personas comenzaron a unirse a ellos después de oír la conmoción.

Las noticias se estaban propagando rápidamente.

Una pareja había muerto.

Habían estado paseando a orillas del lago.

Hacía mucho calor, así que se habían quitado los zapatos y se habían mojado los pies en el agua fría.

Nadie se había dado cuenta de cuando las ondulaciones de la superficie del lago habían aparecido por primera vez.

Un pez negro peculiar había saltado de repente fuera del agua y tiró del hombre.

Como habían estado abrazados en ese momento, la mujer fue arrastrada bajo la superficie también.

Los dos habían muerto juntos.

Los policías llegaron al parque rápidamente después de la tragedia, y el sitio pronto se cerró.

Algunos policías no parecían sorprendidos.

Cuando se les dijo lo que había sucedido, inmediatamente contactaron a su superior.

—Creo que ya no podemos quedarnos aquí.

Vámonos —dijo el jefe.

Todos tenían las manos apretadas y el rostro pálido.

La tragedia debió asustarlos.

Mientras todos recogían sus cosas, Alejandro miró a Valentina, que tenía el rostro pálido por el susto.

—He decidido renunciar.

Tú deberías prepararte también.

Las cosas podrían empeorar más de lo que te puedas imaginar.

—¡Lo que pasó fue horrible!

¿Por qué no estás reaccionando en absoluto?

—dijo Valentina, mirándolo extrañamente.

—Los hombres tienden a ser más valientes cuando conocen el peligro —dijo Alejandro a la ligera.

En comparación con lo que había ocurrido con la serpiente, lo que acababa de ocurrir no le parecía nada.

Por eso no tenía miedo.

—Yo…

creo que te haré caso, será mejor que regrese con mis padres.

—Te daré un consejo.

Cuando vuelvas a casa, compra mucha comida y víveres.

Mientras más, mejor.

Me preocupa que las cosas empeoren —dijo Alejandro.

—En realidad, mi papá ya ha comprado mucho.

Incluso ha construido un búnker también.

Al principio pensé que estaba exagerando.

Después de todo, él es muy exagerado.

Gastó mucho dinero sellando la casa durante la pandemia.

Si algo realmente malo pasa, podrías venir a mi casa —Valentina murmuró, la última parte con el rostro sonrojado y bajando la cabeza.

Alejandro se sorprendió.

Miró a Valentina en silencio durante un rato antes de decir: —Gracias.

Si necesito refugio, te buscaré.

—Permanecieron en silencio mientras salían del parque, ambos inmersos en sus propios pensamientos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Isaac_JPC Aqui hay una foto de Valentina, es una mujer muy hermosa.

pero este personaje no regresara tal vez hasta el capitulo 100 o 200

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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