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¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 108

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108: Capítulo 108 Asediado por reporteros 108: Capítulo 108 Asediado por reporteros Mientras el sedán negro de Glen salía de la urbanización privada, otros cuatro coches, idénticos en marca y modelo, también cruzaban lentamente las puertas.

Los guardaespaldas de Callan, vestidos de negro de pies a cabeza, iban al volante.

Su única tarea hoy: crear una distracción suficiente para que el coche de Darya pudiera escabullirse de los medios sin ser detectado.

Si los reporteros veían sus coches y decidían perseguirlos, debían llevarlos a una persecución inútil.

Por esta simple maniobra, que tardaría menos de una hora en completarse, cada uno de los guardaespaldas recibiría la generosa suma de dos mil dólares.

—Gracias por recogerme —le dijo Darya a Glen Chasey.

—Ha sido un placer —el asistente miró por el espejo retrovisor, satisfecho de no ver a ningún perseguidor pisándoles los talones.

Darya llevaba un vestidito negro con incrustaciones de perlas.

Se quitó las gafas de sol negras y se retocó el maquillaje en el espejo.

Glen condujo directamente al aeropuerto y dejó a Darya en la entrada privada reservada para los VIP.

Esperó en la sala de espera más cercana a la pista de aterrizaje, con la esperanza de ver a su padre antes de tiempo.

El jet privado Boeing 757 de Matthias tenía previsto aterrizar en el aeropuerto en media hora.

La lujosa sala de espera tenía casi dos mil metros cuadrados, con varias opciones de asientos, restauración y descanso disponibles.

Había más que suficiente para mantener a Darya ocupada.

Se acomodó en un sillón de masaje y mató el tiempo viendo una retransmisión en directo de la entrevista de Callan.

Su pobre hermano, la estrella del pop aclamada internacionalmente, estaba asediado por una multitud de reporteros que se negaban a moverse hasta conseguir las respuestas que querían.

—Callan, ¿es esta tu nueva dirección?

¿Cuál de las casas es la tuya?

—¿Es cierto el rumor sobre Darya y tú?

¿Estáis viviendo juntos?

—¿Estáis saliendo juntos?

¿Es algo serio?

La explosiva noticia de la supuesta convivencia secreta de Callan y Darya no tardó en ser tendencia en internet.

Darya lo sentía por su hermano.

La pérdida de privacidad parecía ser un precio necesario por la fama.

Se preguntó si Callan conseguiría llegar a tiempo al aeropuerto.

—¡Dolly!

Darya se levantó de un salto al oír una voz familiar.

Corrió fuera de la sala de espera hacia su padre, que acababa de bajar de un BMW negro que lo transportaba por la pista.

A lo lejos, el Boeing 757 permanecía en silencio.

Darya no se había dado cuenta de que el avión había aterrizado.

Matthias llevaba un polo blanco, pantalones cortos blancos y una gorra de béisbol blanca, como si acabara de salir de un campo de golf.

Se quitó la gorra y la agitó hacia su niña, sonriendo de oreja a oreja.

Darya se lanzó a sus brazos abiertos.

—¡Papá!

¡Bienvenido de vuelta!

Riendo, Matthias la levantó en brazos y la hizo girar en círculo.

—Hola, mi princesita.

Se apartó para observarla mejor.

—Me encanta el vestido.

Frunció el ceño.

—¿Has perdido peso?

Estás demasiado delgada.

—He ganado dos kilos y medio la semana pasada —dijo Darya, sonriendo—.

A Callan le da por comer por estrés cuando está encerrado.

Se te ve bien, Papá.

Me gusta tu bronceado.

Matthias se mantenía en forma.

Había pasado de los cincuenta, pero tenía el físico de un treintañero.

La única prueba de su edad, según observó Darya, era su pelo cada vez más ralo.

Su pico de viuda también se estaba volviendo más prominente, pero Darya decidió guardárselo para sí misma.

Se cogió del brazo de su padre.

—Vamos a quitarte del calor.

—¿Dónde está Callan?

—Matthias le entregó su equipaje de mano al asistente que esperaba.

Glen se quedó para encargarse del equipaje.

—Supongo que sigue atascado con los reporteros.

Cogimos coches distintos para evitar a los medios.

—Darya miró hacia la pista—.

¿Dónde está mi hermano mayor?

Pensaba que volvía contigo en el avión.

—Se suponía que iba a recogerlo en la ciudad de Whiteston, pero se retrasó por el trabajo.

Va a coger el próximo vuelo comercial de vuelta.

—Matthias consultó su reloj—.

Debería tardar una o dos horas.

—Entonces, almorzaremos en la sala.

Esperaremos por él.

Y por Callan.

Entraron tranquilamente en el restaurante con estrella Michelin de la sala privada y disfrutaron de una pausada comida de tres platos.

Mientras comían vieiras a la plancha con patatas y caviar, Matthias deleitó a su hija con historias de sus aventuras.

Conociendo la tendencia de su padre a exagerar, Darya había aprendido a tomarse sus relatos con pinzas.

Como la historia en la que fue capturado por una tribu caníbal y escapó por los pelos.

Avery llegó casi al final del almuerzo.

Callan todavía no había aparecido.

Darya estaba a punto de reservar un tratamiento de spa de 30 minutos cuando su teléfono vibró con un mensaje entrante.

Lo leyó.

—Callan acaba de llegar al aeropuerto.

Por fin.

Su coche está parando fuera de la terminal.

Por desgracia, los reporteros vinieron con él.

A Matthias no le preocupaba.

—No pasarán la seguridad del aeropuerto.

Darya estuvo de acuerdo.

—Tomemos la salida B, para estar seguros.

Callan está en la salida A.

Pero subestimaron la determinación de los paparazzi por conseguir la primicia más reciente.

En cuanto salieron del edificio del aeropuerto, se vieron rodeados de reporteros y los flashes de sus cámaras.

Darya se quedó de pie entre Avery y Matthias, impasible.

Avery, con el ceño fruncido, levantó una mano para proteger a su hermana de los flashes.

Su gesto protector fue malinterpretado por los reporteros.

Desde su ángulo, parecía que Darya se estaba acurrucando contra él.

En cuanto reconocieron a Matthias, inmediatamente pensaron en el siguiente titular: «Darya conoce al papá de Avery».

—Sr.

McAllister, ¿está saliendo con la señorita Miller?

¿Cuál es el estado de su relación?

—gritó un reportero con una camiseta amarilla.

—¿Y qué hay de Callan?

¿Con cuál de ellos está saliendo en realidad, señorita Miller?

—añadió una reportera que estaba detrás de él.

—¿Va a casarse y entrar en la familia McAllister?

—gritó otra persona.

—¿Qué se siente al estar prometida con el vástago de la familia más rica de Hagen?

—¿Está jugando a dos bandas, señorita Miller?

—¿Y qué pasa con Timothy Barrett?

¿Es él también su novio?

¿O solo un clavo que saca otro clavo?

—Sr.

McAllister, ¿qué se siente al estar prometido con una divorciada?

…
Una ráfaga de preguntas rápidas fue lanzada a Darya, mezclada con algunas puyas desagradables.

Avery los ignoró.

Manteniéndose cerca de Darya, se abrió paso con firmeza entre la multitud.

Los reporteros, insatisfechos, centraron su atención en Matthias.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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