¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 115
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115: Capítulo 115 Heredera multimillonaria 115: Capítulo 115 Heredera multimillonaria Darya subió con elegancia al escenario principal, ataviada con un fascinante vestido que recordaba a una galaxia arremolinada.
El corte ceñido al cuerpo realzaba su esbelta cintura a la perfección.
Los relucientes pendientes de diamantes complementaban el invaluable collar que llevaba.
Con aplomo y compostura, se deslizó hacia delante, irradiando confianza.
Una delicada sonrisa adornaba sus labios, transmitiendo un aire de elegancia regia.
Se colocó junto a Matthias.
La escena estalló en un torbellino de flashes de cámaras, cada uno desesperado por no perderse ni un solo segundo de su presencia.
Exquisita y radiante, acaparaba la atención de todos con solo estar allí de pie.
No se parecía en nada a la figura escandalosa que las publicaciones en línea pintaban de ella.
La multitud ahogó un grito colectivo, con sus mentes tratando de comprender a toda prisa las razones de su grandiosa y espectacular entrada.
Por el rabillo del ojo, Darya vio los rostros conmocionados de los Cavanaugh, incluido el de Micah.
Perfecto.
Era exactamente el efecto que había esperado.
Pero esto era solo el principio.
Matthias sonreía radiante de orgullo, satisfecho de cómo su hija deslumbraba la sala.
Era el tipo de entrada digna de ella.
Tras una pausa momentánea, paseó la mirada por la multitud y su voz resonó atronadora por el espacio.
—Darya tiene dos apellidos.
Uno es Miller, por su madre.
Usa este apellido cuando no quiere recibir un trato especial solo por quién es su padre.
Le sonrió con cariño a Darya.
—Tiene un segundo apellido, que tomó de mí.
Me llena de inmenso orgullo y alegría presentarles a todos ustedes a esta extraordinaria joven.
Desde el momento en que llegó a mi vida, ha traído un amor sin límites, inspiración y un sentido de propósito que trasciende la riqueza material.
Damas y caballeros, les presento a Darya McAllister, mi hija.
En el momento en que la voz de Matthias se apagó, el lugar se sumió en un repentino y electrizante silencio.
Fue como si un rayo hubiera caído, conmocionando a todos hasta la médula.
Afuera, el paisaje urbano se transformó en un instante, y el rostro de Darya apareció en todas las vallas publicitarias electrónicas gigantes de los edificios propiedad del Grupo Paragon.
El público del salón de baile no podía creer lo que oía.
Morton, que estaba al frente, se quedó helado de asombro.
A Regina, sobresaltada, se le cayó el plato que sostenía.
El plato resonó al chocar contra el suelo.
Pero Micah no le prestó atención, con su mirada atónita fija en Darya.
Felicia y Judy estaban lejos de mantener la calma.
La voz nerviosa y estridente de Judy rompió el silencio del lugar: —¡Eso es imposible!
¡Solo es una huérfana sin un centavo!
—¡Cállate!
—la regañó Morton con rabia, mientras su rostro se ensombrecía.
Él tampoco quería creerlo.
Pero Matthias ya lo había confirmado.
¿Cómo podría ser falso?
Ignorando el exabrupto de Judy, Matthias soltó otra bomba: —Y hay algo más.
Por la presente anuncio que todas las acciones de Paragon a mi nombre serán transferidas a Darya.
Se convertirá en la accionista mayoritaria de la empresa y en mi sucesora designada.
No se trata solo de su derecho de nacimiento.
Se ha ganado esta distinción a través de su dedicación, perseverancia y compromiso inquebrantable con la excelencia.
Posee la visión y las cualidades de liderazgo que no solo preservarán el legado de nuestra familia, sino que también lo impulsarán a mayores alturas…
¡Zas!
En un instante, la identidad de Darya experimentó una transformación completa.
No era solo la hija de Matthias; ahora era la heredera del Grupo Paragon.
De ser una mujer acosada por la infamia, la vanidad y las burlas por sus aspiraciones de casarse con un miembro de una familia prominente, ¡ascendió hasta convertirse en una verdadera heredera!
Un clamor estalló entre el público, e incluso los periodistas no pudieron resistirse a capturar esta ocasión trascendental.
Justo cuando todo el mundo todavía intentaba procesar la noticia, Avery, que había estado esperando a un lado, se acercó a Matthias y asintió.
—Damas y caballeros…
La multitud guardó silencio una vez más.
Avery era innegablemente la persona al mando del Grupo Paragon, y sus palabras tenían un peso inmenso en la industria.
Sonriendo, Avery continuó: —Para dar la bienvenida a casa a mi hermana Darya, le transferiré el diez por ciento de mis acciones.
Ahora es la mayor accionista, con el setenta y uno por ciento de la empresa.
Además, asumirá el cargo de presidenta.
Apoyaré firmemente cualquier decisión que tome.
Al igual que mi padre, tengo plena fe en su capacidad para sortear los retos que se avecinan y para guiar a nuestra empresa hacia una prosperidad continua.
Los efectos de las palabras de Avery fueron nada menos que sísmicos.
El puesto más alto del Grupo Paragon había cambiado así como si nada; sin peleas, sin intrigas, sin escándalos ni batallas sucias.
Darya permanecía allí de pie, tranquila, pero por dentro no pudo evitar sentirse sorprendida.
Avery no le había avisado con antelación de la transferencia de acciones.
Al igual que el resto del público, necesitó un momento para procesar la noticia: ¿cómo había acabado el Grupo Paragon en sus manos de repente?
Tras un largo minuto de silencio, el lugar estalló en un entusiasta aplauso.
Las palabras de felicitación llenaron el aire, celebrando el regreso de Darya y elogiando la generosidad de Avery.
Cuando el ruido por fin amainó, un periodista no pudo resistirse a preguntar: —Señorita McAllister, ¿qué opina de los rumores que circulan sobre usted en internet?
¿Fue su matrimonio con el Sr.
Micah Cavanaugh una alianza de negocios?
¿Su divorcio significa una ruptura entre las familias McAllister y Cavanaugh?
Micah clavó la mirada en la radiante mujer que estaba en el escenario, esperando sin aliento una respuesta.
Darya se encontró con la mirada del periodista y esbozó una sonrisa.
—Permítame responder primero a la segunda pregunta.
Mi matrimonio con el Sr.
Cavanaugh no fue una alianza de negocios, ni reflejó la postura de la familia McAllister.
Para ser exactos, fue mi propia terquedad juvenil la que me llevó a este matrimonio fallido.
Acepto el fracaso como mío y el divorcio fue mi intento de corregir ese error.
En cuanto a los rumores sobre mí…
Los labios de Darya se curvaron con desdén mientras su mirada recorría a Morton y Micah.
—Sé que si hubiera revelado mi verdadera identidad antes, no me habrían arrastrado a las interminables calumnias sobre mí y mi querido hermano, Avery.
Agradezco la oportunidad de aclarar las cosas, hoy aquí.
Sin embargo, no se puede negar que solo están dispuestos a escuchar por quién es mi padre.
Si yo fuera una persona corriente, habría sido…
Darya sonrió, dejando que sus palabras se desvanecieran.
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