¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 138
- Inicio
- ¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria!
- Capítulo 138 - 138 Capítulo 138 Compañero peludo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
138: Capítulo 138 Compañero peludo 138: Capítulo 138 Compañero peludo Darya asintió con indiferencia.
—Parece que su visita fue motivada por la caída del precio de las acciones de Zenith.
Morton debe de haberle pedido que se disculpara conmigo.
Pero apenas si fue una disculpa, más bien fue un espectáculo de altanería.
Cualquiera que lo presenciara pensaría que vino a regañarme.
El descaro de Morton enfureció a Matthias.
A pesar de que la verdadera identidad de Darya se había hecho pública, Felicia todavía se atrevía a actuar de esa manera.
Era un claro indicio del sufrimiento que Darya había soportado durante su tiempo con los Cavanaughs.
—No te preocupes, me aseguraré de que reciba una lección —aseguró Matthias, revolviéndole el pelo a Darya antes de coger su teléfono para llamar a Morton.
***
Mientras que en la casa de los McAllister se respiraba calidez y comodidad, los Cavanaughs estaban en un estado de inquietud.
—¡Eres una completa inútil!
—bramó Morton en cuanto Felicia entró en la casa, lanzando una taza de café que por poco no le dio en la cabeza.
Felicia respiró hondo, lista para inventar una excusa que encubriera sus acciones de hoy, pero Morton se le adelantó.
La interrumpió, con expresión severa.
—Me ha llamado Matthias.
Dijo que entraste pavoneándote en el Grupo Paragon como si fueras una reina autoproclamada, burlándote de Darya por el camino.
¿Así es como te disculpaste?
¿Es que no tienes ni pizca de sentido común?
¿Cómo he acabado con una hija imbécil como tú?
Felicia nunca esperó que Darya atacara primero y se quejara a Morton.
Por mucho que intentara explicarse, sabía que Morton no la creería.
Su decisión estaba tomada.
—¡Vete a tu cuarto!
¡Y ni se te ocurra volver a pedirme dinero!
—tronó la voz de Morton mientras miraba con furia a Felicia.
El miedo invadió a Felicia, y buscó el apoyo de Judy, esperando que interviniera.
Sin embargo, Judy, siempre intimidada por Morton, permaneció en silencio, con miedo a hacer el más mínimo ruido.
Felicia se dio cuenta de que estaba sola.
No servía de nada defenderse.
Aceptó su derrota a regañadientes y subió obedientemente las escaleras.
***
Después de cenar, mientras Darya daba un paseo tranquilo por el jardín, se preguntó qué estaría haciendo Felicia en ese momento.
«Probablemente la esté regañando el viejo Morton», pensó Darya.
Era satisfactorio saber que se había encargado de dos enemigos en un solo día.
Justo cuando Darya regresaba a su habitación y reflexionaba sobre sus planes para la noche, sonó su teléfono.
—Bianca, ¿qué pasa?
—Darya se recostó en la cama, con la tableta en una mano y el teléfono en la otra.
—Salgamos mañana por la noche.
Ven conmigo al club.
Darya repasó su agenda para el día siguiente y aceptó: —Claro.
—¿El Cáliz de Cristal?
—Vale, pero ¿por qué de repente quieres ir a un club?
—Mañana por la noche hay un evento allí, y quiero divertirme un poco —respondió Bianca, examinándose las uñas recién hechas con evidente aburrimiento.
—Vale, nos vemos mañana —confirmó Darya, y colgó la llamada.
Malvavisco entró de un salto en la habitación, frotándose cariñosamente contra la pierna de Darya.
—Mamá, Brooke va a actualizar mi sistema mañana.
Ya le he pedido a Callan que venga.
Darya sonrió a su peludo compañero, pero no pudo evitar preocuparse.
La condición de famoso de Callan podría atraer una atención no deseada.
—De acuerdo, pero vigila a Callan cuando estéis fuera.
No dejes que revele su identidad.
Y protégelo de las fans locas.
Malvavisco asintió, meneando la cola en señal de comprensión.
A la mañana siguiente, Darya fue a trabajar al Grupo Paragon como de costumbre, mientras que Callan, ataviado con su disfraz de gafas de sol negras, mascarilla negra, camiseta negra y pantalones negros, acompañó a Malvavisco al laboratorio.
No fueron al Laboratorio Gerber.
Para proteger a Callan de las miradas indiscretas del público, Brooke les concedió acceso a su laboratorio privado.
Aunque era más pequeño que el de Solaro, el laboratorio de Brooke seguía siendo impresionante.
Cuando Callan y Malvavisco llegaron, Brooke ya estaba allí, esperando con ansiedad.
—¡Brooke!
—exclamó Malvavisco con alegría, saltando del hombro de Callan a los brazos de Brooke.
Ella abrazó cálidamente a la peluda criatura, acariciándole la cabeza.
Entonces, se dio cuenta de que Callan entraba y no pudo evitar sonrojarse un poco.
Callan se quitó la mascarilla y las gafas de sol, revelando sus ojos cautivadores y sus cejas expresivas.
Le sonrió a Brooke, irradiando el encanto de una superestrella.
—Tú debes de ser Brooke.
Hola.
Brooke, que había anhelado conocer a Callan, de repente se quedó sin palabras ante su presencia.
Su cerebro pareció congelarse.
—Malvavisco, este pequeño bribón, siempre habla de ti en casa, elogiando lo increíble que eres.
Sabía que eras una científica experimentada, pero no esperaba que fueras tan joven —Callan, fiel a su animada personalidad, se puso a parlotear sin dudarlo.
Sonrojada, Brooke respondió: —La verdad es que no soy para tanto.
Animada por los elogios de su ídolo, Brooke se apresuró a prepararle un café, intentando calmar sus emociones desbocadas.
Dejó a Malvavisco en el suelo y, de espaldas a Callan, preparó el café apresuradamente.
Malvavisco, sintiendo la emoción de Brooke, se acercó jugueteando al lado de Callan y susurró: —¿Ves?
Te dije que Brooke era una mujer joven y hermosa, pero no me creíste.
¿Me crees ahora?
Mirando de reojo a Brooke, Callan asintió distraídamente.
—Sí, sí, te creo.
Mientras observaba el equipo del laboratorio, se preguntó por qué Malvavisco había insistido en traerlo.
***
Era una noche de luna, y un aire de emoción flotaba sobre la ciudad.
Darya acababa de cenar cuando Bianca le propuso ir al glamuroso Cáliz de Cristal.
Poco sabían que había sido reservado para una reunión exclusiva de jóvenes ricos de la élite, cortesía de un misterioso benefactor.
Ansiosa por pasarlo bien, Bianca convenció a Darya para que se uniera a la fiesta.
—No te creerás la gente que hay aquí esta noche —susurró Bianca con picardía, recorriendo la sala con la mirada como si estuviera cazando una presa—.
Puede que encontremos a alguien que valga la pena.
Créeme, ¡no hay nadie peor que ese canalla de Micah!
Darya no pudo evitar reírse.
—¿Sugieres que estamos aquí para buscar juguetitos?
Bianca le dio un codazo juguetón en el brazo a Darya.
—¡Oh, vamos!
Divirtámonos un poco y olvidémonos de todo ese lío con Micah.
Te vendría bien una distracción.
Darya aceptó a regañadientes y se acomodó en un rincón apartado del bar, sin interés en el jolgorio.
Sacó el teléfono y fingió que consultaba el mercado de valores, buscando consuelo en su rutina habitual.
De repente, un joven bien vestido se acercó con aire despreocupado, con una sonrisa de suficiencia en los labios mientras evaluaba a Darya.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com